La plaza (el mercado de abastos)

María Jesús Gutiérrez Ibáñez

Los mercados municipales de abastos
La ciudad, desde sus comienzos, ha sido un espacio con funciones muy diferenciadas y específicas, des­de las administrativas o estratégicas, que implican el control de un territorio amplio, hasta las religiosas o culturales. Pero si hay una función presente en todas las ciudades de manera extensa, esa es la comer­cial. El espacio urbano ofrece el entorno ideal para la actividad comercial y, con frecuencia, es también el resultado de esa misma actividad. Reinosa es un buen ejemplo de urbe que surge en un emplaza­miento estratégico, de paso obligado para personas y mercancías, lo que propicia su función comercial de alcance comarcal y también regional.

Toponimia campurriana. La vegetación (I)

José Luis Gutiérrez Cebrecos

Continuando con la serie iniciada en el n° 16 de esta revista, trataré en esta segunda entrega de los llamados fitotopónimos (nombres de lugar relacionados con la vegetación) de la comarca campurriana.

GENERALIDADES

Esta familia de topónimos es numerosa, ya que nada más "natural" para designar un lugar que aludir a la vegetación predominante en dicho lugar; más tarde, el nombre del terreno pasa a denominar a la población asentada sobre el mismo.

El Cañón nº 4

Fundación Concha Espina

Periódico trimestral de Reinosa y Campoo

Coordinación: Pilar Lorenzo Diéguez

Consejo editor: Pablo García Merino, Luis Alberto Ramos, Verónica Sampedro, Fernando Rodríguez y Nacho Zubelzu.

Contacto: redaccionreinosa@yahoo.es

Narraciones de Antaño

Luis Mazorra Rodríguez de los Ríos

Colección de cuentos de costumbres campurrianas del reinosano Luis Mazorra, el estudio y la recopilación de los relatos ha sido realizado por Ramón Villegas López y Paco Altuna, las ilustraciones del libro son de Alberto Gallo

9+2 al natural

Daniel Guerra de Viana

Fecha Edición: 11/1997
Fecha Impresión: 11/1997
© De la presente edición: Sergio Balbontín, Emma Campos, Julio Ceballos Rodríguez, Mª Teresa Fernández García, Mª Antonia García Rucandio, Daniel Guerra de Viana, Maribel Gutiérrez Pardo, Pilar Lorenzo Diéguez, Lucía Lucio Martínez.

Reinosa, mi ciudad. Guía didáctica

José Antonio Gutiérrez Delgado

Edición: 1. ed.
Fecha Edición: 01/1994
Fecha Impresión: 01/1994
Publicación: Excmo. Ayuntamiento de Reinosa
Descripción: 84 p. 30x21 cm
Encuadernación: rúst.

Historia de una piedra

Alberto Gallo

A mí me han pasado muchas cosas raras a lo largo de mi vida, pero... la más estrambótica que yo recuerdo me ocurrió en plena infancia... El caso es que yo caí prendado de la décima carta de un palo de la baraja española:
¡ME ENAMORÉ DE LA SOTA DE COPAS!
Así como suena...
De aquella figura enigmática estaban pendientes mis ojos cuando los mayores jugaban en la mesa de la cocina a las cartas... y a las tantas... Su forma de vestir me hacía soñar, su ropilla, su chupa, sus greguescos con cuchilladas me parecían un primor, su pose saludando al personal en postura de brindis, sus zaragüelles aterciopelados estilizaban su figura medievalesca por un lado y futurista por otro, en un momento la veía como recién apeada de su corcel y en otro instante como terminando de pasar un modelo de Valentino.

Alberto Gallo en primera persona.

El trabajo de un herrero campurriano: Antonio Martínez, el herrero de Espinilla

José Antonio Gutiérrez Delgado

 
INTRODUCCIÓN
Con la finalización del siglo XX no sólo terminó la vi­gésima centuria de nuestra era sino que, además, cer­tificó lo que se iba produciendo en los últimos años: la desaparición de formas de vida, actividades y oficios en el me­dio rural de la comarca de Campoo. Es el caso de los herreros: ya no quedan en los pueblos ni en Reinosa. Unos abandonaron la profesión por otra mejor remunerada en la industria; otros se jubilaron y, en todos los casos, principalmente porque a partir de la mecanización del campo y la decantación mayoritaria por la ganadería en todos los municipios, el oficio de herrero se hi­zo prescindible.
Sin embargo, el herrero a lo largo de la historia ha sido ne­cesario en la vida tradicional de los pueblos porque de él de­pendía la reparación y la fabricación de herramientas y utensi­lios para la actividad doméstica y productiva.
El herrero de los pueblos era también cerrajero y herrador: por eso junto a la fragua era frecuente hallar el herradero nece­sario para calzar con callos (bueyes y vacas) y herraduras (caba­llos y yeguas) a los animales de labor.

Toponimia campurriana: el agua (II)

José Luis Gutiérrez Cebrecos

Este artículo es continuación del publicado con el mismo título en el n0 41 de estos Cuadernos de Campoo
 

RÍAÑO
Existen varias poblaciones con el nombre de RIAÑO en Cantabria (Santillana, Solórzano, Escalante, Mazcuerras) y en las provincias vecinas, siendo el Riaño de León el mejor documentado: figura como Rianclo (ultracorrección en lugar de *Rianglo) y Riángulo en el s. XI. Estas formas ponen de manifiesto la etimología: latín Ri (v) i-ángulus = ángulo del río. Efectivamente, el antiguo Riaño leonés, ahora inundado por el embalse de su nombre, estaba situado en la cofluencia de los dos brazos que forman el río Esla; es decir, en el ángulo del río.

Asistencias sanitarias en Reinosa desde el siglo XVII al XIX. El Hospital y la Casa de Caridad. Médicos, cirujanos y boticarios

Javier Gómez Torices

ORIGEN DEL HOSPITAL Y DE LA CASA DE CARIDAD

La fundación de esta institución asistencial, con algunas matizaciones y salvando la distancia cronológica, pudo tener un principio similar al que tuvieron los hospitales medievales ubicados en las rutas de peregrinación para acogida de caminantes. Reinosa ocupaba un punto intermedio en una vía de comunicación con gran afluencia de transeúntes ya a partir del siglo XVI, quienes sin duda, plantarían un serio problema social para una población de escasa densidad demográfica. Esta situación se verá agravada al representar además el centro geográfico de una comarca con un equilibrio económico ligado a las labores del campo y, por tanto, sujeta a diversos avatares (climáticos, sequías, pestes...) que al menor contratiempo colocaban a sus habitantes al borde de la ruina y les obligaba recurrir a la caridad.

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