Arqueología profesional en Campoo

Javier Marcos Martínez

En los últimos años han surgido, casi desde la nada, personas aisladas o en colectivos, organizadas jurídicamente como empresas o como autónomas, que partiendo de una formación universitaria en Historia desarrollan en el mercado laboral de la Comunidad Autónoma de Cantabria, los servicios de asistencia técnica en Arqueología. Esta novedosa práctica de la actividad arqueológica posee diversas denominaciones, que en mi opinión, ninguna de las cuales resulta idónea: Arqueología de Gestión viene siendo la denominación más usual, obviando que otros sectores, como es la propia administración, realiza y ejecuta actuaciones de gestión del patrimonio arqueológico.

Arqueología profesional da a entender que existen otras que no lo son (como por ejemplo, la arqueología académica desarrollada en el ámbito universitario). Lo más aceitado sería denominar a este oficio Ejercicio Libre de la profesión o Ejercicio profesional de la Arqueología.
La novedad de esta novel profesión es su necesidad. Numerosos particulares están dispuestos a pagar por los servicios de personal con cualificación en arqueología. Esta demanda ha surgido desde hace aproximadamente más de una década, en todo el Estado Español, como consecuencia del aumento de las exigencias en la preservación del patrimonio arqueológico, reforzado como consecuencia de la transferencia de las competencias en materia de patrimonio cultural y arqueológico a las comunidades autónomas.
La vitalidad de este mercado depende del talante de la administración con competencias en la materia, en nuestro caso la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte del Gobierno de Cantabria. Ya que es la propia administración quien informa y exige a los promotores la necesidad de contar con los servicios de un arqueólogo o empresa de arqueología. Incluso, ella misma es la que dará o no la autorización al profesional seleccionado por aquel. Una supervisión concienzuda de los proyectos, por parte de los servicios técnicos de la administración puede controlar que el mercado libre juegue tan a la baja que los aspectos de la investigación puedan quedar relegados ante simples actuaciones de salvamento.

 


La arqueología profesional a pesar de desarrollarse en un ritmo marcado por las promotoras y la obra pública; de controlar, desde el punto de vista arqueológico, sistemas de extracción agresivos y movimiento de tierras (como por ejemplo voladuras o laboreo con maquinaria pesada), caracterizados por su elevado volumen, no pierde de vista sus objetivos: La investigación de la historia de los grupos humanos y de su evolución a partir de las evidencias dejadas por ellos, especialmente de sus restos materiales. La actividad arqueológica se encamina a la investigación científica, protección, conservación, recuperación, valoración y difusión del patrimonio arqueológico.
Desterrada la postura desarrollista, en la que el progreso de la obra no podía estar condicionado por ningún motivo ambiental, la Arqueología de Gestión, integrada dentro de una gestión sostenible de los recursos, se ha convertido en una obligación social. El número de intervenciones arqueológicas surgidas al amparo de esta novedosa profesión es en nuestra comunidad autónoma y en la comarca de Campoo muy numerosa y en continuo aumento. Una actividad profesional que está aportando un gran volumen de información y de registros del pasado, junto con el encuentro de nuevos enclaves con depósitos arqueológicos. Buen ejemplo de esto, fue el compendio de intervenciones titulado "Actuaciones Arqueológicas en Cantabria 1987-1999. Arqueología de Gestión", editado por la Consejería de Cultura, en el año 2002.
A pesar de esta fertilidad de resultados, no se debiera considerar a la arqueología profesional como un sector de investigación strictu sensu. El arqueólogo en el ejercicio libre de la profesión aplica un método científico para el desarrollo de sus trabajos (postula hipótesis, realiza un labor ardua de inventario, recurre a las tecnologías más avanzadas e idóneas, etc.), pero no se inscribe su trabajo dentro de un ámbito de investigación, sino que queda integrada en los objetivos perseguidos por la empresa promotora y las exigencias de la fase del proyecto en desarrollo.
La comarca de Campoo y el sur de Cantabria ha conocido y conoce en la actualidad numerosas actuaciones de arqueología de gestión. Estas son de diversa índole: Estudios de impacto sobre el patrimonio cultural y arqueológico, seguimiento y control de la fase de ejecución de una obra, desarrollo de sondeos y/o excavaciones arqueológicas, en algunos casos para caracterizar el terreno o en otros con la pretensión de rescatar y registrar el patrimonio antes de la penetración de las palas de excavación mecánica, puesta en valor de recursos patrimoniales, trabajos de divulgación, prospección arqueológica e inventario, otros. A continuación se muestran algunos ejemplos de actuaciones enmarcadas en la arqueología de gestión, que han sido dirigidas por mi persona o en las que he sido un miembro del equipo director. Su muestra no sigue un método determinado; el objetivo, simplemente, es mostrar alguno de los resultados tras la conclusión de tres intervenciones realizadas en la comarca de Campoo y sur de Cantabria. En parte, se agradece la posibilidad de su comunicación pública, ya que en la mayoría de los casos, la labor del arqueólogo profesional queda relegada al informe final que se entrega ante el promotor y la administración, cuando, en mi opinión existe una deuda con la sociedad en general, dueña en última instancia de ese saber y destino final, igualmente, del conocimiento arqueológico.
 

 

SEGUIMIENTO DE LA OBRA DE RESTAURACIÓN DE LA IQLES1A RUPESTRE DE SANTA MARÍA DE VALVERDE (VALDERREDIBLE)


Se desarrolló una labor preventiva en la fase de ejecución de este Proyecto, como es el seguimiento y supervisión arqueológica de los trabajos de realización de dicha obra; siendo el promotor de esta actuación conservacionista la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte del Gobierno de Cantabria y la dirección de la obra el equipo compuesto por los arquitectos Luis Alberto Alonso Ortiz, Joaquín Barrientes Barquín y José Luis Matabuena Santos. Este trabajo se desarrolló a lo largo del otoño de 2003 y el invierno de 2004. Los resultados obtenidos tras la conclusión de los trabajos arqueológicos, en este inmueble con categoría de Bien de Interés Cultural, han sido sumamente enriquecedores:
* La puesta en marcha de esta intervención arqueológica, que ha conllevado la realización de nueve (9) sondeos ejecutados con metodología arqueológica en el exterior e interior del templo hipogeo, ha logrado documentar una necrópolis cristiana medieval, compuesta por sepulturas de inhumación simple, tumbas de lajas, sepulcros excavados en roca y sarcófagos; así como aportar nuevos datos sobre la evolución de la fábrica del edificio religioso.
* Se ha conseguido registrar con el máximo detalle técnico la extensión y morfología de la necrópolis excavada en roca; siendo, hasta el momento, uno de los mejores ejemplos documentados en la Comunidad Autónoma de Cantabria.
* Se intervino arqueológicamente en un enterramiento excavado en roca, que conservaba in situ restos óseos en articulación anatómica, efectuándose dos dataciones absolutas (ss. XII-XIII), realizadas por el Poznan Radiocarbon Laboratory (Polonia), suponiendo uno de los escasos registros científicos de este tipo de enterramientos, a nivel peninsular (únicamente, existen dos más).
* Durante las labores de excavación arqueológica se recuperó una caja de sarcófago que había sido reutilizada con función funeraria, relabrándose para crear una tumba antropomorfa, que a su vez fue reaprovechada, en un momento ulterior, como tumba de lajas.
* El estudio pormenorizado del cementerio medieval ha incidido en aspectos como los ritos funerarios (orientación de las tumbas, uso de luminaria durante el enterramiento), las diferencias sociales en el tránsito de la muerte, la cronología de la necrópolis, el proceso de reutilización de fosas sepulcrales o la organización interna y extensión del cementerio medieval.
* El análisis antropológico, elaborado por D. Francisco Etxeberria Gabilondo y Dña. Lourdes Herrasti, de la Universidad del País Vasco y la Sociedad Aranzadi (San Sebastián), ha constatado que todos los restos óseos recuperados en la actuación arqueológica pertenecen a individuos masculinos y niños. Este resultado ha suscitado la hipótesis de que nos encontremos ante las evidencias materiales de una necrópolis asociada a una comunidad monástica o eremítica, en la que pudiera desarrollase, quizás, la tradición denominada "oblatio puerorum", donación de niños para su educación.
* Se han aportado novedades en lo que respecta a la arqueología muraría de la iglesia rupestre: Aparición de un gran canal de saneamiento del edificio de probable adscripción cronológica bajomedieval o de Edad Moderna. Este canal se realizaría conjuntamente con los cimientos labrados en roca del muro de sillería del hastial sur del templo. Los numerosos entalles que se aprecian en la superficie exterior del techo de la roca de la peña de Santa María parecen relacionarse con la cubierta a un agua que poseyó la iglesia (que tuvo, al menos, dos momentos o fábricas) y que fue desmantelada en la restauración de 1978.
* Santa María de Valverde debe contemplarse como un complejo eremítico o laura, teniendo presente los dos habitáculos excavados en roca existentes en sus cercanías, En la cueva artificial denominada Peña Horacada se ha encontrado un interesante panel de grabados, que posee una sucesión de cruces antropomorfas entrelazadas, motivos decorativos de enrejados y una posible epigrafía, tal vez contemporáneo, todo ello o en parte, con los tiempos del origen de esta manifestación cultural medieval.
La calidad final del trabajo urdido desde el mundo profesional de la arqueología de gestión ha tenido las limitaciones propias de su adecuación estricta a las condiciones establecidas por el desarrollo de la ejecución del Proyecto. No obstante, esta predeterminación (inherente a esta modalidad de arqueología) no ha restado para desarrollar una labor de investigación sobre unas evidencias que responden en origen a un proceso de aculturación de procedencia meridional, cristiana y cerealística y su evolución a lo largo de los tiempos. Desde nuestro punto de vista, la incorporación de arqueólogos en el equipo de restauración, ha resultado una experiencia enriquecedora, e ineludible a la hora de acometer una intervención en un inmueble de máximo interés patrimonial, como es Santa María de Valverde.

 

INTERVENCIÓN EN LA AUTOVÍA CANTABRIA-LA MESETA: ACTUACIONES EN LA CALZADA DE PESQUERA


Este trabajo fue elaborado, en el verano del año 2003, por el equipo de arqueólogos compuesto por Manuel García Alonso, Lino Malecón Callejo Javier Marcos Martínez y Ramón Bohigas Roldán, para la empresa contratista adjudicataria del tramo Molledo-Pesquera de la Autovía de La Meseta, FERROVIAL-AGROMAN, S.A. Su realización atendía a uno de los requisitos, en materia de patrimonio cultural y arqueológico, impuestos por la Declaración de Impacto Ambiental de dicho proyecto.
Todos los datos arqueológicos obtenidos en el transcurso tanto de las labores de prospección como de los tres sondeos arqueológicos realizados son compatibles y, aún más, coherentes con un trazado caminero acondicionado para la circulación de carros y con su uso como tal. Por tanto nos encontramos, sin duda, con un vial de cierta importancia apropiado para el tránsito tanto de personas como de mercancías.
El tramo reconocido ahora, entre el Alto de La Puntona y el Collado de Somaconcha, representa la continuación, hacia el Sur, del camino conocido como "Calzada Romana Somaconcha-Pie de Concha".
Los sondeos arqueológicos han evidenciado dos tipos muy distintos de camino carretero. El sondeo 1 muestra un camino de tipo local concejil, posiblemente derivado como alternativa de tránsito en unos momentos contemporáneos o posteriores al desuso y amortización del vial primigenio; y los sondeos 2 y 3 evidencian los restos de tal vial, con unas características de mayor virtualidad como camino principal, de promoción y carácter supralocal y, desde luego, más antiguo.
Las características técnicas de la obra caminera reconocida en los sondeos 2 y 3 pueden ser compatibles con lo conocido hasta ahora para las obras antiguas surgidas en la península en los momentos de la romanización.
El firme superficial del camino descansa sobre un túmulo (¿agger?) o sobre una elevación con respecto al terreno localizado a ambos lados del vial. Esta elevación tiene como fin la búsqueda de la máxima estanqueidad del camino. Para reforzar la "impermeabilidad" del vial se dispone la calzada con una sección convexa para evacuar las aguas, como se ha constatado en el sondeo 2 o se excava una zanja de desagüe de trazado paralelo al camino, como se ha exhumado en el sondeo número 3.
Foto de Google con las obras de la autovíaPrácticamente sobre la roca natural, compuesta por argilita, se localiza un encachado compuesto por piedra irregular, de diferentes tamaños, pero de dimensiones groseras. En algún caso parece un empedrado machacado, en una matriz arcillosa, tal vez por el tránsito de carruajes o por la propia construcción. En el sondeo 2, se localizan algunas piedras hincadas en disposición vertical de forma claramente premeditada.
Los tamaños de las piedras encontradas son diversos, como se comentó anteriormente. Se localiza la intrusión de grandes losas, aunque no es el tamaño predominante, como pudiera ser en el tramo de calzada localizado entre Somaconcha y Pie de Concha.
Por el contrario, en el sondeo 2 se encontraron zonas con piedra pequeña machacada y cantos rodados, que tal vez pudieran interpretarse como vestigios de la capa de rodadura original o restos de la misma.
En el nivel de conocimiento actual no se puede asegurar si las evidencias encontradas responden a la fisonomía original del camino. Puede que los vestigios exhumados correspondan al nivel de "rudus" o capa de piedras para asentar el firme. Todo parece indicar que por este nivel se ha rodado, a pesar de que no fuera diseñado para ese fin. Incluso se ha evidenciado reparaciones con teja cerámica (datada en el siglo XVIII por el método de termoluminiscencia) para recebo del vial.
Pudiera ser por tanto, que falten capas de la estratigrafía interna del camino, en concreto la superficie de rodadura. Se desconoce cómo pudo ser; tal vez, tuviera una capa de grandes losas (summum dorsum o summa crusta), como ocurre en el tramo Somaconcha-Pie de Concha y en otros lugares de la región -como por ejemplo la Cambera de los Moros (Valdáliga), Monte la Fresneda (Los Corrales de Buelna), Codicillos (Cartes)-. Dado el lugar soleado y la topografía con leve pendiente, tal vez, en consonancia con las vías romanas habituales en la Península Ibérica, el firme de rodadura se confeccionaría con pequeñas piedras o guijarros de río, del que pudiera quedar ciertos retazos o vestigios en el sondeo número 2.
En virtud de lo expresado, se asume la probabilidad cierta de que nos encontramos con los restos de una calzada prolongación del tramo Somaconcha-Pie de Concha, con categoría de Bien de Interés Cultural. No obstante, atendiendo a las últimas investigaciones sobre la caminería antigua (1), este famoso vial no respondería a criterios confeccionados por la ingeniería romana, aunque no se descarta que pudiera poseer una cronología correspondiente a tiempos antiguos.

 

PARQUE EÓLICO EN LA LORA


En este trabajo (realizado en el invierno del año 2004) se elaboraron unas recomendaciones, a instancia del Servicio de Patrimonio de la Consejería de Cultura, para la confección del informe de impacto sobre un proyecto de instalación de varios parques eólicos, situados en el borde de la paramera de La Lora. Proyecto que se encontraba en trámite de evaluación de impacto ambiental en el Ministerio de Medio Ambiente. Las labores de documentación y reconocimiento del terreno evidenciaron la existencia de un diverso y fértil patrimonio arqueológico y cultural.
Ante la afección del Proyecto a terrenos ubicados en el límite regional de Cantabria, con las provincias de Burgos y Palencia, pertenecientes a la Comunidad Autónoma de Castilla y León, se optó por poseer una visión espacial no delimitada por las circunscripciones territoriales autonómicas. Por una parte, porque las manifestaciones arqueológicas y culturales no presentan ruptura o desconexión espacial por este tipo de "frontera". Por otro, se creyó que era más enriquecedor para la redacción del Estudio de Impacto Ambiental la indicación del mayor número de aspectos y sugerencias para una mayor protección y defensa del medio ambiente (en nuestro caso en materia de patrimonio cultural).
Se han localizado, en el área afectada por los parques eólicos proyectados, manifestaciones megalíticas del periodo Neolítico/Calcolítico (un total de, al menos, 21 elementos entre túmulos, dólmenes y menhires (2); indicios de un posible despoblado de origen medieval en el lugar de Villafría (Rocamundo); numerosos bienes etnográficos vinculados, en su mayoría, con el aprovechamiento de los pastos de altura durante los meses del estío ("enverengar"), encontrándose cabañas pastoriles, chozos, parapetos de vecería, rediles, corrales y una trampa de lobos de paredes convergentes; así como otros elementos de carácter etnográfico (un humilladero, mieses del despoblado de Villafría, hitos divisorios, otros); evidencias materiales del frente bélico de la última guerra civil española (años 1936-37) -como mínimo 9 estructuras defensivas del bando republicano (línea de trincheras, dos posibles bunkeres y varias casamatas)- y, por último, otros posibles elementos patrimoniales (potencial endokárstico de la zona afectada y un hagiónimo, San Pelayo).
Asimismo, el Estudio de Impacto Ambiental, en el apartado de repercusión paisajística del proyecto, debiera atender a la compatibilidad con el concepto de entorno de protección de los distintos Bienes de Interés Cultural existentes en el Valle de Valderredible y la contemplación de los mismos. (Art. 50 Art. 3, Ley 11/1988, de 13 de octubre, de Patrimonio Cultural de Cantabria).
El informe fue acompañado con la determinación de sugerencias de medidas preventivas con el fin de atenuar el posible impacto negativo de la ejecución de este proyecto.
Con este artículo se ha pretendido mostrar el desarrollo de una profesión todavía incipiente en nuestra región, aunque cargada de un sólido futuro. La arqueología de gestión o profesional pone en práctica, atendiendo a las necesidades de la economía de mercado, medidas preventivas, correctoras o compensatorias en pos de la defensa y conservación del patrimonio cultural.

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NOTAS
(1) MORENO ISAAC, I. (2004): Vías romanas. Ingeniería y técnica constructiva. Ed. Ministerio de Fomento, CEDEX-CEHOPU.
(2) DELIBES DE CASTRO, G.; ROJO GUERRA, M. y REPRESA BERMEJO, J.I. (1993): Dólmenes de La Lora, Burgos. Guía arqueológica. Ed. Junta de Castilla y León. MORENO GALLO, M.: "Megalitos en el Espacio. Aplicación de un Sistema de Información Geográfica al estudio de los yacimientos dolménicos y tumulares de la provincia de Burgos". Tesis Doctoral defendida en septiembre de 2001, en la Universidad de Burgos. MORENO GALLO, M. (1999): "El megalitismo de La Lora burgalesa, Atapuerca y Jaramillo, un espacio continuo", En BSAA LXV (1999). Universidad de Valladolid, Valladolid. Ver también Megalitos de Burgos.