Arquitectura popular en Campoo. La casa y el medio

Encarnación-Niceas Martínez Ruiz

LA CASA Y SU CONTEXTO.

La arquitectura, especialmente la popular, nace atendiendo a los condicionamientos de la zona donde se enclava y como respuesta a las necesidades de uso de sus habitantes. Aquí aparece en primer término, el reducto arquitectónico más ligado al hombre.

La casa, como lugar de habitación, "como forma tangible de habitabilidad" (en palabras de Ortega Valcárcel), se vincula a un espacio o hábitat determinado. Y el medio físico en el que se ubica, marca las pequeñas peculiaridades o contrastes que pueden aparecen en relación con otras áreas. La orografía de la comarca de Campoo, entre la cordillera cantábrica y la meseta, alberga pueblos cuyas altitudes oscilan entre los 580 m. de altitud de Ventorrillo en Pesquera y los 1.150 de Mediadoro y Candenosa. Se endurecen las variables climáticas -más nieve, más calor en verano, más frío y heladas, con una mayor variación de las temperaturas.

Esta situación de transición geográfica de la comarca impide que la arquitectura y el propio urbanismo presente unas características uniformes y definidas. Se combinan elementos provenientes de la franja cantábrica (la solana, galerías y miradores, la piedra y la madera) con otros que denotan influjos castellanos (el ladrillo, el adobe, los soportales, las plazas).

El aspecto funcional de los edificios está muy ligado a las actividades económicas que se allí se desarrollan. Es la ocupación y el uso lo que les da cuerpo. De hecho el espacio que se reservaba para las labores agrícolas o ganaderas era muy amplio; así por ejemplo el pajar permitía almacenar la única corta de hierba que se realiza al año; por su parte, la ganadería -y el incremento de la estabulación- hizo necesario el crecimiento de la casa, dedicando un espacio cada vez mayor a la cuadra. Finalmente, si tenemos en cuenta que hasta tiempos muy recientes ha persistido una economía de subsistencia, de autoabastecimiento con los productos generados en la casa, se explica así la importancia del huerto, la hornera, las colmenas, etc.

La vivienda no puede tampoco separarse de su propietario, de sus habitantes: arrastra siempre un valor simbólico de representación. La categoría social o el poder adquisitivo del propietario se dejan sentir; diferenciamos la casa humilde de la más acomodada no sólo por la calidad de los materiales constructivos (la piedra de sillería, tan cara; algún ornamento culto, un escudo), sino también por las dimensiones del solar, del corral.

La casa es, por supuesto, un lugar de relación familiar y social. De fuera hacia dentro, se reservan espacios para el trato con los forasteros y vecinos, para el reposo en el banco del corral, para la charlas en la cocina, para la vida de la familia.

La arquitectura popular, en la que nos vamos a centrar, se caracteriza por la falta de autor: es decir, tiende a reproducir modelos conocidos, sin pretender originalidad. Persiste una inercia arquitectónica repetitiva, que tiende a hacer perdurar modelos de casas, lo que las hace en muchas ocasiones difícil de fechar; todo ello, paradójicamente, sin dejar de enfrentarse a las necesidades de cambio que los tiempos requieren. (1) Se elabora por autoconstrucción, con mano de obra local que aplica técnicas artesanales y utiliza las materias primas que tiene más a mano.

 

2. LOS PUEBLOS. FORMAS DEL POBLAMIENTO.

 En el área campurriana, predomina el hábitat concentrado; aparecen pueblos cuyo casco urbano se presenta bien como un núcleo compacto, bien clareado, dispuesto en barrios (Abiada, Orzales, Lanchares, Los Carabeos, etc.).

En los pueblos se aprecia la sabia disposición de las casas, aprovechando al máximo las horas de sol y buscando estar al abrigo de los "malos vientos" dominantes (del noroeste, del norte), dando la espalda a las humedades de los ríos (Santiurde). Así es común que la fachada principal se oriente al sur y al este, reservando la parte trasera del edificio al flanco septentrional. El contraste entre ambas partes es vivo: un pueblo observado desde el norte nos producirá una impresión triste, sombría, mientras que la vertiente sur -que suele estar revocada de blanco- ofrece un aspecto alegre y diáfano. Esto puede cambiar si es una vía de comunicación la que ordena su crecimiento; entonces la silueta del pueblo se alarga linealmente (Matamorosa, La Población de Yuso) y las fachadas se abren -a un lado o a ambos- del "camino/calle mayor", sin que sea posible mantener siempre esta beneficiosa orientación. (2)

El prototipo de edificación es una casa que comprende la vivienda propiamente dicha con cuadra o establo, y una parcela cercada que protege la propiedad, el espacio productivo de la familia, a la que se accede por un portón o, en los casos más sobresalientes, por la portalada -normalmente adintelada-; dentro, además del patio o corral, hay otras dependencias: el pajar, la huerta, el colgadizo.

La Aguilera (Las Rozas)La casa es un reflejo neto del solar familiar, sobre el que se levantan. Aparecen exentas, como edificios independientes, o agrupadas en hileras a otras edificaciones por los muros laterales formando barrios o corraladas que se adaptan al terreno (por ejemplo, La Aguilera). Estas corraladas -que pueden ser el resultado de haber dividido el solar inicial en herencia entre varios miembros de la familia o el de haberse ampliado por construcciones sucesivas adosadas- conseguían efectos positivos como el de la protección mutua, mejor aprovechamiento del calor, etc. Fruto de esta alineación la cubierta corrida a dos aguas, que todos comparten, tiene caída a la fachada principal y posterior, evitando problemas de humedades a las viviendas colindantes. (3)

Como ya hemos visto el solar, la parcela de la casa conforma la estructura de los barrios; estos, a su vez, crecen respetando el entramado del viario: las callejas que sirven de nexo de unión entre los diversos barrios, los caminos, los derechos de paso persisten, subyacentes, a lo largo del tiempo en las estructuras del territorio.

En la configuración de los pueblos no suele existir la plaza propiamente dicha; el espacio público por antonomasia se extiende alrededor de la iglesia. Sólo en núcleos importantes (Reinosa, Mataporquera, Polientes) o en ámbitos meridionales (Valderredible, Valdeolea) aparece una plaza que en núcleos como San Martín de Elines o en Ruerrero -con soportales- tiene un trazado irregular.

El paisaje, la trama de nuestros pueblos se completa con otras edificaciones (aparte de las casonas, iglesias o edificios de arquitectura culta) que la comunidad rural comparte cotidianamente en su vida colectiva: los lavaderos, las fuentes y abrevaderos, la bolera, el molino, los potros, los humilladeros y ermitas, y en el monte, las cabañas e invernales.

 

LA CASA.

Los materiales constructivos.

Como ya hemos avanzado la situación geográfica suele determinar parcialmente el material que se utiliza a la hora de construir las casas. Hay que ser prácticos y aprovechar lo que se tiene más cerca.

Ruerrero (Valderredible)La piedra es resistente y no siempre es sencillo hacerse con ella; pero es muy utilizada. Corconte, Polientes, Villamoñico son algunos de los pueblos donde predomina la piedra. El aparejo de sillería, de "forma más rectangular y mejor armada", es caro; se suele reservar para la fachada principal o, si hace falta restringirlo aún más, se limita a la planta inferior, aparte de usarlo como refuerzo de esquinales y vanos -puertas, ventanas-; en el resto de los muros se utiliza sillarejo, mampostería o hasta cantos rodados  que luego se revocan. En todo caso la decoración es muy sobria, quizá en parte propiciada por la dureza de la caliza, piedra por otro lado apropiada para soportar las fuertes variaciones de temperatura de la zona. En los valles del sur (Valderrebible, Valdeolea, Valdeprado) son frecuentes la arenisca, bastante más dúctil, y -en las casas más antiguas- la piedra de toba, ligera y con buenas cualidades aislantes (4).  La toba aparece utilizada, junto con el adobe y el ladrillo, para cerrar paramentos en combinación con entramado de madera -imprentones-, recubierto con argamasa y cal. Algunas ramas de avellanos entrelazados forman la precaria base de las paredes o tabiques en las viviendas más humildes; la endeblez misma de estos materiales hacía que no duraran mucho tiempo. Ejemplos de estas antiguas técnicas aparecen por ejemplo en Bustasur, Carabeos o Campo de Ebro.

La madera se utiliza para las tablas que dividen de los pisos, la carpintería interior, o las vigas -cabrios y ripias- que soportan las cubiertas; sobre todo la madera de roble, pero también castaño o haya. En todo Campoo y los Valles es frecuente ver cómo puertas, ventanas, balcones, galerías... se pintan de colores alegres (verdes, azul, blanco..), no siendo raro que se combinen con el blanco.

Finalmente el tejado se cubre con teja curva árabe, asentada sobre un lecho de helecho, escobas, retama o paja, que sirve de aislante aunque había que tener cuidado por el peligro que suponía la elevada inflamabilidad de estos materiales.

 

La evolución de la vivienda.

Hay que dejar claro que no hay un modelo único de casa, ni una sola evolución posible. Los procesos han sido complejos y diversos, existiendo  múltiples variantes.

En general, se puede pensar que la casa más antigua era la casa llana, una vivienda "mínima" de planta baja, cuadrada, y dimensiones verdaderamente reducidas, donde convivían las dependencias humanas -un habitáculo serviría tanto de cocina como de habitación- apenas separadas, por un tabique bajo, del establo. Hay rastros de esta estructura en barriadas ya ruinosas en Proaño, en Bustasur, entre otros lugares. Gracias al crecimiento de la actividad económica y la mejora de la calidad de vida, esta situación fue superada y, mediante constantes agregaciones y transformaciones, la vivienda comenzó a crecer hacia adelante, lateralmente, por encima, extendiéndose en superficie y en altura.

Paulatinamente se acotó un lugar exclusivo para el ganado (quizá la casa primitiva quedó relegada a establo) y se añadió un espacio nuevo delante del medianil para uso humano; luego, con el tiempo, se construye un piso superior instalándose el pajar sobre la cuadra mientras en la parte delantera, sobre la cocina , el portal o la bodega aparecen las habitaciones. Las casas se hacen más largas de fondo que de ancho de fachada, aunque este frente también crece.

Planta de casa en Bustasur (Las Rozas)Estos edificios antiguos (Proaño, Suano, Bustasur) muestran una fábrica de piedra y una apariencia cerrada y volumétrica.

En los siglos XIX y XX las casas suben hasta los 3 pisos, al añadirse el desván o tercero. Se blanquean con más frecuencia e incorporar elementos como la solana (balcón entre muros cortafuegos, prolongación de los laterales, situado en el piso superior) o balcones en voladizo, solo comprensibles en zonas de clima más suave (son rarísimas en la Hermandad de Campoo de Suso, y más frecuentes en Campoo de Yuso, Pesquera o Valderredible, zonas atemperadas por su menor altitud). También tardía es la aparición de las galerías acristaladas cerradas, muy abundantes en Reinosa y zonas de tránsito o carreteras; las galerías permiten una ligera ampliación de espacio, disfrutando y aprovechando el calor del sol a modo de invernadero.

Al incrementarse la altura, aparecen edificios exentos -e incluso corraladas- donde el tejado se complica a varias aguas,con chaflanes, en vez de mantener las dos vertientes tradicionales.

 

Algunas características.

En la casa tradicional, dedicada a actividades agropecuarias, se practica sobre todo la economía de medios. El muro de los paramentos predomina en la fachada sobre los huecos de ventanas y puertas, que suelen ser pequeños, suficientes para permitir el paso de la luz y la ventilación mínimas necesarias pero pensando en impedir en lo posible el avance del frío. No hay que olvidar que el cierre de las ventanas con cristales es relativamente tardío; había pues que minimizar el frío, sellando lo más posible los huecos; para reforzar ese aislamiento, en los meses de invierno se cubría con tepes o césped las ranuras y huecos de las fachadas más expuestas a los temporales. (5)

El número de las ventanas es variable, pero en todo caso, poco abundantes, y su tamaño y ubicación, irregulares: se abren conforme surgen nuevas necesidades en la casa. De todas formas son más pequeñas en la planta baja y en el último piso, así como en la parte trasera del edificio. En el pajar, sobre la cuadra, hay un hueco de mayor tamaño (1 m. x 1,5 m.) denominado bocarón o boquerón por dónde se carga y descarga la hierba; se sitúa en la parte posterior del edificio (a veces, en Campoo de Yuso, cubierto, en una prolongación del corral) o en una fachada lateral.

Suele ser en las ventanas donde se concentra la escasa decoración existente, bien por su forma (de arco apuntado, carpanel, geminadas), por la talla de molduras de bolas o pequeñas imágenes, cruces, o por el color con que se pintan. Por  lo demás, la tonalidad de la piedra y el ritmo de los vanos son los elementos decorativos más simples y utilizados. No hay relieve. En algunas paredes laterales, por ejemplo en Emtrambasaguas, aparecen los picos salientes de las "trabas", una largas piedras que servían para unir los dobles lienzos con que forman las muros.

El conjunto resulta sin duda hermético y sobrio, quizá con la leve excepción de la fachada principal; incluso las puertas son relativamente reducidas, de arco de carpanel o adinteladas. Las propias condiciones climáticas aconsejan que el edificio sea compacto, aunándose vivienda, cuadra y pajar en una sola construcción de volúmenes cúbicos (normalmente de planta rectangular). Se aprovechaba así el calor del ganado, la paja almacenada actuaba también como aislante térmico.

Planta de casa en Proaño (Campoo de Suso)  

Para aguantar mejor el peso de la nieve, en municipios como la Hermandad de Campoo de Suso el muro se remata con una cornisa moldurada de piedra sobre la cual la cubierta apenas sobresale 10-15 cms.; con ello se facilita la caída de la nieve y, al impedir su acumulación, evita que las heladas retengan el agua que podría penetrar entre las tejas al interior de la casa. En las zonas más meridionales o de menor altitud, donde la nieve no supone un problema, se desarrollan aleros más profundos sostenidos con modillones de madera más o menos trabajados. (6)

La parcela de propiedad se marca con una cerca o tapia de piedras que rodea el corral, que se sitúa delante  o en un lateral de la vivienda. A la cuadra se puede entrar desde aquí, pero también desde el interior de la casa, a través del portal. Se localizan otras construcciones significativas, como los colgadizos (tejavana cubierta a una sola agua, con postes de madera apoyados en pies derechos, donde se guardan los útiles de trabajo, carros, aperos de labranza, leña, los ponederos de las gallinas) además de la hornera, la huerta, las cochiqueras o cortiles, las colmenas...

 

La distribución interior.

Si hiciéramos un esquema de la distribución de una vivienda (cuestión difícil por la variedad e inexistencia de prototipo) observaríamos que la mayor parte de la planta baja posterior, se dedica a la cuadra; encima, el pajar. El portal enlosado conduce a la cocina donde se concentra la actividad humana; al otro lado aparecen la bodega, la patatera en Valderredible, etc. En la cocina, la reunión al amor de la lumbre, del fuego abierto del llar, las trébedes y, más recientemente, de las cocinas económicas. No existía ningún sistema de calefacción, salvo la aparición de la gloria, que distribuía el calor bajo el suelo, un sistema muy similar al del hipocaustum romano. 

Una escalera asciende al segundo piso, pues el frío y la humedad reinantes aconsejaron trasladar los dormitorios, aprovechando así el calor proveniente del establo y de la cocina. Suele haber pequeñas alcobas sin ventilación exterior que van a dar a una sala, demás de alguna habitación mayor. En el último piso, bajo el tejado, está el desván o tercero que sirve como lugar de almacén, puede haber más camas, otra cocina para curar la matanza, incluso colmenas en sus dujos, o palomares.

 

A modo de conclusión.

La visión de la casa popular que he intentado reflejar es fruto de las diversas adaptaciones al medio, a la economía y modo de vida locales, que en Campoo y los valles recogen influencias tanto del norte como del área castellana.

Para finalizar debiéramos recordar que ha sido el aislamiento de algunos núcleos (Los Riconchos, Los Carabeos), agudizado por los procesos de inmigración y la consiguiente despoblación que ha sufrido el medio rural -principalmente Valderredible, Valdeprado, Las Rozas, Valdeolea- uno de los principales factores de conservación de la arquitectura tradicional; es un hecho la falta de medios económicos ha contribuido en buena medida a mantener en pie estas construcciones. Últimamente se ha apreciado un paulatino regreso de los antiguos habitantes -durante el verano, o ya jubilados- que esperemos redunde en beneficio de la arquitectura rural. La adaptación de las casas antiguas que legítimamente buscan sus dueños no quiere decir destruir lo que éstas tienen de bueno, sino que hay muchas maneras de aunar higiene y comodidad con la deseada preservación. Particulares y autoridades deberíamos concienciarnos de que ese es un interés común, frenando intervenciones degradatorias.

Muchos pueblos, algunos ya mencionados y otros que seguramente he  olvidado, guardan en su patrimonio arquitectónico elementos de interés: La Joyanca, Aldea de Ebro, Hoyos, Suano, Reocín de los Molinos, Los Carabeos, Castrillo de Valdelomar, Otero, Rasgada, La Puente del Valle, Sobrepeña, forman una lista forzosamente breve a la que hay que añadir un largo etcétera. Otros disfrutan además de una situación privilegiada: las vistas al pantano del Ebro desde Quintana, La Riva o La Aguilera; Mazandrero; Villaescusa de Ebro a las puertas de los cañones del Ebro. Visítenlos para descubrirlo.


NOTAS.

(1) El crecimiento en altura y en superficie puede dar pistas. Sin embargo, muchas veces hay que entrar en las casas y analizar los muros interiores (el espesor, las ventanas que se cegaron...) para intentar deducir su edad aproximada. Sobre las variaciones extremas de vientos de lluvia, días de nieve al año, etc. ORDIERES, p.45
(2) En ocasiones se combinan ambos beneficios. En La Lomba se aprecia una variante "en peine" a esta estructura lineal. Las fachadas "se disponen perpendiculares al camino, en vez de frente al mismo, formando una calle discontinua. Esta disposición puede obedecer a la orientación sur-este que buscan las fachadas de las casas". RUIZ DE LA RIVA, p.134.
(3) En comparación con la zona de Saja-Nansa, en Campoo las corraladas de casas agrupadas son menos frecuentes, pero las casas tienen un frente de solar de mayor tamaño y con portaladas son más simples. RUIZ DE LA RIVA, p.200-201.
(4) RUIZ DE LA RIVA, p. 200. Una piedra frágil no soportaría bien las heladas y el calor, y terminaría por romperse.
(5) LASTRA, p. 23. El vocabulario que designa la casa y sus estancias es muy rico; he optado por una simplificación. Para una mayor profundización remito a la bibliografía abajo mencionada.
(6) RUIZ DE LA RIVA. Ibidem.


BIBLIOGRAFÍA.

- ALCALDE CRESPO, Gonzalo. Valderredible. Polientes: Ayuntamiento de Valderredible, 1994
- COSSÍO AGUIRRE, Gloria. "La casa popular en el valle de Campoo" en Publicaciones del Instituto de Etnografía y Folklore Hoyos Sainz, X (1979-1980), pp. 7-71. Santander: Institución Cultural de Cantabria
- FLORES, Carlos. Arquitectura popular española. T. II. Madrid: Aguilar, 1979
- GARCÍA CODRÓN, Juan Carlos y REQUÉS VELASCO, Pedro. "La arquitectura popular en Cantabria. Tipología y situación actual" en Publicaciones del Instituto de Etnografía y Folklore Hoyos Sainz, XII (1984-1986), pp. 55-110
- LASTRA VILLA, Alfonso de la. Dibujos y comentarios sobre arquitectura montañesa popular. Santander: Rosa Castro Carral (Imprime: Artes Gráficas Gonzalo Bedia, 1992)
- MUSEO ESTUDIO EL PAJAR DE PROAÑO. "La casa campurriana" en Revista de Valdeolea, núm. 29 (1995), pp. 16-26. Mataporquera: Ayuntamiento de Valdeolea
- ORDIERES DÍEZ, Isabel. La vivienda rural en Cantabria. Un estudio durante la Autarquía. Santander: Ikono, 1998
- RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, Agustín. Los Carabeos. Historia, economía y sociedad en un concejo rural de la merindad de Campoo. Santander: Institución Cultural de Cantabria, 1979
- RUIZ DE LA RIVA, Eduardo. Casa y arquitectura en Cantabria. Santander: Estudio, 1991