Ermitas del Concejo de Orzales en el Archivo municipal de Torrelavega

Encarnación-Niceas Martínez Ruiz

EL ARCHIVO MUNICIPAL DE TORRELAVEGA, UNA FUENTE PARA LA HISTORIA LOCAL DE CAMPOO
El antiguo archivo parroquial de Orzales

   El archivo de la iglesia de San Román de Orzales prácticamente desapareció en los primeros meses de la Guerra Civil. Fuentes orales recuerdan cómo documentos y libros fueron quemados en una hoguera que duró varios días hacia agosto de 1936; se destruyeron igualmente los retablos barrocos y diversos objetos de culto (1).


   Esa idea de destrucción es la que refleja, años más tarde, un oficio redactado por la Guardia Civil fechado en Arroyo de 26 de febrero de 1939 cuando, a propósito de los archivos, afirma que "del Convento Santuario de Montes Claros, pueblos de Renedo y Orzales, la horda marxista incendió todo cuanto en dichos archivos existía" (2). Por su parte, de la documentación original anterior a la guerra, en la Parroquia apenas perduran las anotaciones iniciales del Libro de finados (1923-1972), que atestigua el parón bélico saltando de 17 de marzo de 1936 al 1 de abril de 1939; D. Ángel Rodríguez Rodríguez, presbítero cura ecónomo del pueblo de Orzales, tuvo que rehacer con posterioridad diversas actas de los libros parroquiales de bautismo, matrimonios, etc. mediante el testimonio de los vecinos (3).

 

Apuntes sobre el fondo Castañeda y Campoo

El General Castñeda, según un dibujo de Ubieta   Es frecuente que para encontrar fuentes de información histórica debamos recurrir a archivos situados fuera de nuestra demarcación geográfica; algunos de ellos deponen debido a donaciones o a otras causas sin precisar de interesantes fondos documentales para el área de Campoo.
En este sentido, cuando hace unos años consultaba el libro Fuentes documentales para la historia de Torrelavega: El Archivo Municipal de Torrelavega (1995) me llamó la atención el descubrir (en concreto, en el legado denominado "Fondo Castañeda) los libros pertenecientes a la parroquia de Orzales, del Ayuntamiento de Campoo de Yuso, fondos ajenos a la historia estricta de la institución municipal que los acoge. Uno de los propósitos de este artículo es divulgar esta fuente que cobra especial relieve en el presente caso de Orzales, pero resulta de igual modo interesante para la comarca de Reinosa. Me centraré en esta ocasión en un tema concreto dedicado a las ermitas del concejo de Orzales aunque sus posibilidades son mucho más amplias (4).
   Se impone presentar, aunque sea con breves datos biográficos, al general Ramón de Castañeda y Cornejo Fernández (Torrelavega 1792-1872) del que sabemos su temprana participación en la Guerra de independencia contra los franceses; manifiesto partidario de los liberales frente al absolutismo, mostró posteriormente su apoyo a Isabel II. Fue condecorado por sus actuaciones en la defensa de Bilbao con la cruz Laureada de San Fernando y nombrado Conde de Udalla en 1838. En 1841 resultó elegido senador en la lista del Progreso Legal, de tendencia esparterista (5).
   El Archivo del General Castañeda pasa del ámbito privado al público durante los años de la Segunda República, al ser donado por M' Teresa Cadiñanos de Rada descendiente de la familia a la Biblioteca Popular de Torrelavega; en abril de 1934 se menciona en el catálogo que publicó la biblioteca. Después de la Guerra Civil, se incorporó definitivamente al Archivo Municipal (6).
   Se trata de un fondo muy heterogéneo que recoge, junto al archivo personal, el archivo familiar y otros de procedencia diversa, como el referido de Orzales. La documentación nos conduce al área campurriana a través de uno de esos antepasados del general, Tomás del Corral. Natural de Tanos, se estableció a mediados del siglo XVII en Reinosa, ejerciendo como abogado de los Reales Oficios y Administrador dé las Rentas de la Sal de Rosío y Salinas de Añana (7). Se casó con Catalina de Castañeda Quijano, con quien tuvo un hijo que murió (en la capellanía de Santa Ana de Tanos tres estatuas orantes nos recuerdan a la familia fundadora, con escritura fechada en 1673); de su matrimonio en segundas nupcias con Teresa de Navamuel y Olea nació un hijo póstumo. A su muerte se entablo un pleito por el control del mayorazgo de los Castañeda, ganado por un sobrino vinculado a esa rama, Juan Francisco de Castañeda, en favor del cual había hecho testamento.
   La documentación familiar demuestra esa relación con Campoo mediante abundantes cartas de compraventa de tierras en diversos pueblos como, por ejemplo, Requejo, Soto, Nestares, etc. Es posible que este patrimonio se generara e incrementara como consecuencia de deudas contraídas por particulares, quienes finalmente se vieran obligados a cancelarlas y vender sus propiedades. Tal vez por esta vía se podría intentar explicar cómo llegaron a los Castañeda los libros de la parroquia de Orzales (8).
   Como quiera que fuera, el resultado es que el Archivo Municipal de Torrelavega guarda dentro del fondo del general Castañeda los siguientes libros de la Parroquia de Orzales: Libros de fábrica 1602-1768 (1. 1602-1701; 2.1702-1768). Libros de finados (difuntos), 1625-1692. Libro de Cuentas de la Santa Cofradía de las Benditas Ánimas del Purgatorio de la iglesia Parroquial de San Román de Orzales 1725-1768 (que incluye una copia de la bula por la que Benedicto XIII autoriza la fundación de la Cofradía).

 


LAS ERMITAS DEL CONCEJO DE ORZALES

   Pero pasemos al tema concreto que nos ocupa: las ermitas de Orzales a través de los datos obtenidos de la lectura de los libros de fábrica. En ellos se desgranaban los gastos y reparaciones que se suceden a lo largo de siglo y medio de historia del templo parroquial, la iglesia de San Román, integrada en el Arciprestazgo de La Rasa.
   Además en ellos se apuntaban las visitas que periódicamente giraban los visitadores delegados del arzobispo de Burgos, encargados de supervisar el estado material de los templos y el cumplimiento de la doctrina. Todo ello nos permite ir rastreando los avatares y cambios registrados en estas ermitas, edificaciones menores ligadas a la parroquia.
   Las anotaciones referidas a las ermitas se fechan entre 1647 y 1750. La primera mitad del siglo XVIII coincide con un periodo de auge de este fenómeno, con un crecimiento superior al 20% respecto al siglo anterior. En total en Orzales contabilizamos cinco: las de Santiago, San Andrés. Saya Roque, El Ángel y La Peregrina.
   Salvo la ermita de Santiago, que dispone de cofradía y tenía mayor entidad, se trataría como suele ser norma de ermitas de pequeño tamaño (es decir, de una única nave en la que el altar no resalta en planta). Siempre se utiliza el término "ermita", que se aplica "en sentido amplio a los santuarios que aparecen en despoblado"; en ocasiones cabe sospechar que éste abarque también simples humilladeros. En general el Concejo se encargaría de las reparaciones y mantenimiento de las puertas, cerraduras, adecentamiento, etc. Los visitadores establecían las obras necesarias y velaban para que se llevaran a cabo.
   Otra constante que se aprecia es su localización en zonas apartadas del pueblo -como repetidamente anota el visitador- , en lugares dotados de un cierto valor simbólico: cerca de cumbres, junto a caminos (es el caso de La Peregrina, San Andrés o San Roque -cerca de la casa del Puerto-) o no lejos de cursos de ríos (como la de Santiago, o El Ángel, cerca del arroyo del mismo nombre). Las celebraciones eran escasas, reduciéndose principalmente al día de la festividad del Santo respectivo, lo que daba "lugar a un acto social a la vez que religioso" que recordaba la idea de las peregrinaciones medievales (9).
   En cuanto a sus nombres, suelen recoger invocaciones a los santos taumaturgos (autores de actos prodigiosos), cuyo ejemplo más claro es el de San Roque y Santiago (10).

 


La ermita de Santiago

Imagen de Santiago, hoy en la  Iglesia de  San Román de Orzales   Por orden de importancia, le corresponde el primer puesto. Cuando el nivel de las aguas del pantano (Embalse del Ebro) desciende en los veranos de sequía más pronunciada, se nos muestran los escasos restos de los cimientos de las casas que conformaban el antiguo barrio de El Soto. Entre ellos, en un altozano, cerca del puente sobre el Calguero o río Proncio que llevaba a la Lastra, estaba situada la ermita de Santiago, junto a la torre. Esta ermita la han conocido en pie los habitantes de Orzales y pervivió hasta los años cuarenta del siglo XX, al ser cubierta por las aguas del embalse del Ebro. Ya para entonces hacía años que no se celebraba en ella ningún culto.
   Era sin duda la ermita más notoria del concejo, como revela que contara con una Cofradía que llevaba su propio libro, donde se tomaba "cuenta de sus rentas" y se apuntaban las visitas "con el auto conveniente". Por ello los libros de fábrica de la parroquia de San Román no revelan apenas detalles sobre el estado de esta ermita, limitándose sólo a indicar que es visitada, pero sin proporcionarnos información relevante. (11)
   La primera anotación que nos consta en el Libro de Fábrica es de 1648. Indica el coste de una obra "por descargo de trecientos y zinquenta reales que costó hacer la cantería de la obra que se hizo en la hermita de Santiago, aneja a la parroquia que por ser la Hermita corta y no caver la gente en esta el día de su bocación en el qual ay jubileo y Cofradía de a cargo, y la Cofradía dio a dicha Yglesia parroquial un prado que es de dicha Cofradía". La última visita apuntada data de 1768. (12)
   Como es habitual, después de su ruina provocada por el pantano la imagen de Santiago fue llevada a la iglesia matriz de San Román de Orzales, donde permanece en la actualidad.

 


La ermita de San Andrés

Rúbrica que acompaña a las visitas  en San Andrés. 1675   En el año 1647 surge la primera anotación de la ermita de San Andrés, para indicarnos que gastan 16 reales en "aderezar la puerta y retejar la hermita". Parece que fue la segunda ermita en importancia, como queda reseñado por la airosa rúbrica marginal que acompaña cada mención y permite una fácil identificación, mientras que las demás venían precedidas de una sencilla anotación: "Más ermitas".
   Por una anotación de 1750 sabemos que se encuentra lejos del casco del pueblo.
   Los siguientes apuntes insisten en la necesidad continua de reparaciones. En 1674 se indica que "se la pasan ciento y quinze reales y medio que se han gastado en reparar la hermita de San Andrés por estarse cayendo y en un candado para la puerta
de dicha herinita"; igualmente en 1675 "se le rezibe en descargo ducientos y setenta y ocho reales que tubo de coste el aderezo e carpintería de la hermita de San Andrés, aneja a dicha Yglesia, en la que entra la tablazón, teja, quartones, ripia y coste de traer madera, y coste del maestro que izo dicha obra y de una cerradura ... que se compró para la puerta de dicha hermita", cerradura que de nuevo se repone en 1687. En 1735 se emplearon "ocho reales, de cinquenta tejas y un obrero, para retejar", y "ciento y ocho reales que tuvo de costte reformar la hermita de San Andrés, y dar colores".
   Ya en 1750 se nos dice que la ermita "se halla muy espuesta a total ruina, sin puerta ni zerradura competente. Y por esto espuesto a que los ganados se yntroduzcan en ella, como se experimenta muy indezente a lugares sagrados. Y que redundado de la larga distancia que se halla del pueblo y antiguedad del camino, motivo de (que) aunque diferentes vezes se han repuesto zerraduras, luego an faltado". Es decir, la lejanía del casco del pueblo y el mal estado de los caminos de acceso contribuyeron a su deterioro progresivo, de manera que primero se rompen las cerraduras, y poco a poco se va abandonando su cuidado.

 


La ermita de San Roque

Barrio de Soto en Orzales, donde se encontraba la ermita de Santiago   La primera referencia a esta ermita aparece en 1692, cuando se "visitó las hermitas del Glorioso apóstol Santiago, San Andrés y San Roque( ...) y alló cada una dellas tres con sus puertas y cerraduras de buen edifizio y vien reparadas".
   En la visita de 1698 vuelven a reconocerlas y se apunta que "están decentes escepto la de San Roque que por la parte de atrás amenaza ruina. Mandó su Señoría se repare de todo lo necesario dentro de seis meses, pena de quatro ducados".
   Como vemos, el visitador inspecciona el estado de los edificios, y ordena bajo pena de multa monetaria o sanción espiritual la reparación de los mismos; con el tiempo, el declive económico de los concejos, añadido a la lejanía de las ermitas, hacen que estos mandatos pierdan fuerza. Y por eso se tienen que repetir con frecuencia.
   En 1719 presta atención a las esculturas: "mandó Su Merced se rettoque la imagen del santo", aspecto sobre el que se vuelve a incidir en 1723.
   El 1 de agosto de 1748, el visitador Licenciado D. Pedro Pablo de Vera y Barruelo señala -y así conocemos un aspecto más- : "Y atento questa de San Roque además de muy reduzida está muy zercana a la casa que llaman del Puerto, mottivo para que se sigan mucha irrebenzias, y que no es permisibre que con tanta proximidad a estos sitios sagrados se practiquen semejantes usos, mandava y mando a dicho cura que luego y sin dilación requiera así bien a dichos Rexidores quiten el exercizio expresado de dicha casa o redifiquen nuebamente la Hermita en otro sitio más correspondiente, y con la capacidad correspondiente. Y si pasados dos meses no lo hubieren ejecutado, habrara demoler por sí, aplicado los materiales a la fábrica, poniendo una cruz en el sitio donde se halla, lo que se cumpla vajo la pena de veinte ducados".
   A corto plazo, no parece que se hiciera mucho caso de estas advertencias. En la visita girada por Pedro Therán , encontramos apuntado el 17 de diciembre de 1750: "la hermita que se intitula San Roque, que por último auto de visita se mandó demoler, por hallarse en sitio yndezente, lo que no se a executado".

 


Ermitas del Ángel y La Peregrina

   Son seguramente las ermitas más pequeñas (no sabemos si se trataba de pequeños humilladeros o tuvieron más entidad), y que parecen haber tenido una existencia más breve.
   Se mencionan por primera vez en 1710: "Asimismo se visitaron las hermitas de San Andrés, San Roque, El Ángel y la que llaman La Peregrina, ynclusas en dicho territorio y se hallaron decentes". La segunda y última mención de la Peregrina aparece en el año 1723. La del Ángel en 1719, en visita del licenciado D. Alonso de Cossío, quien pide que se agrande ("que se alarge ottro tantto como es ttambién el altar de media vara, ttodo lo cual cumplan y ejecutten las personas a cuio cargo corren dichas hermitas, pena de excomunión maior" ), a la vez que incide en la necesidad de aseo y limpieza de todas las ermitas "para mayor culto de los santos que en ellas se beneran".


 

LOCALIZACIÓN DE LAS ERMITAS DE ORZALES: LA PERSISTENTE PISTA DE LA TOPONIMIA

   De todos es sabido que en la toponimia (nombres de parajes, montes...) persisten como un baluarte las denominaciones de aquellos lugares donde hace siglos hubo poblados, iglesias. etc.
   Como habremos deducido a estas alturas, las ermitas de Orzales observaron un proceso paulatino de deterioro y ruina.
   El registro de fecha 1 de diciembre de 1750 nos adelanta el destino de estas ermitas "exteriores". Como ya hemos visto, la ermita de San Andrés estaba junto a la "casa del Puerto", al parecer un lugar poco proclive a las buenas costumbres. El visitador recomienda que "siendo del cargo del Conzejo el reparo de ambas (se refiere a las de San Andrés y San Roque) "se levante una ermita nueva en otro emplazamiento, "a suplemento de los materiales de las dos zitadas. fabricándola en sitio más dezente y proporzionado a su debida venerazión, colocando en ella las zitadas imajenes de San Roque y San Andrés. Da su merced lizencia y facultad para la demolizión de dichas hermitas con la prezisa obligación de la zitada nueva fábrica, dejando en los sitios donde a elpresente se hallan cruzes que demuestren abersido lugares sagrados, todo lo cual mandó su merced a dicho Conzejo y vezinos lo hagan, cumplan y executen en el término de ocho meses primero siguientes, supliendo por sí propios lo nezesario para su perzepción con aplicazión zitada de los espresados materiales de las dos hermitas, y siempre quedando a la obligación de los reparos de la que se fabrique; y respecto que dicho Conzejo a echo obligazión por su acuerdo, cumplir con lo que va referido".
   Ante la ausencia de posteriores menciones a partir de 1750, la falta de restos físicos y el olvido en el pueblo de su propia existencia como ermitas, cabe suponer que efectivamente se acatara la demolición o, más probablemente, acabaran derrumbándose por sí solas. En todo caso, no parece que se levantara una nueva ermita en su sustitución: bien por problemas económicos o, en gran medida, como consecuencia de su emplazamiento en lugares muy alejados del casco urbano del pueblo.

 

Propuestas de localización

Menciones de las ermitas de S. Andrés, S. Roque, S. Ángel y La Peregrina. 1710   La ermita de Santiago como mencioné anteriormente desapareció en los años 40 del siglo XX, y muchos vecinos de Orzales recuerdan perfectamente su emplazamiento en el barrio de Soto. Llega el momento de intentar precisar la ubicación espacial de esas otras cuatro ermitas cuya memoria se había perdido. Cuento con la inestimable ayuda de la toponimia para afianzar la hipótesis de que estuvieron enclavadas en las cercanías de los terrenos que el pueblo de Orzales tenía hacia el sur, en dirección a Montesclaros.
   Así, revisando la hoja de La Rozas (escala 1:50.000) del Instituto Geográfico y Catastral, la del Instituto Geográfico Nacional y la del Servicio Geográfico del Ejército, descubrimos en la zona próxima a La Ferrería (municipio de Las Rozas de Valdearroyo) a la altura del meridiano 55 y a una altitud de 977 metros un topónimo inequívoco "La Peregrina" , lugar que seguramente ocupó la mencionada ermita.
   Más al noroeste, en torno al meridiano 56, localizamos el término "La Casuca", que acaso identifique la citada "casa del Puerto". No lejos de este punto, hallamos otros dos topónimos "La Cruz" y "La Cruz Alta" que se nos ocurre pudieran marcar el rastro de las ermitas de San Roque y San Andrés.
   Finalmente, el Catálogo de Utilidad Pública de Montes de la provincia recoge como perteneciente a Orzales el "monte del Ángel" (mientras que los mapas reseñan el curso del arroyo del Ángel); por tanto, casi sin duda, la zona más que probable de asentamiento de la ermita homónima.



NOTAS


(1) Aprovecho para agradecer las facilidades prestadas por Carmen Gutiérrez Alonso, archivera del Archivo Municipal de Torrelavega y D. José Luis Tejería Ruiz, párroco de Orzales. Hago asimismo extensiva mi gratitud a las diversas personas a las que he consultado o me han facilitado documentación para los diferentes artículos publicados en Cuadernos de Campoo durante estos cinco años.
(2) Archivo General de la Administración. Caja 3.947. Informe sobre destrucción... Véase además CERDA DÍAZ, Julio. Los archivos municipales en la España contemporánea. Gijón (Asturias): Eds. Trea, 1997, pp. 263, donde recoge fuentes que señalan la destrucción del archivo de Orzales.
Por otro lado, hay que recordar que la parroquia de Orzales ha dependido como la mayoría de la comarca, excepto en su vertiente Norte del Obispado de Burgos hasta 1955.
(3) Archivo de la parroquia de San Román de Orzales. Libro de bautizos, Orzales I. 1938-1971. En la diligencia de apertura, de 4 de noviembre de 1939, "Certifico: que, habiendo desaparecido casi totalmente el Archivo Parroquial de esta de mi cargo durante la dominación rojo marxista del año mil novecientos treinta y seis, abro y doy comienzo este libro...". Mas tarde añade: "Hago constar así mismo que en los primeros folios de este libro sentaré, para que no se extravíen (sin número, pero por orden cronológico), partidas de años anteriores, copiadas por mi 18antecesor D. Juan Bautista González García (...)".
(4) GUTIÉRREZ ALONSO, Carmen (1995). Pp. 254. Recuerdo en este sentido la ausencia de referencia alguna de la parroquia de Orzales en la guía del Archivo Diocesano de Santander.
(5) v. Padre Patricio GUERÍN BETTS, que también estudió este fondo.
(6) CATÁLOGO de la Biblioteca Popular de Torrelavega, Pp. 77, índice del Archivo del general Castañeda (Consultado en la Biblioteca Gabino Teira, de Torrelavega).
(7) Salinas de Ananá, la más importante, está en Álava; Salinas de Rosío, al norte de la provincia de Burgos.
(8) Se pueden rastrear las compraventas en: Gutiérrez Alonso, Carmen, pp. 250 y otras; y en "El FONDO documental del general Castañeda" (Exposición). Recojo la hipótesis perfilada, con las debidas reservas, por la archivera municipal de Torrelavega.
(9) PORTILLA ALONSO, Isabel. Arquitectura rural..., se centra en la arquitectura de las ermitas. V. pp. 225, 40. No obstante, en el mapa 3 refleja la relación de las ermitas citadas en las visitas pastorales de Campoo y Valderredible del año 1709; en Orzales aparecen las cinco ermitas. Mientras en el mapa 4 -que cita las referidas a las visitas pastorales de Cejancas, Santa Cruz de Bárcena, Valdeprado y La Rasa de 1748- sólo aparecen ya tres Santiago, San Andrés y San Roque. A mediados del siglo XIX, Pascual Madoz menciona únicamente la ermita de Santiago.
(10) Abundantísimo en Campoo y en media España, ha habido o hay ermitas dedicadas a San Roque (salvo error u omisión por mi parte) en: Reinosa, Mediadoro, Rioseco, Ruerrero, Lanchares, Requejo, Horna, La Población de Yuso, La Serna, Sotillo, Aldea de Ebro, Arcera, Bustillo del Monte, Villanueva de la Nía, Reocín de los Molinos y Renedo de Bricia. Bajo el nombre de Santiago en: Reinosa, Valdeprado del Río y Quintanilla de An. En cuanto a las restantes advocaciones, a San Andrés aparece en:
Los Carabeos y Montecillo; en Santa María de Hito hay una ermita dedicada al Santo Ángel Custodio. Datos recopilados de PORTILLA ALONSO, Isabel. Arquitectura rural...
(11) Desconocemos la suerte de los libros de la Cofradía de Santiago. Además de ésta, existieron las Cofradías de las Benditas Ánimas del Purgatorio y la del Santo Rosario.
(12) En la trascripción he mantenido la ortografía y faltas originales, aunque desarrollando las abreviaturas para facilitar la lectura. Para evitar la proliferación de citas, menciono simplemente las fechas de las visitas registradas, lo que permite una fácil búsqueda ya que las anotaciones de los dos Libros de fábrica siguen un orden cronológico. La cursiva que figure en el texto entrecomillado es mía.



BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES

Archivo General de la Administración (AGA, Alcalá de Henares). Caja 3.947. Informe sobre destrucción del Tesoro Artístico, Bibliográfico e Histórico en la provincia de Santander.
Archivo Municipal de Torrelavega. Libros de fábrica de la iglesia de San Román de Orzales (1. 1602-1701; 2. 1702-1768)
Archivo de la parroquia de San Román de Orzales. Libro de bautizos Orzales I (1938-1971). El Libro de finados (1923-1972).
Hoja n° 108 (Las Rozas) y n° 83 (Reinosa) , escala 1:50.000, Intituto Geográfico y Catastral, 1942 y 1933.
CATÁLOGO de la Biblioteca Popular de Torrelavega. [Torrelavega, 1934].
"El FONDO documental del geeneral Castañeda" (Exposición) [Torrelavega: Ayuntamiento, 1992].
GARCÍA CANTALAPIEDRA, Aurelio. La Biblioteca Popular de Torrelavega (1927-1937): 10 años de actividad cultural. Torrelavega: Ayuntamiento, 1988.
GUERIN BETTS, Patricio "El general Castañeda" en Revista de Historia Militar n° 46. Madrid: Servicio Histórico Militar, 1979, pp. 105-141.
GRAN Enciclopedia de Cantabria. Ed. Cantabria: Santander, 1985. Voces: "Ángel, el (Monte de Utilidad Pública)", "Castañeda y Cornejo Fernández, Ramón de", "Ermitas".
GUTIÉRREZ ALONSO, Carmen (con la colaboración de Juan Antonio González Fuentes) . Fuentes documentales para la historia de Torrelavega: El Archivo Municipal de Torrelavega. Santander: Fundación Marcelino Botín, 1995.
LORENZO PARDO, Manuel. El Pantano del Ebro. Zaragoza: Imprenta Heraldo de Aragón, 1918. Lámina XXIV.
PORTILLA ALONSO, Isabel. Arquitectura rural: catalogación y estudio de las ermitas campurrianas: memoria de licenciatura; director, M.F. Sendín Calabuig. [S.l.: s.n. ], [198?].