La cobertera vegetal de Alto Campoo

Jesús Varas Cobo

Un proyecto de recuperación impulsado desde la administración
Hoy en día la sociedad es consciente de que la actividad humana genera impactos sobre el entorno donde se desarrolla. Igualmente, ha comprendido que necesita compatibilizar, en la medida de lo posible, el uso de los recursos natu­rales con su conservación, para así poder garan­tizar la disponibilidad de los mismos en el futuro. Cantabria no es ajena a esta tesitura y es por ello que desde distintos sectores de la sociedad, como la Administración Pública, empresas públicas, or­ganizaciones no gubernamentales y sociedad orga­nizada en general, se han impulsado distintos pro­yectos encaminados a garantizar la conservación de los recursos naturales.
 
Zonas necesitadas de restauración.El Gobierno de Cantabria, en el marco de sus competencias de protección del medio ambiente, y dentro del programa de acción de la Consejería de Medio Ambiente, viene desarrollando actuaciones dirigidas a promover y facilitar la disposición de herramientas, tanto teóricas como prácticas, para la correcta realización de proyectos de restauración ambiental, ya sean estas de iniciativa pública o pri­vada.
 
En este programa de acción se reconoce como necesaria la disponibilidad de un protocolo de ac­tuación en relación con la restauración de la cu­bierta vegetal en el entorno de la Cordillera Cantá­brica. Este protocolo recoge aquellas especies más adecuadas para ser empleadas en estos proyectos de restauración. Desgraciadamente, muchas de di­chas especies no están disponibles en los catálogos comerciales, por lo que es frecuente que de forma obligada se opte por especies no adaptadas a las condiciones de montaña donde se van a emplear, condenando así el éxito de todo el proyecto.
 
En este sentido desde el año 2007 la Consejería de Medio Ambiente, en colaboración con distintas instituciones, ha venido desarrollando un progra­ma de actuaciones dirigidas a la obtención de se­millas y plantas de especies autóctonas destinadas a proyectos de restauración ambiental en la Cordi­llera Cantábrica.
 
Dentro de este programa se incardina el pro­yecto de recuperación de la cobertera vegetal del entorno de la estación de esquí de Alto Campoo.
 
 
El entorno de trabajo. Breve descripción 
Nos encontramos en la zona alta del ayunta­miento de la Hermandad de Campo de Suso, con una orientación Nor-noreste, a una cota situada entre los 1.650 m de Brañavieja y los 2.222 m del Cuchillón.
 
Revegetacion en el parking de Brañavieja.Atendiendo a la biogeografia podemos encla­var el área dentro de la región Eurosiberiana (subregión Atlántico-Medioeuropea). En base a crite­rios florísticos y de vegetación, dentro de esta subregión separamos las superprovincias Atlántica Centroeuropea y Alpino-Pirenaica, con el pasillo cevennense. A un nivel más concreto, distinguimos con facilidad en la Cordillera Cantábrica, ya en la provincia orocantábrica, tres sectores, que de este a oeste son: Campurriano-Carrionés, Ubiñense-Picoeuropeano y Lanciano-Ancarés. La zona de in­tervención se encuentra dentro del ámbito del pri­mero de ellos.
 
Desde el punto de vista bioclimático se aprecia un sensible aumento de las precipitaciones inver­nales y un claro descenso estival de las mismas; lo que implica que durante los meses de julio y agosto la mediterraneidad es muy acusada (clima de tipo orocantábrico occidental). Efectivamente, todas las comunidades orocantábricas meridiona­les gozan de dicho clima: la primavera comienza en el mes de junio y el invierno en el mes de sep­tiembre, y no sólo hay un déficit hídrico importan­te sino también una insolación elevada, por lo que la influencia oromediterránea se deja sentir mucho en la montaña cantábrica. Por encima de los 1600 metros se ubica el piso subalpino (orotemplado), ya por encima del límite forestal
 
Si atendemos a la litología, comprobamos que, en las sierras del Híjar y el Cordel, la vegetación objeto de estudio se asienta sobre rocas detríticas, conglomerados y areniscas del periodo Triásico, que generan suelos ácidos, pobres en nutrientes y de escasa potencia que permiten el crecimiento de una flora característica.
 
La existencia conjunta las condiciones ambien­tales comentadas determinan el tipo de vegetación que puede medrar en la zona. En función de pe­queñas diferencias locales se podrán apreciar co­munidades vegetales con distintas composiciones específicas y cuyo conjunto define el paisaje que domina estas cumbres campurrianas.
 
 
Las Comunidades vegetales
Antes de plantearse cualquier proyecto de recuperación o apoyo a la vegetación de una zona es precioso conocer con un mínimo de detalle esta. Trabajos previos y el recorrido reiterado de la zona permitieron identificar distintas tipologías vegetales.
 
Un entorno como este, de alta montaña, cuenta con comunidades vegetales adaptadas a esas con­diciones ecológicas particulares. Los rigores inver­nales y los fuertes vientos impiden el desarrollo de especies leñosas de porte, pudiendo encontrar ejemplares de abedul y acebo dispersos, pero sien­do las formaciones de piornal y brezal-enebral las que representan la vegetación leñosa y los pastiza­les de festucas y cervunos la herbácea. Dentro de este esquema se puede distinguir un amplio elenco de formaciones y comunidades.
 

-- Escóbales de Genista florida y Genista obtusiramea:

Son las comunidades de mayor porte de las pre­sentes en la zona de estudio. Ocupan las cotas in­feriores y pierden porte a medida que ascendemos en altitud, debido a la fuerte presión que el viento ejerce sobre ellas, pueden ascender hasta casi 2000 m de altitud.
 
Llegan a formarse masas cerradas con un do­sel casi monoespecífico, sustituyendo la Genista obtusiramea a la Genista florida a medida que se alcanzan mayores cotas. Cuando el suelo es más pedregoso o está más alterado estos escóbales son sustituidos por brezales de porte de Erica arbórea y Erica aragonensis. Es frecuente encontrar estas formaciones en un amplio mosaico.
 
En zonas donde el suelo es más profundo y en ciertas majadas, el hombre ha realizado desbroces que ha permitido el desarrollo de praderas de alto valor pascícola en estas altitudes.
 
-- Brezales secos:
Brezal sobre suelo alterado.Matorrales mesófilos o xerófilos que crecen so­bre estos suelos silíceos. Están dominados por es­pecies de Erica, Calluna y Ulex. Son formaciones muy comunes, especialmente en áreas de influen­cia atlántica del norte y oeste peninsular. Suelen constituir una etapa de sucesión del bosque sobre suelos bastante alterados. En nuestra zona, donde ya se ha rebasado la cota forestal, estas formacio­nes alcanzan un mayor valor ecológico, constitu­yendo un nicho de gran valor para la fauna. Son formaciones arbustivas de talla baja-media, gene­ralmente densas, pero frecuentemente también en mosaico con diversos tipos de pastizal u otros tipos de matorral.
 
Con mayor porte encontramos los brezales de Erica arbórea y Erica aragonensis que alternan su distribución con los escóbales. Son fácilmente dis­tinguibles por su distinto cromatismo y tiempo de floración, ya que la primera florece más tarde y cubre de blanco las laderas sustituyendo al llama­tivo rosado con el que recibe Alto Campoo a la primavera.
 
La mayor parte de la distribución la ocupan unos brezales bastante almohadillados dominados por Calluna vulgaris y otras especies del género Erica.
 
Sustituyendo a estos y a medida que ascen­demos en cota aparecen unos matorrales de tipo quionófilos, adaptados a las duras condiciones de alta montaña, generalmente de porte postrado o al­mohadillado, para así estar menos expuestos a los vientos y estar protegidos bajo la nieve. Se trata de enebrales rastreros de Juniperus communis subsp. alpina, que alcanzan su óptimo en el piso orotemplado (subalpino).
 
-- Formaciones herbáceas y pastizales:
Alto Campoo. Destrozos.Cervunales. Son prados vivaces de montaña de pequeña talla propios de suelos ácidos profun­dos siempre con cierta humedad durante todo el año. En zonas de cumbres y collados muy expues­tos al viento pueden ser comunidades permanen­tes en mosaico con matorral y vegetación turfóñla. Aparecen como principales especies, Nardus stricta, Festuca nigrescens, Potentilla erecta, Hieracium gr. pilosella, Agrostis capillaris, Danthonia decumbens, Jasione laevis, Serratula tinctoria, Gentiana pneumonanthe, etc.
 
En sustratos ácidos pueden vivir en contacto con otros pastizales menos higróñlos y con otras formaciones de tojal-brezal y turberas.
Pastizal de diente montano. Pastizales densos, de suelos en general profundos, ácidos, menos higróflos que los de los cervunales.
 
Son pastizales dominados por Agrostis capillaris y Danthonia decumbens. Pastizales de suelos ácidos profundos del piso supratemplado de ombroclima Húmedo-hiperhúmedo. Aparecen a me­nudo en mosaico con los cervunales, en áreas más elevadas y menos húmedas con relación a aquellos. Principales especies: Agrostis capillaris, Danthonia decumbens, Festuca nigrescens, Trifolium repens, Chamaemelum nobile, etc.
 
-- Comunidades sobre suelos esqueléticos:
Comunidad de crasifolias sobre suelo muy pobre.Gleras y canchales. En la zona de estudio el biotopo está formado por canchales y acumulacio­nes de bloques de rocas silíceas fracturadas por la acción del hielo. El tamaño de las rocas y bloques es muy variable, y también lo es su grado de esta­bilidad, desde prácticamente fijo a muy inestable. Las plantas que colonizan estos medios han de po­seer resistencia a la sequedad del sustrato rocoso y adaptación al tipo de sustrato mediante órganos subterráneos, tallos flexuosos, capacidad de rebro­te, etc. En estas formaciones se hallan representa­das entre otras las siguientes especies: Spergularia viscosa, Linaria Jilicaulis, Cryptogramma crispa, Poa Fontqueri, Rumex subfruticosus, Sedum pyrenaicum, Sedum brevifolium, Festuca eskia, etc.
 
Roquedos silíceos con vegetación pionera. Co­munidades pioneras que colonizan suelos de su­perficies rocosas silíceas tales como repisas y re­llanos. Son suelos de poco desarrollo y con escasa capacidad de retención hidrica. Como consecuen­cia de la sequedad de estos ambientes la vegetación que se desarrolla en estos ambientes está dominada fundamentalmente por plantas de hojas crasas pe­rennes o anuales que les permiten almacenar agua para afrontar el período seco, o bien anuales que completan su ciclo al iniciarse dicho periodo, junto a algunos líquenes y musgos.
 
Son comunidades dominadas principalmente por Sedum anglicum, Sedum álbum, Agrostis durieui, Rumex angiocarpus y Festuca indigesta entre otras.
 
-- Cursos de agua temporales con vegetación herbácea en sus orillas.
Representados de forma muy puntual y en las cotas más bajas de la zona de estudio. Son comu­nidades herbáceas de plantas pioneras herbáceas o subíruticosas (subarbustivas), que colonizan le­chos pedregosos inestables de cantos y gravas, de corrientes con flujo primaveral intenso. En estos cursos es frecuente encontrar especies asociadas a comunidades típicas de entornos turbosos y que es­tán favorecidas en estos entornos por una litología ácida muy pobre en bases. Aquí, además de juncos y ciperáceas (Carex echinata, Carexfusca, Eriophorum latifolium, etc), podemos encontrar las carní­voras Drosera rotundifolia y Pinguicola grandiflora, Narthecium ossifragum, Parnassia palustris y Pediculares mixta, entre otras. Cabe destacar aquí la presencia del brezo de turbera (Erica tetralix) que se hace mucho más escaso fuera de estos entornos.
 
 
 
Desarrollo del proyecto
A lo largo de la última década la Dirección Ge­neral de Medio Ambiente ha participado en el di­seño, desarrollo y seguimiento de labores de res­tauración de la cubierta vegetal. Especialmente en proyectos ligados a la obra pública.
 
Del seguimiento se concluyó que se estaban co­metiendo algunos errores, en ocasiones relaciona­dos con la metodología de plantación y en otras con la selección de especies. Estos problemas ad­quirían especial relevancia cuando tenía lugar en espacios naturales con algún grado de protección, ya que, en estos casos, la recuperación de la vege­tación original cobraba mayor relevancia si cabe.
 
Se plantearon diversos ensayos en técnicas de plantación, modificando el mulch, las colas, los abonos y el sistema de dispersión (hidrosiembra, potencia de riego, boquilla de la manguera, etc.). Se optó por el uso de materiales inocuos para el medio ambiente, de rápida biodegradación y ajus­tados en cantidad para no producir modificaciones importantes en las características ecológicas del entorno de aplicación.
 
En relación con la selección de especies se pro­dujo una casuística particular. Antes de realizar la hidrosiembra se efectuaba un inventario de las es­pecies presentes en el entorno, buscando áreas de condiciones ecológicas similares a la zona a res­taurar. Igualmente se caracterizaba el tipo de dis­tribución y abundancia de estas especies dentro de la comunidad vegetal que se pretendía recuperar, dando especial importancia a aquellas que presen­taban un mayor carácter pionero, ya que serían es­tas las mejor capacitadas para adaptarse. El proble­ma surgió cuando, realizada la lista porcentuada de especies a utilizar, el técnico de obra se encontraba con la imposibilidad de comprar en el mercado casi la totalidad de la misma. Además, aquellas espe­cies que sí aparecían en el mercado, en ocasiones, procedían de regiones alejadas, lo que generaba un cierto riesgo de contaminación genética.
 
En vista de poder garantizar la disponibilidad de semilla de las especies locales se procedió a rea­lizar campañas de recogida durante varios años, más con fines experimentales que comerciales, ya que la cantidad de semilla recogida era pequeña. No obstante, con este material se realizaron ensa­yos de germinación y técnicas de almacenamien­to sin pérdida de viabilidad de las semillas. Es en este sentido en el que el año 2007 la Consejería de Medio Ambiente, en colaboración con la Confede­ración Hidrográfica del Ebro, puso en marcha un ambicioso programa de actuaciones dirigidas a la obtención de semillas y plantas de especies autóc­tonas destinadas a proyectos de restauración am­biental en la Cordillera Cantábrica. La campaña de recogida de semillas se repitió con éxito los años 2008 y 2009.
 
Revegetación antes. Revegetación después.
 
Se ha demostrado como fundamental la reali­zación de campañas continuadas de recogida de semillas de las especies objetivo.
Efectivamente, la variabilidad en el comportamiento reproductivo de estas especies, adaptadas a los rigores climáticos de la alta montaña, obliga a no perder ninguna cam­paña de recogida ante la posibilidad de no disponer de semilla.
 
Para la realización de la campaña de este año 2009 se procederá a cercar durante el verano y co­mienzo del otoño tres parcelas en el entorno de la estación de esquí de Brañavieja. Con este cierre se elimina el impacto del ganado y se asegura la máxima obtención de semilla. La recogida se reali­za a mano, sin medios mecánicos, realizándose una selección de semilla a nivel específico ya desde el mismo inicio del proceso de recogida.
 
Revegetación antes. Revegetación después.
 
Una vez obtenida la semilla, esta se somete a un proceso de limpieza y purificación intraespecífica, para posteriormente proceder a su almacena­miento en lugar adecuado hasta su destino final, ya sea este vivero o siembra directa dentro de algún programa de restauración ambiental.
 
Implantación de árboles en zonas protegidas.Estos trabajos han ido definiendo técnicas de aplicación y han permitido que en la actualidad la Consejería cuente con un pequeño banco de se­millas de especies autóctonas. Sin embargo, el vo­lumen almacenado es del todo insuficiente para desarrollar labores de restauración. Al contrario, son cantidades pequeñas de un elevado número de especies, en condiciones óptimas para la realiza­ción de trabajos experimentales que permitan a la Dirección General de Medio Ambiente contar con un bagaje documental suficiente como para poder precisar en sus condicionados ambientales cómo llevar a cabo, con la máxima seguridad, las labores de revegetación de zonas degradadas por la obra civil.
 
El objetivo final era poder dotar a las empresas de un protocolo de actuación ajustado a cada caso concreto, que les permita y condicione a realizar trabajos de un mínimo de garantía de viabilidad.
 
La Dirección General de Medio Ambiente se propuso realizar un ensayo general con el mate­rial y el conocimiento adquirido. Para este obje­tivo fue inestimable la cooperación de CANTUR, empresa pública que llevaba tiempo trabajando en la recuperación de la cubierta vegetal del entorno de la estación de esquí de Alto Campoo. A raíz de este encuentro surgió la posibilidad de organizar una serie de pequeños ensayos en taludes desnudos para plantear un diseño experimental que nos per­mita comparar en igualdad de condiciones nuevos aglutinantes y las distintas capacidades de rebrote de las semillas recogidas a lo largo de las últimas tres campañas. Semillas que de no usarlas se corría el riesgo de que perdieran su capacidad germina­tiva y todo el esfuerzo y las inversiones realizadas hubieran sido en vano.
 
A lo largo del año 2008 se acometieron los pri­meros trabajos de revegetación en la estación de esquí de Alto Campoo. Concentrando los esfuerzos en conseguir recuperar la vegetación pratense de las pistas de esquí. El proyecto se planteó en base a objetivos ambientales y empresariales como:
1.       Mejora del entorno paisajístico y minimización del impacto que genera la estación de esquí. Esto favorece una mayor desestacionalización del turismo en la comarca, crean­do un foco de atracción para realizar acti­vidades deportivas y de esparcimiento a lo largo de todo el año.
 
2.       Garantizar la recuperación de la cubierta vegetal en las pistas, permitiendo mejorar las condiciones de la nieve, haciendo que esta dure más y se pueda prolongar la tem­porada.
 
3.       Cumplir con el ideario de CANTUR, S.A. Empresa que en el artículo 35 de su Conve­nio Colectivo sienta las bases de su compro­miso ambiental. Este plan de recuperación ha servido para mejorar la imagen de dicha empresa a la hora de obtener la Q de CA­LIDAD, posicionando muy favorablemente para conseguir las certificaciones ISO 14001 y EMAS en un futuro.
 
A la hora de llevar a cabo el proyecto surgió el principal problema. No se disponía de medios suficientes como para realizar la recogida de una cantidad de semilla suficiente. El tiempo de fruc­tificación de las especies de alta montaña es muy reducido, desde finales de agosto a septiembre y, debido a su escasa envergadura, la recogida es muy laboriosa y difícilmente mecanizable. Por otra par­te, es una semilla con magníficas expectativas de germinación que alcanzan el 99% y adaptación ecológica a las condiciones ambientales de la es­tación.
 
La justificación económica del proyecto estaba más que garantizada, especialmente si se atiende al precio que alcanzan las semillas de las especies propuestas. Especies que de adquirirse en el mer­cado no siempre cuentan con garantía de proce­dencia. A modo de ejemplo, se refleja en el cuadro siguiente el precio de algunas de las semilla de alta montaña disponibles en el mercado:
 
ESPECIE                                           PRECIO sin IVA
Aehillea millefolium                                      130 € / kg
Gentiana lútea                                             390 € / kg
Dígita lis purpurea                                        196 € / kg
Anthoxantum odoratum                                 35 € / kg
Arnica montana                                         3.115 € / kg
Jasione montana                                       1.230 € / kg
Nardus strieta                                              795 € / kg
Festuca rubra                                                5,1 € / kg
Valeriana offícinalis                                       605 € / kg
 
 
 
El campo de trabajo
Recogida de semillas en el campo de trabajo.En aras de incrementar la disponibilidad de mano de obra y considerando que dicha actividad cuenta con un alto interés formativo, se organizó un campo de trabajo para la recogida de semillas de especies de alta montaña con destino a la realiza­ción de proyectos de restauración ambiental. Este campo de trabajo fue organizado conjuntamente por la Dirección General de Medio Ambiente, CANTUR, CIMA y la Dirección General de Juventud.
 
Se planteó llevar a cabo un campo de traba­jo para entre 12 y 14 personas, todas mayores de edad, desde el 31 de agosto hasta el 11 de septiem­bre. Siendo responsabilidad de cada departamento lo siguiente:
 
--  La Consejería de Medio Ambiente:
  • Contratación y formación de los monito­res precisos para los talleres formativos y charlas.
  • Provisión de todo el material necesario para el desarrollo de los trabajos de reco­gida de semilla.
 
--  Consejo de la Juventud:
  • Publicidad y gestión de las plazas oferta­das para el campo de trabajo.
 
--  CANTUR S.A.:
  • Alojamiento y manutención durante 12 días a alumnos y monitores.
  • Provisión de transporte a las zonas de tra­bajo de la estación.

 

Clasificación de semillas en el campo de trabajo. Almacenamiento de semillas en el campo de trabajo.

 

El campo de trabajo consistió en una iniciación a la metodología y recolección de material bioló­gico para la recuperación de la cobertera vegetal y obtención de semillas de plantas autóctonas, así como diversas actuaciones de restauración de zo­nas degradadas, proporcionando además un cono­cimiento del medio natural de alta montaña.
 
Se plantearon una serie de actividades formativas complementarias como:
  • Talleres temáticos de restauración ambiental, botánica y medio ambiente.
  • Taller de botánica.
  • Taller de herborización (cómo hacer un her­bario).
  • Taller de etnobotánica.
  • Taller de tratamiento de semillas.
  • Charla: «Gestión de pastos de montaña».
  • Charla: «restauración de zonas degradadas».
Todo lo anterior se complementó con un amplio catálogo de actividades de Tiempo Libre, enfocadas a la divulgación y promoción del respeto a la natu­raleza y sus valores.
 
Explicaciones en el campo de trabajo.
 
El campo de trabajo fue un éxito en todos los sentidos. La demanda superó con mucho la oferta, se alcanzó un buen ambiente de trabajo y se obtu­vo una surtida cantidad de semilla que pasó a estar a disposición de la Administración para su poste­rior empleo en proyectos de restauración.
 
 
Una propuesta para el futuro:
La construcción de un vivero para la obtención y multiplicación de planta autóctona con destino a recuperación de cubierta vegetal tras la obra pública
Tras concluir el campo de trabajo y a la vista del éxito de los ensayos realizados se planteó la posibilidad de dar un paso adelante, creando un vivero donde poder obtener plantones indepen­dientemente de la zona de obtención de la semi­lla. En este sentido se formalizó un contrato con la empresa Servicios Ambientales Integrales para la redacción de un proyecto que sirviera de base para la posterior construcción de un vivero, dotado de invernadero y edificio anexo, para el cultivo y multiplicación de material vegetal destinado a pro­yectos de restauración a desarrollar por distintos departamentos del Gobierno Regional.
 
Aprovechando que la Consejería de Medio Am­biente disponía de cierto remanente de semillas de alta montaña, no suficiente para poder abastecer la demanda de los proyectos de restauración ambien­tal que se desarrollan anualmente y considerando que se disponía de un proyecto de construcción de un vivero que permitiría multiplicar dicho stock, se propuso materializar dicho proyecto. Sin embargo las condiciones económicas impidieron el desarro­llo del mismo. No obstante, todo lo hecho no pierde vigencia y contando con el proyecto de construc­ción es cuestión de tiempo que se retome la idea permitiendo disponer de planta para desarrollar proyectos de restauración en un futuro próximo.

 
 
Bibliografía recomendada
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