La Naval de Reinosa: 80 años forjando historia. Trayectoria y evolución de la factoría siderúrgica de Reinosa

José Luis Pérez Sánchez y Juan Carlos Ramos Rodríguez

LOS ANTECEDENTES

Es preciso remontarse a la Guerra de Cuba en el año 1898 para encontrar la explicación remota de la creación de una planta siderúrgica en Reinosa. Este conflicto que supuso para Cuba su independencia gracias al apoyo de Estados Unidos, ocasiono en la flota española un desastre total: todos los buques fueron hundidos, bien por los cañones norteamericanos que tiraban impunemente (mayor alcance de tiro), bien al abordaje por no entregarse. España perdía su escasa flota y las colonias de Cuba, Puerto Rico y Filipinas.

Superados los primeros momentos en los que la crisis y el desánimo fueron generales en la sociedad, el gobierno conservador de A. Maura en 1907 puso en marcha una ley para reconstruir la escuadra, conocida con el nombre de "Plan de Escuadra Ferrándiz".

Construcción de los talleres. 1 de julio de 1919El 21 de agosto de 1908 el gobierno adjudicó a la Sociedad Española de Construcción Naval el Concurso para realizar el "Plan de Escuadra Ferrándiz", el cual suponía la construcción de nuevas unidades navales y la modernización de los arsenales en el plazo de 8 años con un presupuesto de 200 millones de pesetas.

En septiembre de ese mismo año se constituyó esta sociedad, firmándose las escrituras. El capital social inicial fueron 20 millones de pesetas: 60 % capital español y 40 % capital inglés. La sede central se estableció en el nº 27 de la calle Sagasta de Madrid.

En el año 1909 la S.E. de C.N. tomó posesión de los astilleros y arsenales de El Ferrol y de Cartagena, los cuales le cedió el Estado para poder ejecutar los encargos.

Pronto la S.E. de C.N. advirtió que sus talleres de El Ferrol y Cartagena eran pequeños y limitados. Se pretendía una modernización y evitar la dependencia de los socios ingleses. La mejor solución pasaba por la creación de una nueva factoría; pero, lo primero que se planteó fue dónde ubicarla.

En 1915 se promulgó la "Ley Miranda", la cual vino a completar el "Plan de Escuadra Ferrándiz" con el proyecto de construcción de nuevas unidades navales, y a ratificar la necesidad de crear una nueva planta siderúrgica. En este contexto el presidente de la S.E. de C.N. solicitó un informe técnico para tener fundamentos a la hora de tornar una decisión al respecto.

En este informe sus autores garantizaban de forma rotunda que la comarca de Campoo, y dentro de ella concretamente la Villa de Reinosa, era el lugar idóneo, Una serie de circunstancias favorables apoyaban su recomendación:
- la climatología, que por sus bajas temperaturas resultaba favorable para contrarrestar las inclusiones de hidrógeno en el acero;
- la abundancia de aguas adecuadas por su composición para los tratamientos térmicos de los aceros;
- la importancia, actual y futura, de Reinosa como nudo de comunicaciones;
- su situación estratégica, fuera del alcance de la mayor artillería conocida (los 80 km. a la costa doblaban con exceso el máximo alcance de los cañones de 381 mm., y la aviación contaba con mucho escepticismo sobre su futuro);
- y -textual en el informe- "por la demostrada competencia, seriedad y entrega al trabajo del obrero de aquella región".

 

LA INSTALACIÓN

En 1916 el Consejo de Administración de la S.E. de C N. dio su aprobación a la inversión que suponía llevar adelante el proyecto de la nueva planta en la villa de Reinosa.

Horno de fundiciónAl año siguiente, concretamente el 18 de agosto de 1917, comenzaron los tanteos y gestiones para adquirir los terrenos del Campo de la Vega, situados entre los ríos Híjar e Izarilla, pertenecientes a los municipios de Enmedio y Reinosa. La prensa de la época se hizo eco de las gestiones, y así el 2 de octubre, el corresponsal en Reinosa de "El Diario Montañés" suscribió un comentario en el que se confirmaba el buen ritmo de éstas para la instalación de la factoría, sembrando el optimismo entre los habitantes de la comarca de Campoo. Pocas semanas después, el 21 de noviembre, D. Ramón Sánchez Díaz, historiador de Reinosa, publicó un artículo en el diario "El Cantábrico" en el que se daba a conocer que las gestiones habían concluido, siendo ya firme la decisión del establecimiento de una gran factoría siderúrgica de la S.E. de C.N. en Reinosa.

Todo se plasmó en los papeles el 7 de diciembre, día en que se firmó la compra de los terrenos, aproximadamente 1 millón de metros cuadrados, de los cuales la factoría ocupará la mitad.

Al año siguiente, en 1918, pasados los rigores del invierno campurriano, concretamente en el mes de mayo, se iniciaron los trabajos en el Campo de la Vega. En junio se finalizó la explanación y en julio se comenzó la colocación de columnas y cerchas de los talleres de acero. En noviembre se concluyó el puente del ferrocarril sobre el río Híjar lo cual contribuyó a acelerar el ritmo de los trabajos al facilitarse un transporte más fluido a los materiales.

Los trabajos iban a buen ritmo puesto que en 1919 se finalizó el puente de entrada a la factoría desde Reinosa sobre el río Híjar, se recibió la mayor parte de la maquinaria, se terminó prácticamente el taller de fundición de acero, se instaló en el taller de forja la primera prensa de 1.000 TM. y se avanzaba en la construcción de la segunda.

 

LA EVOLUCIÓN HISTÓRICA

Puestos en marcha los primeros talleres, se inició la producción siderometalúrgica, la cual no ha sido uniforme a lo largo de estos 80 años, ya que las diferentes coyunturas económicas a escala nacional e internacional han determinado que la factoría de Reinosa haya tenido que modernizarse y adaptarse a las nuevas necesidades y exigencias de un mercado altamente especializado.

Prensa hidraúlicaLa producción en el taller de fundición de acero se inició en el verano de 1920, mientras que en el taller de forja funcionaban dos prensas de 1.000 TM., y la prensa de 3.000 TM. se encontraba en fase de pruebas. Todo ello permitió que se entregasen las primeras piezas fundidas y forjadas con destino a buques en construcción en El Ferrol y Cartagena, así como componentes de cañones a la fábrica de La Carraca (San Fernando, Cádiz) para los montajes de 3" de los cañoneros y de 6" para los cruceros rápidos.

La instalación de la nueva factoría provocó que la población de Reinosa creciese de un modo significativo. De los 2.993 habitantes de 1910 se pasó a 4.180 habitantes en 1920. Cifras éstas que llaman la atención si se comparan con el número de trabajadores: tenemos datos que en 1923 ya trabajaban 1.324 personas.

A comienzos de 1921 se alcanzó la plena ocupación en los talleres. Se recibían las primeras ordenes sobre armamento completo; es decir, para la fabricación total en Reinosa de cañones de campaña para el Ejército y de montajes completos con destino a buques de la Marina y a baterías de costa. Además se continuaba suministrando componentes para diversos tipos de cañones a las fábricas de artillería de Placencia de las Armas (Guipúzcoa) y de La Carraca. La factoría estaba saturada de encargos.

En 1922 se demandaron 5.000 nuevas bombas de aviación de 250 kg. con destino a la Guerra que España mantenía en Marruecos: 3.000 fueron encargadas a Reinosa con carácter de urgencia. Dado el excesivo trabajo de la factoría de Reinosa, la S.E. de C.N. decidió ampliar sus centros de producción. Así nació la Factoría de San Carlos, ubicada en San Fernando (Cádiz).

En 1923, concretamente el 6 de agosto, visitó la factoría S.M. el Rey Alfonso XIII junto a su séquito. La excursión se complementó con una parada en Bárcena de Pie de Concha. Eran los años en los que el Palacio de La Magdalena en Santander se convertía en escenario de la vacaciones regias.

A partir de 1926 se fabricaron en Reinosa las principales piezas para dos nuevos modernos cruceros militares -Canarias y Baleares-.

Excmo. Sr. Don Alejandro de Calonge y Motta, cofundador y primer director de NavalEl balance al final de la década de los años 20 da como resultado que la factoría estuvo saturada de trabajo, que la población de Reinosa experimentó un fuerte crecimiento (8.686 habitantes en 1930) y que la plantilla superó la cifra de dos mil trabajadores (2.008).

El año 1930 supuso otro hito industrial importante para Reinosa ya que se instaló en el Campo de la Vega otra fábrica: la Constructora Nacional de Maquinaria Eléctrica (CENEMESA, más tarde Westinghouse y en la actualidad ABB). La S.E. de C.N. aportó a está nueva sociedad los terrenos y el 22 % del capital. Otros socios fueron el Banco de Bilbao y Westinghouse Electric.

En la década de los años 30 los pedidos de armamento continuaron desbordando la capacidad de la factoría. El prestigio de la fábrica rebasaba ya la fronteras nacionales.

Así, en 1934 se fabricaron en Reinosa montajes de artillería para la flota de la Marina de Guerra de Turquía.

La progresiva especialización dará lugar a que en 1942 se cree una Oficina de Proyectos de Artillería, en la cual se diseñan piezas como los obuses 105/26 R-43, 105/26 - 50 E, 105/27 R-58 y 105/126 R-58-R proyectados y construidos en Reinosa.

En 1959 visita España el presidente Eisenhower, acontecimiento que por anecdótico que pueda parecer marcará el futuro de la factoría de Reinosa. Esta visita supuso el inicio de la cooperación entre Estados Unidos y España que, en el plano armamentístico, se traducirá en una serie de acuerdos que implicaban la entrega de armas americanas, terminadas, a las Fuerzas Armadas españolas.

Visita  a la Naval de Alfonso XIIIPor estas razones, en los años 60 la factoría de Reinosa asistirá a un descenso de demanda nacional de piezas de armamento debido a la "ayuda americana". Mientras Reinosa crecía, superando la cifra de los diez mil habitantes (1960: 10.331 hab.), la plantilla de la factoría se mantenía en torno a los dos mil trabajadores (2.089).

En 1968 se instaló en el recinto de la factoría otra nueva empresa: La Farga Casanova, S.A.; concretamente en el lugar ocupado por los talleres de estampación de la S.E. de C.N. En realidad se trató de una segregación que permitió a esta nueva sociedad mantenerse al margen del proceso de integración en Astilleros Españoles, S.A.

Ante las oscuras perspectivas auguradas por una crisis económica en 1969 que afectó especialmente a las industrias de construcciones navales, la S.E. de C.N., en un intento de permanecer en situación competitiva se integró en 1970 en una nueva sociedad, Astilleros Españoles, S.A., junto con otras empresas del ramo de la construcción naval: Astilleros de Cádiz, S.A. y la Compañía Euskalduna de Construcción y Reparación de Buques, S.A.

Primera promoción de aprendices. Año 1925La falta de encargos destinados al sector naval determina que la factoría de Reinosa comience en 1975 a realizar elementos para el Carro de Combate AMX-30. Se fabrican tubos de cañón, cuñas de cierre para la artillería de 105/55 que montaba este carro, el carapace o torre directora, así como otras piezas de menor tamaño. La vuelta a la fabricación de armamento fue transitoria ya que, después de haber fabricado 280 tubos de cañón, 280 cuñas de cierre y 260 carapaces, en 1982 se entregan las piezas correspondientes al último encargo recibido.

El 31 de julio de 1981 la factoría de Reinosa de Astilleros Españoles, S.A. se desgaja, por segregación, de esta sociedad, dando lugar a Forjas y Aceros de Reinosa S.A. (FOARSA). Un nuevo cambio de titularidad que implicaba un cambio de rumbo para afrontar tiempos difíciles de reconversi0n y modernización industrial, necesarias para mantener la competitividad y cuotas de mercado.

Por carencia de órdenes de armamento y con destino a la construcción naval se intensifica, con éxito, la acción comercial y producción consecuente de órdenes para la exportación en los sectores energéticos, de minería, y cemento, y de bienes de equipo. Esto se ha visto complementado con las inversiones autorizadas en 1986 para el nuevo taller de cilindros para trenes de laminación y en 1989 para el nuevo taller de cigüeñales armados. Todo ello confiere a la factoría un aspecto de modernización que la ubica, en algunos aspectos, entre las más desarrolladas, tecnológicamente hablando, de su sector.

Las vicisitudes de la plantilla durante la década de los ochenta reflejaron, lógicamente, las conmociones industriales y comerciales que el mundo sufrió a partir de la denominada "crisis del petróleo": la contracción del mercado, la fabricación de productos más sofisticados mediante altas tecnologías, la robotización, etc. A partir de 1985 se inició una dura reconversión que se tradujo en importantes recortes de la plantilla.

El 4 de marzo de 1987 se comunicó al Comité de Empresa la presentación de un expediente de desempleo que recogía 463 excedentes: 59 por pase a la situación de prejubilación y 404 por incorporación a los Fondos de Promoción de Empleo. Este anuncio derivó en los ya sobradamente conocidos "sucesos del 87" de triste recuerdo para la mayoría de sus actores. Las calles de Reinosa se convirtieron en el escenario de enfrentamientos entre los trabajadores y las fuerzas de seguridad del Estado de los que se hicieron eco los medios de comunicación regionales y nacionales.

Vista de la Naval. Reinosa al fondoAl comienzo de la década de los noventa los principales fabricantes nacionales de Aceros Especiales eran Acenor y Forjas y Aceros de Reinosa. La capacidad de producción de ambas empresas superaba, en mucho, la cuota de mercado nacional e internacional, que razonablemente podían conseguir debido a la contracción experimentada por la demanda, por la competencia internacional y, particularmente, por la política de restricción de producción de aceros especiales que la CEE exigía de sus países asociados dado el sobredimensionamiento productivo existente en la Comunidad.

Como primer paso para buscar la solución más conveniente para ambas sociedades se constituyó un holding que, bajo la supervisión del Instituto Nacional de Industria (INI) y el Ministerio de industria, planteó el desarrollo y organización de la producción conjunta y, como fin inmediato, la fusión de ambas empresas. Así nació Sidenor, con participación al cincuenta por ciento del INI y del Instituto de Crédito Oficial (ICO).

El objetivo de Sidenor fue la elaboración de un Plan Estratégico para la reordenación de la producción conjunta de Acenor y Foarsa para a finales de 1995, poder contar con unas instalaciones tecnológicamente avanzadas y unos resultados de explotación en línea de rentabilidad. Así, en diciembre de 1995, se procedió a la privatización de Sidenor, adjudicándose al Grupo vasco-italiano IFESA-RODA.

Sidenor es en la actualidad la primera compañía española de aceros especiales, forja y fundición y forja estampación. La factoría de Reinosa, por su lado, es una de las mas importantes de Europa en forja pesada y fundición, pudiendo suministrar piezas de hasta 110 toneladas de peso unitario y una producción anual superior a las 50.000 toneladas de forja y 8.000 toneladas de fundición.

 

CONMEMORACIÓN DEL 75 ANIVERSARIO

En 1993 con la celebración del 75º Aniversario de la factoría ha coincidido la creación del Grupo de empresas SIDENOR en el que se han integrado Forjas y Aceros de Reinosa y Acenor (Basauri, Vizcaya). Indudablemente una apuesta por el futuro para seguir forjando historia.

Una efemérides tan señalada y que tanta repercusión ha tenido para Reinosa y su comarca, no podía pasar sin al menos dejar un hueco para el recuerdo entre todos los que han crecido y vivido tan próximos, cuando no en su interior, a la fábrica. Forjas y Aceros ha querido aproximarse a la población de Reinosa en general, y a los trabajadores que lo han sido o que lo siguen siendo de la empresa, para conmemorar de una manera conjunta este aniversario de "La Naval", porque, a pesar de los cambios de razón social, popularmente el nombre original se conserva.

En un programa de actos variado y a la vez sencillo, se han combinado recepciones, exposiciones, concursos, homenajes, actividades deportivas y festivas.

En dicho programa todos han tenido su protagonismo, desde los más jóvenes, plantando árboles o participando en un mini maratón popular, hasta los más veteranos ya jubilados, homenajeados en un acto celebrado en su honor.

Los trabajadores, a través de los concursos de pintura, fotografía y narrativa, de la exposición filatélica, y del partido de fútbol de veteranos han tomado parte en la medida de sus aficiones.

Pero, común para todos, ha sido la Exposición Histórica en la que se ha reflejado la evolución de la factoría con la ayuda de fotografías, planos, maquetas de las instalaciones, maquetas de piezas, proyectiles, aparatos, publicaciones, ... A lo largo de cuatro secciones "las instalaciones", "los trabajadores", "la producción" y "acontecimiento relevantes", se realizó un recorrido desde los primeros momentos en 1918 hasta nuestros días.