Las Ferias en la Merindad de Campoo

Ramón Rodríguez Cantón

La ganadería en Campoo tuvo siempre mayor trascendencia económica que la agricultura. La calidad de los pastos y el clima fueron la causa primera de su desarrollo, lo que posibilitó a los ganaderos de la región el obtener magníficos ejemplares dentro de la variedad de modalidades, especialmente de muletas, potros y terneros, que constituyeron la base de la comercialización dentro del ganado campurriano; sin embargo, aun cuando el vacuno, mular o caballar, fueron objeto principal de la compraventa, son de considerar también las variantes de lanar, cabrío y de cerda.

Es un hecho manifiesto que las ferias campurrianas han tenido una vida próspera a lo largo de varios siglos, lo que pone en evidencia su rentabilidad, que venía cubriendo las aspiraciones de vendedores y compradores.  

Si hacemos historia de nuestras ferias, hemos de tener en cuenta aquellas que se han venido celebrando en diversos pueblos de la Merindad de Campoo, con total independencia de las que tienen lugar en Reinosa. Ya en la baja Edad Media nos encontramos con alusiones a los llamados mercados, que tenían lugar dentro de pequeñas aldeas con una limitada influencia, reducida al entorno de un Ayuntamiento, por el contrario, las celebradas en amplios despoblados, donde, por toda edificación existía una ermita, una venta o ambas cosas a la vez, la concurrencia era mucho mayor. 

Tal es el caso de Mercadillo y Casasola, lugares de Valdeolea, cuyos nombres, en el primer caso evidencia su finalidad y en el segundo su condición de aislamiento. Si nos referimos al primero, vemos que en el Diccionario Geográfico de Madoz se indica que “radica en términos de la Nestosa, Cuena, Nestar y Aguilar, en él hay una ermita (Nuestra Señora de la Calzada), propiedad del Marqués de Cilleruelo, y una hermosa fuente. Se celebra una feria los días de San Bartolomé y siguiente, 24 y 25 de Agosto, muy concurrida, de ganado vacuno, lanar y cabrío.”  

En su libro Toponimia de Valdeolea, Gutiérrez Delgado y Luis Ángel Moreno afirman que la feria existía ya a finales de la Edad Media y que este lugar ha sido considerado como “punto de contacto entre Palencia y Cantabria en esta zona, manteniéndose en la actualidad con la feria del 24 de Agosto”.  

Desde Mercadillo, escribe Don Ángel de los Ríos, nuestro Sordo de Proaño, un artículo que se publicó en EL EBRO, semanario reinosano, titulado “Sobre Las Carolinas”. El tema tiene ciertos visos de actualidad, aunque hayan transcurrido más de cien años: “... Hallándome en estos campos donde no más antiguamente que en mis días he visto vender millares de reses de ganado, que tanto nos apetece y puede consumir Inglaterra, y, ahora no podemos vender algunos cientos porque no le concedemos qué traer a cambio ...”. La data y firma: “Feria de Mercadillo, 25 de Agosto de 1885. Por encargo de muchos vendedores ociosos, Ángel de los Ríos”.  

Y vamos a Casasola, a orillas del río Camesa, sobre los restos de una calzada romana, donde estuvo enclavada la Casa Consistorial de Valdeolea y, hasta hace poco, subsistía una venta a la antigua usanza. Allí venía celebrándose todos los años, en víspera de San Mateo, según escrito de nuestro recordado paisano, Joaquín Niceas, “una de las Ferias más antiguas de España y, desde luego, la más original del mundo. Se celebraba en la noche del 19 al 20 de Septiembre y era conocida como la Feria de los Marones, acudían ganaderos de los más lejanos lugares, con sus corderos, animales de un año de edad, sus borros, que ya tienen dos años y sus primales, que así se les llama a los que han cumplido tres años”. En cada pueblo, se nombraban comisiones para elegir al mejor semental; lo que habían de hacer, sin otro medio, que servirse de candiles o pequeños faroles. Tras el chalaneo, llegaban a un acuerdo, ayudados por el vino y, también, con hogazas de pan que mojaban en cuartillas de orujo.

Se entiende que, al clarear el día se acabaron los tratos, con lo que se concluye la feria.   Según datos del Catastro del Marqués de la Ensenada, en Ruerrero, uno de los pueblos de Valderredible mejor dotados, se celebraban “dos mercados francos, uno el día diez de Mayo y el otro el veinte de Octubre, a los que acuden ganados vacunos, lanares y cabrios y los derechos que se pagan de su venta los tiene arrendados el Ayuntamiento del Valle, juntamente con los que rinden los otros dos que se celebran en Villamoñico...”.  

Cien años más tarde, Madoz, a propósito de ferias, nos dice que en Ruerrero se celebran los días uno de Mayo, veinticuatro de Junio y ocho de Noviembre, incluyendo también la venta de ganado caballar. A Villamoñico le atribuye dos ferias: el cinco de Febrero y veinticinco de Mayo, aun cuando en memorias y documentos posteriores, sobre actividades agrícolas y ganaderas, se señalan el ocho y nueve de Febrero, veinticinco y veintiséis de Marzo y quince y dieciséis de Abril, estas de ganado lanar y porcino.  

Las mismas fuentes, en informes desde finales del pasado siglo, hasta fechas recientes, nos dan noticia de ferias en Espinilla, los días quince y dieciséis de Agosto (fue fundada en 1878) y mercados los últimos miércoles de cada mes.

También tenían lugar mercados importantes, a los que se presentaban ganado lanar, caprino y porcino, en Cuena, los días veinticuatro y veinticinco de cada mes; en Los Carabeos el dos de Febrero y el uno y treinta y uno de Marzo; en Mataporquera, segundo domingo de cada mes y todos los sábados; en Villanueva de la Nía el veintisiete y veintiocho de Febrero y en Polientes, el quince y diecinueve de Mayo y últimos sábados de cada mes del año.   En zonas colindantes con la Cantabria actual, que en tiempos fueron terrenos de la Merindad de Campoo o sometidos a su influencia, han venido celebrándose ferias y mercados con resultados condicionados a los de Reinosa o servían, a veces, para señalar una tendencia en el signo de las ventas o como complemento y remate de una situación. Así ocurría con los de Santa Gadea de Alfoz, Soncillo y Aguilar de Campoo, entre las más próximas.Reinosa 1950, Feria de S. mateo en el campo Santiago  

Y ya, limitándonos a Reinosa y tratando de considerar un interesante capítulo de nuestra economía en el pasado, hemos de aludir a sus ferias y mercados. El emplazamiento de la Villa, ya en la Edad Media, ha sido fundamental para la evolución de aquellos mercados  que se citan en los siglos XIV y XV, bien en los apeos, documentos jurídicos de la época relacionados con los impuestos, o en cartas de la autoridad competente para ser leídas ante el público como pregón. Así se tiene noticia de la publicada en 1457, cuyo firmante era el Rey Juan II, en la que daban instrucciones para seguridad de las Casas Torre de la Merindad de Campoo. En el respaldo de la carta, existe esta anotación: “fue publicada esta carta en este mercado de Reinosa, estando asaz gente en dicho mercado público”.  

Era en estos mercados donde tenían lugar las transacciones de ganados que en los nuestros estaban referidos especialmente al “vacuno, asnos y bestia caballar”, a ellos concurrían gentes de las comarcas limítrofes con la Merindad, pertenecientes a los valles altos de Palencia y Burgos, vinculados a la región histórica de Campoo: “...que cobre el Rey allí  (en Reinosa) el portazgo de lo que viene allende la loma  a se vender es a saber dos dineros de cada asno o de cada bestia caballar dos sueldos e del carro (...) que se vende a dos maravedís...”. (apeo con fecha 1404).  Estos mercados fueron adquiriendo importancia con el paso del tiempo y estaban ya bien asentados en el siglo XVII. Así parece lógico que la Feria de Santiago Apóstol, que se viene celebrando en los días 25 y 26 de Julio, se creara en forma oficial  por consenso del vecindario de Reinosa que acudió a una reunión “en concejo abierto”, estando presente el entonces Corregidor, Don José González Cuende. Esto ocurrió en el año 1650; asistieron los regidores, procurador general y la gran mayoría de los vecinos, según relata Duque y Merino en CRÓNICA DE SANTANDER, de fecha 29 de Julio de 1899. Esta convocatoria y la subsiguiente unanimidad, era consecuente con una situación apremiante que obligaba a determinar fechas concretas y con carácter estable. Algo parecido debió de ocurrir con la feria de San Mateo, a la que se adjudica la fecha de fundación, al menos ya consolidada, en el año de 1681.  

En 1751, a treinta días del mes de Agosto, se presenta a la villa de Reinosa, entonces provincia de Toro, el cuestionario con destino al llamado Catastro del Marqués de la Ensenada, que, entre otras muchas cuestiones, aborda el tema de las ferias y mercados: “...el día lunes de cada semana se celebra mercado de granos que de acarreo y alomo viene en de tierra de Castilla, para consumo de los naturales de este país por no alcanzar su manutención para cuatro meses de los frutos que en él se recogen y que en algunos de dichas mercados en tiempo de verano se bienen a bender algunos Zapatos  y los forasteros de esta Villa y Jurisdicción  por no haber en ella oficio alguno de obra prima y en el tiempo de iberno Zapatos de madera que llaman Albarcas que es el calzado que tienen sus habitantes por las rigurosas niebes que en él caen y lo durable de ella y que también vienen a benderse a otros mercados hortaliza y alguna fruta de la tierra de Medina y Liébana por no lo producir este país que también se Zelebran en esta Villa dos ferias del año una de ellas de ganados vacunos y lanares forasteros el día de Santiago y la otra el día de San Mateo también de Ganados  Bacunos, Lanares, Mulares y Cavallares y que dichas ferias y mercados no producen a esta villa más intereses de lo que valen el Arredamiento, de sus Alcabalas y demás derechos que pueden producir estos efectos ...” Parece que los impuestos, por los diversos conceptos no debían en ningún caso exceder del cinco por ciento de los precios pagados.  

Buena impresión da Pascual Madoz, en su Diccionario de nuestras Ferias y Mercados: “Se celebran dos al año: la primera el día de Santiago, el 25 de Julio, abundante en ganado vacuno, lanar y de cerda; la otra el 21 de Septiembre, día de San Mateo Apóstol: esta es acaso una de las más concurridas del reino por el muchísimo ganado de todas clases que en ella se presenta, el cual llegan a buscar de La Mancha, Aragón y diversos puntos de Castilla.También se ven en esta feria grandes tiendas de toda clase de géneros de lujo, y artículos de primera necesidad...”   En Reinosa se han venido celebrando mercados todos los lunes del año, al menos desde 1765, según datos remitidos por Don Diego de Mier, cura de Reinosa, a Don Tomás López,”geógrafo de los dominios de Su Majestad”. De esta crónica, transcribe Julio de la Puente que eran muy importantes porque surtían “de granos y otros géneros de necesidad en el país, no sólo a la jurisdicción, sino al Valle de Cabuérniga, al de Cabezón, Puente San Miguel, Toranzo e Iguña.”   

Con el tiempo, llegaron a celebrarse también ferias de ganado vacuno, lanar y de cerda los primeros y terceros lunes de cada mes y en algunas de ellas había un número mayor de transacciones que en las extraordinarias de Santiago y San Mateo. La correspondiente al primer lunes de Abril, en ganado vacuno, se consideraba como la mejor del año.   

La Feria de San Mateo contó, en principio, casi exclusivamente con la presentación del ganado caballar, mular y asnal, especificando más, diríamos que las yeguas, potros, muletas y burros garañones, prestaban a nuestras ferias unas características casi únicas entre los diferentes mercados nacionales. Sólo así se justifica que la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España, autorice por medio de su Consejo de Administración para que se expendan billetes de ida y vuelta aprecios reducidos, entre varias estaciones del país a nuestra villa, siendo valederos desde el 20 al 26 de Septiembre, así figura en el libro de sesiones del Ayuntamiento correspondiente a la sesión del 17 de Septiembre de 1879, libro milagrosamente salvado del incendio de 1932.  

EL EBRO, primer periódico publicado en Reinosa, traslada el anuncio oficial que figuraba durante la década de los ochenta, del siglo pasado como anuncio de las Ferias:

Reinosa. Ferial de ganado vacuno FERIA DE SAN MATEO EN REINOSA. Los días 21 al 28 de Septiembre tendrá lugar dicha Feria, exponiéndose, como en años anteriores, el ganado mular y caballar en la extensa pradera de Santiago. Vacuno, lanar, cabrío y de cerda en los campos de las Eras y Páramo y, en las calles y plazas de la población, grandes y variados comercios y puestos con útiles, enseres y efectos de todas clases."   Aunque parezca mentira, la feria duraba todo el tiempo señalado oficialmente, es decir, del 21 al 28 de Septiembre. Era comentario público, sin embargo, que los dos últimos días estaban limitados a "las ventas y cambalaches de los leoneses".  

Siguiendo, pues, a la    prensa local, destacaremos los acontecimientos más relevantes. Tanto  "EL EBRO" como "CAMPOO", que comenzó a publicarse en 1894, nos servirán de guión y base de las transcripciones. Comenzamos con un hecho poco frecuente, aunque siempre posible, en estos casos.  

Con fecha 28 de Julio de l886, "EL EBRO" publica un artículo titulado "El Cólera", en el que da cuenta de la importancia de la epidemia  que se viene extendiendo por varias regiones de España. Se habla de Zaragoza y Andalucía e ,incluso, de algún caso en Palencia. En los números siguientes, sigue tratando el tema con más detalle, destacando su gravedad. El 9 de agosto se transcribe la siguiente nota de la Cámara de Comercio de Santander, publicada en su Boletín: "Un error de caja o copia, fácil de cometer, hace que la prensa de Madrid incluya a Reinosa, importante villa de la provincia de Santander, en la sección epidémica, afirmando que han ocurrido en aquella localidad tres invasiones y dos fallecimientos de cólera". El propio Boletín toma la iniciativa y ruega a "EL LIBERAL" y "LA ÉPOCA", mediante sendos escritos, que rectifiquen la noticia. El Alcalde de Reinosa se dirigió a "LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA", con el mismo motivo, pues lo cierto  era que los casos de epidemia se habían producido en REINOSO, pueblo de ochenta vecinos, situado a tres leguas de la ciudad de Palencia. El periódico sigue haciendo aclaraciones sobre la situación de la provincia de Santander, llegando a la conclusión de que es satisfactoria; se pregunta si habrá Feria y advierte de la ruina que supondría la suspensión. Pero el día 20, en portada, se anuncia que no habrá feria, manteniéndose la orden para toda la provincia y con la advertencia de que no es posible decidir sobre su aplazamiento. "No aclaran nada, apostilla el periódico, desgracia en pos de desgracia".   Sin embargo, a la semana siguiente, "EL EBRO" publica una nota de la Alcaldía por la que se notifica que la Feria se celebrará desde el día 1 al 8 de octubre, añadiendo: "La población goza de un estado de sanidad satisfactorio y la Corporación municipal se propone solemnizar la Feria con diferentes festejos para recreo de los concurrentes". Firma el Alcalde, Don Miguel de Obeso y Olmo. Se trata del único aplazamiento que se ha aplicado a nuestra Feria de San Mateo, en sus varias veces centenaria existencia. Pero pudo celebrarse por fin, con toda normalidad y con resultados satisfactorios; hubo afluencia de compradores, lo que se había puesto en duda, que pagaron bien lo que compraron, pues se dice que los precios fueron muy remuneradores.     

Un análisis de los resultados de las Ferias durante estos quince años, es decir, hasta primeros de siglo, nos da como resultado una clara alternativa, en la que tanto la normalidad como los buenos o malos resultados, no llegan a adquirir una estabilidad manifiesta. Comienza el periodo con malos precedentes y bajadas de precio observados en otras regiones, de hasta el 35%; el comentario obligado es: "sin embargo, no baja la carne". Se observa que el ganado "de punta", es decir, el de excepcional calidad, se sigue vendiendo bien y a buenos precios.  

La Feria de 1888 fue muy buena, según crónicas; se vendieron más de un millar de crías de ganado mular y cuatrocientas de ganado caballar. Como muestra de lo que iban subiendo las cotizaciones, daremos algunos precios: la muleta mejor pagada obtuvo un precio de 325 pesetas; las parejas de vacuno, utilizadas para el arrastre, entre 300 y 500 pesetas; las vacas de 100 a 150 pesetas y los toros se llegaron a pagar a 250 pesetas.

 

Fiestas de San Mateo. Dia de Campoo   Los comentarios de los años siguientes manifiestan la preocupación existente en Campoo, ante las expectativas que ofrecía el mercado. Echan en falta la publicidad, pues, "no es verdad que el buen paño en el arca se vende". Siguiendo la misma trayectoria, en un Pleno Municipal, se propone trasladar la Feria de San Mateo a otras fechas, pues se venía observando que la Feria disminuía en importancia, apuntando, como posible causa "la competencia que viene haciendo la Feria de Valladolid". No obstante, la mayoría de la Corporación estimó que "nada de traslados", pues difícilmente se encontraría en España mejor ganado. Pese al optimismo dominante en nuestros ediles, el resultado de la Feria siguiente, la de 1894, no les dio la razón, pues aunque los feriales estaban poblados de ganado, el resultado fue decepcionante, no obstante se destaca el precio satisfecho por una mula lechuza excepcional "que se vendió, nada menos, que en 500 pesetas".   "Con esta inoportunidad que tiene la Naturaleza, pasa de todo. Empezó a llover la víspera de San Mateo por la noche y sigue lloviendo. A la mañana, paró durante unas horas. A veces, hasta las nubes sienten vergüenza". Así comenzaba su obligada crónica el semanario "CAMPOO". Está pesimista y comenta que las Ferias tienden a desaparecer: "Antes estaban las praderas cargadas de ganado y, las avenidas a ellas, desde la entrada de la Villa, en hileras interminables de ganado caballar. Que Dios nos dé un buen invierno, porque remedia mucho el mal resultado de cualquier Feria de San Mateo". Esto ocurría en las Ferias de 1895, pero vamos con el resultado de 1896:    "Los campos de las Eras y Santiago estaban llenos de ganado, las transacciones iban aumentando considerablemente, tanto en vacuno como en caballar, los compradores, principalmente aragoneses y valencianos, que en los días anteriores habían estado reacios, dieron fuerza a las operaciones, prestando al ferial la consiguiente animación".  

Una de cal y otra de arena, los campurrianos no acababan de entender la razón por la que se producían estas variaciones en precios y demandas. Con estos altibajos, llegamos hasta 1906, en el que parece que las dudas se van aclarando. Existen buenas impresiones y buenos auspicios, que es lo interesante:   "Llevó la palma el pueblo de Villacantid, de donde es el vecino Bernardino Díez Rábago, que vendió un mula en 3.020 reales; Norberto Merino, otra en 2.175 reales y Pedro Blanco otra en 2.000; habiéndose pagado 1.040 reales por un macho de Antonio Saiz, del mismo pueblo". El mismo cronista hace un comentario trascendente, pues cree que si las impresiones son halagüeñas, existen razones para que así ocurra, ya que la gente se va convenciendo de que hay que mejorar la raza. Según parece, desde hacía unos seis años, venía desarrollándose un campaña para la renovación de sementales, llevándose una muy rigurosa administración.  

Pero llegó el año 1910 y la Feria hubo de ser suspendida. Don José Calderón , en un artículo publicado en nuestra revista "FONTIBRE" de septiembre de 1958, nos da cuenta de un precedente que data de últimos del pasado siglo. El Ayuntamiento de Reinosa había subido los impuestos de entrada del ganado en los feriales. Informado Don Ángel de los Ríos, trató de oponerse a la decisión y se armo una tremolina de las que hacen época. La cosa no fue a más, pero, andando el tiempo, vuelve a anunciarse una nueva subida por idéntico concepto, con tan mala acogida que, ni las Ferias de Santiago ni las de San Mateo pudieron celebrarse. Todos losayuntamientos de la Merindad se pusieron de acuerdo en celebrarlas en las Eras de Nestares, haciendo propaganda dirigida a ganaderos y compradores. La fecha  estaba prevista para unos días antes del 21 de septiembre. El resultado fue desastroso, según Calderón: "porque a Nestares no acudieron los que habrían de comprar y a Reinosa, en su día, no acudieron los ganaderos de la comarca.  

A la Feria de San Mateo de 1915, se refiere Julio G. de la Puente cuando escribe: "Acuden a ella compradores de todas las provincias, y, con anterioridad a esta fecha, llaman la atención, por los trajes de sus regiones, los compradores manchegos y aragoneses que, provistos de largas varas, recorren los pueblos de Campoo para comprar  el ganado mejor". Quiere decir esto que muchas ventas estaban ya prácticamente realizadas antes de la semana de San  Mateo y el recinto ferial era el lugar de cita para rematar la operación y efectuar la entrega. En el mencionado año, salieron los seis primeros días de la Feria, setenta vagones para diferentes provincias de España, que, calculando a 35 cabezas en cada vagón, suponen 2.450, de las cuales 735 eran de ganado caballar y el resto vacuno; esto por ferrocarril, pues por carretera pueden calcularse unas ochocientas de ganado caballar en su mayor parte. En la descripción del Ferial, el mismo autor, se refiere a la faena de sacar de la manada de potros al que que ha sido objeto de compra. Se lleva a cabo "a lazo", no con la espectacularidad que lo haría un vaquero del Oeste, pero sí de una forma efectiva, ayudado por una vara larga; la reacción del animal es, naturalmente, violenta, tratando de defenderse con saltos y coces.  

Ferial de Ganados de ReinosaLa primera guerra europea da lugar a que se abran las fronteras nacionales para la exportación de ganado y, en lo que a nuestra comarca se refiere, especialmente el mular, necesario para el equipamiento de los ejércitos; lo que aseguró las ventas de unos años en la segunda década de este siglo. En la década siguiente, decaen las  ferias, se presenta menos ganado y parece que la afluencia de compradores es escasa. Pero en 1928  vuelve a cambiar el panorama, se vende mucho y a buen precio, preferentemente el mular, según crónica de Pepe Campoo. La tónica general en esta época es desfavorable y algunos comentaristas, erróneamente, lo atribuyen a la industrialización de Reinosa que ha convertido en operarios de la industria, a muchos labradores y ganaderos de la comarca. El tiempo demostró lo contrario, pues la realidad es que los sueldos de las fábricas venía a ser un complemento para el mantenimiento y conservación  del patrimonio agrícola y ganadero, pudiendo atenderlo con mayor holgura. Después de nuestra guerra y tras unos años de nulo desarrollo , en 1942 se produce una expansión de las ferias, que continúa con signo favorable hasta 1946; también ahora se atribuye a la guerra europea, por las mismas razones que en la primera, pues se realizan importantes exportaciones de ganado. En 1950, vuelve a producirse una nueva expansión, se comenta que las ferias de éste, supera con mucho a la del año 1942 y que es la mejor desde 1936. El diario "A B C" dedica una plana una plana a la Feria de San Mateo, en la que figura una espectacular fotografía del Ferial del Campo Santiago, junto con un artículo del gran periodista Joaquín Arrarás, quien comenta el caso de un manchego que embarcó, él sólo, un tren de mulas y yeguas, así como del vallisoletano que compró en una sola feria bestias de trabajo por un millón de pesetas (de aquellos tiempos). Después de la obligada descripción del Ferial, traslada el siguiente diálogo:

   " El mozo campurriano vacía en rondas la segunda botella.

   - Bien puedes derrocharlo -le dice un compadre- ¡Treinta y cinco mil pesetas por dos muletas!.

  - Es que no las hubo en la Feria como ellas, ni las habrá. Las dos muletas mejor presentadas. "   Sigue el mismo tono varios años seguidos, en alguno, el número de transacciones pasa de 3.500 y el volumen de ventas supera los veinte millones de pesetas. En otros, contrariamente, los resultados son desoladores.   Mala o buena feria, apenas hay un año en que, ateniéndose a los comentarios, se pueda decir que el resultado ha sido normal. Esta es la sintomática de las operaciones de una serie de años, concluida la etapa de la post-guerra, caracterizándose este tiempo por un fuerte competencia que obliga a superarse en la mejora de la calidad de cualquier producto y así ocurrió con el ganado. En un Consejo Comarcal celebrado en Reinosa en el año 1963 se llega a la siguiente conclusión: "El ganado caballar es un elemento de nuestra economía que debemos considerar definitivamente perdido o reducido a unos límites muy secundarios en relación con su antigua importancia. El esfuerzo de los ganaderos debe proyectarse hacia el incremento del ganado bovino, que bien orientado, sí puede representar un factor importante en la economía comarcal".   Se dice, en consecuencia, que lo existente es producto de la rutina y que el sistema que se viene experimentando es escasamente científico y, por tanto, no tiene la eficacia deseable. También hay que tener en cuenta que la trascendente evolución en la mecanización del campo hace que "sean muy leves los vientos renovadores que soplan". Esta es la razón que impulsó a los ganaderos campurrianos a prestar una mayor dedicación al ganado vacuno, con resultados satisfactorios desde el principio, debido, entre otras medidas, a la introducción de la raza holandesa. Tiempo atrás, la proporción de ganado tudanco existente en la comarca de Campoo, superaba el 70%.  

A pesar de todo, la tónica actual sigue la misma tendencia fluctuante, observándose una mejora tanto en la especie vacuna como en la caballar, en ésta se produjo, además, un resurgimiento, de consecuencias estabilizadoras, debido a la explotación de esta última.   Las Ferias siguen, quizá hayan perdido algo de su carácter de acontecimiento que tuvieron como signo destacado dentro de la actividad comarcal. El esfuerzo realizado últimamente para dar solidez y credibilidad al ganado campurriano es esperanzador  en cuanto a sus consecuencias. De todas formas, las Ferias en ningún sitio son lo que eran, salvo las elegidas precisamente para el sostenimiento del nuevo sistema. La mayor fluidez de las comunicaciones y la concentración de los mercados, están muy directamente relacionadas con la prisa y la plena eficacia a que se aspira.

Hoy en día, ni el que vende ni el que compra, conserva la menor reminiscencia de personaje pintoresco, es, cada día más, un negociante.