Los pintores campurrianos

Isabel Portilla Arroyo

A falta de un estudio pormenorizado, intentaremos trazar, a través de estas líneas, tan sólo unos apuntes que ayuden a conocer de manera muy global el ambiente y las figuras más destacadas del panorama artístico de Reinosa y su comarca. En cualquier caso, trataremos de aquellos pintores que tienen una trayectoria consolidada en el campo de las artes plásticas a nivel regional, haciendo mayor hincapié en los pintores finiseculares, por considerar que forman parte ya de la historia de nuestra pintura, circunstancia por la cual hemos sido más generosos, aun a sabiendas de que muchos de ellos sólo tuvieron notoriedad en el panorama artístico local. Punto de partida obligada son, por tanto, los años finales del s. XIX, centrándonos a continuación en el siglo XX, inmediatamente después de que la enorme figura de Casimiro Sainz, ya apagada su vida, ejerciera sobre prácticamente todos ellos una influencia incuestionable y aún perceptible hoy día. En esta línea y más con el fin de que sirva de hilo conductor que con intención clasificadora, surgen de forma natural tres grandes grupos convencionales no porque existan en la pintura campurriana.

 

LOS HISTÓRICOS. PINTORES DE TRADICIÓN FINISECULAR.
(IIª mitad del S. XIX y Iª del XX)

 

Manuel Salces. "La peña Recanil en los altos del Hijar"El último cuarto del siglo XIX ha de considerarse como el punto de partida de la pintura desarrollada en Reinosa. La falta de un ambiente propicio (1) y de medios adecuados, no es óbice para que nuestra pintura alcance una de sus más altas cotas, tanto por la calidad como por la cantidad de pintores, y desde su acusada individualidad, ante la ausencia de una escuela aglutinadora determinante, característica común en casi todos es su predilección por el paisaje, género difundido gracias a la labor desarrollada desde su cátedra en la Escuela de San Fernando por Carlos de Haes; su habitual comparecencia a las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, como medio de darse a conocer y obtener prestigio; y la utilización de los pequeños formatos, más accesibles ante el naciente mercado de la burguesía. A nivel regional el ámbito de confrontación y exposición más frecuente es el de los escaparates de los comercios de la capital y el Salón Mateu, y el más activo viene representado por el Ateneo de Santander, siendo la muestra en la que más artistas campurrianos participan la titulada Artistas montañeses, de 1918, en la que se incluyen junto a otros muchos pintores los campurrianos Fausto López, Casto de la Mora, Manuel Salces y Federico Salces.
En cuanto a la nómina de pintores, que bien podríamos denominar "históricos", ésta ha de iniciarse lógicamente con Casimiro Sainz Saiz (Matamorosa, 1853 Madrid, 1898), sin duda el mejor exponente de la pintura decimonónica campurriana y el mejor paisajista cántabro junto a Agustín de Riancho (Entrambasmestas,1841 1929) de la región. Alumno de la Escuela de Bellas Artes, es el más polifacético de los pintores campurrianos al cultivar no sólo paisaje género en el que destacó sobremanerasino también el retrato y la pintura de casacón. Es al mismo tiempo el que mayor reconocimiento consigue a nivel oficial, reconocimiento que fue parejo progresivamente al de la crítica especializada. No hemos de olvidar, en cualquier caso, que a través de su inconclusa obra, por razones de todos conocidas, se ve claramente la que es su principal aportación: la práctica de un realismo que tiende a la modernidad, muy en la línea de lo que luego practicará su amigo Aureliano de Beruete, lo que le catapulta a nivel nacional, excediendo el prestigio local o regional de sus colegas campurrianos (2).
Federico Salces. "La vuelta de la compra" La segunda figura indiscutible de la pintura en Campoo dentro del periodo que abarcamos aquí es Manuel Salces Gutiérrez (Suano,1.861 Madrid,1.932) (3). Pintor de vocación y formación tardía, que inicia cumplidos los treinta años, primeramente en Reinosa, en donde recibe clases de Dibujo Lineal, y que continúa un año después, en 1892, en la Escuela de Artes y Oficios de Santander, alentado por su director Alfredo de la Escalera. Aunque adolece, en cualquier caso, de la formación académica de Casimiro, obtiene el reconocimiento oficial tanto en el ámbito nacional en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes de 1897, 1899 y 1901 obtiene dos menciones honoríficas y una tercera medalla como regional en la Exposición de Artes e Industrias de Santander, de 1905, obtiene medalla de oro (4). Asimismo, pronto consigue el reconocimiento de la burguesía santanderina y reinosana, que ven en el pintor al heredero de la estética de Casimiro. Posiblemente alentado por este reconocimiento y consciente de la importancia de dar a conocer su obra fuera de la región, decide marchar a Madrid, a donde se traslada en 1912 y donde acabará fijando su residencia, aunque sin perder nunca el contacto con la zona, a la que retornaba durante el verano. Obtiene un gran éxito en el Salón Iturrioz, de Madrid, sucediéndose distintas exposiciones en otras capitales españolas. En 1918 participa en la exposición Artistas Montañeses, uno de los acontecimientos artísticos más importantes en el Santander de comienzos de siglo. Tras su muerte, la obra de Casimiro y la de Salces caminarán en no pocas ocasiones en paralelo al participar en las mismas exposiciones (5).
En su catálogo, es difícil vislumbrar diferentes etapas. Característicos son sus paisajes articulados en uve, claramente perceptible en La peña Recanil en los altos del Híjar, o aquellos en que la niebla desciende hacia el valle, como en Paisaje de Suano, conservados en el Museo de Bellas Artes de Santander. Aunque pendiente de estudio tanto su biografía como su obra, ésta entraña grandes dificultades. La primera emana del hecho de absorber miméticamente los conceptos de realismo paisajístico de ciertas obras de Casimiro Sainz y que Salces practicará imperturbable durante muchos años, llegando en algunos casos a la copia (6). De la segunda en la que también se ve implicado Casimiro casi todos los campurrianos hemos sido testigos, a saber el gran número de falsificaciones de que han sido objeto las obras de ambos pintores. Salces es importante porque en su tierra genera una curiosidad hacia el mundo del arte, dando inicio a muchas de las colecciones privadas de la región.
Fausto López. "Paseo de Vista Alegre"Fausto López López (Reinosa, 1874 1928), el tercer paisajista reinosano tal y como apunta acertadamente Benito Madariaga es el típico caso de pintor en el que su carácter, su fuerte apego a la tierra y su aislamiento, le impidieron alcanzar cotas más altas, sin que ello disminuya el cierto valor de este pintor, quizá demasiado injustamente olvidado (7). Deformación autodidacta, al igual que sus predecesores, aunque con menor fortuna que ellos, enviará sus obras a las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes de 1899, 1901, y 1906 (8). Alentado por los eruditos locales Sánchez Díaz y Santiago Arenal, quienes ven en él claras aptitudes, marcha a Madrid en 1909 para iniciar estudios de pintura en la Escuela de Bellas Artes. El propio Antonio Muñoz Degrain (Valencia 1840-Málaga 1924), catedrático de Paisaje y director de la Escuela, apunta el acertado uso del color en su obra, recomendándole ahonde en el conocimiento del dibujo. Sin embargo, la nostalgia parece que puede con su verdadera vocación y a los pocos meses retorna a Reinosa, simultaneando su profesión de sastre con su verdadera vocación.
El grueso de su producción está constituido por pequeños paisajes pintados al óleo y apuntes tomados del natural realizados a lápiz; además ilustra diversos cuentos y artículos de Santiago Arenal publicados en la Revista La Montaña de la Habana. En 1918 participa en la primera exposición de Artistas Montañeses, organizada por el Ateneo de Santander, siéndole la crítica favorable. Muerto en 1928, su obra y su persona han sido objeto de homenajes y exposiciones que han ayudado en buena medida a conocer un poco mejor a esta figura eclipsada por el éxito de sus coetáneos (9).
Referencias menos precisas tenemos de otros pintores campurrianos cuyo vínculo común es el de poseer una formación académica. Se trata en cualquier caso de pintores con escasa relación con nuestra comarca, según se deduce de la falta de datos tanto de su obra como de su trayectoria. Tal es el caso de Cesáreo Carriles García (Reinosa c.1879/80-?), alumno de la Academia de San Fernando, de quien tan sólo nos llegan noticias a través de la prensa regional o local. En efecto, en El Cantábrico de 30 de Septiembre de 1896, se da a conocer al joven artista reinosano, con motivo del regalo de un retrato de Alfonso XIII al Ayuntamiento de Reinosa (10). Mayor repercusión en la prensa regional tiene la entrega de la copia que este autor hace del cuadro Los abanderados, obra de Joaquín Pallarés (Zaragoza 1853-1935), a la Diputación provincial. El cuadro que representa "dos niños con cara de hambrientos, refugiados en la nieve en el pórtico de una iglesia" (11), es posiblemente
el resultado de la ejercitación académica, lógica por lo demás dentro de la enseñanza en la Escuela de San Fernando. Por el momento nada más sabemos de este joven pintor ni de su obra.
De otros tenemos noticias a través de su participación en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes. Así sucede con Leandro Calvo Lantarón (Reinosa, último tercio del s. XIX). Pintor formado en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona, donde tiene como maestro a Mateo Fuster, y en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando; aparece especializado en el paisaje y en el retrato; comparece en la Exposiciones Nacionales de 1881 y 1884 (12). En estas mismas fechas, y también en la de 1887, se constata la participación de Santos Ruiz de Quevedo, natural de Santander, según Ossorio y Bernard, natural de Pesquera según Alonso Laza (13); estudia en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado y es discípulo de Manuel Ramírez. De origen también un tanto confuso es José María García de los Ríos y Obeso, natural de Reinosa, en opinión de Ramón Cantón, y de Santander, según el catálogo de la Exposición de Bellas Artes de 1884, tal y como recoge Manuela Alonso Laza (14); alumno también de la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado en Madrid; aparece una reproducción de su obra Cervatos (15). Más escueta aún es la información que poseemos de Calvo Calderón, quien según Cantón participa en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1887 (16).
Fidel Díez de los Ríos. "Calle del puente con nieve" Nos encontramos también con un reducido número de pintores con una menor dedicación profesional como el abogado y Diputado provincial Fidel Díez de los Ríos. Admirador de la obra de Casimiro Sainz, se manifiesta un estimable dibujante, como se puede apreciar a través de sus colaboraciones durante los años de 1898 y 1899 en el periódico Crónica de Santander dirigido por su hermano Emilio Díez de los Ríos. En 1916, en el Diario La Atalaya su figura y su obra son tratados por el especialista en temas de Arte Thorni, quien lo define como: "... un paisajista que a pesar de su juventud tiene una personalidad artística fuertemente definida (...), sus lienzos son jugosos y llenos de vida: parece que el aire mueve las hojas de los árboles, que los últimos términos se esfuman en el ambiente brumoso de nuestras montañas". También a través de esta reseña sabemos de su capacidad para la copia, de la que es objeto en ese momento la obra de Casimiro Sainz Nacimiento del Ebro (17). Baste reseñar finalmente que su firma habitual es "Ledif", que posiblemente utilizó como pseudónimo artístico. Sin duda, otro gran aficionado a las artes fue el industrial Casto de la Mora y Obregón, filántropo y gran benefactor de Casimiro Sainz. Cultivó el paisaje y el retrato, género del que se conservan dos buenos ejemplos en el Salón de Sesiones del Ayuntamiento de Reinosa, y que corresponden a hijos ilustres de la zona; se trata, en efecto, de los retratos del Conde de Revillagigedo y de D. Ángel de los Ríos, con los que se iniciaba la exposición Patrimonio pictórico municipal organizada por el Ayuntamiento de Reinosa en La Casona en julio de 1997; desconocemos, sin embargo, el tipo de obras con que compareció a la Exposición Artistas Montañeses celebrada en el Ateneo de Santander en 1918, en la que participó junto a otros 45 artistas cántabros de distintas especialidades (18). Ernesto López López (Reinosa, 1880-1948), hermano de Fausto, fue un gran amante del paisaje campurriano. De dedicación tardía y plural, es autor de la portada del libro Estampas campurrianas de "El Duende de Campoo"; ilustra cuentos y artículos en los periódicos locales; realiza paisajes con acuarela y dibujos a tinta de las iglesias de la comarca, faceta ésta en la que es más conocido. Federico Salces (Reinosa, 1895-Madrid,1960). Hasta donde conocemos, su obra -bastante escasa está íntimamente unida a la de su padre. En su quehacer predominan la pintura costumbrista, los bodegones y el retrato (19), siendo uno de los más conocidos el retrato de su padre Manuel Salces, cuadro con el que se abre el catálogo de la exposición dedicada a Manuel Salces en el Museo Municipal de Pinturas en 1953; de su obra costumbrista, la Diputación Regional conserva dos buenos ejemplos; establecida su residencia en Madrid se dedica a la enseñanza del dibujo y al diseño de vidrieras; sabemos que también realizó labores de copista.
Como hemos podido observar el panorama artístico en nuestra comarca se presenta discreto, en la línea de la tradición paisajística y parece que ninguna de las tan poco demasiado abundantes novedades que se ven en la capital, como las aportadas en los años veinte y treinta por Pancho Cossío (1894-1970), Ricardo Bernardo (1897-1940) o Antonio Quirós (1912-1984), por citar tan sólo algunos de los ejemplos más destacados, han dejado alguna huella entre nuestros pintores.
En cualquier caso y pese a la falta de innovaciones destacadas, no queremos dejar pasar por alto dos hechos que consideramos de gran interés. Por un lado, la obra desarrollada por Luis Le Barbier Valleau, al ser posiblemente el primero en llevar a cabo una labor docente en nuestra comarca, formando una primera promoción de artistas en la década de los años veinte y treinta, con los que sale a pintar al campo, participando de una experiencia de grupo, alejada ya del individualismo que presuponemos en la anterior generación. Discípulo aventajado suyo fue Balbino Pascual Llorente, educado bajo la batuta de este francés y la estela dejada por Casimiro, Salces y Fausto (20).
Por otro, cabe reseñar la puesta en funcionamiento en la Academia de la Casa de la Cultura "Sánchez Díaz", de las clases de pintura y dibujo. Y queremos destacar la importancia de esta Academia por ser un lugar abierto a todos, a través del cual se intentó canalizar la gran afición existente, dotándolo con los medios adecuados tanto para el aprendizaje técnico como teórico. Fue además lugar de encuentro y de intercambio, foro de conferencias, sala de exposiciones (21).
Sin duda, gran parte del éxito de esta experiencia la tuvo su director Enrique García Guinea (Bermejo, Cabezón de la Sal, 1910), quien realizó los estudios de Pintura en la Academia de San Fernando de Madrid. En una entrevista realizada por José Mª. López Tirilonte para la revista Fontibre, queda plasmada perfectamente el programa y finalidad que sigue el profesor: "Alternamos el dibujo de estatuas con el del natural y la pintura. Algunas veces salimos a Pintar al campo"... "En la actualidad no se debe ni se puede llevar una escuela determinada sino simplemente encaminarlos a la consecución del fin artístico, la belleza". En definitiva, parece claro que su mayor aportación fue la de fomentar la libre expresión respetando la individualidad y ésta se hace patente en la exposición realizada por los alumnos de la Clase de Pintura, en la que participan Paloma Gato, Valeriano Álvarez, Salvador Iglesias, Laurentino Jiménez, José Matarrabia <sic> (Matarrubia), Saturio Díaz Cayón y Alfonso Rodríguez Cuevas, quien de entre todos parece tener mayores perspectivas de futuro, que sin embargo quedarán truncadas. En 1959 y en la Casa de la Cultura da a conocer su obra doce retratos y cuatro paisajes al óleo en la que constituye su primera exposición individual (22). En 1984 el Grupo de Pintura Forjas y Aceros de Reinosa le dedica una Exposición Homenaje, en la que participan 25 pintores cada uno con una obra.
Desbordando ampliamente la cronología, al igual que García Guinea, pero en la línea del paisaje tradicional se presenta la obra de Manuel Ortiz Macho Quevedo (Reinosa, 1911-Santander, 1987) (23). Amigo de Le Barbier y de Guinea es quien lleva a cabo una trayectoria profesional bastante más amplia. Autodidacta, entroncado con el paisajismo decimonónico; pintor del natural tal y como él mismo afirma "he aprendido lo que soy de la naturaleza"; desarrolla su obra al óleo en lienzos de pequeño y mediano formato, a través de los que refleja los paisajes que le rodeen, cambiantes en función de su propia trayectoria vital: Reinosa y Campoo, Madrid Plaza de Oriente, Madrid de los Austrias , Toledo El Cigarral de Marañón , Liébana, Santander Alameda, Mataleñas, Piquío, jardines de Pereda . Aunque ya participa en la exposición colectiva, celebrada en 1953 en Reinosa y en homenaje a Casimiro Sainz, su carrera artística toma un mayor impulso a raíz de su traslado a Madrid en los años 70. Se suceden a partir de este momento exposiciones individuales en Bilbao, Reinosa, Madrid, Santander, siendo su cualidad más destacada la captación de una naturaleza serena con un acertado uso del color, tal y como manifiesta Leopoldo Rodríguez Alcalde con respecto a su pintura: "aplica al paisaje una retina delicada y un sentimiento del color que le permite reproducir con acierto la atmósfera brumosa de la alta sierra, los grises, mañaneros, los verdes suavizados por los cendales que tiende la nube y la melancólica majestad del arbolado".

 

LAS NUEVAS GENERACIONES


Un grupo esencial en el panorama pictórico de nuestra comarca, que ha trascendido ampliamente la misma e incluso, en gran parte de los casos, los límites regionales y nacionales, ha sido es el formado por toda una pléyade de magníficos pintores que se encuentran en el momento presente en plena madurez creativa y que, sin embargo, no por ello dejan de experimentar y buscar nuevos y constantes enfoques artísticos, producto de su inquietud y de su inspiración. De entre ese grupo, se deben destacar nombres esenciales como el de Julián Santamaría, Celestino Cuevas, José Espurz, Alberto Gallo y Felicidad Sainz Chocarro, de los que pasaremos a tratar brevemente a continuación. Hacemos, asimismo, mención a la figura de la pintora Alicia Cañas, compañera de generación de este grupo continuadora de la tradición paisajística campurriana, con notable éxito, si bien enfocada hacia un realismo clásico y que de igual forma, viene desempeñando una fructífera labor docente, aspecto éste en el que coincide con alguno de los pintores citados anteriormente.
Julián Santamaría. "Christma"La actividad cultural en nuestra ciudad parece seguir centrada en principio en torno a la Casa de Cultura "Sánchez Díaz", como lugar de encuentro de las distintas inquietudes culturales reinosanas, si bien ya en los años ochenta, un nuevo intento por crear un ambiente cultural y artístico, surge en torno a la Casa de Cultura "El Convento", lugar que tuvo cierto protagonismo en aquellos años y donde se celebraron diferentes exposiciones, cursos, conferencias, etc., siempre alentado por el impulso de su fundadora, María José Fontela.
La figura que actúa como nexo cronológico entre ambas generaciones es la de Julián Santamaría (Reinosa, 1.930). Trasladado desde niño a la localidad de Puente Arce, su trayectoria se desarrollará fuera de la comarca campurriana. Establecida su residencia a Burgos, en 1952, es pensionado por la Diputación Provincial de esta ciudad al objeto de cursar estudios de Bellas Artes en la prestigiosa Academia de San Fernando, en Madrid. Permanece allí casi dos años, dedicándose muy pronto a la realización de carteles, dibujo publicitario, grabados, etc. y participando con una obra muy abundante en diferentes certámenes y bienales, tanto en España como en el extranjero, siendo reconocido en todos los niveles artísticos en los que desarrolla su actividad. La crítica especializada y los comentaristas artísticos dedican crónicas y artículos a Santamaría y su celebridad especialmente como cartelista llega a ser enorme. Durante el tiempo que permaneció en publicación la revista especializada "SP", Santamaría fue el diseñador de sus portadas (24). Sirva como ejemplo de su labor continuada (y como una de sus últimas, hasta el presente, exposiciones) la muestra de pinturas, grabados y dibujos titulada "Mis Christmas Exposición" (25) en la que queda de manifiesto su gran dominio de todas las técnicas y su extremado sintetismo.
Celestino Cuevas.  Cartel FIS 1992Celestino Cuevas González. Licenciado en Bellas Artes en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, en donde reside actualmente, ha sido, en buena medida, referente para algunos pintores y referencia obligada de la pintura campurriana de esta segunda mitad del siglo XX. Su magisterio artístico se ha ejercido más como punto de partida, que como ejemplo a imitar; su influencia sobre esos pintores ha sido la de "puerta abierta", ayuda, docencia, intercambio, no constituyendo, por lo tanto necesariamente, ni un modelo, ni una corriente creada a través de su obra. En su larga trayectoria artística, en la que quedan manifiestos su sobrada técnica y su gran dominio del dibujo y del color, es posible apreciar su paso, a través de series diferenciadas, por el realismo, como las realizadas sobre el Santander antiguo expuestas en el Ayuntamiento de Santander; por el arte conceptual no exento de simbolismo, del que fue buena muestra la Exposición Magia negra en el Museo de Bellas Artes de Santander de 1980; y/o por el expresionismo aunque no del todo abstracto que deja ver en la exposición Evocación de lo inmóvil, en la Asamblea Regional de Cantabria en 1988 y en la de los Beatos en la Galería Siboney en 1995, por citar tan sólo algunos ejemplos, para retornar, si bien nunca lo ha abandonado en su totalidad, al concepto. Al igual que a otros reputados artistas de la región le fue encargado, en el año 1992, la realización del cartel del Festival Internacional de Santander en su edición número 41. Su obra ha sido en numerosas ocasiones analizada y comentada por Zamanillo Peral (26), uno de los mejores conocedores de su trayectoria artística.
José Espurz, con sobrada aptitud para el dibujo, recibe con apenas 7 años sus primeras clases de dibujo de Enrique García Guinea. Sin embargo, su inclinación natural parecía "frenada" por la conveniencia de una formación más acorde al desarrollo posterior de una profesión. Con este fin, se traslada primero a Pamplona y después a Sevilla para cursar estudios de Arquitectura. Y precisamente en la capital hispalense, donde coincide durante un año con Alberto Gallo aunque apenas mantienen contacto abandona de forma paulatina la arquitectura en aras de la pintura, cursando estudios de Bellas Artes. Aquí, de hecho, tienen lugar las primeras exposiciones colectivas en las que participa. A raíz de la muerte de su padre, regresa a Reinosa, pero con un bagaje formativo que él considera adecuado para pintar, poniéndose inmediatamente a ello. Monta su estudio, donde trabaja de forma continuada e individual. Es éste, precisamente, quizá, el rasgo más acusado de su personalidad artística. una individualidad definitoria que abarca toda su obra -en las diferentes fases por las que ésta va atravesando- (27). José Espurz. "Notas de un diario 4"Ya desde sus primeras exposiciones en los años 70, da muestras de lo que será una constante en su producción, la preocupación por las texturas, constantemente revisadas y sometidas a procesos de renovación y experimentación. En cualquier caso parece que es a finales de esta década y comienzos de la siguiente cuando en Pepe explota lo que lleva dentro, aflorando el auténtico pintor que pinta lo que siente, ajeno a los agentes externos. Trabaja la figura, fundamental a lo largo de su trayectoria y base de su pintura. A finales de los 80, quizás como un descanso del dibujo de la figura, surge en él la necesidad de plasmar la naturaleza de la zona. Alejado del paisaje convencional y de la influencia de los pintores clásicos, crea su propio paisaje, un paisaje distinto en el que aflora de nuevo su interés por las texturas pero en los que destaca además de la libertad de concepto el uso de colores anacrónicos de vivos matices (anaranjados, violetas). El éxito comercial y de crítica que obtiene le proporciona una clara independencia y es a partir de este momento cuando comienza a dedicarse con verdadera profesionalidad. Surgen las primeras exposiciones importantes fuera de Cantabria Toledo, San Sebastián, Madrid, Bilbao, Alicante, Marbella, Alicante, Sevilla, Gran Canaria , dándose a conocer su obra también en Chicago, donde tiene obra permanente. En esta última década el pintor ha retomado de nuevo la figura, si bien en las últimas obras, ésta parece dejar paso a la abstracción; se plantea el uso de formatos grandes, sigue investigando el color, base constante de su trabajo y aunque no abandona totalmente la figura se mueve más en una línea informalista. Dedicado a la docencia en su estudio de Reinosa ha dejado tras de sí una buena nómina de estudiantes de Bellas Artes y aficionados a la pintura.
Alberto Gallo. "Rincón de Bárcena Mayor"Alberto Gallo es persona plural y polifacética, en la medida en que participa y se sirve bien de la escultura, bien de la cerámica, o de la palabra como medios de expresión, aunque siempre el objetivo final en el que confluye cualquiera de estas actividades sea la pintura. Gran amante de su tierra, sus retratos han ilustrado las portadas de los catálogos de las Exposiciones Homenaje de Fausto López y Alfonso Rodríguez Cuevas, y es autor, editor e ilustrador de Historia de Marionetas en Reynosa "El rescate del alquimista" (28). Su inquietud artística empieza a forjarse en Sevilla, adonde acude a estudiar. En esta ciudad siente en primer lugar una gran atracción por el mundo teatral, actividad a la que se dedicará inicialmente. Al mismo tiempo, su amistad con alumnos de Bellas Artes, servirá para canalizar en cierto modo su sensibilidad hacia las artes plásticas. En cualquier caso parece claro que, en Sevilla, Alberto Gallo recibe una serie de informaciones e influencias que dejan en él una clara predisposición, ya en el campo de la escena, ya en el de la pintura. La siembra estaba hecha y cuando nuestro pintor regresa a Reinosa, (c. 1966) acude a la Casa de la Cultura "lugar de encuentro, donde nos reuníamos para pintar; donde todos hacíamos de profesores y de alumnos" con un cuadro de estilo impresionista que, suscita comentarios en contra, salvo en el caso de Celestino Cuevas, persona con la que pronto va a conectar y a quien siente en cierta medida como maestro en la línea de la filosofía de la pintura, en su manera de pintar. La trayectoria artística del pintor, ganador de diversos certámenes en la Comunidad de Castilla León, ha pasado desde un primer momento en el que se deja influir por los pintores sevillanos, hasta caer en un cierto amaneramiento, al llegar a Reinosa, y entrar en contacto con la pintura de la zona, dedicando su obra a la realización de paisajes con referencias a los grandes paisajistas regionales (Riancho, Casimiro Sainz o Salces). Desde hace aproximadamente cinco años, coincidiendo con la decisión que toma de dedicarse sólo a pintar, su creatividad se dispara, no sujetándose ni a técnicas ni a tendencias ni a "ismos". Su obra roza la abstracción, el hiperrealismo, el impresionismo, pero lo subjetiviza y tamiza personalmente, otorgando a su obra, en general, una originalidad muy particular que debe ser resaltada (29).
Felicidad Sainz Chocarro encuentra en Reinosa las bases que cimentarán su vocación. En efecto, es en Reinosa y a través de su profesora de Historia del Arte Pilar C alonge de quien recibe una orientación clara hacia el conocimiento del arte. También Cuevas, con quien realizará algún proyecto de forma conjunta en aquellos años, es un referente claro para esta reinosana, quien reconoce en él a un maestro. Asimismo es habitual su presencia en la Academia de la Casa de la Cultura Sánchez Díaz, donde dibuja, comparte lecturas entre otros muchos con Gallo, Celestino, Dominique Le Barbier, siempre dentro de un ambiente de plena libertad. Con esta ya clara vocación, Felicidad decide trasladarse primero a Valladolid y después a Madrid. En Valladolid, en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos, recibe la influencia clara de su profesor de pintura, pintor totalmente desvinculado del academicismo y de quien aprende de forma magistral la técnica -tanto del óleo como de la acuarela-. De regreso a Reinosa, y tras un paréntesis, la pintora ha retomado la actividad con gran éxito y reconocimiento de su labor, lo que le ha permitido dar a conocer su obra también fuera del ámbito local y regional. Pintora de gran sensibilidad, su obra es el resultado de la interiorización de aquellas imágenes que ha captado, no sirviéndose, en consecuencia, ni de apuntes previos del natural, ni de esbozos o bocetos a lápiz, como base previa para la composición. Aunque con anterioridad la técnica empleada fuera el óleo, actualmente utiliza la acuarela muy empastada en cuya elaboración participa de forma artesanal al realizar ella misma los pigmentos , con un tratamiento muy similar al del óleo. Solidez en la composición, dominio de la luz y del color son elementos que personalizan una obra, que poco a poco va siendo conocida fuera del ámbito local y regional (30).

 

LOS NOVÍSIMOS

Por último, cabría señalar esta última generación de jóvenes artistas campurrianos, nacidos en los sesenta, integrada por Chelo Matesanz, Nacho Zubelzu, Pedro Carrera, José Aja y José Luis Sánchez Vicario, si bien este último se dedica con preferencia a la escultura e instalaciones (31). Aunque en ningún caso se percibe la idea de grupo, sí existen vínculos de amistad y estrecha relación entre algunos de ellos. Persiste, en suma, la idea de individualismo, acrecentada aún más por el hecho de que se han formado en distintos lugares País Vasco, Barcelona y Madrid así como por la ausencia de un centro que canalizara estas inquietudes en Reinosa.
Pedro Carrera. "Sin título"Se perciben, no obstante, elementos comunes: todos ellos son claros valores dentro del panorama artístico regional y nacional. Prueba de ello es el hecho de que todos han sido becados en algún momento por la Fundación Marcelino Botín, clara alentadora de estos noveles valores; algunos como Aja y Chelo Matesanz ganadora del premio JASP en 1996 han dado a conocer su obra en ARCO, referente obligado de la vanguardia artística; otros, como Pedro Carrera y Nacho Zubelzu han visto seleccionada su obra para la exposición Puente de la visión en el Museo de Bellas Artes de Santander, apuesta de dicha institución por dar a conocer las novedades artísticas de los jóvenes creadores. Más joven que ellos, pero parece que con idénticas perspectivas, es Ricardo González García, ante el que parecen abrirse grandes perspectivas.
Dado que esta generación se halla en plena efervescencia y que tanto su obra como su persona serán objeto de nuevos, más profundos e individualizados trabajos, queremos concluir con algún rasgo que defina su obra. Gestual y vibrante es la pintura de José Aja; licenciado en Bellas Artes, reside y trabaja en Madrid. Su obra ha pasado de una contundente pintura formalmente abstracta, con elegante y expresivo uso de los colores, siempre de forma vibrante y dinámica, plena de movimiento, a un ulterior momento, donde ha retomado la figuración, fundamentada en una iconografía, unas veces de raíz clásica y mitológica, otras de referentes ciertamente actuales, vinculados al mundo periodístico (32). Clásicos y elegantes son los terciopelos y rasos "desteñidos" de Pedro Carrera; aunque residente en Barcelona, donde cursa estudios de Bellas Artes, este reinosano se mantiene en constante contacto con nuestra región, como lo atestiguan las varias exposiciones vistas; en su obra, novedosa tanto por la técnica lejía vaporizada con aerógrafo como por el soporte terciopelos y rasos nos ofrece imágenes equilibradas y serenas, no exentas de clasicismo, que se encuentran a medio camino entre el realismo y la abstracción (33). Nacho Zubelzu. "Camino de rosas"Intimista, en estrecha relación con la naturaleza, son las obras de Nacho Zubelzu; escultor y pintor o pintor y escultor, pues ambas especialidades han sido objeto constante de trabajo e investigación, razón por la cual sus obras, y especialmente las últimas, se muevan a mitad de camino entre la escultura y la pintura; a través de su obra se percibe su integración y arraigó con el medio natural, mostrando gran interés por las texturas, sirviéndose para ello unas veces de materiales naturales hierba, pétalos, arena y otros artificiales pintura , como en el caso de la serie de las maderas realizadas con plumilla sobre lienzo, en un intento de aproximar trasladar la pintura a la escultura (34). Irónica y comprometida es la obra de Chelo Matesanz; realiza estudios de Bellas Artes en la Universidad del País Vasco, y en la actualidad reside en Pontevedra en cuya facultad de Bellas Artes ejerce la docencia; su obra muestra una gran diversidad, pues se mueve con gran dominio y facilidad tanto en el campo de la pintura como en el de la escultura y en el de las instalaciones; innovadora nata, libertad formal y de materiales, crítica no exenta de ternura, irreverencia son elementos claros de su personal estilo (35).
 

 


NOTAS

(1) En la prensa de la época se insiste en este aspecto. Así J. Marín: "Se necesita tener gran vocación para trabajar desinteresadamente en obras de arte, en estas pequeñas ciudades, en donde no hay ambiente, recompensa, ni aun respeto para tal labor".
(2) Esta breve referencia al gran pintor campurriano, creemos, en esta ocasión, suficiente al servir únicamente como punto de partida de este trabajo, máxime al haber sido tratada su figura y su obra recientemente con motivo de su centenario. Vid. Carretero, S., Bedia, D., García, C., Pastor, T., Poole, B., Portilla, L: Catálogo-exposición Casimiro Sainz y Saiz (Z853 Z898). Santander, 1998.
(3) Simón Cabarga, J.: Manuel Salces Gutiérrez. Santander, 1955. El autor proporciona interesantes datos biográficos, pero la obra adolece de un análisis crítico de la obra del pintor.
(4) Alonso Laza, M.: Cantabria en la Pintura Española de fin de siglo. Santander, 1995, p.147.
(5) Dos ejemplos claros lo constituyen la Exposición Provincial de Pinturas, celebrada en Reinosa, en 1953, con motivo del Centenario del nacimiento de Casimiro Sainz se presentan 10 cuadros de Casimiro (del 1 al 10) y 18 de Salces (del 11 al 28) y la "Exposición de Pintores Montañeses" en homenaje a Menéndez Pelayo, celebrada en Santander en 1956 22 son los cuadros de Casimiro presentados (del 142 al 163) y 25 los de Manuel Salces (del 164 al 188).
(6) Carretero, S., Bedia, D., García, C., Pastor, T., Poole, B., Portilla, L: op. cit. p. 51. Este asunto ya es tratado por los autores, señalando también la queja de Agustín de Riancho en este sentido. Carta de Agustín de Riancho a José Cabrero y Mons , de 30 de septiembre de 1922 en Carretero, S., Bedia, D.: Agustín de Riancho (1841-1929), Santander, 1997, p. 98.
(7) Agradecemos a don Emilio López su valiosa colaboración.
(8) Alonso Laza, M.: op. cit. p. 128.
(9) La primera de ellas tiene lugar en 1957, en la Casa de la Cultura "Sánchez Díaz" de Reinosa, y en ella se recogen 33 óleos, todos paisajes, a excepción de su autorretrato. La segunda, celebrada en 1985 en la Sala de Exposiciones de Banco Bilbao de Reinosa, es un homenaje de los pintores campurrianos a su persona con un total de 27 participantes y 52 obras.
(10) Cantón, R.: "Reinosa y la Merindad de Campoo". Santander, 1992, pág. 215. El autor ya cita a este pintor campurriano a través de un artículo de Sánchez Díaz en el semanario Campoo de 1 de Octubre de 1896.
(11) Diversas reseñas relativas al mismo tema se recogen en el Diario de la mañana El Cantábrico. Santander. Año 11. N° 521, martes 6 de octubre de 1896, p.2; n °523, jueves 8 de octubre de 1896, p.2; n° 525, sábado 10 de octubre de 1896, p.2.
(12) Alonso Laza, M.: op.cit., págs, 101-102. AA.VV. Cien años de pintura en España y Portugal (1830-1930). Madrid, 1988. Tomo 1, pág. 436.
(13) Ossorio y Bernard, M.: Galería biográfica de artistas españoles del siglo XIX. Madrid, 1883; p.604. Alonso Laza, M.: op, cit., p.143.
(14) Cantón, R.: op. cit, p.215. Alonso Laza, M.: op. cit., p.112.
(15) VVAA.: De Cantabria: Letras, Artes, Historia, su vida actual. Santander, 1890.
(16) Cantón, R.: op. cit., p.215. Dada la similitud entre los apellidos Calvo Calderón y Calvo Lantarón y la proximidad cronológica, pensamos podría tratarse del mismo pintor, si bien carecemos de datos que corroboren tal hipótesis.
(17) Thorny: Fidel Díez de los Ríos en La Atalaya. Santander, Viernes 16 de junio de 1916. Quiero agradecer también a don Teodoro Pastor Martínez la información prestada sobre éste y otros pintores campurrianos.
(18) Carretero Rebés, S.: La pintura de Cantabria en la Modernidad (1919-1957). Santander, 1999, p.23 24. El autor señala como en esta exposición ,en la que prima la cantidad sobre la calidad, se refleja un ambiente artístico bastante pobre.
(19) Álvarez Careaga, M.; Cien años depintura en Cantabria (1815-1915). Fondos de la Diputación Regional. Santander, 1988, p.64-67.
(20) VVAA,: Gran Enciclopedia de Cantabria, Santander, 1985, tomo VI, p. 167-168.
(21) Anónimo: Las clases de pintura y dibujo en la Casa de la Cultura en Fontibre; n° .1; septiembre de 1956; p. 5.
(22) Vid. López Tirilonte, J.Má.: D. Enrique García Guinea en Fontibre; n° .14; octubre de 1957; p. 3. Anónimo: La exposición de alumnos de nuestra Clase de Pintura en Fontibre; n°.15; noviembre de 1957; p. 5. López Tirilonte, J.Má.: Don Alfonso Rodríguez Cuevas en la revista Fontibre; n° .33; mayo de 1957; p.3.
(23) Deseo agradecer la información facilitada por su viuda doña. Mª. Nieves Miguel Pérez, quien recientemente ha donado al Museo de Bellas Artes de Santander la obra titulada Coronación del reyJuan Carlos I.
(24) Vid. López Trilonte, J. Mª.: Don Julián Santamaría en Fontibre; n° 45; enero de 1962; p.3. Conde, M.: Julián Santamaría en Cat.-Exp. Galería Sur. Santander del 16 al 31 de julio de 1966. Arroita-Jauregui, M.: Un pintor y un candidato, en Alerta, Santander, 22 de noviembre de 1973, p.16.
(25) Exposición realizada en Burgos, en el Arco de Santa María. De jueves 23 de diciembre de 1999 a 19 de enero de 2000.(26) Zamanillo, F.: Celestino Cuevas en Sísifo. Cultura. Santander, 1981; p. 16-17. También el mismo autor hace un comentario de la exposición de Cuevas en la Galería Robayera de Miengo en Critic'art. Boletín de Arte. Santander, Año 11, Mayo-junio 1989, n °10, p.12.
(27) Declaraciones del pintor a la autora el 11 de agosto de 2000.
(28) Gallo, A.: Historia de marionetas en Reynosa. El rescate del Alquimista. Reinosa, 1990.
(29) Tertulia con Alberto Gallo y Daniel Guerra en Reinosa el día 1 de Agosto de 2000. A ambos agradezco la información proporcionada.
(30) Buena acogida por parte de la crítica tuvieron sus exposiciones en la capital: Centro Cultural Doctor Madrazo (1998) y Galería El Cantil (1999). Estos y otros datos son el resultado de la conversación con la pintora, en Reinosa el 5 de agosto de 2000.
(31) No hemos querido dejarlo fuera de este grupo, aunque es evidente que por su dedicación a la escultura desborda los límites del estudio; razón por la cual no abordaremos su obra.
(32) Agradecemos a Salvador Carretero los datos proporcionados.
(33) Vid. G. Torres, D.: Pintar, destintar y despistar en Cat. Exp. Pedro Carrera. Galería Siboney. Santander, 1998. Cat.Exp. Puente de la Visión 3. Museo de Bellas Artes de Santander, 1999. Zamanillo Peral, F.: Las figuras del azar. Las voces del viento en Cat. Exp. Pedro Carrera. Este, Nordeste. Palacio de Albaicín. Noja, 2000.
(34) Vid. Cat Exp. EL Puente de la visión 4. Museo de Bellas Artes de Santander, 2000. Rodríguez, G.: La escultura en Cantabria. De Daniel Alegre a nuestros días, en Cat Exp. Fundación Marcelino Botín. Santander, 2000, págs. 184-185.
(35) Rodríguez, G.: op. cit págs. 172-174.