Modismos y decires de Campoo

Ramón Rodríguez Cantón

   En esta nuestra revista y en su número 15, se publicaba un estudio de Don José Calderón Escalada titulado “Lenguaje popular de la Merindad de Campoo”, hasta entonces inédito. Se trata de lo que él consideró como un estudio preliminar, y así lo hace constar, y que comprendía en el primer capítulo entre la totalidad de la obra que consta, además, de un vocabulario como segundo capítulo; el tercero está dedicado a los toponímicos más usuales y en el cuarto al “Refranero de la Merindad de Campoo”, que fue publicado en el número ocho de esta misma revista.

Estampas Campurrianas, 1ª Edición 1945. El Duende de Campoo   Unos mil cien vocablos comprenden dicho vocabulario, en el que se incluyen de forma general, las mas variadas expresiones, simplemente por orden alfabético. No ocurre así con los toponímicos a los que clasifica en tres apartados: nombres de “ términos derivados de diversas circunstancias personales”, “ los derivados de nombres de animales”, y “ los que se derivan de árboles o plantas”.

   En lo que se refiere al vocabulario, se observa que apenas recoge en él palabras incluidas en su estudio preliminar, como si hubiera diferencias entre estas expresiones y las que corresponderían al más puro estilo castellano. Hay que tener en cuenta que el vocabulario contempla las voces de uso corriente en Campoo, de las que muchas de ellas no aparecen en el diccionario de la Lengua Española.

   El hecho de ocuparme de este tema, me ha llevado hacia otros estudios similares que también comprende vocabularios regionales, como el trabajo realizado por Diez Gómez sobre la “Nueva aportación de términos montañeses de la región de Carmona”, en el que aporta alrededor de trescientas palabras, apenas coincidentes con los términos campurrianos de Don José. Mayor incidencia se observa, sin embargo, en el vocabulario que Gonzalo Sainz publica en su obra “Santa Gadea de Alfoz”, en el que existe mayor similitud, conforme al criterio del propio Calderón de que existió una mayor analogía en el lenguaje, con estas regiones que, en su día, constituyeron unidad política, que con otras comarcas de  nuestra misma comunidad

Castillo de Argüeso

   Entre los 3.356 términos que según informa Nicanor Gutiérrez Lozano, ha reunido en su “Palabreru” existen algunas coincidencias, aunque es de tener en cuenta que el criterio con el que está elaborado es bastante distinto, puesto que ha recogido, su propia clasificación, las palabras mal pronunciadas, propias de Campoo de Suso.

   Las regiones españolas que lingüísticamente dependen exclusivamente del castellano, pues no llegan siquiera al uso dialectal, es lógico que, de alguna forma, presenten variantes, que, si bien las hace desviarse levemente de la lengua nacional, llegan a enriquecerla con nuevos vocablos, según podemos ver, pero, también, con modismos propios interesantes y expresivos, como hemos apuntado al hablar del refranero popular y de los toponímicos. Son de uso común en nuestra comarca, como en otras muchas estos “dichos” que no llegan a refrán, aunque sean sentenciosos y se hayan consagrado dentro de los usos habituales. También es frecuente que la conjunción en una misma frase de palabras con cierta asonancia, den lugar a locuciones de gran efecto lingüístico.

   No es fácil, hoy en día encontrar en el lenguaje de las aldeas, expresiones netamente populares, porque también en estos lugares se van haciendo anticuadas, aunque los escritores costumbristas, que los tenemos muy representativos, nos han dejado muestras muy características.

   Ramón Muñoz Obeso, reinosano, abogado, que fue juez municipal de la villa, compañero y amigo de Duque y Merino, con quién compartió una sección  de EL EBRO, es uno de los que mejor dominaban los modismos campurrianos. Un cuento, que puede leerse en la publicación DE CANTABRIA (1890), titulado “El específico de la tía Celipa”, contiene frases como esta: “Lo de tu hijo no es mas que, siendo tan lombriciego, se le suben al gargamuello y le agüegan.”, –“Lo que se necesita no son glárimas, sino remedios”. –“¿Qué mil diablos hacer con tanto jumplar?”, -“Abaja tú y hacelo tú, que tan y mientras voy en un periquete a poner la puchera con los otros comistrajos... ¿Tienes junciana?”, -“Llevo el puchero albando para dar unos pavores a tu hijo, si no ha rompido ya a sudar con la botija”, -“Ya tiene el argullu de la muerte. Po lo tocante al argullu, no es sino que, salvo la comparanza, resuella como uno de la vista baja”.

   -¿Por qué le tienes esa tirria, mirria y mala voluntad?.

   -Échalas a barciaderu. Mujer, no seas tan súpita, al cabo, medecinas son y pue que daque día nos hagan falta.

   -Jumíu, hechizu de esta casa. ¡Ay, virginuca mía!, que ya no le vuelva a ver hasta el valle de Josefá...

"El Abuelo", nogal centenario. Hoz de Abiada   Duque y Merino fue, prácticamente, un escritor costumbrista de  oficio, también nacido en Reinosa, que dirigió el primer periódico editado en la villa, EL EBRO, y colaboró en publicaciones nacionales y extranjeras, publicando varios libros, dejando constancia del conocimiento del lenguaje campurriano, como podemos comprobar con los siguientes ejemplos: En “Panojuca”, publicado también en DE CANTABRIA, nos cuenta las desventuras de un niño solitario, protector de los pájaros; habla de un nido que el llama “neal”: -Aquí en esti árbol, yo se lo vi hacer a los padres, desde la primera paja, buscándolos alguna bedija, de las que dejan las ovejas trabás en las zarzas.- Y, refiriéndose a los pájaros: “Los han pescau en el bebederu o los han matau con el tiragomas”.

   En “El último carretero”, también de Duque, el personaje Neles resulta ser una respuesta al “Cutres” de Pereda, ambos nos refieren anécdotas de su experiencia carreteril: “Entonces no fumaban del estanco mas que daque señor de Reinosa”-, -“Ya ni tan siquiera hay navajas de deslabón. Y eso que sé yo un sitio onde hay unas piedras que con el clavo de la albarca las desechan más chispas. -¿Quiere que escupan por usté, mientras chumba la pipa?”. –“¿Onde íbamos por cambas?, ¿Onde cortábamos un cambien, si a mano viene?, ¿Onde encontrábamos una vasa pa una hijá o un mango pa el hacha?”-, -“Enraberaos, sin que hubiera hueco pa pasar de lau a lau.”-.

   “Contando cuentos y asando castañas”, dedicado a Amós de Escalante, es uno de los cuadros de costumbres más difundidos del autor:  “Es mucha Conce esta (...) tiene un genial tan alegre y un aquel en el modo de poner las cosas como quiere, que no hay modo de que estés incomodau con nadie en cuantis que ella dice que no hay motivu” “A tu lau se me quitan toos los escozores”.

   -¿Qué has aprendido por ahí fuera?- Hati, cuenta que na.-          

-         Pero de las cotrebuciones toos se quejan lo mismu que el año pasau.-

-         Amigo de Dios que, estando bailando, sease que hubía yo comío algunos dulces y bebío dos copas de aguardiente, séase que el calor y la sofocación se me subieron a la cabeza, de repente me arreó un dolor de muelas de los morrocotudos.-

-         Almas en pena haylas. – Pos habrálas; pero no vienen acá abajo pa que las oigan las mujerucas.-

-         Llamo a Juanón y le dijo: “coje el cadavre y llévale  a esi cuartu de la izquierda. Dí a la Pepona y a la Quica que le atuden con el hábito de San Francisco y llama al carpinteru pa que le meta en una caja.

   El párrafo siguiente corresponde a “El rute del pozu”:

-         Convenío que el viento hace rutar al pozu. Bueno, pos como el viento con que el pozu ruta es un viento de lo peor, pintiparau para traer los temporales más borrascosos; y como cuando hay borrasca en el puertu... de ahí que té haiga dicho que ojalá el rute del pozu no traiga mas que nieve.

Narraciones de Antaño, ed. 1923. Luis MazorraLuis Mazorra, otro reinosano, fue un hombre afable, con gran cartel en su propio pueblo. Cultivó todos los géneros literarios: desde “Narraciones de Antaño”, colección de cuentos de costumbres campurrianas, hasta obras teatrales, además de su colaboración en periódicos de todas las latitudes. De “El Viejo”, cuadro costumbrista, transcribimos las siguientes frases:

   -Campurriano soy de la más pura cepa; del mesmo riñón de la tierra; y he nacío en las Costeras(...) es mi familia un nombre en la comarca y tuve un tío, bien famosu, que fue gobernador en la Miña(...)  debo explicar que le llamaban así por el aquel y de la maña que tenía pa componer y gobernar paraguas rotos y echar leñas a barreños y pucheros desportillaos y otros cacharros... -.

De El Cura”, una pequeña semblanza de un sacerdote que regentaba la parroquia de una “aldea pintoresca que hay en la fonda del Bardal”, transcribimos un párrafo que corresponde a una plática dominical:

-Hermanos míos: el jueves de la presente semana es viernes; no se puede comer carne, ni hasta creo que tocino, pero... en fin, bajaibos a Izara y si ellos lo comen comeilo vosotros también.-

En uno de los cuentos de  “Narraciones de Antaño”, insiste en el mismo tema.

Y vamos a terminar citando la obra de Don José Calderón Escalada, entre la que resulta fácil encontrar frases muy representativas del habla campurriana. Solamente un capítulo de la obra “Estampas Campurrianas”, “Pinando portillos”, nos ha bastado para seleccionar el siguiente muestrario:

-         Quita de ahí, hombre, que paez que estás añudau.

-         Si es que está llena de barro y las manos se me arresbalan en ella... y no sé por onde la agarra...

-         Ya, ya; cualquiera que te mire las manos y la ropa dirá que te has regüello una grama de peñas a puru pajíu y entoavía no has dao güelta a la primera. (...)

-         Mete un cantu debajo.

-         ¿Esti?. Dijo Cirilo, llevando uno del tamaño de un huevo.

-         Más grande, animal. ¿ No comprendes que se le traga la tierra y no se güelve a ver en cuantis que qfloje una miaja la palanca y se le venga toa la peña encima?. (...)

-         Ahí no; más adrento. ¡Lástima que no te tarazaras bien los deos, a ver si hacías después las cosas con más aire!.

-         Pero, ¿Cómo quier que le ponga?.

-         Más adentro y más güelto hacia la derecha y mejor sentau. (...)

-         Pos eso iba a hacer yo cuando allegó usté; que enseguida comprendí, al primer envite que la pegué que, ni a brazu ni a pechá, era yo quién de sacala de onde está.

-         Si hubías teníu discursu, ni el primer envite la habías dao; que a oju se calcula en un instante lo que puede y lo que no. Te hubías ahorrau, además, el ponete como te has puesto, que talmente paez que te han arrastrao por un caminu. –.

  

 González Echegaray, en su obra “Manual de Etnografía Cántabra”, selecciona una serie de textos correspondientes a diversos autores, que presenta como ejemplos de las formas dialectales de Cantabria, entre ellos figura éste que transcribimos debido a la pluma de José Calderón, representando a Campoo de Suso. Nos permitimos este exceso de confianza, en homenaje a nuestro Duende de Campoo y como reconocimiento a la trascendente obra de Don Joaquín González Echegaray.

-Yo no quemo un puñau de pólvora pa hacer añicos un pajaritu, ni gasto la suela de los zapatos trillando rastrojos pa alicortar una codorniz o perniquebrar una liebre.

   -Tú te las entiendes mejor con el osu, mano a mano y a quién mas pueda, allá, en lo mas cerrao del monte.

   -No les des güeltas, Ginio: que así es la verdá. Y no creas que me haz mucha gracia encontrarme con él manos a boca en lo más estrecho del senderu, onde ni el se pué apartar ni yo tampocu, ni el unu ha de caer por necesidá pa dejar pasar al otru. ¡Gracias a Dios que, hasta la fecha, siempre ha sío él el que me ha cedíu el pasu a mí!. Pero, veces hay que las piernas cuasi se me doblan solas, y se hiela la sangre en las venas con el berríu que pega cuando te ve así de prontu, y se sorprende y alza aquellas manazas, y se pon de pié talmente como las personas. Pero, así y tó, no puedo remediarlo; no salgo de una cuando ya estoy preparando otra, por el aquel de verle rodar monte abajo, atravesau por una bala, o con esti cuchillo bien hundíu en el corazón.

   -Cada unu tien sus gustos, Braulio.

   Muchos más ejemplos podríamos exponer, pues los hay en abundancia entre la obra de los escritores costumbristas campurrianos, sin embargo resulta más difícil extraerlos de lo que hoy podríamos escuchar a cuantos residen en los pueblos de Campoo porque casi podemos asegurar que estos modismos y decires suenan a cosa pasada; aunque también creo que merecería la pena hacer un estudio en este sentido.