Paisaje con figuras: Gerardo Diego y Reinosa

Daniel Guerra de Viana

Gerardo Diego y Cendoya, nació en Santander en 1896, y a través de su larga vida, murió en Madrid en 1987, ha pasado gran parte de la historia literaria del siglo XX en España. Su obra se mueve entre tendencias opuestas, Gerardo Diego es la representación del poeta puro, del poeta que vive en la búsqueda de la palabra, en la búsqueda del sentimiento, se desliza por la poesía como su Duero por Soria, o como su Manual de espumas, entre la tradición y la vanguardia, es uno de los grandes representantes de la generación del 27, junto a Lorca, Alberti, Salinas, etc...


 

Su vida y obra poética.

Gerardo DiegoLa vanguardia literaria española tiene en Gerardo Diego el discípulo más aventajado del movimiento Creacionista, fundado por Huidrobo en París. En su estilo destaca la gran riqueza de metáforas y de imágenes que utiliza, su Creacionismo va más allá de los límites de la lógica, sus poesías sobresalen por su fuerza, la fuerza de Gerardo Diego para crear un universo diferente, un mundo interior donde va hilvanando palabras para formar símiles de una gran belleza sonora e imaginativa, "creer lo que no vimos, dicen que es la Fe: crear lo que nunca veremos, esto es la Poesía". De esta etapa de su vida destacan fundamentalmente dos grandes poemarios, Imagen de 1922 y Manual de Espumas de 1924.Como poeta tradicional, cultivó Gerardo Diego los más variados temas, los argumentos más destacados son: el amor, el paisaje (sobre todo Castilla y su Santander natal), los toros, la música, lo religioso...La métrica más utilizada serán los sonetos y los romances. Diego destaca por ser un orfebre del endecasílabo, un maestro del soneto. El primer libro que publicó en 1918, El romancero de la novia, sigue esta tendencia tradicional. Otras obras en esta línea son: Versos Humanos (1925), Soria (1923), Versos divinos (1938-1941), y sobre todo Alondra de Verdad (1941). A partir de 1941, sus obras oscilan entre las dos corrientes antes citadas, y en ese mismo año se publica la Primera antología de sus versos. De los libros de esta tercera época, sobresalen: Paisaje con figuras, Premio Nacional de Literatura (1956), Mi Santander, mi cuna, mi palabra (1962), La suerte o la muerte (1963), Poesía amorosa (1965), Palma de mano abierta (1973). Gerardo Diego, es un hombre polifacético, como lo demuestra esas dos formas tan diferentes de enfrentarse a la poesía, tal vez como vivió su vida, un acoplamiento entre sus diversos gustos; la música, fuente de inspiración para sus poesías, campo en el que destacó como concertista de piano, muchas veces en sus recitales poéticos se acompañaba con este instrumento; los toros; la religión y como no, su faceta profesional, Catedrático de Literatura, desde 1920 hasta 1960, en diversos Institutos de España: Soria, Gijón, Santander y finalmente Madrid. Fue además un gran conferenciante, lo que le llevó a muchos rincones de España y del extranjero, Francia, Hispanoamérica y Filipinas. En los años 50-60, Gerardo Diego visitará Reinosa con motivo de pronunciar varias conferencias. Gerardo Diego, mantuvo cierta relación, fundamentalmente epistolar, con D. Ramón Sánchez Díaz y con los miembros de la Casa de Cultura, que por aquel entonces publicaban Fontibre, revista de Campoo, órgano de expresión de la cultura reinosana. En esa época el poeta ya era un escritor consagrado, había ganado en 1925, junto con Alberti, el Premio Nacional de Literatura, por su obra Versos humanos, en 1947 ingresó en la Real Academia de la Lengua, y posteriormente en 1979 se le concede el Premio Cervantes, compartido esta vez con el gran escritor argentino Jorge Luis Borges.

Gerardo Diego es, como hemos visto en esta breve semblanza, un poeta puro, un gran creador y sobre todo un hombre longevo, con múltiples facetas, donde destacaríamos especialmente tres: su pasión por la enseñanza, en todos los sentidos, desde su cátedra hasta sus conferencias y su amor por la poesía y la música. Este triángulo hace de la figura de Gerardo Diego, una de las personalidades más atractivas e importantes de la literatura española de este siglo.
 

Reinosa en la época de Gerardo Diego.

Es muy difícil condensar la historia de Reinosa en los años que vivió Gerardo Diego, 91 años. Cuando nació el poeta en 1896, Reinosa era una villa pequeña, de apenas tres mil habitantes, las pequeñas industrias existentes estaban en plena ebullición. Las figuras literarias más representativas serán, por un lado, Duque y Merino y por otro, Sánchez Díaz, un joven que comenzaba a publicar sus primeros trabajos en la revista El Ebro. Durante este periodo, Reinosa contaba con dos periódicos, El Ebro y Campoo.En las décadas 10-20, cuando Gerardo Diego ya había publicado su primer libro El romancero de la novia (1918); en Reinosa, la instalación de la Sociedad Española de Construcción Naval, atrajo a una gran masa de emigrantes que recalaron en la comarca dándola un gran impulso socio-económico, que se compaginaba con su pasado ganadero y agrícola. En esta época, Ramón Sánchez Díaz, hombre de negocios que alterna sus estancias entre Reinosa, Bilbao y Madrid, publicaba sus numerosos libros, iniciándose así para el escritor reinosano un periodo de cierto éxito, que proporcionará numerosos amigos vinculados al mundo literario. Reinosa de 1900 a 1936 conoce un gran empuje editorial, como lo demuestra sus más de diez periódicos y revistas, destacando el Heraldo de Campoo, Campoo, El Ebro II época o Cantabria y Nueva Cantabria. Ante esta pléyade de publicaciones, cabe destacar la gran cantidad de personajes importantes que se dieron cita en la Reinosa de estos años, y que relanzarán la vida intelectual reinosana. Así podemos destacar, Santiago Arenal, Luis Mazorra, Adolfo de la Peña, Manuel Llano Rebanal, Vicente Ramos y un largo etcétera.En los años 30, Gerardo Diego se instala en Santander, ocupando la cátedra de lengua y literatura. El Instituto de Reinosa dependía de la capital, y muchos de los estudiantes reinosanos (entre ellos R. Rodríguez Cantón) serán examinados por el poeta-profesor, que tenía fama de suspender mucho, de ser gran profesor pero muy estricto. En los pasillos, los alumnos cuando le veían venir decían: "cuidado con Cendoya..."En la Guerra Civil,. Sánchez Díaz se exiliará a Francia, Gerardo Diego, que entonces estaba en el país vecino, volverá a España, cuando Santander caiga en manos de los Nacionales, (residiendo el poeta en esta zona). Acabada la guerra, Gerardo Diego, trabajará en el Instituto "Beatriz Galindo" de Madrid, no dejando este puesto hasta su jubilación.Durante los años 50-60, la relación de Gerardo Diego con Reinosa va a ser mucho más intensa. En estas décadas, Reinosa cuenta casi con 11.000 mil habitantes, era una ciudad económicamente pujante, la Naval, La Farga, Westhinhause, los comercios, estaban en su edad dorada y la cultura, por aquel entonces, volvía a resplandecer como en la década de los 20, el centro aglutinador era la recién inaugurada (dos de octubre de 1954) "Casa de Cultura Sánchez Díaz", impulsada por el tal vez "mejor y más olvidado escritor reinosano" y la Diputación Provincial. Al año siguiente, el Centro Coordinador de Bibliotecas (cuyo director provincial, Ignacio Aguilera, fue un gran impulsor de la cultura en Reinosa), renovaba su esfuerzo por lanzar y ampliar la Casa de Cultura reinosana, que se hará posible en 1961, siendo hoy la actual biblioteca. Se crea una Junta de Trabajo, y bajo su dirección la institución multiplicaba sus actividades (se hacían ciclos de conferencias, talleres y exposiciones de fotografía, pintura, existía un grupo de teatro, se programaban conciertos y un larguísimo etcétera); la falta de oposición política, hizo posible que un nutrido grupo de personas desarrollasen, sin un especial interés por destacar personalmente, un núcleo, (tal y como lo quiso el mecenas Sánchez Díaz), que fue capaz de "culturizar" la por entonces ciudad industrial. La nómina de escritores o pintores era muy amplia en estas fechas, destacando: Luis y Nieves Hoyos Sainz, Santiago Arenal, Enrique García Guinea, José Fachada Casa de Cultura "Sánchez Díaz"Calderón Escalada, Ramón Rodríguez-Cantón, José Mª López Tirilonte, Salvador Iglesias, Saturio Díez Cayón etc. La institución tenía su propio órgano de expresión, la revista Fontibre que comenzó a editarse en septiembre de 1956 y que duró hasta 1963. Se instituyeron las Justas Literarias que han llegado hasta la actualidad. Sánchez Díaz seguía manteniendo correspondencia con los más destacados pensadores del momento, Julián Marías, Gregorio Marañón, Pablo Sorozábal, Sainz Robles, Jesús Cancio o el mismo Gerardo Diego, que entablará cierta amistad con el vate campurriano alrededor de 1958.En este marco hay que destacar la presencia de diversos intelectuales españoles que a través de conferencias, (José Mª de Cossío, Antonio García y Bellido, Samuel Gili Gaya, Ricardo Gullón, Gerardo Diego, José Hierro), o de conciertos (Regino Sainz de la Maza, Isabel Penagos, o la Coral de cámara de Pamplona), animaron la vida de la Reinosa de los años 60, cuando en el mundo se empezaba a plantearse nuevas formas de vida: el movimiento hippy, el mayo del 68, la revolución de los claveles, los Beatles, la llegada del hombre a la luna... Era la España del biscuter y más tarde del Seiscientos, de Pepe Isbert, Los Bravos, de la apertura al exterior. Era Reinosa la sede del I Congreso Nacional de Ateneos, la Reinosa que calladamente atraía a un gran número de personalidades...En fechas más recientes, Gerardo Diego sigue publicando sus libros, entre ellos Cementerio civil (1972), Carmen Jubilar (1975), o Soria Sucedida (1977). La importancia de Gerardo Diego dentro de la literatura española de este siglo es ya incuestionable, en 1979 le otorgan ex-aqueo con Borges, el Premio Cervantes. Reinosa en los años 70, continua su expansión industrial y económica.Durante la década de los 80, Gerardo Diego, ve publicadas antologías de sus obras, es objeto de reconocimientos y de homenajes. El ocho de Julio de 1987, fallece (el gran poeta de la Generación del 27) en Madrid. Reinosa, como presintiendo su muerte, cae en una grave crisis económica, y entre abril y mayo de 1987, gran parte de los reinosanos se lanzarán a la calle para protestar por el abandono económico-político de la comarca.

En 1996 se celebró, con una gran entusiasmo por parte de todas las instituciones, el centenario del nacimiento del poeta Gerardo Diego y Cendoya, cuya memoria permanece en sus libros, muchos de ellos ahora reeditados. Y Reinosa, ese mismo año sigue con su vida, con ritmo lento.
 

Gerardo Diego y su relación con Reinosa.

Gerardo Diego va a mantener diversos contactos con nuestra comarca. Por un lado vimos la relación que mantuvo con los muchachos a los que examinó en el Instituto de Santander. Por otra parte señalaremos las conferencias que pronunció en la Casa de Cultura y la relación epistolar que mantuvo con Sánchez Díaz. Y mención a parte merecen los escritos que Gerardo Diego dedicó a Reinosa y su entorno, bien aparecidos en sus libros o en la revista Fontibre.La primera estancia de Gerardo Diego en Reinosa, se remonta al 12 de octubre de 1955. En esta ocasión, el poeta santanderino, ya académico de la lengua, recitó fragmentos de su por entonces inédito libro, La suerte o la muerte, dedicado al mundo de los toros y los toreros, en el acto el poeta declamó 21 poemas. El libro se editó en 1963, aunque ya se tenían noticias de él debido a la publicación de poesías sueltas en diversas revistas cuyo tema principal era el toreo. Es de destacar que el escritor prefiriese para ese recital un libro aún sin concluir, siendo una primicia para el público reinosano. En una carta dirigida a Ramón Sánchez Díaz por Ignacio Aguilera y fechada el 30 de septiembre de 1955, ya se le adelantaba al escritor campurriano la posibilidad de que Gerardo Diego diera una conferencia-recital, pero por problemas de última hora se aplazó la llegada del poeta hasta octubre.Gerardo Diego era una persona introvertida, de figura espigada, y hombre de pocos comentarios, su conversación sosegada y amena versaba sobre la literatura del momento o sus experiencias en el trato con gentes del mundo de las letras; paseaba con paso lento por las calles de Reinosa, dialogando con sus amigos, esperando al tren Correo que le llevase de vuelta a Madrid. G. Diego, cuando venía a Reinosa, era atendido por algún miembro de la Junta de Trabajo, o por Ignacio Aguilera. El 8 de noviembre de 1956, tuvo lugar la segunda conferencia del poeta. En esta ocasión habló sobre la poetisa Rosalía de Castro. Cosechando un notable éxito, tal y como lo cuenta la revista Fontibre:...el público, muy nutrido, que acudió a oír al renombrado poeta santanderino, premió con largos aplausos su disertación. (El día anterior, habló sobre la poesía el Excmo. Sr. D. José María de Cossío, consiguiendo también un gran ovación). Aprovechando esta visita, se le solicita una colaboración para el Fontibre de diciembre de 1956, para celebrar el Día de la Poesía (festividad de San Juan de la Cruz, 24 de noviembre). La Junta de Trabajo de la Casa de Cultura, también pidió a otros poetas de la región su participación, entre ellos podemos destacar a José Hierro, Leopoldo Rodríguez Alcalde, Jesús Cancio, José del Río Sainz, Ramón Sánchez Díaz, Alejandro Gago, Manuel Arce, etc. La obra de Gerardo Diego, se titulaba La décima de los nueve versos y un verso, poesía creacionista. También en ese mismo número Gerardo Diego publicó una pequeña nota sobre la concesión del Nóbel de Literatura a Juan Ramón Jiménez, reseña que iba acompañada con un artículo de Ricardo Ruiz Rabre.Gerardo DiegoEn 1957, comienzan la obras de ampliación de la Casa de Cultura, también se falla el primer concurso de cuentos Fontibre, y se preparan las primeras Justas Literarias, a las que asistirán diversas personalidades, entre ellas, el doctor Jiménez Díaz, Francisco de Cossío, Manuel Arce (que actuaba de secretario), Gerardo Diego y el mantenedor de las Justas, el Consejero Cultural de la embajada de Nicaragua, José Coronel. En este acto, Gerardo Diego recitó el 20 de septiembre de 1957, las poesías Atardecer en la Braña y Oda a los bolos, dedicada a Jesús Cancio. También leyó su inédito poema Tierras de Reinosa, recogido mucho más tarde en el libro Mi Santander, mi cuna, mi palabra, la poesía fue dedicada a D. Ramón Sánchez Díaz, ausente en el certamen, que se enteró más tarde de los actos de las Justas Literarias, y en carta de 1957, escribe a Gerardo Diego, agradeciéndole la deferencia que ha tenido hacia él, no se conocían personalmente y será a partir de esta fecha cuando ambos escritores establezcan una sincera relación, como colofón a esta "amistad", Gerardo Diego escribiría un ensayo sobre la obra literaria de Sánchez Díaz, para conmemorar el centenario de su nacimiento.La oda Tierras de Reinosa, es una composición de 44 versos agrupados en estrofas de cuatro con rima asonante en libre disposición, y formadas por versos alejandrinos (catorce sílabas). La poesía en términos alegóricos refleja las impresiones que al poeta le sugiere el paisaje campurriano, hay referencias a los colores (grises azulados...verdes casimiros), a lugares, (Suso, Cupido, el escudo, etc), a las estaciones meteorológicas (Doctorado en cien nieves de otoño o primavera...Y cuando en diciembre cuaja la el hielo la escarcha...), las tierras de Reinosa son para él el techo de Cantabria al que asciende en globo de niebla. La impresión general que Diego tiene de nuestro valle está marcada por sensaciones, por colores que se convierten en palabras, es un lugar tranquilo con un paisaje relajante y distante...Con calidad de arpa la luz vibra en los álamos. El rumor se decanta en suspensión sin tiempo...También se reflejan cualidades de esta comarca... El aire aquí se bebe...y, de tan fina, el agua naciente se respira...Nos encontramos ante un poema sincero, como en la última estrofa, donde la tristeza impregna la obra, haciendo una alusión directa al pantano del Ebro y lo que significó para las personas que allí vivían y para el valle (En la tristeza esclava del lago hecho por hombres...con esquilas de hundidas, mojadas espadañas). Esta oda está plagada de metáforas y de símiles, que la convierten en una constante alegoría.Al año siguiente, en febrero de 1958, Fontibre recoge otra colaboración de Gerardo Diego, esta vez homenajeando a Fray Casto del Niño Jesús (nombre que tomó el poeta santanderino Julio Maruri, cuando ingresó en la orden carmelita), que había recibido el Premio Nacional de Literatura en 1957, junto a la pluma de Diego colaboran: José Hierro, L Rodríguez Alcalde, Manuel Arce, P. Gómez Cantolla, Ricardo Gullón, E. Rincón, S. Salon. También aparece un poema inédito de Julio Maruri.En mayo de 1958, Gerardo Diego volvió a visitar la casa de Cultura para dar una conferencia titulada Violante y el poeta, en esta charla Gerardo habló sobre la influencia de la mujer en la obra literaria y sobre poesía erótica. El acto finalizó con la lectura de fragmentos de los libros Canciones a Violante y Sonetos a Violante. Estos poemas escritos entre 1951 y 1957, fueron publicados entre 1959 y 1962, recitó algunos inéditos que había escrito un año antes, la serie trata sobre el mito de Violante y, tomando como arranque el soneto de Lope de Vega.La Casa de Cultura continua con sus actividades. Gerardo Diego conoce en Madrid a R. Sánchez Díaz, que solía celebrar los sábados una tertulia en el Hotel Regina, donde residía y a la que asistían, entre otros, José del Río Sainz, Jesús Cancio, Luis Corona, etc.RuerreroA raíz de esta amistad en abril de 1959, Gerardo Diego publicó en Fontibre un artículo sobre la Antología Literaria de Sánchez Díaz, que se había publicado ese mismo año, en él elogia la trayectoria del autor campurriano y analiza las relaciones que tuvo con la generación del 98Poco tiempo después, en octubre de 1960, muere Ramón Sánchez Díaz, la Junta de Trabajo de la Casa de Cultura, los amigos del poeta y escritor reinosano, le rinden un homenaje en septiembre de ese año. Ignacio Aguilera, Santiago Arenal, José del Río, Francisco Bueno Arús, Federico Sainz de Robles, Luis Corona, Fernando de Echegaray, Jesús Cancio (que le dedica una poesía) y Gerardo Diego, escriben notas necrológicas rememorando su amistad y su obra literaria.En junio de 1961, aparece publicada en Fontibre una entrevista a Gerardo Diego realizada por José Mª López Tirilonte. En ella el poeta habla sobre su libro El Jándalo, que había dado a conocer ese mismo año en la Casa de Cultura, y sobre otros proyectos, como la publicación del libro La Rama, y Mi Santander, mi cuna, mi palabra, que en 1961, el poeta aún dudaba si titularle así o simplemente Santander. La conversación gira en torno a la poesía y la inspiración, que para Diego es fruto de un lento trabajo, y suele surgir de conmociones profundas que al cabo de los años se convierten en un recuerdo capaz de producir inspiración, a veces, es espontánea, como le ocurrió cuando contempló el ciprés de Silos en absoluto silencio mientras los monjes cantaban...Enhiesto surtidor de sombra y sueño. Gerardo Diego prefería comunicarse íntimamente con los otros a través de la escritura, la poesía lo era casi todo para él.En Mi Santander, mi cuna, mi palabra, publicado en septiembre de 1961 recoge poemas que a lo largo de su vida había dedicado a Cantabria, a sus hermanos, a la capital. En él aparecen, como dijimos anteriormente, dos composiciones referidas a Campoo, Tierras de Reinosa y Abril en Valderredible, una seguidilla (combinación de heptasílabos y pentasílabos, con rima asonante) dedicada a esta zona y sobre todo al río Ebro, a su paso por el valle, en ella describe a un Ebro fuerte y libre, que como un Quijote embiste molinos y puentes; poetiza sobre los frutos, tanto de la tierra, como los del arte...En flor tus capiteles. Martín de Elines.En 1962 Fontibre recoge la última colaboración de Gerardo Diego en la revista, esta vez es una Oda a los bolos, leída en las primeras Justas Literarias de Reinosa. Un año más tarde la publicación de la Casa de Cultura deja de existir, habiendo publicado 47 números en sus ocho años de existencia.La última referencia que tenemos de Gerardo Diego y su relación con Reinosa será en 1969, cuando se celebraba el centenario del nacimiento de Sánchez Díaz. Se proyectaron durante una semana diversos actos, entre ellos varias conferencias. La primera la dio Gerardo Diego el 10 de octubre sobre los aspectos literarios del escritor reinosano. F. Bueno Arús e I. Aguilera , le siguieron en las charlas hablando sobre aspectos de la vida y otros aspectos de la obra de Ramón Sánchez Díaz.Gerardo Diego permanecerá sobre Campoo, por dejar sus versos grabados en la cumbre de Pico Tres Mares, donde en un monumento, inaugurado en los años 60, recoge lo que el poeta sintió y soñó sobre nuestra tierra. Todos los que suban y lean estas estrofas en voz alta, dejarán su voz en el eco, que interminablemente se reproducirá por las montañas campurrianas como sus versos, como toda su obra.

Pico Tres Mares.

Ni una gasa de niebla
ni una lluvia o cellisca
ni una dádiva de nieve
ni un borbollar de fuente candorosa
dejó perderse.
Madre soy de Iberia
que incesante en mi seno, nace y dura.
A los tres mares que la ciñen corren
distintos y purísimas mis aguas.
Al Ebro, el Híjar, el Pisuerga al Duero
y el Nansa se despeña.
Tres destinos
Mediterráneo, Atlántico, Cantábrico.
Y mi cúspide eterna
bendiciendo, vientos de Dios,
España, toda en torno.
Prostérnate en mi altar si eres hispano.
Si de otras tierras, mira, admira y calla.

 

Tierras de Reinosa.

A don Ramón Sánchez Díaz.

Busquen por estas tierras al ángel de mi sangre
que vino coronando colladas y portillos.
Persíganlo entre riscos como a esquivo rebeco.
Descífrenme su rostro resbalado en las seles.
Tierras todos los días nacidas, alumbradas
del desgarro suavísimo de la niebla sin límites
campos que son un éxtasis a la luz transparente:
los grises azulados, los verdes casimiros.
Doctorado en cien nieves de otoño o primavera,
entre meseta y braña ondula el techo siempre
virgen aunque le surquen sombras de ángel o águila,
techo de mi Cantabria, la bendición de suso.
No. No quiero nombrarte por cabañas ni arroyos,
de voces campurrianas no he de esmaltar mi verso,
ni evocaré linajes, heredades, prehistorias.
Sólo digo mi amor, mi poesía vivida.
Porque esta patria quieta de la Iberia que fluye,
esta frente reinante con diadema de picos,
esta esperanza anclada arbolando sus naves
me reconoce y quiere cada vez que a ella vuelvo.
Me sabe como ella, abrigado y desnudo,
el paño bien forrado y a la intemperie el alma.
El candor de los míos aquí se hace más párvulo.
Tengo sólo seis años o quizá seis mil siglos.
Siempre estoy ascendiendo como en globo de niebla,
transido de alta luna y rota pradería,
desde la concha o bárcena hasta el envés de escudo,
siempre estoy descubriendo la promesa del páramo.
El aire aquí se bebe como linfa herrada
y, de tan fina, el agua naciente se respira.
Con calidad de arpa la luz vibra en los álamos.
El rumor se desencanta en suspensión sin tiempo.
Civilidad delgada ahonda sus raíces
y se complace en lentos coloquios y primores.
La mocedad rodea la noria de Cupido
¿Qué reina de la hermosura te bautizó "Reinosa"?
Y cuando en el diciembre cuaja el hielo la escarcha
y Orión en los acebos prueba su filo y temple,
de tanta estrella clara de bóveda se puebla,
tan íntima y tan pura que se escucha su cántico
En la tristeza esclava del lago hecho por hombres
flota otro cielo exacto que rueda lentamente
mientras bajan las voces a enlazar sus antífonas
con esquilas de hundidas, mojadas espadañas.

(Mi Santander, mi cuna, mi palabra.)

 

Abril en Valderredible.

Por el Ebro chiquito
desde Fontibre,
Preso en lago encantado.
suelto ya y libre.
Por el Ebro entre chopos,
cercas y lindes,
Brincos de espuma y júbilo,
truchas felices.
El Ebro canta y canta.
La lanza en ristre,
acomete molinos,
puentes embiste.
Primavera de hojillas,
juncos y mimbres.
En flor todas tus frutas,
Valderredible.
En flor todas tus nuevas
niñas abriles.
En flor tus capiteles,
Martín de Elines.

(Mi Santander, mi cuna, mi palabra.)


BIBLIOGRAFÍA


-Aguilera, I., Bueno Arús, F., y Diego, G.: Ramón Sánchez Díaz. (15-x-1869 - 15-x-1969). Institución Cultural de Cantabria. Santander, 1970.
-Casa de cultura "Sánchez Díaz". Reinosa (Cantabria). Dirección General de archivos y bibliotecas. Madrid, 1963.
-Correspondencia privada de Ramón Sánchez Díaz.
-Diego, Gerardo: Mi Santander, mi cuna, mi palabra. 1ª edición. Santander, 1961.
-Diego, Gerardo: Antología poética. Instituto de Estudios Cántabros. Consejería de cultura y deporte. 1996.
-Fontibre, revista de Campoo. (1956-1963).
-Gaos, Vicente (edición): Antología del grupo poético del 1927. Ed. Cátedra. Madrid, 1986.
-Lázaro Serrano, Jesús: Historia y antología de escritores de Cantabria. Ed. Estudio. Santander, 1985.