Rodrigo de Reinosa. Un poeta del pueblo

José Manuel Cabrales Arteaga

EL POETA DEL PUEBLO:
APROXIMACIÓN A LA POESÍA DE RODRIGO DE REINOSA

A finales del siglo XV la invención de la imprenta y el consiguiente abaratamiento de la edición permiten que se impriman y distribuyan gran cantidad de libros y también que la literatura culta -hasta entonces difundida sobre todo entre la nobleza y el clero a través de los códices manuscritos- y la literatura popular -declamada por juglares y recitadores por plazas y pueblos- experimenten un cierto acercamiento.

Surgen los llamados pliegos de cordel: una serie de hojas con poemas cultos y populares que eran vendidos por ciegos o buhoneros a lo largo de la geografía peninsular. Los exponían colgados de una especie de tendales con cuerdas, por lo que esas producciones se engloban hoy en día bajo el nombre de literatura de cordel. Uno de sus primeros cultivadores y desde luego el más importante fue el campurriano Rodrigo de Reinosa.

 

EL AUTOR

Se trata sin duda alguna del primer poeta montañés entonces Cantabria era La Montaña de Burgos de nombre conocido. No se ha conservado ningún documento que aporte datos concretos sobre la vida del autor. Puede asegurarse su origen reinosano por la costumbre entonces en boga de añadir al propio el nombre del lugar de nacimiento; es el caso de Alonso de Salaya o Selaya, Juan de Trasmiera, Juan de Valladolid y otros contemporáneos, enmarcados en la misma corriente que Rodrigo de Reinosa.

A partir de sus poemas se deduce que nació en las últimas décadas del siglo XV; como impenitente trotamundos recorrería buena parte de la geografía española, ya que en ciertos textos evidencia un exhaustivo conocimiento de la particular forma de hablar de los criados negros, chulos y prostitutas de Sevilla y Cádiz.

La composición fechada más antigua que de él se ha conservado se sitúa en "el año del hambre de 1503”, según se afirma al comienzo del villancico "Gentiles ojos habéis, niña". El último pliego datado con exactitud el Cancionero de Nuestra Señora es de 1513; aunque cabe suponer que el campurriano seguiría escribiendo y publicando en años posteriores. Sus pliegos se editan en los puntos más dispares de la España de la época: Barcelona, Medina del Campo, Toledo, Sevilla o Burgos. Ciertas referencias apuntan incluso a una estancia en Italia; por último es probable que muriera en la segunda década del siglo XVI.

El carácter risueño, alegre y gozador del poeta se desprende no sólo del talante jovial e incluso picante de la mayoría de sus versos, sino también del rápido autorretrato conservado en el zejel que se inicia con el estribillo "Mal encaramillo millo/ mal encaramillo me":

Tañiles con gran reposo
un baíle muy amoroso;
Preguntaron: "¿Sois Reynoso?",
díjeles. "Sí, a la mía fe".

 

SUS POEMAS

Tras un largo periodo de olvido, la obra de Rodrigo de Reinosa goza va de sólida reputación literaria dentro v fuera de Cantabria. Consta de catorce pliegos y algo más del medio centenar de poemas, afortunadamente todos ellos a disposición ya de lectores y estudiosos. (1)

Lo primero que llama la atención del poeta reinosano es la extraordinaria variedad de sus composiciones, tanto en los aspectos métricos y temáticos, como sobre todo por el abigarrado mosaico humano que puebla sus versos, en su mayor parte pertenecientes a la lírica popular; sin embargo no faltan poemas asimilables a la poesía amorosa culta de los Cancioneros.

Con respecto a los temas, cabe destacar tres motivos principales:

A) La religiosidad de índole ingenua y popular que se desprende de la serie de villancicos y coplas al nacimiento del Niño Jesús, agrupados en el Cancionero de Nuestra Señora.

B) La crítica social y política. En el primer caso se ridiculiza a nobles, curas, palurdos, rufianes v, en especial. Mujeres en la línea del antifeminismo medieval a las que se reprocha su tacañería, disposición al cotilleo, gula o desmedida afición al vino. Destacan en este sentido las famosas Coplas de las comadres.

C) El erotismo, el deseo de gozar del placer carnal constituye quizá el elemento definitorio del quehacer poético del reinosano. En este sentido además inaugura este autor una línea paródica y desmitificadora que procurará a la literatura española logros imperecederos. Porque del mismo modo que La Celestina puede interpretarse como parodia de la novela sentimental, El Quijote de las novelas de caballerías y el teatro menor del XVII se basa en la ridiculización de las convenciones sociales presentes en el Teatro Nacional del Siglo de Oro, así buena parte de la poesía de Rodrigo de Reinosa representa el contrapunto desenfadado y carnal del amor casto y espiritual que impregna la lírica cancioneril.

Describe este autor con detalle una variada gama de situaciones y diálogos eróticos en tono liberal, comprensivo y extremadamente realista. Es el caso de las coplas de negros admirados ya en la época por su desmesurada capacidad amatoria en las que Jorge pide de mil maneras a Comba que le deje con ella "Hacer choque choque en otra ocasión es una señora de alcurnia quien solicita a su criado negro para apagar sus ardores ("Coplas de como una dama ruega a un negro"). Hay tres poemas protagonizados por rameras y rufianes; en uno de ellos un rústico pastor resulta engañado por una prostituta, que le roba la bolsa en pleno trato carnal. Aparecen también maridos engañados o complacientes, escenas de bestialismo, reparación de virgos y otros pintorescos avatares de la relación amorosa.

En cuanto al lenguaje, Reinosa busca ante todo aproximarse al habla que se oiría en pueblos y ciudades de España a fines del XV: el agreste dialecto de los pastores de León y Castilla, la forma de hablar de los negros establecidos en Andalucía tras pasar desde África a Portugal, la jerga de los rufianes y rameras sevillanos o la cháchara coloquial de las comadres en cualquier punto de la Península. De ahí que sus poemas ofrezcan un inagotable filón para el historiador de la lengua española.

Por todo ello, si se vencen esas pequeñas dificultades de comprensión verbal que encierran los textos antiguos, la poesía de Rodrigo de Reinosa -de la que a continuación ofrecemos una pequeña muestra-  resultará una experiencia estimulante, divertida y más de una vez sorprendente para quien se pare a escuchar la palpitante vida cotidiana que sus palabras nos rescatan.

 

Cancionero de Nuestra Señora.

 

Virgen, no permitáys vos
que el tierno infante desnudo
no sienta yelo tan crudo
aunque lo pidáys por Dios
Pedí, que temblar le veo
Del frio que hace tanto,
y os dará Helias su manto
muy mejor que no a Eliseo;
con el abrigaréys vos
al tierno infante desnudo,

no sienta yelo tan crudo
aunque lo pidá
ys por Dios.

Para abrigarle con pompa
al que es de humildad exemplo,
pedí el velo del Templo,

Virgen, antes que se rompa,
y embolveréys con él vos
al tierno infante desnudo,
no sienta yelo tan crudo
aunque lo pidáis por Dios.

 

Pliego XIV

 

Si te vas vañar, Juanica,
dime a quáles vaños vas.
 

Por mucho que yo te quiero
no es nada según meresces,
aunque tu amor m 'encareces,
hasta ver el fin espero.
Dime do es tu vañadero,
mucho placer me harás.
Dime a quáles vaños vas.

La mañana de Sant Juan,
me dicen te vas a vañar,

yo te yré acompañar
porque descansse mi affán;
que todas las que allá van
ventajas les llevarás.
Dime a quáles vaños vas.

Que según es mi quererte,
aunque mudes el traje
yo te hago homenaje
de entre todas conoscerte,
 y guardarte y tenerte
las ropas que llevarás.
Dime a quáles vaños vas.

 

Coplas a los negros y negras.

 

Comiença ella:
Gelofe Mandinga, te da gran tormento;
don puto negro carauayento. (1)  

Responde él:
Tu terra Guínea a vos dar lo afrenta,
doña puta negra carauayenta.  

Dice ella:
A mi llamar Comba, de terra Guinea
 y en la mi terra comer buen cangrejo,
y allá en Gelofe, do tu terra fea
comer con gran hambre carauaju vejo,
cabeça de can, lagartu vermejo,
pudo tu andar muy muyto fambreuto,
don puto negro carauayento.

(1) Escarabajoso.

 

Coplas de las Comadres (Fragmentos).

Allá, cerca de los muros,
casi en cabo de lavilla,
cosas  haz de maravilla
una vieja con conjuros,
porque  tengamos seguros
los plazeres cada día,
llámase Mari García,
sabe encantaderos doros.
 

Una casa pobre tiene,
vende huevos en cestilla,
no ay quien tenga amor en villa
que luego a ella no viene.
Hagamos que nos ordene,
pues que sabe tantas tramas,
para que nuestras famas
que nunca nada se suene.

¿No conocéis la Emplumada?,
gran maestra de afeytes,
que faze mudas e aceites
 y tiene la cara acuchillada,
y es muger amaestrada,
muy gran bruxa y hechizera,
alcahueta, encanadera,
con tales acompañada.
 


BIBLIOGRAFÍA

CABRALES ARTEAGA, J. M.: La poesía de Rodrigo de Reinosa. Institución Cultural de Cantabria. Santander, 1980, pp. 128, 129, 143, 145, 97, 100, 73, 74 y 78, 79, respectivamente.


NOTAS

(1) Un minucioso estudio del poeta campurriano. con la edición de casi todos sus poemas originales y cinco pliegos atribuidos se encuentra en el de José Manuel CABRALES ARTEAGA, La poesía de Rodrigo de Reinosa, Santander, Institución Cultural de Cantabria, 1980. Posteriormente el mismo investigador completó la publicación de la obra del reinosano en José Manuel CABRALES “Poemas inéditos de Rodrigo de Reinosa”, Historias de Cantabria, nº 6, 1992. pp. 622.