Tradición y modernidad en una aldea de Campoo: Suano

Ramón Manuel Álvarez Halcón

INTRODUCCIÓN

Suano (1) es una población con características propias de aldea y pedanía que pertenece al Ayuntamiento de la Hermandad de Campoo de Suso (Cantabria) y depende del partido judicial de Reinosa. En el valle de Campoo, bajo las faldas de la sierra de Híjar, a 929 metros de altitud, los campurrianos de Suano han experimentado la transformación de la vida considerada tradicional en favor del desarrollo tecnológico y de la emigración. Se trata de una circunstancia vital generalmente interpretada desde la antropología social como conflicto entre tradición y modernidad (2).

El proceso de sustitución de la tradición por la modernidad conlleva una ruptura más o menos brusca en los hábitos de la población, en la que se genera una situación de conflicto colectivo e individual, de manera que unas localidades alcanzan gran desarrollo económico-social mientras que otras, más desfavorecidas, van perdiendo habitantes, recursos y sen7icios, incluso llegan a ser abandonadas. Suano se encuentra en nuestros días en el segundo caso y, al igual que miles de localidades, tiene un futuro incierto.

El conflicto entre tradición y modernidad es frecuentemente analizado con el objetivo de recuperar la memoria de un pasado que se piensa mejor a la actualidad y con el que todavía es posible identificarse o también con la mera pretensión de recuperar objetos materiales para restaurarlos y exponerlos en un museo. En este sentido, la industria siderúrgica campurriana podría ser considerada un elemento no tradicional, incluso contrario a las actividades basadas en técnicas tradicionales enraizadas en Campoo, por lo que seguramente se considera carente de valor etnográfico, pero en rigor lo tiene(3). El problema estriba en que los conceptos de costumbre y tradición, vinculados con los de identidad y acervo cultural, se usan habitualmente de manera sincrónica referidos a un pasado recordado con nostalgia que es preciso recuperar en forma de patrimonio etnográfico (4) ante la amenaza de una modernidad cargada de connotaciones negativas, cuando lo interesante sería etnografiar tanto lo tradicional como lo moderno e interpretar la información obtenida desde una perspectiva antropológico-social, según la cual lo tradicional y lo moderno no son elementos estáticos, que nos permita al menos dar una aproximación explicativa del cambio social producido en un lugar concreto, en este caso Suano (5).

Durante mi estancia en Suano, en el verano de 1995, tuve la oportunidad de convivir con algunos campurrianos, hablar de sus preocupaciones, sus posesiones, sus trabajos y ocupaciones, sus costumbres y tradiciones, sus peculiaridades lingüísticas, sus necesidades, de su pueblo y, en definitiva, de sus cosas. La investigación se desarrolló mediante el método etnográfico de la historia de vida, centrado en la persona de Ildefonso Ortega Ibáñez (1915-1996), al que llamaban "Fonso". Mediante el hilo conductor de la trayectoria vital de este campurriano de Suano y las aportaciones de muchos otros de sus habitantes, fue posible adentrarse en su memoria colectiva y dar forma a una historia local desde una perspectiva antropológica.

 

LA VIDA EN SUANO

Iglesia de SuanoLa vida en Suano es básicamente similar al resto de las zonas de montaña de Campoo, muy determinadas por el entorno geográfico (6). En Suano vivían en 1995 unas 75 personas, con una edad media en torno a los 50 años, por lo que en la actualidad se alcanzan unos índices de mortalidad y natalidad muy bajos. Los apellidos suelen ser nombres de pueblos adyacentes. La unidad social más importante es la familia, de tipo nuclear, que habita en una casa y consta de un cabeza de familia. El conjunto de familias que habitan las casas constituyen la vecindad, grupo social que tradicionalmente se caracterizaba por la ayuda mutua. En la actualidad se está perdiendo la esencia de la relación de vecindad, quedando aisladas las familias entre sí o con relaciones exclusivas de interés económico.

La economía esta basada en la venta de ganado y de pacas de hierba, junto con el trabajo remunerado en fábricas próximas a Suano. Existe una importante producción interna de alimentos y objetos de primera necesidad, pero se tiende a comprarlos en Reinosa, Torrelavega y Santander. Algunas costumbres de antaño se conjugan con la introducción de maquinaria. Por ejemplo, el "dalle" o guadaña lo emplean para "orillar"o que la segadora no puede, y el ordeño se realiza a mano o con máquinas.

Los temas de conversación más comunes en Suano, sin contar los habituales de cualquier localidad, suelen ser las leyendas históricas, la problemática del trabajo en el campo -agricultura y ganadería-, los recuerdos de la guerra, la religiosidad y las costumbres ya desaparecidas. Las mayores reuniones de vecinos son en la parroquia para escuchar la misa dominical, los concejos de vecinos convocados por el alcalde pedáneo y, especialmente, la festividad de San Justo y Pastor el día 6 de agosto, con celebración de romerías.

La problemática vecinal se deriva de los litigios por los límites de las fincas, la competitividad ganadera y agrícola (7), y las quejas sobre la actuación de las instituciones oficiales. No existe una buena planificación económica que regule la producción y el trabajo a nivel comunitario, siendo así que a veces se trabaja por la costumbre y el hábito. En ocasiones se adquiere material a nivel particular sin una amortización que avale la compra. La mayor parte del año, excepto en junio y julio con la recogida de la hierba, la maquinaria no se utiliza de manera eficaz y productiva. Algunos vecinos que trabajan fuera de Suano y al mismo tiempo realizan labores del campo llegan a cuestionarse ese esfuerzo en detrimento de la actividad laboral en Suano. Obviamente, trabajan para vivir, pero también perciben que su dedicación se convierte en un vivir para trabajar por no terminar de abandonar sus raíces.

Los cambios que disminuyen el esfuerzo laboral no han mermado, en absoluto, el tiempo destinado al trabajo. La vida cotidiana es un trasiego de vehículos agrícolas, vehículos de venta ambulante, vacas, perros y pocas personas por las calles. calles que han sido recientemente acompañadas de letreros con sus nombres. El campo durante el día y la casa por la noche son los lugares habituales de los habitantes de Suano. Los momentos de ocio son escasos y las antiguas tertulias están quedando en el olvido ante la llegada de nuevos canales de televisión. Los miembros de la familia trabajan en todo tipo de tareas y siempre hay algo que hacer, ya sea trabajar o descansar, pero no hay lugar para el aburrimiento.

Cabe destacar también algunos aspectos lingüísticos, en general propios de Cantabria, como son las terminaciones en -u y en -uca cuando es relativo a algo cariñoso o con cierto sentimiento de aprecio, y el empleo del condicional en lugar de otras conjugaciones en pasado, presente o futuro. Algunas personas recuerdan la existencia de unas ordenanzas jurídicas exclusivas de Suano de las cuales se desconoce su datación. En dicho manuscrito figuran las normas que antaño regulaban todas las actividades diarias de los habitantes de Suano: límites, derechos, deberes y sanciones.

 

LA TRANSFORMACIÓN DE UN PUEBLO

Fuente de Suano, construida en 1963Mas allá del encanto propio de un pueblo prácticamente perdido en la montaña que se halla en un entorno de gran belleza natural, hay un hecho patente: sus escasos habitantes, y algunos que todavía se acercan cuando pueden, tienen un discurso cargado de nostalgia y resignación cuando recuerdan un pasado no tan lejano, muchas veces rememorado por sus antepasados, que ellos vieron perder.

La ciudad de Reinosa (8) ha desempeñado un papel importantísimo en las vidas de los habitantes de Suano. Ir a comprar telas o alimentos de primera necesidad carentes en Suano y artículos de lujo para los momentos festivos, dependían de los 8 kilómetros que separaban Suano de Reinosa por un camino sin asfaltar hasta la segunda mitad del siglo XX.

Inmersos en un contexto económico-social preindustrial, muy lejos de lo que actualmente denominamos "bienestar social", en Suano vivían familias muy numerosas de hasta 14 descendientes, de manera que la prosperidad familiar se estimaba en función del mayor nacimiento de hijos e hijas. Bien es cierto que eran más bocas para alimentar, pero posteriormente eran más manos para trabajar. Sólo a partir de la segunda mitad del siglo XX las familias empezaron a constar de menos hijos y muchas parejas se desplazaban a localidades mayores.

Pocas personas llegaban con noticias del exterior, pero se recuerda a los que llegaron de Cuba. En Suano estaban demasiado ocupados con sus labores cotidianas como para preocuparse de las cuestiones políticas y sociales que acontecían en España alrededor de 1925, Sabían que había monarquía y tenían por normas principales la moral cristiana del momento. La religión católica jugó un papel muy importante, sustituyendo a los medios de comunicación y a la enseñanza formal. La escolarización no existió hasta el primer tercio del siglo XX y hasta entonces la educación era básicamente familiar. Los procesos de socialización tuvieron lugar en el mismo pueblo y entonces no se aprendía mucho más de lo estrictamente necesario para la supervivencia, que no era poco.

Los roles de género estaban determinados por la moralidad católica y la actividad laboral, aunque no había una división muy estricta del trabajo en el campo a nivel familiar. Eso sí, el poder oficial recaía en los hombres: alcalde y cura. La autoridad familiar en el campo recaía en el hombre, y en el hogar en la mujer; pero ésta sustituía al cabeza de familia varón cuando éste fallecía y entonces podía asistir a los concejos vecinales.

Los jóvenes tenían sus rituales amorosos, rondar a la novia era una práctica habitual que se recompensaba con regalos. Las restricciones sexuales eran rotas en ocasiones por la juventud, como bañarse desnudos en el río y ser observados; pero la idea de la virginidad estaba muy arraigada en las "mozas". La Sociedad de Mozos de Suano era una agrupación de los jóvenes del pueblo mayores de dieciocho años que habían cumplido el requisito de pagar con una cántara de vino su ingreso en la Sociedad. El presidente de la Sociedad de Mozos de Suano procuraba que no entrara en la cantina el que no fuera "mozo". Los rituales de los jóvenes eran muy variados: el último día de febrero, por la noche, los "mozos" cantaban las Marzas en las casas del pueblo. Los marzantes cantaban o rezaban, esto último cuando había un difunto reciente. Los vecinos entregaban alimentos que comían los "mozos" otro día. A las "mozas" se las rondaba de manera especial en la noche de San Juan, el 24 de junio, la noche más corta del año. Las "mozas" regalaban leche, natas, queso u otros alimentos. Colocar un ramo de fresno en la ventana de todas las "mozas" era imprescindible aquellas noches. Si el "mozo" tenía novia de manera comprometida, pedía permiso al presidente de la Sociedad de Mozos de Suano para tener el privilegio de colocar su ramo de fresno en la ventana de su novia (9).

Cabe destacar la importancia de la cantería en Suano, cuya presencia histórica y actual se encuentra en sus calles, en sus casas, en su iglesia -con un bello retablo del siglo XVI (10)-, en sus recuerdos fotográficos, en su tradición cultural, en su economía, en su tranquila apariencia y, especialmente, en las tertulias de sus habitantes. Suano perdió recientemente a uno de sus más antiguos canteros: Ildefonso Ortega Ibáñez. No puede entenderse Suano sin apreciar el valor que estas gentes otorgan al labrado artesanal de la piedra. Las cuadrillas de canteros de Suano han realizado su labor durante este siglo y anteriores no sólo en el mismo Suano, sino también en numerosas poblaciones adyacentes de Cantabria y de la provincia de Palencia, a donde iban atravesando el puerto de Somahoz, límite entre Cantabria y Palencia. Bien es cierto que canteros también había y hay en otros pueblos de la Hermandad de Campoo de Suso, pero en Suano eran mayoría. En 1995 quedaban dos canteros en Suano: el más joven Eduardo, de 35 años, que junto con Juan, su socio, continúan esta artesanal labor en nuestros días (11).

El gran cambio social y cultural, clave para entender la situación actual de Suano, fue la llegada de la guerra civil española (1936-1939). Suano cayó en zona republicana y Palencia en poder del general Francisco Franco. En aquel momento histórico, la mayor parte de la población no tenía una ideología clara: vivían trabajando y recibían con agrado las pocas ayudas que les llegaban de las instituciones oficiales. Al pueblo fueron llegando las primeras ideas revolucionarias, que, en principio, eran acogidas con reticencia.

La Naval, factoría siderometalúrgica de Reinosa (12), que daba trabajo a bastantes hombres de Suano, era una importantísima industria militar, objetivo de ambos bandos. La población de Suano quedó dividida durante esta triste guerra y muchos pasaron a Palencia por Somahoz o el monte de Híjar. La famosa cueva de Suano, llamada "de los Hornucos", un lugar donde se supone habitaban los primeros hombres y mujeres de la zona (13), jugó un papel defensivo en esta cruenta guerra puesto que allí se protegió la población civil. En nuestros días se suele colocar en la entrada de esa cueva un belén navideño.

Durante la guerra y en los años inmediatos se mejoraron las comunicaciones entre Reinosa y Suano con la construcción de tina pista, que posteriormente se asfaltó hasta el final del pueblo, de manera que la carretera local se prolongaba como travesía desde Medio Barrio hasta el barrio Dosal, mientras que el barrio de Huyó se acondicionó recientemente (14). Después de la guerra, el pueblo volvió a poseer dos poderes fundamentales: alcalde y cura. La religiosidad popular marcaba el sentido de las fiestas, como las de San Justo y Pastor, el día 6 de agosto y siguiente, celebrándose con romerías, procesiones. bailes, bolos, comidas más apetitosas y diversión. Todavía hoy se celebran estas fiestas, pero el calor de la muchedumbre se ha perdido.

 

EL FUTURO DE SUANO

El desarrollo industrial ha provocado que la actividad agrícola y ganadera disminuya considerablemente a lo largo del siglo XX. El cultivo del trigo en las eras ha dejado de existir: el clima frío y poco soleado unido a la tierra rocosa, no permiten esta producción. Las heladas de los últimos años hacen fracasar las pocas iniciativas de introducir otros cultivos, como hortalizas y árboles frutales. El desarrollo que trajo consigo nuevas máquinas agrícolas no sirve más que para trabajar con menos esfuerzo.

Al conversar con los vecinos de Suano se percibe el antes y el ahora, un antes que no definen con exactitud cronológica pero que se sitúa en torno al primer tercio del siglo XX. Suano poseía entonces muchas más familias que en la actualidad, y mucho menos envejecidas. La vida en el pasado era muy dura y penosa para los habitantes de Suano, pero se recuerda con nostalgia el pasado porque estaba más lleno de vida. En Suano no se ha tenido en cuenta un desarrollo sostenible.

La popular Sociedad de Mozos de Suano ya ha desaparecido, junto con la cantina, que sólo abre los domingos por la mañana. También ha desaparecido la Sociedad de Ganaderos, que estaba regida por un presidente, pasando sus funciones al ayuntamiento de la Hermandad de Campoo de Suso en la figura del alcalde pedáneo de Suano. Tampoco hay pastores contratados para llevar los rebaños al monte.

Después de la guerra, la Naval continuó dando trabajo a algunos habitantes de Suano; pero otros continuaron con el oficio de cantero, un oficio duro pero solicitado. La modernidad trajo consigo el tendido eléctrico, el agua corriente en las casas, mejoras en las viviendas, la mecanización en las labores agrícolas y ganaderas, y ciertas facilidades en el oficio de la cantería; pero la escuela de Suano ya no es más que un edificio vacío de escolares. que van ahora a Matamorosa por no llegar al mínimo de alumnado de escuela unitaria establecido por el MEC en la actualidad.

Hay una pregunta que el visitante de paso se hace al llegar a Suano: ¿Hay alguien en Suano? Las calles suelen estar despobladas, pero el trajín de tractores y maquinaria rompe esporádicamente la desnudez de las calles y plazas. No hay lugar para el descanso cuando la "hierba está por hacer", es decir, segar, mover, alinear, empacar, cargar y almacenar en el pajar. Al mismo tiempo, no se descuida el ganado. Hay vacas pastando en el monte: "tudancas, limosinas y charolesas"; y otras en las fincas: "pintas, también denominadas ratinas o suizas", según relata Fonso. Cabe destacar la confusión que empiezan a tener en Suano para identificar la raza de la vacas debido a la mezcla entre híbridos.

Casa natal del pintor Manuel Salces (1861-1932)Las vacas significan en Suano la prosperidad económica gracias a su venta y a la producción lechera y cárnica. Las boñigas de vaca dan un aroma especial y penetrante a todas las calles de Suano, que se concentra en las cuadras de las casas, un olor a heno que caracteriza la leche recién ordeñada, a los prados de Suano y al orujo de té. El visitante encuentra las vacas en cualquier calle, como si de una población hindú se tratara. Aquí no son sagradas, pero van a su libre albedrío. El número de cabezas va en descenso porque las familias tienden a quedarse con unas 8 vacas como recurso ante una necesidad de orden superior y porque la mezcla de híbridos es rechazada por los veterinarios. Con la leche hacen quesos y otros derivados, pero no han creado una producción exportadora. Además del ganado vacuno tienen "chones" o cerdos, ovejas y caballos. En 1995 sólo había un rebaño de 21 ovejas, cuyo pastor era Antonio, del barrio de Huyó; pero llevaba ovejas suyas y ajenas.

La mirada distante de los que se marcharon del pueblo por razones económicas es un fiel reflejo de lo ocurrido en Suano. Entre éstos y los que permanecen hay acuerdos agrícolas y ganaderos, pero progresivamente aumenta el número de fincas a trabajar por familia. Los cambios se encaminan al abandono de algunas fincas por falta de tiempo, o bien a encontrarse con la necesidad de contratar temporeros si es rentable. La convivencia, antaño algo habitual, es cada vez más difícil por la pérdida de relaciones. Sin negar la hospitalidad de los habitantes de Suano, apenas existen reuniones de confraternidad. Los jubilados suelen salir del pueblo a otras zonas donde pueden vivir rmejor, aunque conservan sus casas para volver durante algunos fines de semana o períodos vacacionales.

Los campurrianos de Suano, llamados "chivines" por los de otros pueblos adyacentes -todos ellos tienen apodos-, conocen bien sus problemas actuales y recuerdan el pasado para comparar. Al mismo tiempo que no olvidan sus orígenes, sus costumbres -la mayoría ya no practicadas- y sus orgullos, empiezan a plantearse el futuro más inmediato de su pueblo. En 1995 había 6 niños y un futuro incierto. Algunas esposas jóvenes, no nacidas en Suano, planteaban a sus maridos que la familia se buscara la vida en otro sitio ante la extrema climatología y la falta de actividades sociales lúdicas.

Tradición y modernidad no han sabido conjugarse con éxito en Suano. No es posible anclarse en la búsqueda de la identidad mirando hacia el pasado descuidando la mirada hacia el futuro. Los habitantes de Suano, al igual que los de localidades similares, se hallan inmersos en un proceso permanente de cambio social y adaptación a su entorno, que en gran medida no están controlando. El cierre de las escasas fábricas de localidades cercanas a Suano desestabiliza o malogra la economía de muchas familias y no suele quedar otra salida que emigrar.

Pero todavía es posible un desarrollo sostenible basado en el turismo rural y el turismo ecológico. Algunas viviendas recuperadas y acondicionadas, así como el espléndido entorno ambiental, que cuenta con los frescos aires de la montaña (15), hermosos paisajes y las aguas del Izarilla -arroyo en verano y río en invierno y primavera-, son una riqueza patrimonial que los habitantes de esta localidad puede racionalmente explotar con fines turísticos y didácticos junto con el excursionismo a pie o a caballo y el retiro terapéutico. Como Suano, muchos pueblos de Campoo están todavía a nuestro alcance.


NOTAS

(1) Según relatan en Suano, la etimología del topónimo Suano viene del término mezud, que significa "debajo del altar sagrado", es decir, debajo del monte, término que deriva en el vocablo sufano y de ahí Suano para expresar el aprecio, casi sagrado, que los campurrianos tienen por su entorno.
(2) El concepto de tradición tiene diversas acepciones y connotaciones dependiendo del contexto disciplinar o intradisciplinar en que se utilice. En este trabajo, por tradición se entiende fundamentalmente el conjunto de pautas sociales mantenidas en una localidad por transmisión generacional o consuetudinaria que de alguna manera da sentido y peculiaridad a un cierto modelo de vida, mientras que la modernidad se produce como resultado de la introducción de pautas sociales recientes en cada momento histórico.
(3) De acuerdo con la Ley 11/1998 de 13 de octubre, de Patrimonio Cultural del Cantabria, en su artículo 97, punto 4, entre "los bienes muebles del patrimonio etnográfico se encuentran todos aquellos objetos ligados a las actividades de las gentes de Cantabria, cuyos modelos respondan a técnicas enraizadas en la región"; pero según el punto 7: "Se hallan incluidos, igualmente, dentro de los bienes materiales del patrimonio etnográfico, los bienes de carácter mueble o inmueble ligados a la actividad productiva, tecnológica e industrial de Cantabria, tanto en el pasado como en el presente, en cuanto exponentes de los modos de vida de las gentes de Cantabria".
(4) El concepto de patrimonio etnográfico se emplea para delimitar todo aquello que sea objeto de estudio etnográfico con fines de protección y recuperación -espacios, bienes materiales (muebles e inmuebles), conocimientos y actividades- (Ley 11/1998 de 13 de octubre, de Patrimonio Cultural del Cantabria, artículo 96), por eso la etnografía se centra frecuentemente en el estudio de lo tradicional y en su protección o recuperación; pero la etnografía o descripción de la cultura, en tanto que método empírico de estudio en antropología social, no limita su alcance sólo a aquello que es necesario proteger o recuperar porque cualquier aspecto de tipo cultural es posible etnografiarlo, ya sea una fiesta religiosa, un grupo ecologista, un dance, un colectivo de científicos, un oficio tradicional o un centro escolar, por poner sólo unos ejemplos.
(5) El presente artículo ha sido escrito a partir del trabajo de campo etnográfico realizado en las prácticas del seminario Escuela de Antropología Social de la UIMP: Métodos y técnicas, celebrado en 1995 en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, y el material gráfico fue depositado en la Fundación Botín, entidad patrocinadora del curso. Tienen mi agradecimiento los coordinadores del curso: el Dr. Carmelo Lisón Tolosana, la Dra. Ana María Rivas Rivas y el Dr. Eloy Gómez Pell0n; así como los hermanos Jesús y Blas Gutiérrez Argüeso, las personas de Suano que me prestaron su colaboración y especialmente Ildefonso Ortega Ibáñez, mi informante principal, ya fallecido.
(6) Una visión de conjunto puede encontrarse en CALDERÓN ESCALADA, J.: Campoo. Panorama histórico y, etnográfico de un valle. Santander. Institución Cultural de Cantabria, Diputación Provincial de Santander, 1971; y CALDERÓN CALDERÓN, B.: "La organización tradicional del espacio en Campoo". Cuadernos de Campoo, 9, 27-34, Reinosa, 1997.
(7) Como casi en todos los lugares, los límites sociales entre lo privado y lo público son motivo de litigios entre vecinos de Suano, e incluso con los palentinos. En el puerto de Somahoz, la fuente Arenosa se encuentra en territorio cántabro, pero es aprovechada por un pueblo de Palencia, lo que causa un cierto malestar en Suano. Otro manantial vierte sus aguas al Pisuerga, y de ahí, al Duero y al Océano Atlántico, y al Izarilla, y de ahí, al Ebro y al Mar Mediterráneo; pero en Suano se afirma que modifican su caudal llevando todas las aguas al Pisuerga.
(8) Sobre diversos aspectos culturales de Reinosa se puede consultar la obra de CANTÓN, R.: Reinosa y la Merindad de Campoo. Santander, Estvdio, 1993.
(9) En ocasiones se plantearon problemas con la recogida de ramas de fresno porque la rivalidad en conseguir mayor tamaño mermaba los árboles de fresno de las fincas privadas. Sobre los marzantes se puede consultar el trabajo de MONTESINO GONZÁLEZ, A.: "Las Marzas: identidad, sociabilidad y androcentrismo en el ritual marcero". Cuadernos de Campoo, 3, 19-25, Reinosa, 1995.
(10) CAMPUZANO RUIZ, E.: "El patrimonio religioso en Campoo". Cuadernos de Campoo, 10, 10-12, Reinosa, 1997.
(11) La importancia del oficio de la cantería en Suano merece un estudio específico.
(12) PÉREZ SÁNCHEZ, J. L. y RAMOS RODRÍGUEZ, J. C..: "La naval de Reinosa: 80 años forjando historia. Trayectoria y evolución de la factoría siderúrgica de Reinosa". Cuadernos de Campoo, 14, 21-25, Reinosa, 1998.
(13) NAVARRO MORENÉS, C.: "La cueva prehistórica de Suano, Reinosa". Boletín de la Sociedad Española de Excursionistas, 42, pp. 224-232, Madrid, 1934; CARBALLO, J: "La caverna de Suano (Reinosa). Datos geográficos e históricos". Altamira, 3, pp. 233252, Santander, 1935; HOYOS SAINZ, L. y URÍA Y RIN, J.: "La cueva de Suano, Santander.Revista de la Universidad de Oviedo, 1, pp. 3-34, Oviedo, 1940; GUTIRREZ MORILLO, A. "La arqueología prehistórica en el valle de Campoo". Cuadernos de Campoo, 2, 23-26, Reinosa, 1995.
(14) Actualmente hay cierta tendencia a denominar el barrio de Huyó con el nombre del pintor Manuel Salces por ser el lugar donde nació unido al deseo de modificar el nombre Huyó, que posee connotaciones peyorativas de origen legendario.
(15) En cierto modo, su clima es duro, como así lo expresan en Suano con dos refranes populares: "En Campoo hay ocho meses de invierno y cuatro de mal tiempo" y "Empieza el verano el día de Santiago y termina el día de Santa Ana"; pero no tiene nada que envidiar de los aires de las grandes ciudades.