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Los niños de Las Rozas evacuados a la Unión Soviética (1937)

Rubén Gutiérrez Rapp

Durante la guerra civil española, un grupo de niños de Santander y su provincia fueron evacuados a la Unión Soviética. Siete de estos niños pertenecí­an al municipio de Las Rozas de Valdearroyo. (l) Conocer sus nombres, saber por qué fueron llevados a la URSS; por qué al estallar allí la guerra no fueron enviados a un tercer país en paz; saber si volvieron a España, y saber qué les aportó su estancia en la Unión Soviética y si ellos aportaron algo con su estancia allí, es algo que requiere un amplio trabajo. Lo que aquí se pre­tende simplemente es citar de forma muy resumida unos bre­ves datos de algunos de esos niños.
A los pocos meses de estallar la guerra civil, en una reunión del Comité del Frente Popular en Reinosa se comunicó la for­mación de unas colonias infantiles para hijos de obreros (mi­neros) en Laredo. Casimiro Ceballos, miembro del Comité y ve­cino de Arroyo propuso que se admitiese niños de Las Rozas, donde había un importante núcleo obrero.
 
Así, el día 7 de febrero de 1937 salían de Las Rozas camino de Laredo donde esperaban pasar unos meses, los niños: Ma­ría Rey, Concha Horna, Rosario Núñez, Benigno González, y el más pequeño del grupo, con seis años recién cumplidos Faus­tino Bayón Santiago. El camión que los llevaba a Reinosa paró en el cercano pueblo de Arroyo para recoger a los hermanos Eloína y Néstor Rapp Lantarón. El tren los llevó de Reinosa a Santander donde fueron atendidos por el Socorro Rojo Inter­nacional, que les proporcionó ropa en la que llevaban cosidas las siglas SRI. A los pocos días llegaron a Laredo donde fueron alojados junto con otros niños en un chalet preparado para ellos. Pero el frente avanzaba y los bombardeos llegaron a Laredo por lo que tenían que refugiarse en el túnel de La Atala­ya, pero también el túnel sería cañoneado desde el mar. A me­diados de agosto, cuando Reinosa había caído, fueron llevados en camiones hacia Asturias, al pasar por Torrelavega ya se ve­ían edificios incendiados. Cuando Asturias fue cercada, solo era posible salir por mar. La República hizo un llamamiento in­ternacional para evacuar a los niños y salvarlos de la guerra, pero frente al puerto de Gijón patrullaba el acorazado Almi­rante Cervera que no dejaba entrar ni salir ningún barco. Apro­vechando que cada siete días el acorazado tenía que repostar en El Ferrol, un barco francés con marinos voluntarios que es­peraba en alta mar, llegó a la ciudad y pudo zarpar de El Musel cargado de niños el 23 de septiembre de 1937 a media no­che. La expedición tenía como responsable al maestro D. Pablo Miaja Fernández, los de Santander, con las siglas SRI en la ropa, formaban el grupo 14. (3)
 
De esta forma, lo que iba a ser el alejamiento familiar por unos meses en Laredo, se iba a convertir en muchos años y en algún caso toda la vida. Ni ellos ni su familia iban a saber qué había sido de los unos y de los otros durante mucho tiempo, y en el caso de los niños además de la Guerra Civil iban a pade­cer lejos de sus casas y de su familia la todavía más cruel Gue­rra Mundial y la larga Guerra Fría.
En la unión Soviética, los niños de esta expedición son lle­vados a Krasnovidovo, cerca de Moscú, excepto Néstor que es­tá enfermo de anginas y Eloína que la dejan acompañando a su hermano. Faustino Bayón es enviado a Pushkin, donde había dos casas para alojar a los más pequeños. Tras curarse, Néstor y Eloína se quedarán en la casa de niños n° 8 de Leningrado.
Una educadora de esta casa de niños que había llegado con ellos a la Unión Soviética, llamada Rosario Toribios, tenía fa­milia en Brasil, era el año 1939, Eloína le dice que pregunte a su familia si pueden buscar a sus tíos carnales, que habían emi­grado a Brasil años antes, al cerrar las fábricas de vidrio en Campoo. Casualmente se conocen y los tíos les escriben pro­poniéndoles ir con ellos a Brasil, a la vez escriben a Arroyo dan­do a entender que los niños están con ellos en Brasil. Es la pri­mera noticia de que están vivos. Pero la rápida entrada de los ejércitos alemanes en territorio soviético y el posterior cerco de Leningrado, hace que se pierda el contacto.
De este grupo de Las Rozas, serán Eloína y Néstor quienes vivan el cerco y defensa de Leningrado. Un dramático cerco que duró 900 días y produjo cientos de miles de muertos. (4) Los españoles también se ofrecen voluntarios para defender la ciudad que les ha acogido, Eloína lo hace como enfermera en el Hospital de Evacuación n° 9 hasta que la desnutrición y el escorbuto la impiden andar. Néstor junto con otros españoles se aumenta la edad (tenía 15 años) y se alista en las milicias po­pulares pasando después a una Compañía de Sanidad del Ejér­cito Rojo donde es herido, y al descubrir su edad real, es de­vuelto a la casa de niños.
 
En marzo de 1942, antes del deshielo, son evacuados del cerco por los hielos del lago Ladoga en lo que llamaban "el ca­mino de la vida" hacia las ricas tierras agrícolas del Kubán, al sur de la URSS, donde podrán reponerse. Ante el avance ale­mán en la región tendrán que huir, intentando hacerlo por fe­rrocarril hacia Bakú, pero los independentistas chechenos se habían sublevado y habían cortado las vías de comunicación por lo que tendrán que hacerlo a pie a través del paso de los Pirebales en las montañas del Cáucaso. En el mes de agosto, durante esta marcha fueron sorprendidos y hechos prisioneros por tropas paracaidistas del ejército alemán. Solamente Eloína pudo escapar tirándose al río y permaneciendo oculta en el agua todo el día. Vio como hacían prisionero a Néstor, al ma­estro que les acompañaba desde la casa de niños Arcadio Podgaievtski y a los demás. Néstor y Eloína no volvieron a saber el uno del otro hasta varios años mas tarde. (5)
Néstor estuvo con los alemanes hasta que un médico que hablaba español descubrió de dónde era, entonces fue envia­do a Krasnodar, donde había otros dos chicos españoles. El 12 de enero de 1943 fueron trasladados los tres a Berlín para ser entregados a la delegación de Falange Española en Alemania. De Berlín fueron llevados a Metz, donde les juntaron con otro grupo de chicos procedentes de Finlandia (6) para enviarlos a España. Ellos serían el segundo grupo, antes había llegado otro grupo de jóvenes, también procedente de Finlandia.
El 31 de enero de 1943 la prensa publicaba una lista de mu­chachos que llegarían a España, entre los cuales estaba Néstor y alguien en Arroyo, dejó a sus padres el periódico. Cuando lle­garon, su madre le reclamó para llevarle a casa pero se lo de­negaron, pasando a depender de la Junta de Protección de Me­nores y siendo enviado a un centro de Auxilio Social (7) hasta la mayoría de edad.
 
Eloína, que había estado trabajando en una fábrica, co­mienza a estudiar ciencias físico-matemáticas en Tibilisi, estu­dios que continuará mas tarde en Moscú. Pero Eloína desea co­nocer la historia de su país y por qué han ocurrido las cosas que la han separado de su familia y la han llevado hasta allí. Por eso en 1944 solicita el cambio a la Facultad de Historia, pero el país todavía en guerra, no está en condiciones de permitir esos cambios, por lo cual su soli­citud es rechazada. Pero ella, ha­ciendo un gran esfuerzo se pre­senta a los exámenes de Historia arriesgándose a ser expulsada por saltarse las normas y aprueba todas las asignaturas con la máxi­ma calificación, por lo cual reci­birá una fuerte amonestación, pero será admitida en la Facultad de Historia. Más tarde será profe­sora en esa misma facultad y diri­girá su tesis doctoral Iván Maisky, que había sido embajador en Londres durante la guerra civil española y destacado académico de Historia.
Faustino Bayón había sido evacuado de Pushkin, aldea próxima a Leningrado donde estaba el Palacio de Catalina II. (8) Faustino tenía habilidad para el dibujo y aunque su ilusión era la marina estudió Arte, terminando los estudios en 1948. Luego trabajó en la construcción del Metro de Moscú (9) deco­rando la estación de Novoslobodskaya. (10) Pero estaba enfer­mo de tuberculosis y las condiciones de trabajo con mármoles y otras piedras ornamentales no eran las más adecuadas para él. Obligado por su salud comenzó a trabajar en una gran em­presa de construcción conduciendo camiones. Esto suponía mejores condiciones de trabajo, comedor y alojamiento de la empresa, más sueldo y en los viajes a las aldeas poder adquirir alimentos aparte del racionamiento. Entonces conoció a Nina, que sería su esposa y con la que tendrá a su hija Svetlana.
Todos estos niños habían recibido unos estudios y una for­mación profesional que ni siquiera habrían imaginado de ha­ber vivido en Las Rozas, pero el coste fue muy alto.
 
Tras la II Guerra Mundial la Guerra Fría hace que España y la URSS no tengan relaciones diplomáticas y que a los refugia­dos no les permitan abandonar la Unión Soviética. Hasta 1956 no se trata el tema de los niños evacuados durante la guerra, quienes ya eran adultos y en algunos casos con familias for­madas. Entre 1956 y 1957 hay seis expediciones de vuelta a Es­paña, en ellas vuelven los niños de Las Rozas; salvo Faustino y Eloína, que lo pide insistentemente, pero a quien las autorida­des españolas siempre le responden que no procede.
Cuando en los años sesenta Estados Unidos decreta el blo­queo a Cuba, muchos españoles residentes en la URSS han ido a la isla, Eloína va como profesora a la Universidad de La Ha­bana. En España el gobierno no secunda el bloqueo decreta­do por los EEUU y eso permite a Eloína reunirse allí con su ma­dre después de treinta años de separación; a su padre -ya fa­llecido- no lo volvió a ver.
A Eloína no le fue permitida la entrada en España hasta 1970 y solamente pudo hacerlo por un mes; en 1972 vuelve a solicitar el regreso definitivo, pero las autoridades españolas contestan que no consideran oportuno su regreso en ese mo­mento. No podrá hacerlo hasta 1978 en que volverá definitiva­mente. Desde entonces reside en España, en verano suele vi­sitar Arroyo y Reinosa.
Néstor vivió en España y cuando se jubiló también le gus­taba volver a Arroyo en verano. Murió en septiembre de 1995 y de su vida puede decirse que se cumplieron las palabras del autor que él había leído de joven, Nikolái Ostrovski: "Lo más preciado que posee el hombre es la vida. Se le otorga una so­la vez y hay que vivirla de forma que no se sienta dolor por los años pasados en vano, para que no queme la vergüenza por un pasado mezquino, y para que al morir se pueda excla­mar: ¡Toda la vida y todas las fuerzas han sido entregadas a lo más hermoso del mundo, a la lucha por la liberación de la hu­manidad!".
 
Faustino cuando se jubiló visitó España con su hija Svetla­na para reencontrarse tras toda una vida de separación con sus hermanos. Cuando se encontró con ellos, se le había olvidado hablar español, no tardó en recordarlo, pero lo que no había olvidado eran las canciones que había oído durante su infan­cia en Las Rozas y que ahora cantaba a sus hermanos. Solo tenía permiso para un mes y no volvió a España. Faustino murió en un hospital de Moscú en el año 2001. Cuen­ta su esposa Nina que los dí­as que estuvo ingresado, to­dos sus recuerdos eran para los años de su infancia en Es­paña.
 
NOTAS

(1) También fueron evacua­dos a la Unión Soviética los hermanos Julio y Alberto Macho, de Matamorosa. Lo que unido a los 7 de Las Ro­zas, da un porcentaje importante de niños campurrianos den­tro del grupo de niños que de la provincia de Santander fue­ron evacuados a la URSS. Julio murió en la Unión Soviética tra­bajando de traductor, Alberto volvió a España donde también murió. Su trayectoria es distinta de los niños que fueron de Las Rozas.
(2)  Posiblemente no se sepa nunca quiénes fueron aquellos voluntarios que arriesgando sus vidas vinieron de lejos y se in­trodujeron en el cerco de Gijón para sacar a los niños. Pero años más tarde cuando Eloína estaba dando una conferencia muy concurrida sobre España en Minsk le pasan un papel con una pregunta de cuándo y cómo ha llegado ella a la URSS. Cuando contesta, el que había hecho la pregunta se levanta y dice que en aquel barco iba él. Ahora era profesor de la uni­versidad de Minsk y tampoco era ruso, posiblemente era refu­giado.
(3) El viaje y la llegada a Leningrado puede leerse en el libro de otro protagonista del mismo, José Fernández Sánchez "Me­morias de un niño de Moscú. Cuando salí de Ablaña".
(4) Ver el relato de Eloína Rapp Lantarón "1941-1944: El dra­mático cerco de Leningrado" en la revista Nueva Historia n°23, diciembre 1978.
(5)  Estos hechos son relatados por Isabel Argentina Álvarez Morán en su libro "Memorias de una niña de la guerra".
(6) Ver el libro de Ricard Vinyes "Irredentas".
(7) Este hecho se cuenta de forma muy documentada en el li­bro de R. Vinyes, M. Armengou y R. Belis "Los niños perdidos del franquismo".
(8)  Este palacio está formado por un conjunto de edificios y jardines donde veraneaban los zares, la fachada del impresio­nante edificio principal mide 306m. Durante el cerco de Lenin­grado, allí estuvo la División Azul.
(9) Es un Metro lleno de arte, decoración y esplendor. Cuando comenzó a construirse la idea era hacer el Metro más renom­brado del mundo, que mostrase el nuevo estado socialista emergente. En su construcción han participado algunos de los mejores arquitectos, científicos, técnicos y artistas de la época. Se han utilizado más de 20 tipos de mármol y numerosas pie­dras ornamentales y decorativas para cubrir sus paredes y sue­los. Hoy, no sólo es un museo artístico e histórico donde sus estaciones son parte de la memoria de lo que fue la Unión So­viética, sino que es un museo geológico único, donde obser­var las bases de la mineralogía en un estupendo marco arqui­tectónico. El 15 de mayo de 2005 con motivo del 70 aniversa­rio de su inauguración, la agencia rusa de noticias Novosti in­formaba que el Metro tiene 170 estaciones y transporta 8,5 mi­llones de pasajeros al día.
(10) Cada estación representa un motivo diferente; algunas han obtenido premios en exposiciones internacionales (París, Bru­selas, Nueva York) por su belleza, su arquitectura o su construc­ción. La estación de Novoslobodskaya, inaugurada el 30 de ene­ro de 1952, es quizás la más rutilante y ornamentada. Los pilares de la estación están forrados con mármol blanco de los Urales y decorados con 32 vidrieras iluminadas desde dentro y que fue­ron realizadas por artistas vidrieros de Riga. En la sala destaca un panel mosaico titulado "Paz en todo el mundo".

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