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El paisaje de Campoo y Julióbriga en época romana

José Manuel Iglesias Gil

Los estudios y publicaciones relacionados con la ciudad romana de Julióbriga han proliferado desde la equivalencia realizada entre la ruinas de Retortillo y la ciudad romana por Flórez en su obra La Cantabria, publicada en el año 1768. Un papel relevante ha sido llevado a cabo por escritores campurrianos en el tránsito entre el siglo XIX y el siglo XX donde merecen una mención especial, entre otros, Ángel de los Ríos, G. de la Puente y, sobre todo Demetrio Duque y Merino el autor de la primera monografía sobre Julióbriga, Nuevas Antigüedades recién descubiertas en Juliobriga. Proyecto de un museo cántabro-iuliobrigense, publicada en 1885. Estos ensayos históricos globalizaban distintos datos, ya procedentes de  los elementos materiales, especialmente arqueología, epigrafía y numismática, ya en relación con las informaciones, en su mayoría bastante confusas, de los escritores clásicos grecolatinos.  

Vista de la casa de La LLanuca
 

En el transcurrir entre el primer cuarto del siglo XX y las décadas de los años ochenta y noventa debemos mencionar igualmente, por los avances de tipo arqueológico en las excavaciones, al primer director del Museo de Prehistoria de Santander, Jesús Carballo, al arquitecto Ángel Hernández Morales con la segunda monografía Julióbriga, ciudad romana en Cantabria. publicada en Santander en 1946, y al insigne arqueólogo Antonio García y Bellido junto a su equipo de colaboradores. La transición con las excavaciones arqueológicas en curso y la síntesis global de las investigaciones precedentes está marcada por la obra de José María Solana Sáinz, Los cántabros y la ciudad de Iulióbriga, publicada en Santander en 1981.

El nuevo período de actuaciones arqueológicas en Julióbriga, acaecido a partir del 1980, con todo lo que ha supuesto en el devenir de la gestión arqueológica y las transferencias de las competencias de Cultura a las comunidades autónomas, ha incentivado las excavaciones y una nueva filosofía pluralista a la hora de abordar las intervenciones con la aplicación de distintas técnicas, la noticia en congresos de aspectos puntuales y la publicación de diversos estudios en distintos vehículos de investigación y de difusión cultural. La diversidad de medios a la hora de publicar trabajos relativos a Julióbriga y la carencia de una o varias monografías sobre las excavaciones se justifica porque en el momento de la publicación de este artículo la Consejería de Cultura del Gobierno Regional, que asumió las transferencias en materia de arqueología en su día, carezca aún de una revista periódica o publicación específica donde poder canalizar las investigaciones de los distintos planes anuales de excavaciones arqueológicas que, incluso durante varios años, han carecido de consignación presupuestaria alguna a nivel Regional en Cantabria. Pese a estas circunstancias las publicaciones sobre Julióbriga han proliferado en función de los fines que las determinaban, los temas preferenciales que se abordaban en distintos congresos nacionales e internacionales o la aplicación de técnicas arqueológicas nuevas cada vez mas sofisticadas.

La divulgación de las actividades realizadas en estos últimos años ha tenido como destinatarios el público en general y los discentes a distintos niveles por medio de exposiciones temporales y monografías de carácter didáctico en una línea de disfrute social del patrimonio arqueológico del yacimiento y su entorno (1). En congresos y revistas se han anticipado diversos temas que han contribuido a una mejor comprensión del yacimiento arqueológico (2) y se han aplicado modernas técnicas de prospección y analíticas (3) en función de la preferencia demandada en cada caso, finalmente, a nivel monográfico, se ha investigado el urbanismo de la ciudad romana (4).

 

EL MEDIO AMBIENTE

En este momento resulta de una candente actualidad todo lo relacionado con la preservación, conservación y, restauración del paisaje arqueológico. Las preguntas en esta línea se multiplican en un deseo de conocer el ambiente en su globalidad con su climatología, sus especies botánicas, su fauna e incluso, la justificación de su hábitat urbano con los distintos espacios domésticos que lo integran. Las respuestas vienen de la mano de nuevas reflexiones históricas especialmente a raíz de la aplicación de distintas técnicas como complemento de la información arqueológica propiamente dicha.

La sensibilización ante los problemas medioambientales y la arqueología del paisaje se pone en relación últimamente con los estudios de los historiadores, especialmente de los historiadores de la antigüedad, geógrafos y naturalistas para interpretar el medio físico y la interrelación de los factores naturales y los factores humanos, por medio de la actuación antrópica en el paisaje con el progreso técnico, como medios para el conocimiento de la antropología social y del patrimonio histórico.

Las señas de identidad, en la ciudad romana de Julióbriga y en el entorno rural de la comarca campurriana, vienen dadas por el paisaje como elemento articulador que convierte al conjunto medioambiental en inteligible en el marco de la vida humana con una visión dinámica del pasado histórico y facilita una reflexión sobre su valor cultural y socioeconómico así como de la gestión del espacio como efecto de la acción antrópica. En efecto, el territorio circundante de la ciudad romana de Julióbriga se inserta geográficamente en la realidad medioambiental de su época, en el entorno de la Cordillera Cantábrica, en el tránsito entre la Meseta castellana y la franja costera del Mar Cantábrico.

El progreso de la investigación sobre el terreno en los últimos años con las intervenciones arqueológicas ha modificado numerosas ideas recibidas y ha transformado o aumentado sensiblemente lo que creíamos conocer hasta una fecha reciente sobre Julióbriga, la ordenación de su espacio y la modificación del status de los hombres que lo poseían en explotación. A este respecto se pueden contraponer a modo de reflexión los "ecofactos" arqueológicos para una aproximación al territorio de Julióbriga con el texto del geógrafo griego Estrabón sobre las costumbres de los pueblos del norte de la Península Ibérica donde insiste en la vida agreste e incivilizada para justificar la intervención militar y política de Roma, sin duda en aplicación por Estrabón del primer estadio del progreso humano o "agroikós", según el esquema platónico, en el que los humanos vivían en los bosques y las cumbres en condiciones de un clima hostil.

La reconstrucción del medio ambiente del territorio de Julióbriga tiene que basarse necesariamente en los "ecofactos" que proporcionaba su ámbito espacial, nos referimos a los recursos del suelo tanto agropecuarios como arbóreos y acuáticos derivados estos últimos de la pesca. En todo caso el tipo de vicia de los juliobrigenses no difería en esencia de los cántabros o de los restantes pueblos del norte de Hispania, según el relato estrabomano. Un buen ejemplo nos lo facilita la arqueología en el conjunto de objetos materiales procedentes de las excavaciones relacionados con la alimentación de los pobladores como resultado de los medios disponibles para el consumo humano.

El sector económico primario de los cántabros en general y de los juliobrigenses en particular, estudiado por nosotros, siguiendo la información proporcionada por los autores grecolatinos de la antigüedad (5), nos presenta una dieta alimenticia con predominio de frutos silvestres y del componente de carne, ya sea producto de animales domésticos ya resultado de una actividad de cetrería, que tenía también su componente lúdico.

Una vez valoradas muy someramente las fuentes clásicas junto a la plasmación de restos arqueológicos “bióticos”, como evidencias patrimoniales del paisaje, y la ecología del espacio norteño, procede adentrarnos en los resultados obtenidos en Julióbriga con la aplicación de distintas técnicas, gracias a las excavaciones arqueológicas, realizadas a partir de la década de los años ochenta, que han proporcionado datos relevantes para la comprensión del paisaje natural del entorno más próximo al yacimiento arqueológico, con sus condiciones sedimentológicas y fitoclimáticas, por medio de los análisis palinológicos y la clasificación de los restos óseos de la fauna doméstica y salvaje. Estos estudios nos facilitan una aproximación a la reconstrucción del paleoclima como “ecofacto” y la paleobotánica y la paleofauna pecuaria, como elementos "bióticos" de su medio ambiente territorial, así como el proceso de atribución social del espacio que se traduce en la apropiación o disposición de determinados bienes de uso agrario y de uso ganadero por la actividad humana.

 

EL CLIMA

Reconstrucción ideal de las viviendas de la zona surLa climatología que ha racionalizado sus estudios por medio de técnicas cada vez más sofisticadas, ha incorporado en la definición del clima los conceptos de fluctuación y cambio y las formas de interacción hombre-medio con lo que cada vez se valora más la posibilidad de la variación frente a la idea de la inmutabilidad del clima.

Los análisis polínicos, realizados en las excavaciones arqueológicas de Julióbriga, nos confirman que el medio ambiente de época romana era el correspondiente al período Sub-Atlántico con un clima bastante similar al actual. con temperaturas templadas y un alto grado de humedad. La situación climática debió de ir cambiando progresivamente entre el 250 y el 200 a.C.. pues a partir de este momento se inicia una etapa con una particular bonanza climática que se prolonga en Europa durante todo el Imperio romano. facilitando la expansión de determinados cultivos en zonas más altas de estos territorios del septentrión peninsular. Desde el siglo V d. C. comienza a producirse un ligero descenso de las temperaturas invernales con un deterioro de la vegetación en las zonas de montaña y un clima mas frío dentro del clima Sub-Atlántico (6).

Esta relativa suavización climática que abarcó el período de ocupación romana de Julióbriga puede explicarnos el porqué del asentamiento en dicha zona geográfica con un clima, en el momento de la presencia romana, templado-húmedo, más cálido y ligeramente menos húmedo que en la actualidad, con mejores condiciones en aquellos tiempos para las actividades agrarias.

Así pues el espacio territorial de Julióbriga durante la dominación romana tenía unas condiciones fitoclimáticas propias de una zona templada, con unos valores pluviométricos que favorecían los cultivos y la expansión paulatina de la agricultura así como la maduración de los frutos de determinadas especies.

 

EL PAISAJE BOTÁNICO

El ecosistema del territorio de Campoo en época romana se deduce en parte de los análisis polínicos realizados en las excavaciones arqueológicas de la ciudad romana (7). En todo caso se trata de una aproximación, dado el cuestionamiento de la aplicación de esta técnica analítica en los últimos años pues hay que considerar en el futuro el fenómeno distorsionador del viento al desplazar los pólenes y las grandes diferencias existentes en la cantidad de pólenes de unas especies botánicas a otras. La precisión en la reconstrucción del paisaje de la flora del entorno ha de venir a través de análisis antracológicos y carpológicos o con análisis polínicos en turberas en los niveles cronológicos correspondientes a la época romana.

En el yacimiento arqueológico el perfil 1, en la muestra del nivel A, presenta un dominio de los árboles, pues supone un 98,19% frente al 1,81% de polen de plantas herbáceas. En el nivel B, del mismo perfil 1, la muestra representa un total del 59% de pólenes de especies arbóreas, frente al 41% compuesto de pólenes no arbóreos, como resultado de una fuerte deforestación por la acción humana. A su vez el nivel A, en una secuencia arqueológica del siglo I d. C., se caracteriza por el predominio casi exclusivo de fagaceae, propio de un espacio natural de dedicación silvopastoril con una mayor proporción de silva y de espacios geográficos con una topografía compleja. El nivel B, en pleno siglo II d. C., presenta unos datos que evidencian el resultado de una modificación física del entorno y de su cubierta vegetal con la consiguiente humanización del paisaje, con la expansión del ager pratensis y la disminución de la silva por la tala incontrolada de bosques, y la alteración de los vestigios arqueológicos.

En consecuencia la Muestra del nivel A, de un primer momento, indica que la mayor parte de la extensión del territorio estaba cubierta inicialmente por bosques que testimonian una vegetación de silva con predominio de los componentes arbóreos caducifolios a base de castaños, alisos o abedules y olmos. Aquí surge la reflexión en relación con la presencia de bosques de castaños en el entorno de dicha altitud la cual se justifica por el clima benigno que se ha apuntado en el período de la dominación romana y a su posible ubicación, para paliar el rigor climático, en laderas inclinadas de lugares abrigados y frescos. Las restantes especies arbóreas formarían manchas o pequeños grupos en riberas, sotos y lugares húmedos así las alisedas y olmedas se ubicarían formando galerías y orlas junto a los ríos y arroyos, lugares donde los castaños no podían desarrollarse por ser demasiado húmedos.

La abundancia de bosques de castaños puede poner en entredicho el texto de Estrabón sobre los pueblos montañeses del norte de la Península Ibérica con su alimentación las dos terceras partes del año de bellotas, utilizándolas como pan.

La muestra del nivel B de Julióbriga, fruto de una transformación del paisaje y de un proceso de ocupación del territorio por el hombre, presenta unos porcentajes sensiblemente diferentes en relación con la vegetación del período anterior por la degradación del medio ambiente originario como consecuencia de una deforestación sistemática. Resulta significativa la reducción de la masa arbórea, los castaños disminuyen en un 45%, pese a seguir siendo los árboles más representativos. Este hecho es el resultado de la utilización de la madera como material de construcción, como carbón vegetal y combustible, para fines artesanales, y como fertilizante mediante quemas sistemáticas en áreas deforestadas. El resultado es una modificación de la organización espacial y del ecosistema del ager Iuliobrigensis como consecuencia de la actividad económica agropecuaria de sus pobladores. Esta deforestación era necesaria igualmente como medio de subsistencia por el apremio de pastizales para favorecer la actividad ganadera. De hecho la muestra del nivel B demuestra como las herbáceas suponen un 41% del total de la vegetación entre las que el llantén es la planta más representativa.

Así pues, la acción antrópica sobre el territorio supuso una reducción acelerada de los ecosistemas naturales precedentes de silva y su sustitución por prata y ager, fruto de una deforestación sistemática, con la consiguiente modificación medioambiental como consecuencia de la actividad económica agropecuaria de sus pobladores. De hecho la deforestación obedecía, como hemos expresado, a la necesidad de pastizales para favorecer la actividad ganadera y pastoril, incluso la trashumancia temporal o estacional con carácter anual entre las zonas altas del interior y las comarcas prelitorales y litorales.

 

LA FAUNA

Los restos óseos nos ponen en contacto con la dicta alimenticia de los pobladores de un yacimiento y la práctica de actividades como la caza, el pastoreo, la pesca y la cría de ganado.

Los restos óseos no humanos procedentes de excavaciones arqueológicas de Julióbriga son bastante reducidos (8), no obstante observamos la presencia de cinco especies de las que cuatro son domésticas (equino, bovino, ovicaprino y porcino) y una salvaje (cérvido). La muestra es reducida porque la acidez del terreno en el yacimiento tan sólo ha permitido la conservación de los restos óseos en el sector sur de la carretera de acceso a Retortillo, el área o barrio más popular, que surge a partir de la dinastía flavia, con la presencia de casas en las que el patio central romano es sustituido por el corral al exterior de la vivienda.

La muestra ósea es característica de una economía pecuaria y pastoril claramente doméstica que practica la caza como actividad complementaria. Estos datos confirman las informaciones de los autores clásicos y la importancia de la explotación pecuaria en la economía de la época.

 

EL PAISAJE URBANO DE JULIOBRIGA 

El urbanismo de la ciudad romana presenta una integración en la topografía y la geografía física del lugar con aterrazamientos y una adaptación a las curvas de nivel de los distintos edificios públicos y privados así como en el interior de cada edificación en una especie de “urbanismo morfológico” que se integra en el terreno. Este hecho explica la tendencia a la individualización de las edificaciones domésticas exentas con espacios libres en la distribución urbana y la estructuración de las calles, como praxis de la adaptación a la topografía en colina del lugar, con la pérdida del concepto reticular del urbanismo romano.

Reconstrucción  ideal de la casa de Los MorillosSe observa la presencia de los edificios públicos en el punto más significativo, "estratégico", del conjunto urbano. lugar ocupado posteriormente por la iglesia románica. presidiendo las distintas áreas de la ciudad. Igualmente se evidencia en la arquitectura de obra una diferenciación entre edificaciones públicas, con un mejor acabado y privadas con una jerarquía socio-económica dentro de estas últimas. Las técnicas constructivas en las viviendas van del opus quadratum al opus incertum en el alzado, a partir de un zócalo de piedra del lugar, apoyado en ocasiones sobre la base lítica de arenisca, y del opus tessellatum al opus barbaricum y la tierra apisonada en los suelos; finalmente, la cubierta debió de ser a base de materiales ligeros vegetales, posiblemente impermeabilizados con barro, usuales en época prerromana en el norte de la Península y el Valle del Ebro. Todos estos elementos denotan el paso del preurbanismo autóctono al urbanismo romano.

La ampliación de las áreas excavadas en los últimos años ha facilitado el conocimiento del paisaje urbano en época altoimperial romana a través de la articulación de las unidades constructivas domésticas y la interpretación del conjunto de la ciudad con distintos niveles en la complejidad constructiva y estructural de las viviendas sobre el terreno.

Una aproximación al estudio del aprovechamiento del suelo urbano doméstico nos permite observar la presencia de dos tipos de viviendas o unidades funcionales, que debieron de ser reflejo de un status social diferente, como evidencia de una división socioeconómica, Nos referimos a las casas de patio central o peristilo, con su variante de atrio corintio, por medio de su reducción en tamaño, y a las viviendas disociadas que en el ámbito urbano reciben la denominación de viviendas bloque; estas últimas carecen de patio interior y éste se suple por un patio o corral exterior, precedente de la casa con corral que se implanta a partir de este momento en la comarca campurriana.

Las casas de patio central presentan a éste como el elemento articulador y ordenador del espacio, de las distintas estancias. En Julióbriga, en el sector de La Llanuca, observamos la presencia de este tipo de domus de peristilo o patio porticado, de grandes dimensiones, prototipo difundido por el arquitecto romano Vitruvio, con paralelos en la Península lbérica en Conimbriga (Coimbra, Portugal) e Itálica (Sevilla) y una vigencia cronológica en Julióbriga desde la fundación de la ciudad en los años inmediatamente anteriores al cambio de era hasta una fecha posterior al 150 d. C. aproximadamente. La domus obedece a la implantación en el lugar del modelo de casa mediterránea que se transforma, por la climatología y la naturaleza del lugar, con el cierre de los intercolumnios. Viviendas con estas características debieron de existir a lo largo de la avenida porticada de pilastras que unía el sector de La Llanuca con el foro de la ciudad situado donde hoy se ubica la iglesia románica y el cementerio ya clausurado de Retortillo.

Un ejemplo de la evolución del patio central y prueba evidente de una diferenciación socioeconómica con respecto al sector de La Llanuca lo constituye, en el sector norte de la carretera de acceso a Retortillo, la Casa de los Morillos como domus de atrio corintio, con un patio de menores dimensiones, que presenta muchos paralelos en las provincias occidentales del Imperio Romano (9). Esta vivienda surge después de un incendio amplio en la ciudad entre los años 60 al 80 d.C. y continuó al menos durante todo el siglo 11.

Finalmente, la ciudad romana de Julióbriga presenta un nuevo barrio en el sector sur de la carretera de acceso a Retortillo con casas exentas, carentes de patio central, con todos los elementos bajo un mismo techo y una mayor adaptación al medio, al tipo de vida social agropecuaria y a la variedad de actividades económico-artesanales. Estas casas bloque disociadas se complementan con un corral exterior como en la mayoría de las casas rurales campurrianas. La presencia del patio abierto al exterior del bloque de la casa y los anexos de cercados, graneros, pozos, etc. confirman la funcionalidad productiva y un modus vivendi rural, con un status social más humilde, que se inserta en el tejido urbano, con una clara diferenciación socioeconómica frente a las viviendas de patio central.

Todo este conjunto de casas humildes se caracteriza por su menor tamaño y, en consecuencia, por su menor especialización funcional. Este barrio presenta un crecimiento urbano más anárquico, condicionado por la orografía, junto a unas estructuras pobres con abundancia de madera en las construcciones. En estas casas bloque el patio corral exterior pierde su posible función de patio jardín en favor de una utilidad con unos fines más productivos, como refleja la presencia en este patio corral de estructuras de madera, a modo de socarreñas, adosadas en los grandes muros, para la práctica de distintas actividades artesanales o para guardar útiles agropecuarios. Además la presencia de objetos materiales muebles, como escorias de hierro (metalurgia), tapas y recipientes de madera perfectamente torneados (artesanía de la madera), cardadores de lana y pesas de telar (textil) y objetos de cuero, confirman la finalidad productora de este patio exterior que a su vez podía hacer la función de establo para animales domésticos. Asimismo hemos podido comprobar la presencia de un posible establo con las medidas vitruvianas y de un hórreo.

Este barrio popular surge como resultado de una ampliación del casco urbano tras el incendio que debió de afectar a la ciudad entre los años 60 y 80 d.C. aproximadamente, pues la cronología de estas viviendas, en función de los materiales muebles datables extraídos y la numismática, es posterior y llega hasta la primera mitad del siglo III d. C.

Así pues, el paisaje urbano de Julióbriga nos ofrece edificaciones como las casas de La Llanuca o la Casa de los Mosaicos del sector norte, con las características de las casas de los "ciudadanos ricos" a lo largo del imperio. Sin duda estas viviendas pertenecían a personas de elevado status económico y posiblemente político y social en oposición al nuevo barrio de casas con patio o corral exterior de la zona sur de la carretera de acceso a Retortillo cuyos propietarios debían de ser más "pobres". Los edificios se caracterizan por el derroche de espacio arquitectónico y la evidencia de la disfuncionalidad del patio de peristilo con el cierre de los intercolumnios.

Los diferentes tipos de viviendas son fruto del diferente status socioeconómico de la población y de la adaptación a los recursos agropecuarios y las condiciones climáticas del territorio. Estas variantes en la arquitectura doméstica permiten hacernos una idea de la fisonomía del paisaje y nos apuntan datos cronológicos relevantes para interpretar el urbanismo privado en la ciudad desde época fundacional augústea hasta la primera mitad del siglo III d.C.

El urbanismo evidencia las ventajas de la vida urbana. La explotación de los recursos económicos potenciales del territorio de Julióbriga determina el desarrollo de una vida civil con actividades agropecuarias, artesanales, metalúrgicas y textiles que nos muestran los restos materiales muebles, especialmente en las viviendas bloque del sector sur, como unidades de producción, frente a las viviendas de patio central, como unidades de consumo de una élite local. A este respecto no debemos de olvidar que la mayoría de los materiales y técnicas que se han citado a lo largo de este estudio para adentrarnos en la paleobotánica y paleofauna de la ciudad romana proceden del espacio ocupado por las edificaciones y corrales del sector sur.

CONCLUSIONES

Este artículo sólo pretende una aproximación a la identificación de los elementos "bióticos" en el paisaje natural de Campoo como territorio integrado en Julióbriga el cual se debe de determinar más en el futuro con la aplicación de técnicas específicas paleobotánicas como antracología y carpología en todas las excavaciones arqueológicas que se realicen en la la Cantabria meridional y en la comarca campurriana en particular, igualmente es necesaria la clasificación de los restos óseos de paleofauna doméstica y salvaje en las excavaciones arqueológicas de la comarca tanto de los mamíferos de tamaño grande y mediano como de la microfauna: roedores, aves de especies amantes de arboledas y bosque, etc. y la palinología en las turberas que han de ser objeto de una localización sistemática. La combinación de estas técnicas con la información de las fuentes clásicas grecolatinas y la realización de estudios posteriores interdisciplinares nos han de facilitar con una mayor precisión, el ecosistema medioambiental de la comarca campurriana en la antigüedad.

Caza, agricultura, ganadería, recolección de frutos silvestres, adaptación al medio, se evidencian como actividades básicas en la vida cotidiana de los pobladores del territorio campurriano en la antigüedad romana en general y en el devenir de la ciudad romana de Julióbriga en particular la cual se refleja en la evolución del hábitat doméstico urbano entre las casas de patio central y las casas bloque con un patio o corral exterior. En efecto, la transformación del espacio doméstico y el desarrollo de una vida civil testimonian el transcurrir de Julióbriga con un espacio ampliamente antropizado cuyo más claro exponente lo constituye el barrio de casas bloque del sector sur de la carretera de acceso a Retortillo, con establos y hórreos, donde se ha constatado la presencia de utillaje agrícola, molinos de mano y vasijas de almacenaje, junto a otras muestras comunes al ajuar mobiliario del mundo romano, anticipo de la casa campurriana y del modelo de casa rural que se ha ido extendiendo en Cantabria con el transcurrir del tiempo.


NOTAS

(1) IGLESIAS GIL, J. M.: "Iulióbriga, Ciudad Romana de Cantabria", Fundación Santillana, Madrid, 1983; FERNÁNDEZ IBÁÑEZ, C.: Julióbriga. Ciudad romana en Cantabria", Revista de Arqueología, 32, 19835 pgs. 49-50-5 AJA SÁNCHEZ, J. R.: Iulióbriga. La recuperación de un yacimiento romano en Cantabria", Revista de A rqueología, 48, Abril 1985, pgs. 12-2 7; IGLESIAS GIL, J. M.: lulióbrig , Guías de Estudio, ed. Librería Est~,clio, Santander, 1985; FERNÁNDEZ IBÁÑEZ, C.: "V Campaña de excavaciones en la ciudad romana de Julióbriga (Cantabria), Revista de Arqueología, 52, 1985, pg. 51; IGLESIAS GIL, J. M.: Julióbriga. Una ciudad cántabro-romana, ed. Obra Social y Cultural de la Caja de Ahorros de Santander y Cantabria, Santander, 1986; FERNÁNDEZ IBÁÑEZ, C.: "VI Campaña de excavaciones en la ciudad romana de Julióbriga", Revista de Arqueología, 57, 1986, pg. 5 1; IGLESIAS GIL, J.M. (coordinador): Julióbriga, Guía Didáctica, ed. Consejería de Cultura, Educación y Deporte de Cantabria, Centro de Profesores de Santander, Santander, 1987; MUÑIZ CASTRO, J. A. y PEREZ SÁNCHEZ, J. L.: "Una aproximación al entorno de nuestro patrimonio regional. La Guía didáctica de Julióbriga", Quima. 18, Octubre 1988, pgs. 57-60; IGLESIAS GIL, J. M.: Juliobriga:, Revista de Santander para la familia montañesa, 50, 1988, pgs. 26-37.

(2) PEREZ GONZÁLEZ, C. y FERNÁNDEZ IBÁÑEZ, C.: "Relaciones entre tres importantes asentamientos del Norte de España Pisoraca-Julióbriga-Flaviobriga", Coloquio sobre distribución y relaciones entre los asentamientos. Epoca Romana y Medieval. Arqueología Espacial, 5, Teruel, 1984, pgs. 21-40;FERNÁNDEZ IBÁÑEZ, C.: “Primeros datos acerca de los problemas de conservación planteados por la terra sigillata hispánica de Julióbriga (Cantabria). "Causas y efectos", Patina, 2, 1986, pgs. 38-40; TEJA, R. y otros: "Relaciones culturales Cantabria-Valle del Ebro: época_prerromana", Jornades Internacionals dArqueologia Romana '(document de treball), Granollers, 1987, pgs. 97-103; TEJA, R. y otros: "Relaciones culturales Cantabria-Valle del Ebro: época “romana”, Jornades Internacionals dArqueología Romana ff (document de treball), Granollers, 1987, pgs. 159-166; TEJA CASUSO, R. e IGLESIAS GIL, J. M.: "El elemento indígena y el elemento romano en la arquitectura de Julióbriga: el ejemplo de la Casa de los “Morillos”, Actas del I Congreso Peninsular de Hístoria Antigua (Santiago de Compostela, 1986), Universidad de Santiago de Compostela, 1988, vol. 11, pgs. 531-544; FERNÁNDEZ VEGA, P. A.: "La teoría del diseño arquitectónico en la Antigüedad Clásica y su aplicación en la domus de La llanuca (Julióbriga, Cantabria)", Altamira, XLVIII, 1989, pgs. 25-44; TEJA, R. e IGLESIAS GIL, J. M.: Iuliobriga", Dialoghi di Arcbeologia, terza serie, anno 10,nº 1-2, 1992, pgs. 311318; IGLESIAS GIL, J. M.: "El paisaje urbano doméstico de las ciudades en colina: el paradigma de Iuliobriga, Hispania Antiqua, XVIII, 1994. pg. 131-139; IGLESIAS GIL, J. M.: ~rovechamiento del suelo urbano doméstico en Iulióbriga: tradición y modelos importados", Actas del XIV"C'ongreso Internacional de Arqueologia Clásica, (Tarragona,, 1993), Tarragona, 1994 . vol. II, pp. 209-211 - IGLESIAS GIL, J. M. y MUNIZ CASTRO, J. A.: “Prospecciones arqueológicas en la via Pisoraca-Iuliobriga-Portus Blendium, en 1988”, Memorias de 'Historia Antigua, XV-XVI, 1994-1995, pgs. 303-325; IGLESIAS GIL, J. M. y MUÑIZ CASTRO, J. A.: “Prospecciones y excavaciones arqueológicas en el Collado de Peña Cutral (Enmedio, Cantabria), Memorias de Historia Antigua, XV-XVI, 1994-1995, pgs - 327-342; IGLESIAS GIL, J. M., "Julióbriga en su marco histórico: la fundación de la ciudad y la organización del territorio", Cuadernos de Campoo, año 2, nº4, junio 1990. pgs. 4-6; IGLESIAS GIL, J. M., "Ciudades y comunicaciones en época romana", en J. A. García de Cortázar (ed.), La Memoria Histórica de Cantabria, Santander 1996, pgs. 43-58-, AJA SÁNCHEZ, J. R.: "Los objetos de vidrio de Iulióbriga", en Homenaje a J. M. Blázquez, IV Hispania Romana I Times New Roman> en prensa; IGLESIAS GIL, J. M., “Medio ambiente y urbanismo en la ciudad cántabra de Iulióbriga” Congreso Internacional sobre Los orígenes de la ciudad en el Noroeste Hispánico (Lugo 15-18 mayo 1996), en prensa. Se ha omitido en esta relación las Memorias de Excavaciones de las distintas campañas y artículos de estudio de diferentes materiales hallados en las campañas de excavación, algunos redactados desde el año 1984, que no han sido publicados por carecer la Consejería de Cultura y Deporte del Gobierno Regional de Cantabria de una revista específica para estos fines.

(3) FERNÁNDEZ IBÁÑEZ, C. y PERE GONZÁLEZ, C.: Julióbriga. Notas para la conservación de la Terra Sigillata Hispánica", Altamira, XLIV, 1983-1984, pgs, 79-86; IGLESIAS GIL, J. M.: "Fragmento de ara a Júpiter de Julióbriga (Conventus Cluniensis)", Ficheiro 'Epigráfico, 19, n' 86, 1986 pgs. 4-6-, FERNÁNDEZ IBÁÑEZ, C.: "Una nueva experiencia en arqueología de campo. El laboratorio de conservación y restauración de las excavaciones romanas de Julióbriga (Reinosa, Cantabria)", Homenaje a Jean Roche, vol. II, Arqueología nº 13, Oporto 1986, pgs. 185-188; FERNÁNDEZ IBÁÑEZ, C.: "Primeros datos acerca del estado de conservación y sus causas de los pavimentos musivarios bícromos del yacimiento de Julióbriga (Cantabria, España) Mosaicos nº 4, ,Conservación in situ, Soria, 1987, pgs. 281-287; MARTÍNEZ BARREDA, B.: "Prospección geofísica en la ciudad romana de Julióbriga '(Cantabria)", Actas de las jornadas sobre teledetección y geofísica aplicadas a la Arqueología (Madrid, 1986 y Mérida, 1987), ed. Instituto de Conservación y Restauración de Bienes Culturales del Ministerio de Cultura, Madrid, 1992, pgs. 105-111; IGLESIAS GIL, J. M. y FERRER R., "Restitución digital y tratamiento de la imagen en la ciudad romana de Iulióbriga (Cantabria, España), XIII Congress International union of Prebistoric and Protobistoríc Sciences (Forli 8-14 septiembre 1996), en prensa.

(4) FERNÁNDEZ VEGA, P. A.: Arquitectura y urbanística en la ciudad romana de Julióbriga , Trabajo de investigación, Universidad de Cantabria, Santander, 1990; FERNÁNDEZ VEGA, P. A.: Arquitectura y urbanística en la ciudad romana de Julióbriga , Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cantabria, Santander, 1993.

(5) IGLESIAS GIL, J. M., "Los pueblos prerromanos del norte de la Península Ibérica y su espacio agrarío"., Hispania Antiqua , XVI, 1992, pgs. 81-103; IGLESIAS GIL, J. M., "Autoconsumo y comercio exterior de la Cantabria romana" en prensa.

(6) GARCIA CODRON, J. C., Un clima para la historia ... una historia para el clima.  Santander 1996, pgs. 51 y 54.

(7) MARISCAL ÁLVAREZ, B., "Análisis polínico de los sedimentos del yacimiento arqueológico de Julióbriga (Cantabria)" inédito, redactado en 1984, formaba parte de los resultados de las campañas de excavación no publicados por la Consejería de Cultura.

(8) CASTAÑOS, P., "Estudio de los restos óseos de Julióbriga (Cantabria)", inédito, redactado en 1984 como el análisis polínico.

(9) FERNÁNDEZ VEGA, P. A.: opus cit., pp. 74 ss.
 

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