etnografía

El viejo arte de hacer pan

Museo Etnográfico El Pajar

La hornera, una construcción vital en el Campoo de otra época

El pan constituía un elemento bá­sico y primordial en la dieta diaria de los hogares con una economía precaria. Antes de la colonización por los romanos, impulsores del cul­tivo del cereal, Estrabón narra en sus relatos sobre la tierra de los cán­tabros que con la harina de bello­tas elaboraban tortas de pan.

El "cachavo" y el "poyo para la rueca", dos utensilios singulares para la hiladura

Rafael Fernández Fernández

En mi labor de campo a la búsqueda de información relacionada con la textilería tradicional de Cantabria, he hallado algunos utensilios que, si bien no totalmente desconocidos, llamaron mi atención por su relativa originalidad. De ellos, aquel cuyo tipo es documentalmente más conocido, dentro de su rareza, apareció en el Valle de Ruesga, pero los testimonios de utilización de los más singulares los encontré en el ámbito de la antigua Merindad de Campoo.

Los viejos buhoneros

Museo Etnográfico El Pajar

La venta por los caminos de Castilla en un carro de vacas
Lantueno, a la vera del Camino Real de Castilla a Santander y con estación de tren desde la construcción del ferrocarril de Isabel II, fue un lugar de residencia de carreteros y gentes dedicadas a la venta ambulante, los viejos buhoneros.
 
Sus mercaderías eran variadas. La garauja y el laurel venían a venderlos los artesanos montañeses, principalmente de los pueblos de Los Tojos, Bárcena Mayor, Saja y Cabuérniga. Los carpanchos y garrotes se les compraba a los vecinos de Santiurde, los cestos con asas para sembradura y garrotas a los de Somballe, las albarcas a los de Rioseco y Santiurde de Reinosa, los palillos para mangos de escoba se hacían en Lantueno. la piedra de sal se compraba en la mina de Cabezón, las patatas campurrianas se adquirían en el mercado de los lunes y la paja en Castilla. Estas fueron las principales mercancías a vender.

Mazo y agua

Museo Etnográfico El Pajar

Pisones, pisas y batanes en la geografía de Campoo
 
Los tejidos de lana al salir de los telares presentan intersticios entre los hilos y en sus cruzamientos que hacen que sean más o menos permeables al aire y al agua. Cuando de estos tejidos se querían obtener paños para vestidos o mantas, convenía cerrarlos, esto se lograba enfurtiéndoles mediante el pisado hasta lograr la calidad deseada.

Cuadernos de Campoo nº 11

Casa de Cultura "Sánchez Díaz"

Cuadernos de Campoo
Época II. Año V. Número 11. Abril 2012 (ver / descargar pdf)

Cuadernos de Campoo es una publicación de la Casa de Cultura “Sánchez Díaz”

Equipo asesor: Jesús Allende Valcuende, Manuel García Alonso, Javier González Díez, Daniel Guerra de Viana (Coordinador), Joaquín Gutiérrez Osés, Mª Elena Marchena Ruiz, Encarnación-Niceas Martínez Ruiz

Fotografía de cubierta: Cuadernos de Campoo

Los alimañeros

Museo Etnográfico El Pajar

El control de los daños de los depredadores se convirtió en un oficio en los montes de Campoo

El alimañero fue una persona de servicio para la comunidad, con una serie de cualidades: temple, valor, constitución física, integra­do por entero en la naturaleza, que conoce los recónditos secretos de la sierra y el monte, observador de los movimientos y comporta­mientos de las alimañas y que tie­ne la astucia de controlar su po­blación y aniquilarla cuando ame­naza superpoblación, para no per­judicar el equilibrio ecológico de la naturaleza.

 

Las coplas del Vijaneru

Museo Etnográfico El Pajar

La quema de los males del año, una tradición olvidada en la comarca de Campoo
 
De él se puede decir que en la noche vijanera (noche vieja) renace de sus propias cenizas. Este es un personaje viajero, burlón, criticón, desvergonzado, parlanchín, engañador, enredador de los asuntos amorosos y un sin fin de adjetivos que se le puedan dar a un personaje que no es aceptado por su comunidad.

La enramá, orígenes del ligue

Museo Etnográfico El Pajar

Entre San Juan y San Pedro el mozo colocaba un ramo en la ventana de la moza pretendida e iniciaba un largo cortejo si lograba su aprobación.
 
La enramá es una de las costum­bres tradicionales que sirvió para el emparejamiento de las mozas y mozos solteros del lugar, con la fi­nalidad de facilitar futuros noviaz­gos. Sus orígenes guardan relación con el culto de carácter re genera­tivo, propio de comunidades sociocéntricas y endogámicas opuestas a que cualquiera de sus miembros busque vínculos maritales fuera de su ámbito comunitario.

Unas marzas, marzas

Museo Etnográfico El Pajar

Olea esperaba la llegada de las fiestas que presagiaban la primavera con la esperanza de dejar atrás los duros inviernos
 
En este mirador de la vertiente Atlántica, con su río Camesa, y lindero de la meseta castellana de la cual tiene influencias en el rito marcero, los lugareños deseaban que llegase el mes de marzo para dejar atrás los fríos y el encierro obligatorio del duro invierno, y anhelaban la llegada de la prima­vera.

Al pasar la barca

Museo Etnográfico El Pajar

El pantano forzó a las familias a buscar una nueva vida fuera de Campoo
 
A mediados del siglo XIX Ángel de los Ríos y Ríos idea la primera obra de aprovechamiento del caudal de los ríos en Campoo: un proyecto de encauzamiento y riego del río Hí­jar desde Riaño hasta Reinosa y un segundo proyecto que incluía el Va­lle del Virga. Todo este proyecto lo fue desarrollando después de ha­ber viajado a Francia donde acu­dió a especialistas para curar su sordera. Su proyecto fue rechaza­do, pero quizás hubiera cambiado la forma de vida de los valles con un aprovechamiento más rentable de la tierra y una mejor explota­ción ganadera. Ese fue el primer germen de lo que luego sería la gran obra de aprovechamiento hidráulico: el pantano del Ebro.
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