Las neveras de Reinosa y Fombellida

Luis Ángel Moreno Landeras

Reciben el nombre de neveras aquellos pozos cons­truidos en sierras o montes elevados que sirvieron para almacenar nieve durante los meses invernales para su utilización, preferentemente, en los meses veraniegos.
 
La nevera de Reinosa
Localización de la antigua nevera en la calle Ciudad Jardín.Esta nevera se encontraba instalada en la ac­tual calle Ciudad Jardín. Se cedieron los terrenos de La Nevera para la construcción de casas para empleados de la Sociedad Española de Construc­ción Naval. En ese montículo, con una altitud de 857 metros, latitud= + 43° 00 '05", longitud= - 4o 08' 14', y acceso por el Camino Real (actuales Ave­nida Castilla y Avenida del Puente de Carlos III) se conservan la Travesía La Nevera y la calle La Ne­vera. Esta última termina actualmente en la Plaza de la Libertad, llegando anteriormente hasta la ac­tual Ciudad Jardín. Toda esta zona ha sufrido una fuerte urbanización y no quedan restos visibles de la nevera. Permanece tan sólo en el recuerdo de los más mayores haber visto el pozo y una nevera de farmacia, donde se guardaban los medicamentos preparados por los farmacéuticos, y la práctica de tirarse con el trineo por la ladera del Gurugú hacia la fuente de Sorribero (actual Parque de Cupido).

Collantes: ilustrados, liberales y pioneros de la industrialización en España

Fernando Ruiz Gómez

Mayo1805. Calle "principal" de la villa de Reinosa. En una casa de 40 pies de ancho y 200 de fondo, con habitación en alto y bajo, corral, caballería y pajar, lindante con otra del Marqués de Cilleruelo y con el río Ebro, conviven dos matrimonios cuyos hijos alcanzarán tan altísima relevancia social en la España del ochocientos como escasa memoria conservan hoy en su villa natal.

Chelo Matesanz

Chelo Matesanz - Juan Carlos Román

La mariposa ahogada en el tintero (.... cómo sobrevivir en la penumbra cultural)

 
... Bajó el bachiller Botelus por la rúa de los Balcones, saludando a diestro y siniestro, abriendo las blancas manos sobre el pecho por si alguien salía a admirárselas, sil­bándole a un perro, canturreando ejemplos de Quintiliano, a veces la flor latina del retórico interrumpida por un regüeldo aguado y áspero del conejo en salmorrillo del almuerzo...
(A. Cunqueiro, de "Vida y fugas de Fanto Fantini")
 
Recientemente visité una exposición en un cono­cido y cercano centro de arte. Era un proyecto de un prestigioso comisario, y similar a otras muestras que podemos ver en espacios artísticos de catego­ría parecida. No se si porque me acerqué a alguna de las obras con ciertos prejuicios basados ya en la experiencia, o por qué, pero la cuestión es que me sentí cansada (la verdad) y hastiada de ver lo mismo una vez más (aunque reconozco que para estas cosas, cada vez voy teniendo más sentido del humor). En una sala estaba prohibido entrar, tenías que descalzarte para llegar a contemplar algo al fondo, en otra había que pedir un permiso y lue­go te prestabas a un juego "muy divertido" en el que el "portero" (que creía también formar parte de la obra) te podía cerrar la puerta en diferentes habitaciones. Si eras admitida, debías prestarte a ser encerrada... No acepté las reglas, ya que las ex­periencias que "otro" tiene del arte o de la vida, no deseo "sentirlas" físicamente en mi propia carne. No quiero subirme a una noria para saber lo que es el vértigo, ni quitarme el aire para saber lo que es morir ahogada, y sobre todo sin que sirva para nada.

La música en Campoo: Aspectos generales

Mª Eugenia González González

INTRODUCCIÓN

      El canto y el baile constituyen una actividad que nace con el hombre, que es consustancial a él. Se puede afirmar que no existe ni existió pueblo que de alguna manera no use la música en alguna de sus variantes o para una u otra actividad, y desde tiempos muy remotos se vio el beneficio que sobre el hombre ejerce. Ya los griegos hablaban del  “Men sana in córpore sano” creyendo a la música buena para la primera junto a las matemáticas en la que se basa en gran parte, y el deporte para la segunda como ya sabemos puesto que nos dejaron las olimpiadas de las que también existía las musicales de cantores y tañedores de instrumentos, aunque éstas menos conocidas.

Revista de información municipal Hermandad de Campoo de Suso

Gabinete de Prensa del Ayuntamiento de Campoo de Suso

Edita:  Gabinete de Prensa del Ayuntamiento de Campoo de Suso
Director: Arturo Queimadelos Gato
Departamento Redacción
Radio Alto Campoo
Plaza de Campoo, s/n
(Espinilla, 39211) Hermandad de Campoo de Suso
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Cuadernos de Campoo nº 10

Casa de Cultura "Sánchez Díaz"

Cuadernos de Campoo
Época II. Año IV. Número 10. Noviembre 2011 (ver / descargar pdf)

Cuadernos de Campoo es una publicación de la Casa de Cultura “Sánchez Díaz”

Equipo asesor: Jesús Allende Valcuende, Manuel García Alonso, Javier González Díez, Daniel Guerra de Viana (Coordinador), Joaquín Gutiérrez Osés, Mª Elena Marchena Ruiz, Encarnación-Niceas Martínez Ruiz

Fotografía de cubierta: Fábrica de Santa Clara, Reinosa. Detalle de postal de principios del siglo XX 

Las ferrerías de la Merindad de Campoo

Carmen Ceballos Cuerno


Salas de barquines y del mazo. Ceballos Cuerno, 1999


INTRODUCCIÓN

Las ferrerías eran unos establecimientos donde se elaboraba el hierro de forma artesanal siguiendo el denominado "método directo", al igual que en la mayor parte de las dispersas por Cantabria y España, hasta su cierre definitivo estimado documentalmente en nuestra región en 1875. Método que consistía, básicamente, en mezclar vena o mineral de hierro, lo más triturado posible, con carbón vegetal, en un horno que alcanzaba unos 1.200 °C. En él se colocaban capas alternas de combustible y de vena, y una vez finalizado el proceso de fundición, se forjaba sobre el yunque obteniéndose un hierro de bajo contenido en carbono, maleable, fácil de manipular y de muy buena calidad, aunque caro, era el "hierro dulce" (Ceballos Cuerno, 2001.137 y ss.).

La casa de reposo Solvay en Soto de Campoo

J. L. Sardina

El albergue 'El Montero’ de Soto fue casa de reposo hasta 1972

Es difícil pensar que, hace más de un siglo, una empresa de nuestra región introdujera la jornada laboral de 8 horas para sus empleados, las prestaciones por enfermedad, vacaciones pagadas con una paga doble para todos, seguro de enfermedad o la preocupación por los temas sociales. La empresa torrelaveguense Sol­vay, lo desarrolló tanto que, en el año 1929 construyó una casa de reposo para que se recuperasen sus trabaja­dores en Soto, localidad de la Her­mandad de Campoo de Suso y, una colonia escolar en Espinilla, para sus hijos.

Don Daniel, una vida dedicada a los niños de Cantabria

Beatriz Beneitez Burgada

Daniel García González nació en Bustillo del Monte, en Valderredible, el 28 de enero de 1899. Fue tina persona que dedicó su vida a los demás, especialmente a los niños, a los que no tenían recursos, a los más desfavorecidos. Fue el fundador de la Obra San Martín, en cuya sede principal está enterrado. Todavía son muchas las personas que le recuerdan, los amigos que hablan de su dinamismo y su energía inagotable para emprender iniciativas, siempre en favor de los más necesitados.

El puente del Ebro de Reinosa. Pasado, presente y futuro

Jesús A. Allende Valcuende

"... especialmente en los puentes, la belleza no puede apartarse, independizarse, de lo útil, de lo funcional, de lo necesario. La sensación de idonei­dad práctica basta para que nos conformemos con los artefactos más horribles; y el pensamiento en una falta de adaptabilidad a la función, basta para malograr nuestro placer ante cualquier forma, por bella que sea intrínsecamente. No se trata, pues, de desliarse del concepto de utilidad, principio rector en la determinación de las formas de los puentes, o defender el derroche, triste compendio y quintaesencia de la estupidez, sino de percatarse de la dife­rencia estética entre unos puentes y otros, y de que, como dice Santayana, aunque ese particular aire estético puede ser la última cualidad que advirta­mos en un puente, su influencia sobre nosotros no por ello es menos real, e influye en nuestra actitud moral y práctica."
José A. Fernández Ordóñez (1)
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