Don Ángel de los Ríos: el sordo de Proaño

Jesús Martín de los Ríos

Cuando me pidieron hablar de D. Ángel de los Ríos, me preguntaba cómo un hombre que murió hace 107 años está todavía en la memoria de muchos campurrianos y montañeses, encontrando tres condicionantes que han contribuido a este recuerdo. El primero, la novela "Peñas Arri­ba" donde D. José María de Pereda le retrató magistralmente co­mo el "Sordo de Provedaño"; el segundo condicionante es su cultura y erudición, y el tercero, sobre todo en los campurrianos, su carácter.
Es difícil y me ha sido prácticamente imposible describir el carácter de Ángel, ya que he encontrado tantas contradicciones en su vida, que no sé cuál aspecto de su carácter prevalece. Se­rio, adusto, sensible, muy sensible, gran amigo de sus escasos amigos, siempre preocupado de servir a su país, pero con gran genio ante lo que él consideraba injusticias. En resumen, yo di­ría que fue un hombre bueno, esencialmente bueno, con un pronto o genio terriblemente duro.

De toponimia menor aguayesa

Manuel García Alonso

ACERCA DEL VALOR DE LA TOPONIMIA
Nombrar la realidad la delimita y la hace manejable para quien la nombra. El espacio, como una parte básica de esa realidad -una parte indudablemente importante para el hombre pues de allí proceden todos los recursos que le permiten desarrollar su vida personal y comunitaria- también debe ser nombrado. El espacio que carece de nombre no existe como categoría mental de análisis, por tanto no existe "realmente" para el grupo humano que allí vive. La toponimia documenta y estudia los nombres de lugar, los cuales constituyen una apropiación mental del espacio con un elevado contenido social, ya que el manejo del espacio, en este sentido, resulta no solo necesario sino imprescindible para quienes viven de él.

El trabajo de un herrero campurriano: Antonio Martínez, el herrero de Espinilla

José Antonio Gutiérrez Delgado

 
INTRODUCCIÓN
Con la finalización del siglo XX no sólo terminó la vi­gésima centuria de nuestra era sino que, además, cer­tificó lo que se iba produciendo en los últimos años: la desaparición de formas de vida, actividades y oficios en el me­dio rural de la comarca de Campoo. Es el caso de los herreros: ya no quedan en los pueblos ni en Reinosa. Unos abandonaron la profesión por otra mejor remunerada en la industria; otros se jubilaron y, en todos los casos, principalmente porque a partir de la mecanización del campo y la decantación mayoritaria por la ganadería en todos los municipios, el oficio de herrero se hi­zo prescindible.
Sin embargo, el herrero a lo largo de la historia ha sido ne­cesario en la vida tradicional de los pueblos porque de él de­pendía la reparación y la fabricación de herramientas y utensi­lios para la actividad doméstica y productiva.
El herrero de los pueblos era también cerrajero y herrador: por eso junto a la fragua era frecuente hallar el herradero nece­sario para calzar con callos (bueyes y vacas) y herraduras (caba­llos y yeguas) a los animales de labor.

Masones en Reinosa a finales del siglo XIX

Fernando De Vierna García

El aire de misterio y de secretismo que envuelve a todo lo relacionado con la masonería se extiende también a las actividades y presencia de logias en Cantabria, tierra en la que, a pesar de algunos impresos realizados en Santander por los propios masones a finales del siglo XIX, prácticamente no existe ningún estudio que explique cuál ha sido su grado de implantación y las actividades que puede haber llevado a cabo en esta tierra.

Julióbriga, el fin de los cántabros

Raquel de la Fuente

La ciudad romana fue uno de los centros más importantes y de mayores dimensiones de la región
 
«De los siete (¿nueve?) pueblos cántabros sólo se rememora Iuliobriga» Naturales Historia III (Plinius Secundus)
 
La ciudad romana de Julióbri­ga, enclavada en el municipio de Campoo de Enmedio, en el pueblo de Retortillo, es el recuerdo deve­nido ruina de un pasado esplen­doroso que vivió la civilización ro­mana en nuestras tierras.

Paisaje con figuras: Gerardo Diego y Reinosa

Daniel Guerra de Viana

Gerardo Diego y Cendoya, nació en Santander en 1896, y a través de su larga vida, murió en Madrid en 1987, ha pasado gran parte de la historia literaria del siglo XX en España. Su obra se mueve entre tendencias opuestas, Gerardo Diego es la representación del poeta puro, del poeta que vive en la búsqueda de la palabra, en la búsqueda del sentimiento, se desliza por la poesía como su Duero por Soria, o como su Manual de espumas, entre la tradición y la vanguardia, es uno de los grandes representantes de la generación del 27, junto a Lorca, Alberti, Salinas, etc...

Medio siglo de ayuda y solidaridad

Pilar Lorenzo Diéguez

La peña dedicó su acción social a la Residencia de Ancianos

Un partido de fútbol entre dos peñas de amigos la de ‘Los veinte’ compuesta por hombres casados, y la de ‘Los Requendos’, los solteros, fue el origen de la Peña Casados y Solteros en el año 1942. Lo que surgió como un encuentro para pasar un rato divertido, se transformó en una importante labor social, que ha contribuido, durante más de 50 años, a mejorar la calidad de vida de los residentes en la Casa de la Caridad, luego llamada Residencia de Ancianos San Francisco.

Costumbrismo en la prensa campurriana a finales del siglo XIX

Irene Rodriquez Cachón

El Realismo costumbrista español del último tercio del siglo XIX, como cualquier otro movimiento literario, aporta a la Historia de la Literatura Española un conjunto de nombres sobradamente reconocidos.

Su más significado referente, José María de Pe­reda, se consolida como uno de los escritores re­presentativos del siglo y obligado es reconocer su participación en el nacimiento de la novela realis­ta y regionalista decimonónica, con un papel muy destacado en la recreación del paisaje de Cantabria. Muchos de los textos seleccionados para el presen­te estudio huelen a Pereda y su estilo tan caracte­rístico y significativo. 
 

Ángel Fernández de los Ríos

Carmen del Río Diestro

"Cualquiera que sea el juicio que de Fernández de los Ríos se forme,
no habrá quien le niegue dos cualidades principales,
la entereza de carácter y la moralidad política...
Ha sabido tener adversarios sin crearse enemigos
"
Jacinto Octavio Picón (1)

INTRODUCCIÓN

La vida social española del S. XIX se caracterizó por una prolongada contienda entre conservadurismo y liberalismo, clericalismo y secularización, tradicionalismo y europeización, persistencia (o regresión) y cambio, en suma. En esta confrontación, desde mediada la centuria en adelante tuvieron una intervención destacada los krausistas.

La destrucción de la memoria. Los archivos municipales

Encarnación-Niceas Martínez Ruiz

Los archivos municipales han permanecido con frecuencia relegados a un segundo y olvidado plano. En ellos se conserva el conjunto orgánico de documentos que los Ayuntamientos han producido y recibido en el ejercicio de sus funciones, reflejo de la gestión administrativa y de su relación con los ciudadanos a lo largo del tiempo. Constituyen por tanto, además de un instrumento de gestión cotidiano, un medio formidable de recuperación de la memoria histórica. Someramente, voy a tratar de comentar diferentes aspectos de ese devenir de los archivos, víctimas también en tiempos de conflicto y violencia. Para ello me he centrado sobre todo en el archivo del Ayuntamiento de Reinosa, aunque otros sufrieran efectos semejantes.

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