Juliobriga en su marco histórico

José Manuel Iglesias Gil

La fundación de la ciudad y la organización del territorio 

El significado del término Julióbriga, "ciudad fortificada de julio", como referencia a la familia del emperador romano Augusto y al lugar estratégico de su emplazamiento geográfico en la loma de Retortillo, nos familiariza con el planteamiento general existente en el norte de la Península Ibérica en la antigüedad, que nos sitúa en estos lugares la presencia de un poblamiento prerromano ubicado en asentamientos castreños.

La actividad dramática de Demetrio Duque y Merino y el teatro en Reinosa a finales del siglo XIX

Raquel Gutiérrez Sebastián y Teodoro Pastor Martínez

Dentro de la desconocida obra de Duque y Merino quizá el rincón más ignorado sea el de su actividad teatral. Aunque los investigadores podemos deducir indirectamente por la documentación que poseemos su interés por el teatro, en la bibliografía más clásica sobre este reinosano ilustre (bastante escasa por cierto) encontramos o bien un silencio sobre sus labores como comediógrafo e incluso como crítico teatral, o bien la declaración manifiesta del desconocimiento de tal actividad. Esto último sucede, por ejemplo, con las líneas que Santiago Arenal dedica a los quehaceres dramáticos de Duque y Merino: "Tenemos que confesar que no nos ha sido posible haber encontrado en parte alguna las obras teatrales que como de él mencionan quienes han dedicado sucintas notas informativas al escritor reinosano". (Arenal, 1951 :LVI).

La cárcel del agua

Rosa Pérez Quevedo

EL PARSIMONIOSO DECLIVE DE LAS ROZAS DE VALDEARROYO
A mediados del siglo XIX, en el término municipal de Las Rozas de Valdearroyo, se desarrollaba una in­dustria casi olvidada: la fabricación de vidrio. Di­cha fábrica suponía un impulso de los nuevos oficios, la pobla­ción obrera y la iniciación a un comercio incipiente, hecho im­portante para una economía hasta entonces basada en la pe­queña industria de abastecimiento generada por la ganadería, la agricultura y la explotación del carbón a pequeña escala.
Con las fábricas de La Luisiana, en las Rozas, La Cantábri­ca, en Arroyo y Santa Clara, en Reinosa, donde se fabricaban vidrios planos, botellas y fanales, se pone en marcha el primer complejo vidriero nacional, consiguiendo, de este modo, la ins­tauración del primer atisbo de industria en una zona de poco calado mercantil.

Apicultura Tradicional y Mieles de Cantabria

Carlos J. Valcuende de Cos

Con este libro se pretende preservar en la memoria la apicultura que practicaban nuestros antepasados en Cantabria, donde hasta no hace mucho tiempo las colmenas y colmenares formaban parte del paisaje rural y de la vida cotidiana, teniendo una notable importancia la producción de cera y miel en la economía de subsistencia de nuestros pueblos.

Las pilas bautismales románicas de Valderredible

Miguel Ángel García Guinea

La historia de la pila bautismal, en general, tiene muy viejos antecedentes. Ya en las religiones paganas el agua, condición necesaria para la vida, formaba parte imprescindible en los ritos de purificación de los fieles antes de entrar en el recinto sagrado. El cristianismo recogió esta antiquísima tradición y la incorporó a su liturgia en los ritos bautismales. HANI, en su libro sobre "El simbolismo del templo cristiano", 1972, nos dice: "En el simbolismo tradicional, toda pila bautismal representa el Océano primordial, las "Aguas" del Génesis sobre las que se cernía el Espíritu de Dios para obrar la creación. Y por referencia a esas aguas es por lo que el bautismo o la pila bautismal poseen el poder de obrar una regeneración, una re-creación".

El Cañón nº 6

Fundación Concha Espina

Periódico trimestral de Reinosa y Campoo

Coordinación: Pilar Lorenzo Diéguez

Consejo editor: Miguel Ángel Pérez Jorrín, Lorena Martínez, Verónica Sampedro, Belén Maza y Nacho Zubelzu.

Contacto: redaccionreinosa@yahoo.es

El Cañón nº 8

Fundación Concha Espina

Periódico trimestral de Reinosa y Campoo

Coordinación: Pilar Lorenzo Diéguez

Consejo editor: Miguel Ángel Pérez Jorrín, Lorena Martínez, Verónica Sampedro, Belén Maza y Nacho Zubelzu.

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Los Carmelitas Descalzos en Reinosa

Fray Pedro Ortega

El crecimiento demográfico que de los años 1920 a 1930 tuvo la ciudad de Reinosa, y que paso de 4.180 a 8.606 habitantes (1), obligó al Arzobispo de la sede metropolitana burgalesa -de la que dependía Reinosa- el Excmo. Sr. D. Manuel de Castro y Alonso, a buscar ayuda de religiosos para que colaborasen con los sacerdotes seculares en la promoción espiritual de los fieles. Los reinosanos pedían una comunidad religiosa(2), y aun concretaban su petición en los Carmelitas Descalzos (3). El Prelado burgalés, terciario de la Orden, vio muy bien esta petición.

Campoo en la edad moderna: el marco administrativo y los órganos de gobierno. (I)

Agustín Rodríguez Fernández

Preámbulo
En el transcurso de la Edad Moderna, las es­tructuras de la administración local en el territorio histórico de Campoo se articularon conforme a una gradación de niveles, que se correspondían con las diferentes categorías de los propios entes en que se organizaron las comunidades que ocupaban y arti­culaban el ámbito espacial campurriano, indepen­dientemente de que sus regímenes jurisdiccionales fueran de realengo o señoriales. Estas entidades socioeconómicas, que constituían a la vez unida­des administrativas, se identificaron, siguiendo un orden ascendente y teniendo en cuenta su menor o mayor ámbito espacial y jerarquía jurisdiccio­nal, con los barrios/aldeas, concejos, villas y otras unidades administrativas de carácter supraconcejil, tales como los concejos mayores y hermandades de concejos.

Bolos en Campoo

Miguel Ángel Sáiz Barrio

INTRODUCCIÓN
Seguramente la principal manifestación lúdica, de cualquier civilización conocida, se ha expresado a través del juego. Individual o colectivamente, sus in­dividuos, valiéndose de los elementos y espacios más simples encontrados a su alcance, se las han ingeniado para transfor­marlos en diversos artilugios y campos para su divertimento.
El primer humano que arrojó un canto, con la intención de ejercitar su puntería sobre un tronco, palo, piedra, etc., puso en marcha un entretenimiento que con el devenir de los tiempos, derivaría en las diversas modalidades bolísticas.
En las aldeas de la Merindad de Campoo, este primitivo es­parcimiento orientó a sus moradores, fundamentalmente hacia dos fórmulas de práctica del juego de los bolos: el pasabolo-tablón y, en especial, el predominante bolo palma o montañés.
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