El romancero de tradición oral en Campoo

Beatriz Valiente Barroso

(1)La catalogación y el estudio del patrimonio etnográfico es, sin duda, una tarea necesaria y fundamental. Especialmente en lo relativo a la cultura inmaterial, ya que debido a su propia esencia, es la más susceptible de perderse (2). Uno de sus capítulos principales es la tradición oral y, dentro de ella, el estudio del Romancero. Su investigación ha sido abordada desde diversas perspectivas y evolución (3). A pesar de que el primer texto romancístico que se conoce en la Península Ibérica hasta el momento data de 1421 (4), habrá que esperar casi dos siglos, con el desarrollo de las disciplinas científicas, para que el estudio del Romancero de tradición oral en la Península sea una realidad irrefutable. Dos siglos más para el comienzo del estudio del Romancero de tradición oral en Cantabria. Y a la segunda década del siglo XX para la recogida de los primeros textos romancísticos en tierras campurrianas.

Ebro, el río molinar. Restos de una antigua tradición

Roberto Lacalle Calderón, Fernando Prieto Serrano, Juan Antonio Santiago Muriel, Pedro Luis Serrano Gómez y Laura Valdizán Arcera

Vengo de moler morena
de los molinos de abajo.
Duermo con la molinera,
no me cobra el trabajo

Popular

   Ocultos, sencillos y grandiosos, silenciosos, desconocidos y sin duda únicos, los molinos y batanes, electras y más molinos, aprovechamientos hidráulicos todos, se presentan como la enésima de las sorpresas que de la mano del Ebro, aún nos depara Campoo. A la vera del río entre los ríos, aquí donde todavía es casi arroyo, se extienden desde Fontibre hasta Requejo, puerta del pantano, cerca de una docena de ingenios, que en tiempos pasados con el ruido de sus piedras animaban la vida campurriana.

El lenguaje de las campanas

Museo Etnográfico El Pajar

Los toques marcaban la vida cotidiana de los pueblos

La campana era y es en la sociedad rural tradicional la voz de Dios que reúne al pueblo y al clero, que atrae todo lo bueno y expulsa todo lo malo. En ocasiones llama a alegría y fiesta, otras a dolor y pena, e incluso da la señal de alarma por algún peligro. Todas las iglesias parroquiales tienen, o tuvieron, como mínimo en sus espadañas o torres dos campanas con distinta sonoridad: la grave, denominada popularmente macho y la aguda, denominada hembra. Se identifican también dos tipos de campanas: las romanas y los esquilones.

El rabel campurriano: entre el ayer y el mañana

Tomás Macho Gómez

NOTA PRELIMINAR

   El hecho de poner este título puede parecer un poco pretencioso y, sin duda, lo es. En primer lugar porque no hay un modelo, ni una forma de coger el instrumento exclusiva nuestra y, en segundo lugar, porque va a resultar difícil captar las características comunes, dentro de una rica individualidad, tanto de lo constructores como de los tañedores.

La publicidad que sobrevive

Pilar Lorenzo Diéguez

La historia de los anuncios que marcaron una época en el comercio

Cuando los carteles de Chirigata eran casi la máxima innovación publicitaria, los viejos comercios de Reinosa se hacían propaganda con los letreros que adornaban sus fachadas. Hoy todavía hay quien resiste las nuevas modas, las quiebras, los cambios de uso y el vendaval de cierres que provocó las subidas de los alquileres. Y algunos, precisamente, han aflorado por esas obligadas mudanzas que han dejado al descubierto su historia.

Poder y nobleza en la región cantábrica: la formación de la élite política en Campoo en la Baja Edad Media

Jesús Ángel Solórzano Telechea

INTRODUCCIÓN
En el territorio de Campoo, durante los siglos XIV y XV tuvo lugar un importante proceso, que fue el re­sultado de la formación del Corregimiento de Cam­poo con sus hermandades y de una red de alianzas nobiliarias, basada en los enlaces matrimoniales. Para explicar este proceso es necesario, en primer lugar, exponer los distintos escenarios en que se desarrollaron los diversos ámbitos competenciales en el territorio campurriano entre los siglos X al XV; en segundo lu­gar, se atenderá a la forma en que se distribuyeron territorialmente los titulares de esos ámbitos de poder y los conflictos que suscitaron. En tercer lugar, las personas físicas y jurídicas que ejercieron distintas competencias en el territorio produjeron, en última instancia, la individualización de Campoo, así como de los diversos marcos de encuadramiento social (1).

La actividad dramática de Demetrio Duque y Merino y el teatro en Reinosa a finales del siglo XIX

Raquel Gutiérrez Sebastián y Teodoro Pastor Martínez

Dentro de la desconocida obra de Duque y Merino quizá el rincón más ignorado sea el de su actividad teatral. Aunque los investigadores podemos deducir indirectamente por la documentación que poseemos su interés por el teatro, en la bibliografía más clásica sobre este reinosano ilustre (bastante escasa por cierto) encontramos o bien un silencio sobre sus labores como comediógrafo e incluso como crítico teatral, o bien la declaración manifiesta del desconocimiento de tal actividad. Esto último sucede, por ejemplo, con las líneas que Santiago Arenal dedica a los quehaceres dramáticos de Duque y Merino: "Tenemos que confesar que no nos ha sido posible haber encontrado en parte alguna las obras teatrales que como de él mencionan quienes han dedicado sucintas notas informativas al escritor reinosano". (Arenal, 1951 :LVI).

Las Justas Literarias. Aproximación a su historia

Javier González Díez

La Gala de las Justas Literarias, presidida por la Reina y Damas de las Fiestas de San Mateo, que se celebra en el Teatro Principal, marca el inicio de estas fiestas de Reinosa y constituye una de sus señas de identidad, junto al desfile de carrozas y el Día de Campoo. Este Certamen Poético es uno de los más antiguos de cuantos se convocan actualmente en España.

Añoranzas

Justo Martínez González

Imprime: Gráficas Sergu
ISBN 13: 978-84-300-7653-6
ISBN 10: 84-300-7653-0

Edición: 1. ed.
Fecha Edición: 09/1982
Publicación: AUTOR EDITOR 3
Descripción: 434 p. 16x22 cm
Encuadernación: rúst.

Los viejos buhoneros

Museo Etnográfico El Pajar

La venta por los caminos de Castilla en un carro de vacas
Lantueno, a la vera del Camino Real de Castilla a Santander y con estación de tren desde la construcción del ferrocarril de Isabel II, fue un lugar de residencia de carreteros y gentes dedicadas a la venta ambulante, los viejos buhoneros.
 
Sus mercaderías eran variadas. La garauja y el laurel venían a venderlos los artesanos montañeses, principalmente de los pueblos de Los Tojos, Bárcena Mayor, Saja y Cabuérniga. Los carpanchos y garrotes se les compraba a los vecinos de Santiurde, los cestos con asas para sembradura y garrotas a los de Somballe, las albarcas a los de Rioseco y Santiurde de Reinosa, los palillos para mangos de escoba se hacían en Lantueno. la piedra de sal se compraba en la mina de Cabezón, las patatas campurrianas se adquirían en el mercado de los lunes y la paja en Castilla. Estas fueron las principales mercancías a vender.
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