El tiempo de las mayordomas

Museo Etnográfico El Pajar

Pequeña historia de una figura perdida de la religiosidad popular
 
Dentro de los numerosos roles sociales tradicionalmente encomendados a las mujeres en el ámbito rural es digno de destacar a las que eran nombradas mayordomas de la Iglesia Parroquial, ya que esta es una referencia físico-simbólica de la integración de la comunidad local.
 
El párroco hacía la selección entre las mozas solteras de la comunidad buscando su buena apariencia, recato en la vestidura y buena conducta cristiana, pues serían las encargadas de las labores de mantenimiento y decoro del templo.
 
Destaca entre esas labores como muy principal la de vestir, ornamentar y mantener cuidadas las tallas de imágenes sacras que estaban vestidas en los altares. Muy especialmente la de la Virgen, ya que ésta para los fieles tiene ese especial carisma de lo intocable, lo divino, lo puramente celestial que las manos humanas no se atreven a tocar. Estas tallas son a su vez representaciones de diosas-madres o madres tierra, reminiscencia de antiguos cultos a la fertilidad.

Del vestir tradicional a la modista

Museo Etnográfico El Pajar

La mejora de las comunicaciones trajo la ropa moderna a Campoo
 
La Merindad de Campoo tuvo his­tóricamente una indumentaria tradicional muy equilibrada para las diferentes labores y épocas del año. La ropa solía ser heredada de padres a hijos y los desgastes y las reposiciones de prendas se realizaban en casa, principalmen­te con lana y lino.
 
La transformación de estos ma­teriales en fibra textil era un pro­ceso familiar de las largas noches de hila, y su transformación en lienzos y el abatanado de los pa­ños era contratado a los tejedores. Este sistema tradicional se fue ex­tinguiendo con la entrada del si­glo XX por la introducción de la nuevas tendencias en el vestir, con la llegada de telas, sedas y paños elaborados industrialmente en manufacturas que acercaban el producto a su consumidores hasta la puerta de su casa con un cos­te que empezaba a ser asequible para su economía.

El Desnieve

El Duende de Campoo

Por El Duende de Campoo Año 1957
 
La giraldilla de la torre apunta con su flecha de hie­rro hacia el Sur. La barrena ingente de elevadísima montaña no logra contener el ímpetu de los pardos nubarrones, que vuelan sobre ellas en alas potentes y ligeras de un viento huracanado. La nieve de los gla­ciales se deshace rápidamente; es un arroyo cada sen­dero del monte, y el hilo de agua de los regajales, que se mueren de sed en el estío, se ha convertido en to­rrente vocinglero y avasallador. Inundáronse los ansares; de los altos taludes de las hoces se desprenden con la nieve grandes masas de tierra y piedra, que los turbiones arrastran hasta lo llano de la vega. Rásganse a intervalos los vellones grises de las nieblas en las as­perezas de los picachos, dejando entrever un jirón de cielo de un azul pálido, dando paso a un haz de rayos mortecinos, que hacen brillar por un momento las go­tas de las reciente llovizna, como perlas engastadas en las briznas de la pradera.

9+2 al natural

Daniel Guerra de Viana

Fecha Edición: 11/1997
Fecha Impresión: 11/1997
© De la presente edición: Sergio Balbontín, Emma Campos, Julio Ceballos Rodríguez, Mª Teresa Fernández García, Mª Antonia García Rucandio, Daniel Guerra de Viana, Maribel Gutiérrez Pardo, Pilar Lorenzo Diéguez, Lucía Lucio Martínez.

Toponimia campurriana: Poblamientos y propietarios

José Luis Gutiérrez Cebrecos

Tras haber publicado en esta revista mis etimologías de Reinosa y Campoo, inicio ahora una pequeña serie de artículos sobre otros topónimos campurrianos. Como es lógico, no pretendo ser exhaustivo; sólo trataré de aquellos topónimos de los que pueda dar alguna explicación. En algunos casos, la etimología ya es conocida por los especialistas en la materia, pero conviene divulgarla aunque sólo sea para desechar las etimologías erróneas que circulan entre los aficionados; en otros casos, expondré por primera vez mi propia opinión adecuadamente razonada.

En esta entrega me ocuparé de los topónimos que aluden al tipo de poblamiento (como villa, quintana, etc.) y, como caso particular, de los que incluyen el nombre de su posesor o propietario.

Sobre el pastoreo en la Merindad de Campoo. Algunas evidencias de la arqueología del paisaje

Manuel García Alonso

"Cuervos pa arriba, pastor buena vida; cuervos pa abajo, pastor boca abajo"
(refrán popular aguayés)

LA IMPORTANCIA HISTÓRICA DEL PASTOREO

Es una constante histórica de las tierras de esta antigua merindad el gran peso de la ganadería. El sostén de sus habitantes, el origen y desarrollo de sus plazas y villas, han tenido que ver con el pastoreo y las ferias de ganado. Reinosa, Aguilar, Ruerrero o Soncillo muestran en sus calles y plazas la evidencia de esto (1), y los pueblos campurrianos permiten aún comprobar en sus corrales, callejas, cerraduras y veredas la misma realidad.

Guerrilleros campurrianos en la Guerra de la Independencia

Nicanor Gutiérrez Lozano

Edición: 1ª ed., 1ª imp.
Fecha Edición: 12/2008
Publicación: Cantabria Tradicional, S.L. Ramón Villegas López
Descripción: 150 p. il. col. 21x15 cm
Encuadernación: rústica
Impime: Artes Gráficas J. Martínez, S.L.

DL: SA-985-2008
ISBN 13: 978-84-96042-70-4

Mazo y agua

Museo Etnográfico El Pajar

Pisones, pisas y batanes en la geografía de Campoo
 
Los tejidos de lana al salir de los telares presentan intersticios entre los hilos y en sus cruzamientos que hacen que sean más o menos permeables al aire y al agua. Cuando de estos tejidos se querían obtener paños para vestidos o mantas, convenía cerrarlos, esto se lograba enfurtiéndoles mediante el pisado hasta lograr la calidad deseada.

Reinosa, los prolegómenos de una ciudad

Miguel Ángel Sánchez Gómez


Reinosa es, junto a Torrelavega y Santander, el único núcleo habitado de Cantabria con cierta entidad que tiene el título administrativo de ciudad.

Reinosa en tiempos del Marqués de Ensenada: panorama de cambios entre el Antiguo Régimen y la modernidad ilustrada

Encarnación-Niceas Martínez Ruiz

REINOSA, COYUNTURA E INFRAESTRUCTURAS

A mediados del siglo XVIII, coincidiendo con los reinados de Fernando VI y Carlos III. Reinosa se beneficia de los planes e infraestructuras con los cuales los ministros ilustrados de los Borbones querían articular el país. El impulso decidido de las obras públicas comprendía tres aspectos: puertos, carreteras y canales: era la "revolución de los transportes" en palabras del que fue ministro de Hacienda, Zenón de Somodevilla y Bengoechea, marqués de la Ensenada.

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