Apicultura en la Merindad de Campoo: datos históricos

Encarnación-Niceas Martínez Ruiz

INTRODUCCIÓN

La apicultura constituye una actividad agraria que ha gozado en Campoo (1) de una importante presencia histórica. Durante el siglo pasado los colmenares abundaban todavía en los pueblos, conservando en gran medida los métodos de explotación tradicionales. En la Aldea de Ebro en la primera mitad del siglo XX los vecinos tenían que proteger las colmenas del apetito de los osos, poniendo dispositivos de hojalata que hicieran ruido y los ahuyentaran. Al igual que en otras zonas altas de Cantabria la miel de esta comarca tiene un color oscuro característico proveniente de plantas como el roble o el brezo, uno de los tipos de miel más valorados (2).

Nueva taxonomía del fetiche

Ricardo González García

NUEVA TAXONOMÍA DEL FETICHE
Exposición del 24 de enero al 1 de marzo de 2014

CATÁLOGO
Edita: Consejería de Educación, Cultura y Deporte
Textos: Óscar Alonso Molina, Ricardo González García, Fernando Zamanillo Peral
Diseño Gráfico, maquetación y fotografías: Cristina del Campo
Traducción: Diálogo Traducciones
Impresión: Gráficas Copisán
Depósito Legal: SA-29-2014
ISBN:978-84-6168156-3
 

El Cañón nº 9

Asociación Cultural El Cañón

Periódico trimestral de Reinosa y Campoo

Coordinación: Pilar Lorenzo Diéguez

Editor: Miguel Ángel Pérez Jorrín

Contacto: redaccionreinosa@yahoo.es

Las pandereteras

María Elena Marchena Ruiz

INTRODUCCIÓN

      Una de las manifestaciones más características de la comarca campurriana, dentro del folclore representado por la música, el canto y el baile, es la figura de la panderetera que, aunque es un personaje presente en toda Cantabria y en la mayor parte del norte de España (se extiende por León, Zamora, Salamanca, hasta el centro de la meseta, según Hoyos Sainz), es sin embargo en Cantabria y Campoo donde adquiere un relieve especial. La panderetera no es simplemente una mujer que toca un instrumento, sino que a su ritmo canta unas coplas que, en muchas ocasiones, ella misma ha compuesto. La figura de la panderetera es una institución que tiene una acusada personalidad dentro del folclore local.

Reinosa, el paso del tiempo

Miguel de Celis Cabezón - Daniel Guerra de Viana

Edición: 1ª ed., 1ª imp.
Fecha Edición: 01/2004
Publicación: Cantabria Tradicional, S.L. Ramón Villegas López 
Descripción: 176 p. il. col. 27x21 cm 
Encuadernación: rústica
 

ISBN 13: 978-84-96042-14-8
ISBN 10: 84-96042-14-6

Camesa-Rebolledo. ¿Vera luliobriga?

Ángel Fernández Vega - Javier Peñil Mínguez - Serafín Bustamante Cuesta

Este artículo tiene un premeditado carácter de en­sayo y una confesable finalidad: la difusión de una teoría apoyada sobre los avances logrados gracias a los sondeos realizados entre 2003 y 2005 por nuestro equipo en el yacimiento de Camesa-Rebolledo. Se nos ha invi­tado reiteradamente en medios locales a dar a conocer resulta­dos pero nos hemos resistido hasta ahora porque estamos trabajando sobre una hipótesis a verificar.
La insistencia y los compromisos adquiridos motivan este artículo que profundiza en lo sugerido con motivo de la expo­sición que ya se ofrece en el arqueositio de El Conventón en Camesa-Rebolledo: hay ahora más argumentos para defender que luliobriga estaba en Camesa, que para mantener la atribu­ción de Retortillo.

El ayuntamiento de la Hermandad de Campoo de Suso (Antecedentes de su gestación en 1881)

Agustín Rodríguez Fernández

INTRODUCCIÓN. CAMPOO DE SUSO EN EL ANTIGUO RÉGIMEN
Desde los tiempos medievales, el territorio ocupado hoy en día por el municipio de la Hermandad de Campoo de Suso eran tierras del rey. Sus pueblos y concejos, así como sus habitantes, dependían, por tanto, de la jurisdicción real. Teóricamente hombres libres pero faltos de la suficiente protección de la corona debido a la inestabilidad po­lítica del reino de Castilla en la Baja Edad Media, ocasionada por la minoridad de sus monarcas y consiguientes luchas civiles, los vecinos de Campoo de Suso, al igual que los de gran parte de las tierras comprendidas entre el Duero y el mar Cantábrico, se vieron obligados a encomendarse, en régimen de behetría, a de­terminados señores particulares a cambio de la seguridad que el rey no podía darles. Es así como los veinticuatro pueblos de Campoo, salvo puntuales manifestaciones de señorío abacial (monasterios de San Pedro de Cardeña y de San Pedro de Cer­vatos), se constituyen en otras tantas behetrías colectivas.

La cobertera vegetal de Alto Campoo

Jesús Varas Cobo

Un proyecto de recuperación impulsado desde la administración
Hoy en día la sociedad es consciente de que la actividad humana genera impactos sobre el entorno donde se desarrolla. Igualmente, ha comprendido que necesita compatibilizar, en la medida de lo posible, el uso de los recursos natu­rales con su conservación, para así poder garan­tizar la disponibilidad de los mismos en el futuro. Cantabria no es ajena a esta tesitura y es por ello que desde distintos sectores de la sociedad, como la Administración Pública, empresas públicas, or­ganizaciones no gubernamentales y sociedad orga­nizada en general, se han impulsado distintos pro­yectos encaminados a garantizar la conservación de los recursos naturales.

El pastoreo comunitario

Museo Etnográfico El Pajar

Los "vecerus" eran los encargados de guardar por turnos el ganado

En nuestra Merindad de Campoo, desde el Medievo hasta mediado el siglo XX las comunidades vecinales permanecieron ancladas en ancestrales estructuras económicas y sociales rigiéndose en concejo público, donde se dictaban las normas de convivencia vecinal y aquellas que incidían en el aprovechamiento de los bienes del común, como eran el monte y los pastos. Se trataba de un modelo primitivo, basado en la subsistencia, donde el dinero apenas circulaba y las familias eran autosuficientes y con una prole muy numerosa para hacer frente al pastoreo y las faenas agrícolas.

El trabajo de un herrero campurriano: Antonio Martínez, el herrero de Espinilla

José Antonio Gutiérrez Delgado

 
INTRODUCCIÓN
Con la finalización del siglo XX no sólo terminó la vi­gésima centuria de nuestra era sino que, además, cer­tificó lo que se iba produciendo en los últimos años: la desaparición de formas de vida, actividades y oficios en el me­dio rural de la comarca de Campoo. Es el caso de los herreros: ya no quedan en los pueblos ni en Reinosa. Unos abandonaron la profesión por otra mejor remunerada en la industria; otros se jubilaron y, en todos los casos, principalmente porque a partir de la mecanización del campo y la decantación mayoritaria por la ganadería en todos los municipios, el oficio de herrero se hi­zo prescindible.
Sin embargo, el herrero a lo largo de la historia ha sido ne­cesario en la vida tradicional de los pueblos porque de él de­pendía la reparación y la fabricación de herramientas y utensi­lios para la actividad doméstica y productiva.
El herrero de los pueblos era también cerrajero y herrador: por eso junto a la fragua era frecuente hallar el herradero nece­sario para calzar con callos (bueyes y vacas) y herraduras (caba­llos y yeguas) a los animales de labor.
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