La noche en Cantabria

Íñigo Fernández García - Francisco García Mancebo

Edición: 1ª ed., 1ª imp.
Fecha Edición: 04/2008
Fotografías: Humberto Bilbao, Pedro F. Palazuelos
Edita: Asociación Empresarial de Hostelería de Cantabria
Publicación: Creática Ediciones 
Imprime: Campher
Descripción: 228 p. il. col. 24x22 cm 
Encuadernación: rústica 

La Galería 4

ACER (Asociación de comerciantes y empresarios de Reinosa)

La Galería
Número 4. Diciembre 2012


EDITA: ACER (Asociación de comerciantes y empresarios de Reinosa),
COORDINACIÓN: ACER (Asociación de comerciantes y empresarios de Reinosa), Legado Comunicación S.C.
REDACCIÓN: Adrián Alonso, Benhur Valdés, Blanca Carbonell
COLABORACIONES: Casa de la Cultura "Sanchez Díaz", Ernesto Sardina, Ivelyse Aguilar, La Casa de Fresno, Teodoro Pastor
PORTADA: "Tatuaje", Jose Espurz. Óleo y lienzo. 2012

La caza en Campoo

Ramón Rodríguez Cantón

Los escritores que se han ocupado del tema de la caza, sobre todo si a la vez que investigadores son aficionados a este deporte, suelen ser indulgentes al tratar el tema de los cazadores furtivos, que, como dice Hoyos Sainz, "son los cazadores primitivos y naturales, el enemigo admirado y envidiado por el cazador de alcurnia". De ellos se ocupó el Conde Yebes en su obra Veinte años de caza mayor y el poeta Villalón les dedicó un poema.

La Fontoria, una historia de baños

Museo Etnográfico El Pajar

De mina de magnesita a piscina ciudadana y lugar de encuentro
 
De los paseos que realizaban los vecinos de Reinosa, uno de los que gozaba de mayor belleza y encan­to natural se encontraba en el ve­cino pueblo de Fresno del Río: pa­rajes como Monasterio, la Dehesilla y sus alrededores o la pradera de Santa Ana, formada por una in­mensa alfombra verde, en cuyo alto se encuentra su ermita. En los meses de agosto y septiembre se recogían allí las aromáticas y be­neficiosas manzanillas. La tarde finalizaba con una agradable me­rienda y los jóvenes en el tardío alargaban la estancia para comer las patatas asadas, para lo cual pre­paraban una hoguera con los palucos de los arbustos y los moñigos secos de la pradera. En el res­coldo de sus brasas se metían las patatas enteras, en muchos casos procedentes de los patatales cer­canos, sacadas tras la ‘cata del pie’ para que nadie notara su falta. Una vez asadas, se pelaban y untaban al tiempo de comerlas con la sa­brosa mantequilla campurriana.

El pan, de artesanía a industria (I)

Museo Etnográfico El Pajar

El crecimiento de la población por la llegada de La Naval revolucionó el sector

A principios del siglo XX había un dicho popular sobre Reinosa que decía que sus lugareños comían pan de Hierro, carne de Gato y bebían vino de Pozo. Estos eran los apellidos de tres prestigiosos comerciantes de los muchos que se iban instalando en la floreciente villa, que se encontraba en pleno desarrollo por la creciente industrialización propiciada por pequeñas fábricas y artesanos.

Chelo Matesanz

Chelo Matesanz - Juan Carlos Román

La mariposa ahogada en el tintero (.... cómo sobrevivir en la penumbra cultural)

 
... Bajó el bachiller Botelus por la rúa de los Balcones, saludando a diestro y siniestro, abriendo las blancas manos sobre el pecho por si alguien salía a admirárselas, sil­bándole a un perro, canturreando ejemplos de Quintiliano, a veces la flor latina del retórico interrumpida por un regüeldo aguado y áspero del conejo en salmorrillo del almuerzo...
(A. Cunqueiro, de "Vida y fugas de Fanto Fantini")
 
Recientemente visité una exposición en un cono­cido y cercano centro de arte. Era un proyecto de un prestigioso comisario, y similar a otras muestras que podemos ver en espacios artísticos de catego­ría parecida. No se si porque me acerqué a alguna de las obras con ciertos prejuicios basados ya en la experiencia, o por qué, pero la cuestión es que me sentí cansada (la verdad) y hastiada de ver lo mismo una vez más (aunque reconozco que para estas cosas, cada vez voy teniendo más sentido del humor). En una sala estaba prohibido entrar, tenías que descalzarte para llegar a contemplar algo al fondo, en otra había que pedir un permiso y lue­go te prestabas a un juego "muy divertido" en el que el "portero" (que creía también formar parte de la obra) te podía cerrar la puerta en diferentes habitaciones. Si eras admitida, debías prestarte a ser encerrada... No acepté las reglas, ya que las ex­periencias que "otro" tiene del arte o de la vida, no deseo "sentirlas" físicamente en mi propia carne. No quiero subirme a una noria para saber lo que es el vértigo, ni quitarme el aire para saber lo que es morir ahogada, y sobre todo sin que sirva para nada.

Una romería campurriana en el primer tercio del siglo XIX

José A. Gutiérrez Delgado

Los usos y costumbres populares en la Merindad de Campoo han experimentado en la segunda mitad de este siglo una transformación tan profunda, que a las nuevas generaciones se les hace difícil imaginar los aspectos más representativos de la vida tradicional rural.

Toponimia campurriana: el agua (I)

José Luis Gutiérrez Cebrecos

En este artículo de la serie "Toponimia Campurriana" trataremos de los nombres de lugar de la comarca campurriana relacionados con el agua; es decir, de los hidrotopónimos.
  
GENERALIDADES
 
  Un sencillo derivado de agua es AGUAYO, a través del latín Aquarium (abrevadero, pila de agua) o del adjetivo Aquarius (relativo al agua), por ser lugar de abundantes arroyos. La evolución fonética del sufijo -ariu es de tipo italiano (acquaio), ya que la variante normal está representada por AGÜERO (o por el femenino AGÜERA) en la misma Cantabria.
  Aunque se trata de un orónimo, es digno de mencionar aquí el Pico TRES MARES, antes llamado Pico TRES AGUAS (así figura p. ej. en el mapa escala 1/50 000 del I.G. Catastral n° 82, año 1931). Es bien sabido, aunque aún muchos lo ignoren, que de este singular trifinio hidrográfico proceden las aguas que vierten a los tres mares de la Península Ibérica.

Vías que unen

Museo Etnográfico El Pajar

Siete empresas llegaron a ofrecer líneas de autobús en la comarca para completar al ferrocarril
 
Viejas sendas, cordadas, carrales, vías antiguas de herradura, calzadas, caminos y cañadas dieron paso a las calzadas romanas, en un principio realizadas por los legionarios para unir las ciudades conquistadas, siguiendo este modelo de construcción hasta la Edad Media, cuando pasaron a ser rutas más transitadas y seguras, entre los núcleos de población. Estas rutas ofrecían a sus transeúntes portalones, tabernas, ventas y hospitales donde descansar y soltar los animales; por ellas pasaban soldados, viajeros a pie, con cabalgadura o en carruajes, rebaños de ganados, caravanas de mercancías comerciales... Todo un trasiego que era portador de culturas, costumbres y tradiciones, donde se mezclaban formas de vida, lenguaje, creencias y folklore.
 

El yacimiento de El Torrejón de las Henestrosas

Ramón Bohigas Roldán

ANTECEDENTES

   Quisiera iniciar esta disertación recordando las causas por las que se inició la excavación en el yacimiento de El Torrejón obedecen a una doble gama de razones.
   En primer término habríamos de reseñar los propios antecedentes de investigación arqueológica en el yacimiento.
   Éstos eran conocidos desde los años 40 en que el entonces párroco de Las Henestrosas de Las Quintanillas, D. Teótimo Gallo, recabó la presencia en la localidad del P. Jesús Carballo, a la sazón director del Museo Regional de Prehistoria y Arqueología de Santander, motivada por el descubrimiento de varias estelas y términos augustales en el entorno de la iglesia parroquial de Santa María de las Henestrosas, donde aún se conservan parte de ellas.

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