¿A que llamamos Campoo? Reflexiones sobre el paso de "territorio" a realidad jurídico administrativa en la Edad Media

Javier Ortiz Real

En la documentación más antigua que se conserva correspondiente a los siglos IX y X aparece ya Campoo como un ámbito territorial y poblacional plenamente definido, distinto y apartado de otros ámbitos limítrofes como es el de las Asturias de Santillana, Liébana o Castilla, a través de referencias documentales a "territorium de Campo"; "territorium de Campo Pau"; "urbe Campodii"y otras como "Campo Patenti"(1). Ello supone por tanto que en torno al año mil de nuestra era existía una configuración propia que la misma documentación permitirá conocer en su realidad jurídico administrativa durante los siglos posteriores y que responde a una personalidad de rasgos físicos distintos al resto de la región tanto por su orografía cuanto por su clima, diferenciado del de la zona costera de Cantabria (2).

La minería en Campoo (I)

Santiago Delgado Rodríguez - Julio Manuel De Luis Ruiz

INTRODUCCIÓN Y OBJETO

La comarca de Campoo aunque quizás no tenga la tradición minera que puedan tener otras comarcas vecinas como pueden ser Barruelo de Santullán con la minería del carbón, Torrelavega con la minería del zinc o Mataporquera con las explotaciones de caliza para su cementera, sí que es cierto que a lo largo de los años ha desarrollado una minería, de tamaño generalmente reducido, pero suficiente para poder extraer del subsuelo las materias primas existentes en él. La obtención de materia prima constituye la base para el desarrollo económico, industrial y social de las comarcas en general y en Campoo aunque la minería no es tan relevante como puede ser en otras comarcas, por lo menos sí contribuye al sostenimiento del desarrollo local.

El Cañón nº 25

Asociación Cultural El Cañón

Periódico trimestral de Reinosa y Campoo
Primer trimestre de 2015

Dirección: Pilar Lorenzo Diéguez

Editor: Miguel Ángel Pérez Jorrín

Contacto: redaccionreinosa@yahoo.es

Colaboradores: Nacho ZubelzuMargarita Rodríguez, José Manuel López, Izara García Rodríguez,  Guillermo Gutíerrez Nunes, Florentino García, Jesús González, Francisco Javier Flores Merino, Casa de Cultura Sánchez Díaz y Museo Etnográfico El Pajar Proaño.

El Marquesado de San Miguel de Aguayo y su obra indiana

Manuel García Alonso

    En un artículo anterior en esta misma publica­ción (GARCÍA ALONSO 1999) ya pusimos de manifiesto que la villa de San Miguel de Aguayo y su barrio de Santa Olalla fue durante la Edad Moderna un señorío jurisdiccional, concreta­mente un marquesado. Ahora volvemos sobre esta cuestión porque aún es menos conocido el papel protagonista que los marqueses con ese título tu­vieron en el Nuevo Mundo, concretamente en la conquista y colonización del enorme territorio de frontera entre la Sierra Madre Oriental y el Seno Mexicano, por entonces los confines del imperio hispánico.

El Cañón nº 30

Asociación Cultural El Cañón

Periódico trimestral de Reinosa y Campoo

Tercer trimestre 2016

Dirección: Pilar Lorenzo Diéguez

Editor: Miguel Ángel Pérez Jorrín

Contacto: redaccionreinosa@yahoo.es

Nuestra Señora la Virgen de Labra, patrona del Ayuntamiento de la Hermandad de Campoo de Suso

Nicanor Gutiérrez Lozano

Edición: 1ª edición
Fecha Impresión: julio de 2011
Publicación: Cantabria Tradicional, S.L. Ramón Villegas López 
Descripción: 112 p. il. 21x15 cm 
Encuadernación: rúst.
ISBN 13: 978-84-938220-5-7

La conquista romana de Campoo: arqueología de las guerras cántabras

Eduardo Peralta Labrador

LOS CÁNTABROS EN LA CONQUISTA ROMANA DE HISPANIA

Las Guerras Cántabras fueron la culminación de la V ¿y conquista romana de Hispania iniciada doscientos años atrás cuando los Escipiones desembarcaron en Emporion (218 a.C.) para combatir a los ejércitos cartagineses en suelo peninsular. En los años que sucedieron al término de la IIª Guerra Púnica, concretamente en el año 195 a.C, el cónsul Marco Porcio Catón, al frente del ejército destinado en la Citerior, que luchó contra los hispanos sublevados del área catalana, descendió hasta Turdetania y regresó a continuación por Celtiberia, acampando ante Numancia, parece que tuvo noticia de los cántabros o se enfrentó a algún grupo de ellos porque en uno de los fragmentos que han llegado a nosotros de su obra Origines se encuentra la mención más antigua de este pueblo del Septentrión Hispano, al que con precisión sitúa en el nacimiento del Ebro: "... el río Hiberus; nace en los cántabros, grande y hermoso, abundante en peces" (Origines, VII).

Los alimañeros

Museo Etnográfico El Pajar

El control de los daños de los depredadores se convirtió en un oficio en los montes de Campoo

El alimañero fue una persona de servicio para la comunidad, con una serie de cualidades: temple, valor, constitución física, integra­do por entero en la naturaleza, que conoce los recónditos secretos de la sierra y el monte, observador de los movimientos y comporta­mientos de las alimañas y que tie­ne la astucia de controlar su po­blación y aniquilarla cuando ame­naza superpoblación, para no per­judicar el equilibrio ecológico de la naturaleza.

 

Construcción y constructores en las iglesias románicas de Campoo

José Luis Hernando Garrido

La popularidad alcanzada por los temas más escurridizos y esotéricos en la divulgación del románico español ha ido desplazando otro tipo de aportaciones serias, de cariz material y arqueológico perfectamente documentadas a la par que tangibles. No parece muy adecuado iniciar al interesado en el arte medieval lanzando reclamos gratuitos con el fin de hacer prevalecer ocurrentes marginalia (1). El cantero que tallaba un canecillo con un personaje de portentoso falo o prefería rizar el rizo con una pareja en el climax de su acto más carnal apenas entendía de latines y solía ceñirse a un programa estipulado que era impuesto por el promotor (p. ejem. el abad Martín de Cervatos).

Lenguaje popular de la Merindad de Campoo. Estudio preliminar

José Calderón Escalada

(...)
Como en toda la Cantabria, el latín fue el que, en Campoo, durante la dominación romana y visigótica, sustituyó al lenguaje que usaron los cántabros, absolutamente desconocido para nosotros; pues, si es cierto que, en la toponimia de la región, quedan algunos nombres de pueblos y términos de la época de los primitivos pobladores de nuestras montañas, como Izara, Izarilla, Isar, Bucer, Buzandrique, Bucierca, Híjar (Igari), etc., no lo es menos que, al sernos poco menos que desconocido el significado de tales nombres, nos hallamos en la imposibilidad de establecer relación alguna entre ellos y los accidentes topográficos a que fueron aplicados. La lengua de los cántabros, con la dominación romana y visigótica, se perdió definitivamente para nosotros.
(...)

Distribuir contenido