La Virgen del Abra, patrona del valle de Campoo de Suso

Enma Campos

El hombre, consciente de su poquedad, y antes de la introducción del cristianismo, veía en los fenómenos naturales la expresión de sus castigos, de sus bonanzas, y de su ansia de trascendencia. El viento, la lluvia, la sequía, la tormenta eran sus deidades; sus iconos, los árboles, el agua, el fuego. Con el cambio de cultura que supuso la adopción del cristianismo la creencia cifrarla ya en el monoteísmo, puso su fe y su esperanza ante sus limitaciones en la imagen de la Virgen María, dando lugar a que surgieran numerosas devociones, siendo Cantabria un lugar donde este culto se extendió rápidamente. A ello contribuyó la difusión de los milagros y prodigios divulgados y cantados por poetas y juglares en el terreno civil, y por las órdenes mendicantes en el terreno religioso.

Bolos en Campoo

Miguel Ángel Sáiz Barrio

INTRODUCCIÓN
Seguramente la principal manifestación lúdica, de cualquier civilización conocida, se ha expresado a través del juego. Individual o colectivamente, sus in­dividuos, valiéndose de los elementos y espacios más simples encontrados a su alcance, se las han ingeniado para transfor­marlos en diversos artilugios y campos para su divertimento.
El primer humano que arrojó un canto, con la intención de ejercitar su puntería sobre un tronco, palo, piedra, etc., puso en marcha un entretenimiento que con el devenir de los tiempos, derivaría en las diversas modalidades bolísticas.
En las aldeas de la Merindad de Campoo, este primitivo es­parcimiento orientó a sus moradores, fundamentalmente hacia dos fórmulas de práctica del juego de los bolos: el pasabolo-tablón y, en especial, el predominante bolo palma o montañés.

Las queserías de Reinosa, avanzadas y lideres en una época (1880-1910)

Pedro Casado Cimiano

La importancia que en Reinosa ha tenido la gran industria, especialmente siderúrgica y del vidrio, ha hecho que pasara más bien inadvertida la de la industria alimentaria y mas concretamente la industria quesera, lo cual parece lógico por su relativamente pequeño tamaño, pero no por la gran trascendencia que la instalación en Reinosa de las primeras queserías industriales tuvo en la región y en el país.

Julián Santamaría

VV. AA.

Cuando uno conoce a Julián Santamaría le re­sulta abrumador el bombardeo constante de datos, citas, enumeración de amistades, críti­cas, reseñas y alabanzas que se suceden en un au­tomatismo frenético como incontestable carta de presentación sobre su obra. Son tantas y tan rele­vantes las personas de las que habla, que al final acaba pareciendo normal que te cuente, por ejem­plo, que una vez coincidió con Julio Cortázar en una fiesta y que éste le felicitó por el diseño de uno de sus carteles que, por supuesto, conocía. Así, como si nada.

El Cañón nº 27

Asociación Cultural El Cañón

Periódico trimestral de Reinosa y Campoo

Tercer y cuarto trimestre 2015

Dirección: Pilar Lorenzo Diéguez

Editor: Miguel Ángel Pérez Jorrín

Contacto: redaccionreinosa@yahoo.es

Los niños de Las Rozas evacuados a la Unión Soviética (1937)

Rubén Gutiérrez Rapp

Durante la guerra civil española, un grupo de niños de Santander y su provincia fueron evacuados a la Unión Soviética. Siete de estos niños pertenecí­an al municipio de Las Rozas de Valdearroyo. (l) Conocer sus nombres, saber por qué fueron llevados a la URSS; por qué al estallar allí la guerra no fueron enviados a un tercer país en paz; saber si volvieron a España, y saber qué les aportó su estancia en la Unión Soviética y si ellos aportaron algo con su estancia allí, es algo que requiere un amplio trabajo. Lo que aquí se pre­tende simplemente es citar de forma muy resumida unos bre­ves datos de algunos de esos niños.

El Cañón nº 30

Asociación Cultural El Cañón

Periódico trimestral de Reinosa y Campoo

Tercer trimestre 2016

Dirección: Pilar Lorenzo Diéguez

Editor: Miguel Ángel Pérez Jorrín

Contacto: redaccionreinosa@yahoo.es

¿A que llamamos Campoo? Reflexiones sobre el paso de "territorio" a realidad jurídico administrativa en la Edad Media

Javier Ortiz Real

En la documentación más antigua que se conserva correspondiente a los siglos IX y X aparece ya Campoo como un ámbito territorial y poblacional plenamente definido, distinto y apartado de otros ámbitos limítrofes como es el de las Asturias de Santillana, Liébana o Castilla, a través de referencias documentales a "territorium de Campo"; "territorium de Campo Pau"; "urbe Campodii"y otras como "Campo Patenti"(1). Ello supone por tanto que en torno al año mil de nuestra era existía una configuración propia que la misma documentación permitirá conocer en su realidad jurídico administrativa durante los siglos posteriores y que responde a una personalidad de rasgos físicos distintos al resto de la región tanto por su orografía cuanto por su clima, diferenciado del de la zona costera de Cantabria (2).

El Marquesado de San Miguel de Aguayo y su obra indiana

Manuel García Alonso

    En un artículo anterior en esta misma publica­ción (GARCÍA ALONSO 1999) ya pusimos de manifiesto que la villa de San Miguel de Aguayo y su barrio de Santa Olalla fue durante la Edad Moderna un señorío jurisdiccional, concreta­mente un marquesado. Ahora volvemos sobre esta cuestión porque aún es menos conocido el papel protagonista que los marqueses con ese título tu­vieron en el Nuevo Mundo, concretamente en la conquista y colonización del enorme territorio de frontera entre la Sierra Madre Oriental y el Seno Mexicano, por entonces los confines del imperio hispánico.

Los viejos buhoneros

Museo Etnográfico El Pajar

La venta por los caminos de Castilla en un carro de vacas
Lantueno, a la vera del Camino Real de Castilla a Santander y con estación de tren desde la construcción del ferrocarril de Isabel II, fue un lugar de residencia de carreteros y gentes dedicadas a la venta ambulante, los viejos buhoneros.
 
Sus mercaderías eran variadas. La garauja y el laurel venían a venderlos los artesanos montañeses, principalmente de los pueblos de Los Tojos, Bárcena Mayor, Saja y Cabuérniga. Los carpanchos y garrotes se les compraba a los vecinos de Santiurde, los cestos con asas para sembradura y garrotas a los de Somballe, las albarcas a los de Rioseco y Santiurde de Reinosa, los palillos para mangos de escoba se hacían en Lantueno. la piedra de sal se compraba en la mina de Cabezón, las patatas campurrianas se adquirían en el mercado de los lunes y la paja en Castilla. Estas fueron las principales mercancías a vender.
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