Apuntes Breves



El Desnieve

El Duende de Campoo

Por El Duende de Campoo Año 1957
 
La giraldilla de la torre apunta con su flecha de hie­rro hacia el Sur. La barrena ingente de elevadísima montaña no logra contener el ímpetu de los pardos nubarrones, que vuelan sobre ellas en alas potentes y ligeras de un viento huracanado. La nieve de los gla­ciales se deshace rápidamente; es un arroyo cada sen­dero del monte, y el hilo de agua de los regajales, que se mueren de sed en el estío, se ha convertido en to­rrente vocinglero y avasallador.

El viejo arte de hacer pan

Museo Etnográfico El Pajar

La hornera, una construcción vital en el Campoo de otra época

Los viejos buhoneros

Museo Etnográfico El Pajar

La venta por los caminos de Castilla en un carro de vacas

Mazo y agua

Museo Etnográfico El Pajar

Pisones, pisas y batanes en la geografía de Campoo
 
Los tejidos de lana al salir de los telares presentan intersticios entre los hilos y en sus cruzamientos que hacen que sean más o menos permeables al aire y al agua.

Los alimañeros

Museo Etnográfico El Pajar

El control de los daños de los depredadores se convirtió en un oficio en los montes de Campoo
El alimañero fue una persona de servicio para la comunidad, con una serie de cualidades: temple, valor, constitución física, integra­do por entero en la naturaleza, que conoce los recónditos secretos de la sierra y el monte, observador de los movimientos y comporta­mientos de las alimañas y que tie­ne la astucia de controlar su po­blación y aniquilarla cuando ame­naza superpoblación, para no per­judicar el equilibrio ecoló

Las coplas del Vijaneru

Museo Etnográfico El Pajar

La quema de los males del año, una tradición olvidada en la comarca de Campoo

Fielatos, la última frontera

Museo Etnográfico El Pajar

Tres puestos fiscalizaron hasta 1964 la entrada de alimentos y bienes a Reinosa
 
A mediados del siglo XIX, los fie­latos en la villa de Reinosa se en­contraban a la entrada de las prin­cipales vías de comunicación y se podían considerar como puestos fronterizos en los límites munici­pales con la Meseta Castellana, las provincias de Santander y Burgos y con Campoo de Suso.
 
Un niñi posa, el día de Reyes de 1965, ante el fielato de San Francisco.</body></html>

Julióbriga, el fin de los cántabros

Raquel de la Fuente

La ciudad romana fue uno de los centros más importantes y de mayores dimensiones de la región
 
«De los siete (¿nueve?) pueblos cántabros sólo se rememora Iuliobriga» Naturales Historia III (Plinius Secundus)
 
La ciudad romana de Julióbri­ga, enclavada en el municipio de Campoo de Enmedio, en el pueblo de Retortillo, es el recuerdo deve­nido ruina de un pasado esplen­doroso que vivió la civilización ro­mana en nuestras t

La enramá, orígenes del ligue

Museo Etnográfico El Pajar

Entre San Juan y San Pedro el mozo colocaba un ramo en la ventana de la moza pretendida e iniciaba un largo cortejo si lograba su aprobación.
 
La enramá es una de las costum­bres tradicionales que sirvió para el emparejamiento de las mozas y mozos solteros del lugar, con la fi­nalidad de facilitar futuros noviaz­gos.

Unas marzas, marzas

Museo Etnográfico El Pajar

Olea esperaba la llegada de las fiestas que presagiaban la primavera con la esperanza de dejar atrás los duros inviernos

 

En este mirador de la vertiente Atlántica, con su río Camesa, y lindero de la meseta castellana de la cual tiene influencias en el rito marcero, los lugareños deseaban que llegase el mes de marzo para dejar atrás los fríos y el encierro obligatorio del duro invierno, y anhelaban la llegada de la prima­vera.

 

Páginas

Subscribe to Front page feed