No es éste el lugar para esbozar un estudio exhaustivo de historia local, especialmente si se pretende dar una visión global de todos los aspectos que configuraron la vida de una institución tan determinante como lo fue la Iglesia en los siglos XVI a XVIII en toda la Corona de Castilla, en general, y en la zona campurriana particularmente. Hemos subtitulado estas notas intencionadamente como "apuntes para una interpretación" por considerar que es lo más valioso que podemos ofrecer en estas circunstancias: no se trata de presentar meros datos, o curiosidades sobre una comarca determinada en los siglos del pasado, sino más bien de utilizar los mismos para entender, inductivamente, las realidades generales a partir de las concretas.
Si pretendemos reconstruir el pasado histórico de cualquier civilización, resultará imprescindible contar con los restos epigráficos que han llegado hasta nuestros días. La incisión de palabras en piedra o en cualquier otro soporte duro con fines de exposición y constancia, ha desempeñado un papel importante en casi todas las culturas (1).
En ocasiones, las inscripciones constituyen los únicos testimonios para conocer aquellos periodos donde escasean otras fuentes. Su carácter primario y directo nos garantiza que han llegado hasta nosotros sin transformaciones de ningún tipo desde el momento en que se grabó el texto.
La vocación eminentemente industrial de Reinosa parte del año 1917, en que se instaló La S.E. de C. Naval por razones estratégicas para la fabricación de armamento, estando la actividad local anterior basada más en el mercadeo, al ser Reinosa paso obligado desde Castilla al mar, para el movimiento de grano entre la meseta y la costa.
FUNDACIÓN
La actual fábrica de Cantarey Reinosa S.A. inició su andadura el día 18 de junio de 1930 bajo la denominación social de Constructora Nacional de Maquinaria Eléctrica S.A., en siglas CENEMESA. Se fundaba esta sociedad en Madrid con un capital de 12 millones de pesetas, aportado en un 30,6% por SECEM, Sociedad Española de Construcciones Electromecánicas, que además aportó igualmente los terrenos sobre los que se asentó la fábrica construida en Córdoba. La Sociedad Española de Construcción Naval (actualmente propiedad del grupo Vasco Sidenor), aportó el terreno en que actualmente se encuentra Cantarey Reinosa S.A. junto con un 22,2% del capital suscrito. Con el mismo porcentaje accionarial participó el Banco de Bilbao (actualmente Banco de Bilbao Vizcaya Argentaría). La participación tecnológica corrió a cargo de Westinghouse Electric Corporation además del 16,7% del capital, junto con la de Le Materiel Electrique con un 8,3%. Ambas aportaron sus patentes y asistencia técnica.
La fiesta es "diversión y regocijo", según versión oficial competente y es, también, día distinto del común. El calendario señala muchas fiestas en el transcurso del año, algunas, como la Navidad son propias de muchos pueblos y tienen cariz religioso como las conocidas bajo la advocación de un santo y otras solemnidades religiosas de carácter periódico, indicativas de las fiestas patronales de los pueblos.
Fotografías primavera 2012. Se anuncian las novedades para la reciente entrada de la primavera.
Dichos: En abril setas mil, en mayo setas apaño, por San Juan las setas pochas están.
La venta por los caminos de Castilla en un carro de vacas
Lantueno, a la vera del Camino Real de Castilla a Santander y con estación de tren desde la construcción del ferrocarril de Isabel II, fue un lugar de residencia de carreteros y gentes dedicadas a la venta ambulante, los viejos buhoneros.
Sus mercaderías eran variadas. La garauja y el laurel venían a venderlos los artesanos montañeses, principalmente de los pueblos de Los Tojos, Bárcena Mayor, Saja y Cabuérniga. Los carpanchos y garrotes se les compraba a los vecinos de Santiurde, los cestos con asas para sembradura y garrotas a los de Somballe, las albarcas a los de Rioseco y Santiurde de Reinosa, los palillos para mangos de escoba se hacían en Lantueno. la piedra de sal se compraba en la mina de Cabezón, las patatas campurrianas se adquirían en el mercado de los lunes y la paja en Castilla. Estas fueron las principales mercancías a vender.
(...)
Como en toda la Cantabria, el latín fue el que, en Campoo, durante la dominación romana y visigótica, sustituyó al lenguaje que usaron los cántabros, absolutamente desconocido para nosotros; pues, si es cierto que, en la toponimia de la región, quedan algunos nombres de pueblos y términos de la época de los primitivos pobladores de nuestras montañas, como Izara, Izarilla, Isar, Bucer, Buzandrique, Bucierca, Híjar (Igari), etc., no lo es menos que, al sernos poco menos que desconocido el significado de tales nombres, nos hallamos en la imposibilidad de establecer relación alguna entre ellos y los accidentes topográficos a que fueron aplicados. La lengua de los cántabros, con la dominación romana y visigótica, se perdió definitivamente para nosotros.
Carmelo Fernández Ibáñez, Pedro A. Fernández Vega, Javier Peñil Mínguez, Carlos Lamalfa Diaz, Miguel A. González de la Torre y Serafín Bustamante Cuesta
INTRODUCCIÓN
Valderredible constituye una comarca geopolítica enclavada en el extremo más meridional de la actual Comunidad de Cantabria, y que es compartida en pequeña proporción con la lindante provincia de Palencia. Se encuentra compuesta esencialmente por un magnífico valle con abundantes recursos naturales, fruto de un ecosistema particular, lo que unido a su inmejorable emplazamiento geográfico, ha hecho que no pasara desapercibida a los diferentes grupos humanos desde la antigüedad. Es por ello que muchos de sus pintorescos y bien abastecidos rincones se han convertido hasta el día de hoy en asentamientos donde el hombre, siglo tras siglo, fue estableciendo sus diferentes lugares para vivir y también para morir. Las razones por las cuales escogían unos u otros constituyen por el momento una más de las incógnitas históricas que este lugar encierra.
Este artículo se refiere a las iglesias rupestres de cronología altomedieval conservadas en el extremo meridional de Cantabria, más concretamente en el término municipal de Valderredible.El estudio de estos vestigios arqueológicos debe ser abordado, como mínimo, bajo un triple enfoque: las razones ambientales que explican su presencia limitada a esta comarca dentro de Cantabria, la historia de las investigaciones arqueológicas e histórico-artísticas que han permitido su conocimiento, catalogación y puesta en valor y, finalmente, una referencia al contexto histórico en que se produjo su aparición.
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