Desde mediados de los años ochenta mi familia ha sido depositaría de la copia de un testamento, datable en el siglo XVIII por las características ortográficas y lingüísticas del documento.
Las personas causantes y beneficiarías guardaban relación con el pueblo de Cuena, perteneciente al Valle de Valdeolea, perteneciente desde 1833 a la provincia de Santander, actualmente Cantabria; en el siglo XVIII se incluía en los territorios gobernados desde la ciudad de Burgos, como se refleja en la documentación complementaria.
Entre los muchos temas musicales que todavía quedan por investigar quizás sean los manuscritos musicales utilizados como cubiertas de encuadernación uno de los más ricos y de los menos estudiados. Su importancia reside, en que son los únicos documentos que nos permiten conocer la penetración y la implantación del canto gregoriano en Cantabria y en Campoo.
Fotografías de marzo-abril 2010. Tras la niebla y las tormentas surge otra nueva primavera.
Refrán: Marzo ventoso y abril lluvioso sacan a mayo florido y hermoso. Pero no te quites todavía las albarcas.
Premio del II Concurso de Investigación Julio Montes Sáiz
Antecedentes históricos: las instituciones de Gobierno en Campoo durante la Edad Moderna
En el momento de emprender el estudio de unos textos tan variados y complejos como pueden llegar a ser las ordenanzas concejiles resulta de todo punto imprescindible encuadrarlas dentro de un contexto jerárquico y funcional. Así, la propia definición de los concejos resulta coja e insuficiente si no encuentra anclaje en un esquema mayor, donde corregimientos, hermandades y barrios responden a las mismas necesidades desde diferentes ángulos y visiones. Por todo ello, cabe hacer una mención, aunque ésta sea obligadamente breve, a esas diversas entidades que engloban y acompañan a los concejos dentro de su peregrinar durante la Edad Moderna.
El sistema agropecuario de Campoo no se modernizó hasta los años 60 con la generalización de la vaca lechera (holandesa) y el éxodo rural. Hasta esa época las formas de vida permanecieron casi inalterables desde tiempos inmemoriales con cambios sólo inducidos por la industrialización de la comarca en los años 20 y 30. La economía rural a mediados del siglo XX todavía se basaba en una agricultura y ganadería de subsistencia, producto de una propiedad insuficiente, excesivamente parcelada y dispersa, con la mayor parte del territorio ocupada por superficies forestales ganaderas de aprovechamiento comunal. La propiedad privada se destinaba a praderío y en cantidad equivalente a tierras de cultivo (cereales de invierno y leguminosas).
El desarrollo de Reinosa fue lento, con altos y bajos, con variaciones notables, según las causas que originaban su crecimiento. Si encabezar una Merindad fue consecuencia de un primer despegue en el que influyó una mayor actividad de la agricultura y la ganadería de la comarca, le siguió el asentamiento de sus ferias y mercados y, posteriormente, las instalaciones artesanas que abastecían a la Merindad. Ya en el siglo XVIII, el tráfico carretero y la minería de la comarca abrieron nuevas posibilidades a la expansión, como se abrieron también nuevas vías al exterior.
Con la finalización del siglo XX no sólo terminó la vigésima centuria de nuestra era sino que, además, certificó lo que se iba produciendo en los últimos años: la desaparición de formas de vida, actividades y oficios en el medio rural de la comarca de Campoo. Es el caso de los herreros: ya no quedan en los pueblos ni en Reinosa. Unos abandonaron la profesión por otra mejor remunerada en la industria; otros se jubilaron y, en todos los casos, principalmente porque a partir de la mecanización del campo y la decantación mayoritaria por la ganadería en todos los municipios, el oficio de herrero se hizo prescindible.
Sin embargo, el herrero a lo largo de la historia ha sido necesario en la vida tradicional de los pueblos porque de él dependía la reparación y la fabricación de herramientas y utensilios para la actividad doméstica y productiva.
El herrero de los pueblos era también cerrajero y herrador: por eso junto a la fragua era frecuente hallar el herradero necesario para calzar con callos (bueyes y vacas) y herraduras (caballos y yeguas) a los animales de labor.
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