Aún es posible observar, en el paisaje que nos rodea, las huellas de una historia pasada: las construcciones erigidas por nuestros antepasados. De todas estas edificaciones que han llegado hasta nuestros días, con mayor o menor fortuna, cabe destacar las torres y casas-torre medievales, testigos mudos de antiguos avatares, que mantienen en pie sus muros desafiando la fuerza de los elementos y la mano destructiva del hombre. En la Merindad de Campoo se conservan numerosas torres medievales, casas-torre y algún castillo.
Sin duda el valle de Aguayo -o los Aguayos como se llegó a decir- forma parte del área física y cultural campurriana. Pertenece a la misma zona de tierras altas y clima continentalizado que el resto de la comarca. Históricamente perteneció y pertenece a la vieja Merindad de Campoo formó parte destacada de la Hermandad de Cinco Villas en lo civil y de ese arciprestazgo en lo religioso y su habla popular lo diferencia con claridad del montañés fuera del área de virtualidad de la h aspirada inicial y lo entronca con el habla campurriana.
A mediados del siglo XIX, el norte de la península vive el auge de los balnearios. Varios factores explican este fenómeno.
Los primeros "balnearios de ola" de la costa, que se habían establecido imitando los focos franceses de más renombre (Bayona, Biarritz), vivieron una coyuntura expansionista favorecidos por las revueltas que se desarrollaban en el país vecino y por la aparición del cólera en 1848, lo que desvió hacia nuestro país a numerosos clientes de elevado status social. La reina Isabel II acudía a Ontaneda a tomar las aguas; miembros de la familia real recalaban en nuestra región cada vez con mayor asiduidad, y con ellos una aristocracia y burguesía deseosas de imitar sus hábitos.
"Ese destino es un misterio para nosotros, pues no entendemos por qué se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlantes. ¿Dónde está el matorral? Destruido. ¿Dónde está el águila? Desapareció. Termina la vida y empieza la supervivencia". Carta del indio Sealth al presidente de los Estados Unidos (1855)
"¡Ya no nieva como antes!" (Dicho popular campurriano)
INTRODUCCIÓN
Las investigaciones sobre los habitantes paleolíticos de Campoo no son muy antiguas. Comenzaron a finales de la década de los años 80 del siglo pasado, cuando se pusieron en marcha las primeras campañas de prospección de las terrazas cuaternarias de los ríos campurrianos (foto 1).
Lidio Jesús Fernández (Bolmir, 1945) no ha dejado de estudiar y enseñar desde los cinco años en que empezó a aprender las letras en la escuela de Bolmir.
Alumno de las universidades de Lille y Toulouse, enseña en la Universidad de Orleans y mantiene una amplia actividad Investigadora sobre el cine y la poesía españoles. En el año 1983 fue nombrado titular de Lengua y de Literatura española en la Universidad de París XIII. Investiga en torno a la semiología de Barthes y de Todorov y empieza también sus estudios sobre la obra cinematográfica de directores cántabros. Ha escrito ensayos y libros sobre la pintura de María Blanchard y de Gutiérrez Solana, el habla y la cultura tradicionales en Cantabria y la historia del maquis a través del cine de Camus y Gutiérrez Aragón.
Los "vecerus" eran los encargados de guardar por turnos el ganado
En nuestra Merindad de Campoo, desde el Medievo hasta mediado el siglo XX las comunidades vecinales permanecieron ancladas en ancestrales estructuras económicas y sociales rigiéndose en concejo público, donde se dictaban las normas de convivencia vecinal y aquellas que incidían en el aprovechamiento de los bienes del común, como eran el monte y los pastos. Se trataba de un modelo primitivo, basado en la subsistencia, donde el dinero apenas circulaba y las familias eran autosuficientes y con una prole muy numerosa para hacer frente al pastoreo y las faenas agrícolas.
Utensilios y herramientas de un trabajo ya olvidado
La fragua era el lugar donde se realizaban todos los utensilios de hierro necesarios tanto para el menaje doméstico como agrícola-ganadero y las herramientas y materiales auxiliares para los trabajos de carpintería, cantería y molienda.
El trabajo de los herreros propició una mejora del mundo rural y un adelanto progresivo tanto en las labores artesanales, como la adecuación de la vivienda y la sustitución de los rudimentarios aperos de labranza de madera por los de hierro, facilitando la ampliación y el progreso en el cultivo de la tierra con menor esfuerzo.
Fotografías de febrero de 2010. Tras unos días soleados y con buen tiempo, un poco de nieve para celebrar el carnaval.
Dichos: Al invierno nunca se lo comió el lobo
Fotografías de octubre-noviembre-diciembre 2010.Final de año y todo sigue igual. El niño, la niña y el cambio climático nos confunden, como el año pasado. Cambio esquíes, botas y bastones por piscina en Brañavieja.
Dichos: Otro año que se fue
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