Colaboradores: Nacho Zubelzu, Margarita Rodríguez, Ana Álvarez, Lucía Zubelzu, Pedro Díaz, Amanda Villanueva, Amelia Ahumada, Gabriel Argumosa, Casa de Cultura Sánchez Díaz y Museo Etnográfico El Pajar Proaño.
Hay una doble historia olvidada de nuestro patrimonio arquitectónico en el entorno del pantano del Ebro. La primera hace referencia al patrimonio desaparecido a causa de la construcción del pantano que supuso la anegación de cuatro pueblos enteros (Medianedo, Quintanilla de Medianedo, La Magdalena y Quintanilla de Bustamante), otros tres casi totalmente (precisamente los más poblados en aquel entonces, caso de Las Rozas, Villanueva y Renedo) y otros ocho perdiendo algunos barrios y partes significativas de su trazado urbanístico (1).
A lo largo de más de una década nuestro equipo, caracterizado por una especialización en arqueología histórica, ha venido desarrollando diversos proyectos en la comarca de Campoo. A continuación, se muestra una selección de hallazgos de cronología medieval en dicho territorio. Se presentan las estaciones arqueológicas más relevantes y novedosas, así como, algún ejemplo de nueva lectura de vestigios conocidos. Se debe destacar la revisión de labores de investigación decimonónica, como los trabajos de Ángel de los Ríos y Ríos, el Sordo de Proaño, que han permitido re-descubrir valiosos vestigios forjados en los tiempos medievales. Todos los hallazgos expuestos han ocurrido como consecuencia del desarrollo de la arqueología profesional. En la mayoría de los casos dichos trabajos han sido promovidos y financiados por la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte del Gobierno de Cantabria.
No cabe duda que uno de los factores que a lo largo de los siglos mayor daño ha hecho al patrimonio arqueológico, tanto a nivel nacional como internacional, han sido las grandes obras públicas. Pantanos, carreteras, autopistas, vías férreas, oleoductos, tendidos eléctricos... han dañado, en ocasiones de una manera irremediable, el patrimonio arqueológico. De ello tenemos muchos casos en nuestro país y en nuestra región.
Pisones, pisas y batanes en la geografía de Campoo
Los tejidos de lana al salir de los telares presentan intersticios entre los hilos y en sus cruzamientos que hacen que sean más o menos permeables al aire y al agua. Cuando de estos tejidos se querían obtener paños para vestidos o mantas, convenía cerrarlos, esto se lograba enfurtiéndoles mediante el pisado hasta lograr la calidad deseada.
"Ese destino es un misterio para nosotros, pues no entendemos por qué se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlantes. ¿Dónde está el matorral? Destruido. ¿Dónde está el águila? Desapareció. Termina la vida y empieza la supervivencia". Carta del indio Sealth al presidente de los Estados Unidos (1855)
"¡Ya no nieva como antes!" (Dicho popular campurriano)
INTRODUCCIÓN
Las investigaciones sobre los habitantes paleolíticos de Campoo no son muy antiguas. Comenzaron a finales de la década de los años 80 del siglo pasado, cuando se pusieron en marcha las primeras campañas de prospección de las terrazas cuaternarias de los ríos campurrianos (foto 1).
Las Guerras Cántabras fueron la culminación de la V ¿y conquista romana de Hispania iniciada doscientos años atrás cuando los Escipiones desembarcaron en Emporion (218 a.C.) para combatir a los ejércitos cartagineses en suelo peninsular. En los años que sucedieron al término de la IIª Guerra Púnica, concretamente en el año 195 a.C, el cónsul Marco Porcio Catón, al frente del ejército destinado en la Citerior, que luchó contra los hispanos sublevados del área catalana, descendió hasta Turdetania y regresó a continuación por Celtiberia, acampando ante Numancia, parece que tuvo noticia de los cántabros o se enfrentó a algún grupo de ellos porque en uno de los fragmentos que han llegado a nosotros de su obra Origines se encuentra la mención más antigua de este pueblo del Septentrión Hispano, al que con precisión sitúa en el nacimiento del Ebro: "... el río Hiberus; nace en los cántabros, grande y hermoso, abundante en peces" (Origines, VII).
La siderurgia tradicional tuvo cierta importancia en Cantabria desde muy temprano (Alta Edad Media). El sistema empleado en las ferrerías consistía en cocer el mineral en hornos bajos, usando como combustible carbón vegetal. Al menos desde el siglo XV usaban ya la energía hidráulica para insuflar aire en el horno a través de fuelles y para mover un mazo que servía para golpear la llamada goa o zamarra, es decir, la masa pastosa de hierro que salía del horno tras la cocción; el martilleo servía para compactarla, liberarla de la escoria y darle forma.
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