Con la finalización del siglo XX no sólo terminó la vigésima centuria de nuestra era sino que, además, certificó lo que se iba produciendo en los últimos años: la desaparición de formas de vida, actividades y oficios en el medio rural de la comarca de Campoo. Es el caso de los herreros: ya no quedan en los pueblos ni en Reinosa. Unos abandonaron la profesión por otra mejor remunerada en la industria; otros se jubilaron y, en todos los casos, principalmente porque a partir de la mecanización del campo y la decantación mayoritaria por la ganadería en todos los municipios, el oficio de herrero se hizo prescindible.
Sin embargo, el herrero a lo largo de la historia ha sido necesario en la vida tradicional de los pueblos porque de él dependía la reparación y la fabricación de herramientas y utensilios para la actividad doméstica y productiva.
El herrero de los pueblos era también cerrajero y herrador: por eso junto a la fragua era frecuente hallar el herradero necesario para calzar con callos (bueyes y vacas) y herraduras (caballos y yeguas) a los animales de labor.
Os hablo aquí del tiempo en que, siendo muchachos, íbamos a la escuela; del tiempo que querríamos volviese, pero que es imposible. De las ilusiones, de las esperanzas que llevábamos en el corazón; de nuestra inocencia; de las luciérnagas, que creíamos estrellas, porque era muy pequeño nuestro mundo y estaba muy bajo nuestro cielo.
El escritor italiano Giovanni Mosca ponía estas palabras al comienzo de un bello y poco conocido libro escrito a mediados del siglo que ahora termina, cuyo título original, "Riccordi di Scuola", he querido poner al frente de estas pocas líneas evocadoras de lo que fueron las escuelas y la educación por tierras campurrianas hasta hace no más de un par de generaciones.
En el territorio de Campoo, durante los siglos XIV y XV tuvo lugar un importante proceso, que fue el resultado de la formación del Corregimiento de Campoo con sus hermandades y de una red de alianzas nobiliarias, basada en los enlaces matrimoniales. Para explicar este proceso es necesario, en primer lugar, exponer los distintos escenarios en que se desarrollaron los diversos ámbitos competenciales en el territorio campurriano entre los siglos X al XV; en segundo lugar, se atenderá a la forma en que se distribuyeron territorialmente los titulares de esos ámbitos de poder y los conflictos que suscitaron. En tercer lugar, las personas físicas y jurídicas que ejercieron distintas competencias en el territorio produjeron, en última instancia, la individualización de Campoo, así como de los diversos marcos de encuadramiento social (1).
En este artículo trataré de las etimologías de algunos términos cántabros que contienen el radical JAN- (o sus variantes HAN-/ AN) y estudiaré su posible relación con el dios romano IANVS/ JANO, que algunos autores han supuesto. Me apresuro a responder al interrogante del título y afirmo rotundamente ya desde ahora que, como demostraré, no existe ninguna relación entre Bijanera, Pico Jano, Montehano y el dios Jano. También desmentiré la intervención del étimo "fanum" en los orónimos Pico Jano y Montehano, así como en los topónimos Soano y Suano.
Cuadernos de Campoo
Época II. Año IV. Número 10. Noviembre 2011
Cuadernos de Campoo es una publicación de la Casa de Cultura “Sánchez Díaz”
Equipo asesor: Jesús Allende Valcuende, Manuel García Alonso, Javier González Díez, Daniel Guerra de Viana (Coordinador), Joaquín Gutiérrez Osés, Mª Elena Marchena Ruiz, Encarnación-Niceas Martínez Ruiz
Fotografía de cubierta: Fábrica de Santa Clara, Reinosa. Detalle de postal de principios del siglo XX
Reinosa, la hidalga ciudad campurriana, con casonas de fachadas señoriales y dorados blasones, puede enorgullecerse de haber sido cuna de ilustres y esclarecidos varones, que brillaron con luz propia en sus trayectorias profesionales y políticas, como la judicatura, la política o la milicia. Tales como D. Francisco de Güemes y Horcasitas -Primer Conde de Revilla Gigedo- que fue capitán general, Gobernador de Cuba y Virrey de Méjico. Don Manuel Negrete de la Torre -Segundo Conde de Campo Alanje-, también capitán general y hábil diplomático. Don Saturnino Calderón Collantes, hombre de leyes, diplomático y político avezado. Don Darío Diez Vicario -valeroso militar que fue general del Ejército y murió heroicamente en la Guerra de África. Entre otros que podíamos enumerar.
Y Don Fernando Calderón Collantes -Marqués de Reinosa- ilustre jurista y destacado político, a quien nos vamos a referir seguidamente en este artículo.
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