Colaboradores: Nacho Zubelzu, Margarita Rodríguez, Pilar Dieguez Calderón, Amalia Iglesias Serna, Raúl Gutiérrez, Claudio Gómez Martín, Antonio Herrero, Isabel Díaz, Pedro Díaz, Ángel Ruíz, Javier Gonzálezs Pozo, Casa de Cultura Sánchez Díaz y Museo Etnográfico El Pajar Proaño.
Una pintura de 1.073 metros cuadrados, diseñada por Almudena Báscones, conmemora de trabajo de los carrocistas.
La artista Almudena Báscones ha sido la artífice del diseño de una gran pintura mural que cubre los 1073,50 metros cuadrados de la fachada del Ferial. El trabajo, apoyado por el Ayuntamiento, lo ha realizado junto a los artistas Marina Medrano, Pacho Lombraña, Marta Sánchez y Olga y Zaira Urtiaga en largas jornadas hasta concluir este monumental homenaje a la labor de los carrocistas, en este año que se ha cumplido el 75 aniversario de la creación de las carrozas.
La mejora de las comunicaciones trajo la ropa moderna a Campoo
La Merindad de Campoo tuvo históricamente una indumentaria tradicional muy equilibrada para las diferentes labores y épocas del año. La ropa solía ser heredada de padres a hijos y los desgastes y las reposiciones de prendas se realizaban en casa, principalmente con lana y lino.
La transformación de estos materiales en fibra textil era un proceso familiar de las largas noches de hila, y su transformación en lienzos y el abatanado de los paños era contratado a los tejedores. Este sistema tradicional se fue extinguiendo con la entrada del siglo XX por la introducción de la nuevas tendencias en el vestir, con la llegada de telas, sedas y paños elaborados industrialmente en manufacturas que acercaban el producto a su consumidores hasta la puerta de su casa con un coste que empezaba a ser asequible para su economía.
El fútbol ha sido el deporte rey, tanto a escala nacional como comarcal, el que más se ha practicado desde que llegó procedente de Inglaterra, extendiéndose rápidamente por nuestra península. Los marineros ingleses y los jóvenes españoles que cursaban sus estudios en Inglaterra fueron los que introdujeron el gusanillo de este deporte en la sociedad española.
William Atkinson era un ingeniero de treinta años natural de Manchester que en 1855 se encontraba trabajando en la construcción del ferrocarril entre Alar del Rey y Reinosa.
La compañía contratista Ferrocarril de Isabel II le requirió para que realizara una serie de fotografías sobre la construcción de este ferrocarril y las circunstancias que le rodearan con intención de regalar una colección fotográfica a la joven reina de veinticinco años Isabel II que como el propio W. Atkinson era también aficionada a la fotografía.
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