La vanguardia literaria española tiene en Gerardo Diego el discípulo más aventajado del movimiento Creacionista, fundado por Huidrobo en París. En su estilo destaca la gran riqueza de metáforas y de imágenes que utiliza, su Creacionismo va más allá de los límites de la lógica, sus poesías sobresalen por su fuerza, la fuerza de Gerardo Diego para crear un universo diferente, un mundo interior donde va hilvanando palabras para formar símiles de una gran belleza sonora e imaginativa, "creer lo que no vimos, dicen que es la Fe: crear lo que nunca veremos, esto es la Poesía". De esta etapa de su vida destacan fundamentalmente dos grandes poemarios, Imagen de 1922 y Manual de Espumas de 1924.Como poeta tradicional, cultivó Gerardo Diego los más variados temas, los argumentos más destacados son: el amor, el paisaje (sobre todo Castilla y su Santander natal), los toros, la música, lo religioso...La métrica más utilizada serán los sonetos y los romances. Diego destaca por ser un orfebre del endecasílabo, un maestro del soneto. El primer libro que publicó en 1918, El romancero de la novia, sigue esta tendencia tradicional. Otras obras en esta línea son: Versos Humanos (1925), Soria (1923), Versos divinos (1938-1941), y sobre todo Alondra de Verdad (1941). A partir de 1941, sus obras oscilan entre las dos corrientes antes citadas, y en ese mismo año se publica la Primera antología de sus versos. De los libros de esta tercera época, sobresalen: Paisaje con figuras, Premio Nacional de Literatura (1956), Mi Santander, mi cuna, mi palabra (1962), La suerte o la muerte (1963), Poesía amorosa (1965), Palma de mano abierta (1973). Gerardo Diego, es un hombre polifacético, como lo demuestra esas dos formas tan diferentes de enfrentarse a la poesía, tal vez como vivió su vida, un acoplamiento entre sus diversos gustos; la música, fuente de inspiración para sus poesías, campo en el que destacó como concertista de piano, muchas veces en sus recitales poéticos se acompañaba con este instrumento; los toros; la religión y como no, su faceta profesional, Catedrático de Literatura, desde 1920 hasta 1960, en diversos Institutos de España: Soria, Gijón, Santander y finalmente Madrid. Fue además un gran conferenciante, lo que le llevó a muchos rincones de España y del extranjero, Francia, Hispanoamérica y Filipinas. En los años 50-60, Gerardo Diego visitará Reinosa con motivo de pronunciar varias conferencias. Gerardo Diego, mantuvo cierta relación, fundamentalmente epistolar, con D. Ramón Sánchez Díaz y con los miembros de la Casa de Cultura, que por aquel entonces publicaban Fontibre, revista de Campoo, órgano de expresión de la cultura reinosana. En esa época el poeta ya era un escritor consagrado, había ganado en 1925, junto con Alberti, el Premio Nacional de Literatura, por su obra Versos humanos, en 1947 ingresó en la Real Academia de la Lengua, y posteriormente en 1979 se le concede el Premio Cervantes, compartido esta vez con el gran escritor argentino Jorge Luis Borges.
Calderón Escalada, Ramón Rodríguez-Cantón, José Mª López Tirilonte, Salvador Iglesias, Saturio Díez Cayón etc. La institución tenía su propio órgano de expresión, la revista Fontibre que comenzó a editarse en septiembre de 1956 y que duró hasta 1963. Se instituyeron las Justas Literarias que han llegado hasta la actualidad. Sánchez Díaz seguía manteniendo correspondencia con los más destacados pensadores del momento, Julián Marías, Gregorio Marañón, Pablo Sorozábal, Sainz Robles, Jesús Cancio o el mismo Gerardo Diego, que entablará cierta amistad con el vate campurriano alrededor de 1958.En este marco hay que destacar la presencia de diversos intelectuales españoles que a través de conferencias, (José Mª de Cossío, Antonio García y Bellido, Samuel Gili Gaya, Ricardo Gullón, Gerardo Diego, José Hierro), o de conciertos (Regino Sainz de la Maza, Isabel Penagos, o la Coral de cámara de Pamplona), animaron la vida de la Reinosa de los años 60, cuando en el mundo se empezaba a plantearse nuevas formas de vida: el movimiento hippy, el mayo del 68, la revolución de los claveles, los Beatles, la llegada del hombre a la luna... Era la España del biscuter y más tarde del Seiscientos, de Pepe Isbert, Los Bravos, de la apertura al exterior. Era Reinosa la sede del I Congreso Nacional de Ateneos, la Reinosa que calladamente atraía a un gran número de personalidades...En fechas más recientes, Gerardo Diego sigue publicando sus libros, entre ellos Cementerio civil (1972), Carmen Jubilar (1975), o Soria Sucedida (1977). La importancia de Gerardo Diego dentro de la literatura española de este siglo es ya incuestionable, en 1979 le otorgan ex-aqueo con Borges, el Premio Cervantes. Reinosa en los años 70, continua su expansión industrial y económica.Durante la década de los 80, Gerardo Diego, ve publicadas antologías de sus obras, es objeto de reconocimientos y de homenajes. El ocho de Julio de 1987, fallece (el gran poeta de la Generación del 27) en Madrid. Reinosa, como presintiendo su muerte, cae en una grave crisis económica, y entre abril y mayo de 1987, gran parte de los reinosanos se lanzarán a la calle para protestar por el abandono económico-político de la comarca.
En 1957, comienzan la obras de ampliación de la Casa de Cultura, también se falla el primer concurso de cuentos Fontibre, y se preparan las primeras Justas Literarias, a las que asistirán diversas personalidades, entre ellas, el doctor Jiménez Díaz, Francisco de Cossío, Manuel Arce (que actuaba de secretario), Gerardo Diego y el mantenedor de las Justas, el Consejero Cultural de la embajada de Nicaragua, José Coronel. En este acto, Gerardo Diego recitó el 20 de septiembre de 1957, las poesías Atardecer en la Braña y Oda a los bolos, dedicada a Jesús Cancio. También leyó su inédito poema Tierras de Reinosa, recogido mucho más tarde en el libro Mi Santander, mi cuna, mi palabra, la poesía fue dedicada a D. Ramón Sánchez Díaz, ausente en el certamen, que se enteró más tarde de los actos de las Justas Literarias, y en carta de 1957, escribe a Gerardo Diego, agradeciéndole la deferencia que ha tenido hacia él, no se conocían personalmente y será a partir de esta fecha cuando ambos escritores establezcan una sincera relación, como colofón a esta "amistad", Gerardo Diego escribiría un ensayo sobre la obra literaria de Sánchez Díaz, para conmemorar el centenario de su nacimiento.La oda Tierras de Reinosa, es una composición de 44 versos agrupados en estrofas de cuatro con rima asonante en libre disposición, y formadas por versos alejandrinos (catorce sílabas). La poesía en términos alegóricos refleja las impresiones que al poeta le sugiere el paisaje campurriano, hay referencias a los colores (grises azulados...verdes casimiros), a lugares, (Suso, Cupido, el escudo, etc), a las estaciones meteorológicas (Doctorado en cien nieves de otoño o primavera...Y cuando en diciembre cuaja la el hielo la escarcha...), las tierras de Reinosa son para él el techo de Cantabria al que asciende en globo de niebla. La impresión general que Diego tiene de nuestro valle está marcada por sensaciones, por colores que se convierten en palabras, es un lugar tranquilo con un paisaje relajante y distante...Con calidad de arpa la luz vibra en los álamos. El rumor se decanta en suspensión sin tiempo...También se reflejan cualidades de esta comarca... El aire aquí se bebe...y, de tan fina, el agua naciente se respira...Nos encontramos ante un poema sincero, como en la última estrofa, donde la tristeza impregna la obra, haciendo una alusión directa al pantano del Ebro y lo que significó para las personas que allí vivían y para el valle (En la tristeza esclava del lago hecho por hombres...con esquilas de hundidas, mojadas espadañas). Esta oda está plagada de metáforas y de símiles, que la convierten en una constante alegoría.Al año siguiente, en febrero de 1958, Fontibre recoge otra colaboración de Gerardo Diego, esta vez homenajeando a Fray Casto del Niño Jesús (nombre que tomó el poeta santanderino Julio Maruri, cuando ingresó en la orden carmelita), que había recibido el Premio Nacional de Literatura en 1957, junto a la pluma de Diego colaboran: José Hierro, L Rodríguez Alcalde, Manuel Arce, P. Gómez Cantolla, Ricardo Gullón, E. Rincón, S. Salon. También aparece un poema inédito de Julio Maruri.En mayo de 1958, Gerardo Diego volvió a visitar la casa de Cultura para dar una conferencia titulada Violante y el poeta, en esta charla Gerardo habló sobre la influencia de la mujer en la obra literaria y sobre poesía erótica. El acto finalizó con la lectura de fragmentos de los libros Canciones a Violante y Sonetos a Violante. Estos poemas escritos entre 1951 y 1957, fueron publicados entre 1959 y 1962, recitó algunos inéditos que había escrito un año antes, la serie trata sobre el mito de Violante y, tomando como arranque el soneto de Lope de Vega.La Casa de Cultura continua con sus actividades. Gerardo Diego conoce en Madrid a R. Sánchez Díaz, que solía celebrar los sábados una tertulia en el Hotel Regina, donde residía y a la que asistían, entre otros, José del Río Sainz, Jesús Cancio, Luis Corona, etc.
A raíz de esta amistad en abril de 1959, Gerardo Diego publicó en Fontibre un artículo sobre la Antología Literaria de Sánchez Díaz, que se había publicado ese mismo año, en él elogia la trayectoria del autor campurriano y analiza las relaciones que tuvo con la generación del 98Poco tiempo después, en octubre de 1960, muere Ramón Sánchez Díaz, la Junta de Trabajo de la Casa de Cultura, los amigos del poeta y escritor reinosano, le rinden un homenaje en septiembre de ese año. Ignacio Aguilera, Santiago Arenal, José del Río, Francisco Bueno Arús, Federico Sainz de Robles, Luis Corona, Fernando de Echegaray, Jesús Cancio (que le dedica una poesía) y Gerardo Diego, escriben notas necrológicas rememorando su amistad y su obra literaria.En junio de 1961, aparece publicada en Fontibre una entrevista a Gerardo Diego realizada por José Mª López Tirilonte. En ella el poeta habla sobre su libro El Jándalo, que había dado a conocer ese mismo año en la Casa de Cultura, y sobre otros proyectos, como la publicación del libro La Rama, y Mi Santander, mi cuna, mi palabra, que en 1961, el poeta aún dudaba si titularle así o simplemente Santander. La conversación gira en torno a la poesía y la inspiración, que para Diego es fruto de un lento trabajo, y suele surgir de conmociones profundas que al cabo de los años se convierten en un recuerdo capaz de producir inspiración, a veces, es espontánea, como le ocurrió cuando contempló el ciprés de Silos en absoluto silencio mientras los monjes cantaban...Enhiesto surtidor de sombra y sueño. Gerardo Diego prefería comunicarse íntimamente con los otros a través de la escritura, la poesía lo era casi todo para él.En Mi Santander, mi cuna, mi palabra, publicado en septiembre de 1961 recoge poemas que a lo largo de su vida había dedicado a Cantabria, a sus hermanos, a la capital. En él aparecen, como dijimos anteriormente, dos composiciones referidas a Campoo, Tierras de Reinosa y Abril en Valderredible, una seguidilla (combinación de heptasílabos y pentasílabos, con rima asonante) dedicada a esta zona y sobre todo al río Ebro, a su paso por el valle, en ella describe a un Ebro fuerte y libre, que como un Quijote embiste molinos y puentes; poetiza sobre los frutos, tanto de la tierra, como los del arte...En flor tus capiteles. Martín de Elines.En 1962 Fontibre recoge la última colaboración de Gerardo Diego en la revista, esta vez es una Oda a los bolos, leída en las primeras Justas Literarias de Reinosa. Un año más tarde la publicación de la Casa de Cultura deja de existir, habiendo publicado 47 números en sus ocho años de existencia.La última referencia que tenemos de Gerardo Diego y su relación con Reinosa será en 1969, cuando se celebraba el centenario del nacimiento de Sánchez Díaz. Se proyectaron durante una semana diversos actos, entre ellos varias conferencias. La primera la dio Gerardo Diego el 10 de octubre sobre los aspectos literarios del escritor reinosano. F. Bueno Arús e I. Aguilera , le siguieron en las charlas hablando sobre aspectos de la vida y otros aspectos de la obra de Ramón Sánchez Díaz.Gerardo Diego permanecerá sobre Campoo, por dejar sus versos grabados en la cumbre de Pico Tres Mares, donde en un monumento, inaugurado en los años 60, recoge lo que el poeta sintió y soñó sobre nuestra tierra. Todos los que suban y lean estas estrofas en voz alta, dejarán su voz en el eco, que interminablemente se reproducirá por las montañas campurrianas como sus versos, como toda su obra.Pico Tres Mares.
Ni una gasa de niebla
ni una lluvia o cellisca
ni una dádiva de nieve
ni un borbollar de fuente candorosa
dejó perderse.
Madre soy de Iberia
que incesante en mi seno, nace y dura.
A los tres mares que la ciñen corren
distintos y purísimas mis aguas.
Al Ebro, el Híjar, el Pisuerga al Duero
y el Nansa se despeña.
Tres destinos
Mediterráneo, Atlántico, Cantábrico.
Y mi cúspide eterna
bendiciendo, vientos de Dios,
España, toda en torno.
Prostérnate en mi altar si eres hispano.
Si de otras tierras, mira, admira y calla.
Tierras de Reinosa.
A don Ramón Sánchez Díaz.
Busquen por estas tierras al ángel de mi sangre
que vino coronando colladas y portillos.
Persíganlo entre riscos como a esquivo rebeco.
Descífrenme su rostro resbalado en las seles.
Tierras todos los días nacidas, alumbradas
del desgarro suavísimo de la niebla sin límites
campos que son un éxtasis a la luz transparente:
los grises azulados, los verdes casimiros.
Doctorado en cien nieves de otoño o primavera,
entre meseta y braña ondula el techo siempre
virgen aunque le surquen sombras de ángel o águila,
techo de mi Cantabria, la bendición de suso.
No. No quiero nombrarte por cabañas ni arroyos,
de voces campurrianas no he de esmaltar mi verso,
ni evocaré linajes, heredades, prehistorias.
Sólo digo mi amor, mi poesía vivida.
Porque esta patria quieta de la Iberia que fluye,
esta frente reinante con diadema de picos,
esta esperanza anclada arbolando sus naves
me reconoce y quiere cada vez que a ella vuelvo.
Me sabe como ella, abrigado y desnudo,
el paño bien forrado y a la intemperie el alma.
El candor de los míos aquí se hace más párvulo.
Tengo sólo seis años o quizá seis mil siglos.
Siempre estoy ascendiendo como en globo de niebla,
transido de alta luna y rota pradería,
desde la concha o bárcena hasta el envés de escudo,
siempre estoy descubriendo la promesa del páramo.
El aire aquí se bebe como linfa herrada
y, de tan fina, el agua naciente se respira.
Con calidad de arpa la luz vibra en los álamos.
El rumor se desencanta en suspensión sin tiempo.
Civilidad delgada ahonda sus raíces
y se complace en lentos coloquios y primores.
La mocedad rodea la noria de Cupido
¿Qué reina de la hermosura te bautizó "Reinosa"?
Y cuando en el diciembre cuaja el hielo la escarcha
y Orión en los acebos prueba su filo y temple,
de tanta estrella clara de bóveda se puebla,
tan íntima y tan pura que se escucha su cántico
En la tristeza esclava del lago hecho por hombres
flota otro cielo exacto que rueda lentamente
mientras bajan las voces a enlazar sus antífonas
con esquilas de hundidas, mojadas espadañas.
(Mi Santander, mi cuna, mi palabra.)
Abril en Valderredible.
Por el Ebro chiquito
desde Fontibre,
Preso en lago encantado.
suelto ya y libre.
Por el Ebro entre chopos,
cercas y lindes,
Brincos de espuma y júbilo,
truchas felices.
El Ebro canta y canta.
La lanza en ristre,
acomete molinos,
puentes embiste.
Primavera de hojillas,
juncos y mimbres.
En flor todas tus frutas,
Valderredible.
En flor todas tus nuevas
niñas abriles.
En flor tus capiteles,
Martín de Elines.
(Mi Santander, mi cuna, mi palabra.)
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