La minería en Campoo (II)

Santiago Delgado Rodríguez - Julio Manuel De Luis Ruiz

INTRODUCCIÓN
El presente artículo se engloba en una serie de artículos cuyo origen fue otro titulado "LA MINERIA EN CAMPOO" editado en esta misma revista concretamente en el número 33 correspondiente al mes de septiembre de 2003; en dicho artículo quedó patente la ausencia de grandes explotaciones en la comarca como pueden tener Mataporquera, Barruelo de Santullán, Arija, etc., pero también quedó patente que en la medida de sus posibilidades en la comarca y a lo largo del tiempo surgieron explotaciones mineras para extraer aquellas materias primas demandadas por la sociedad y que por otro lado existen en el subsuelo.

 
A lo largo de las siguientes líneas se pretende establecer una perspectiva lo más rigurosa posible sobre la minería desarrollada en la explotación más antigua de todas las existentes en la comarca, concretamente en la Mina de Cobre de Soto. En el artículo se hace una descripción de la evolución histórica que ha tenido la propia explotación, una descripción de la geología del yacimiento, un repaso por los tipos y genésis de los yacimientos de cobre y para terminar una breve descripción de la influencia de la propia explotación en la comarca.
 
HISTORIA DE LAS MINAS DE SOTO
Analizando los registros históricos que recogen las distintas etapas en las que se realizaron labores mineras en el entorno del puerto de Palombera y atendiendo a las afirmaciones de numerosos autores, parece evidente que ya los romanos pudieron extraer pequeñas cantidades de mineral de cobre en esta zona, aunque no se tengan datos fehacientes ni de los métodos que utilizaron para explotarlas, ni de las posibles cantidades de mineral extraídas, ni siquiera de la duración de los trabajos, ya que en cualquier caso, se trataría de producciones de mineral de poca importancia destinadas generalmente a la producción de aleaciones como el latón principalmente.
En periodos históricos más recientes, sí que se cuentan con datos de autores que a lo largo de los años citan en sus obras las minas de Soto y las describen de una manera más o menos rigurosa.
La primera referencia precisa de un autor moderno sobre las minas de Soto desemboca en Felipe Bouzá en 1859 y Amalio Maestre, los cuales ofrecen algunos datos sobre esta etapa que hacen pensar que ya se realizaba una explotación intensiva del mineral en este yacimiento desde mucho antes de esta fecha.
Por aquel entonces la empresa explotadora "Sociedad Unión Campurriana" tenía contratados como mano de obra a unos 150 trabajadores en interior y aproximadamente unos 10 trabajando en el exterior de la mina. El transporte del mineral lo realizaban con vagonas tiradas por 24 bueyes, y ya en estos años se habían excavado algunos pozos de hasta 80 metros de profundidad y galerías de hasta 500 metros de longitud.
Todo el mineral extraído lo clasificaban en clases según su contenido en cobre, de esta manera, si contenía un porcentaje entre 16-18% era de primera; de segunda entre el 10-16%, y entre el 8 y el 10% de tercera clase. Todo el mineral extraído se enviaba a Inglaterra donde se vendía en subasta.
En cuanto a las producciones de mineral obtenidas en esta época, José Bonifacio establece que entre los años 1857 y 1861, se extrajeron de las minas de Soto unos 21.164 quintales métricos, que se destinaron a la exportación. Ramón Cantón, en su libro "Reinosa y la Merindad de Campoo", cita que la producción en 1873 fue de 4.185 quintales métricos de mineral.
Estos datos permiten establecer una producción anual en este periodo comprendida entre las 400 y 500 toneladas aproximadamente. Posteriormente, ya en la década de 1890, el yacimiento mineral de cobre de Soto pasó a explotarlo la empresa denominada "The Cantabrian Cooper", cuyo gerente y administrador principal fue el escritor francés Luis Bonafoux, algunas de cuyas principales obras literarias se encuentran recopiladas en la Biblioteca de la Casona de Reinosa. Don Luis fue enviado a las minas de Soto para ocuparse de la gerencia por el marqués de Rojas, que además de tío suyo era presidente del consejo de administración de las mismas. El cargo de gerente lo ocupó durante aproximadamente un año y medio hasta que después de varias vicisitudes, fue nombrado en Madrid redactor jefe de "El Globo" y posteriormente corresponsal en París de varios periódicos. Bonafoux volverá varias veces a Campoo pero solamente a visitar a la familia de su mujer y a sus amigos. De esta época, no se han encontrado datos concretos de producción ni cantidades de mineral extraídas, pero se puede asegurar que no fueron relevantes.
Unos años más tarde ya en 1903, la empresa denominada "Cobres de Campoo S.A." se hace con la titularidad de la explotación hasta el año 1907, fecha en la que aparecen como titulares los señores Rubio Hurtado y Gutiérrez Vélez que consiguen una producción de unas 360 toneladas de mineral.
Después de un periodo de inactividad, parece ser que se intentó volver a explotarlas de nuevo hacia 1915, relavando los escombros de las antiguas labores por flotación y recuperando parte del mineral que se había dejado en épocas anteriores, aunque de nuevo no aparecen demasiados datos concluyentes sobre este hecho.
La última etapa de producción de las minas de Soto se inicia de nuevo en 1951 cuando se hace cargo de las mismas la empresa "Comercial Química Metalúrgica S.A." de Bilbao, y de la cual hoy en día se dispone de relativa información. En estos años, el Gerente de la mina era D. Felipe Zubiaurre Irazabal, y contaba con el apoyo técnico de dos ingenieros: D. José Ramón Murga y D. José Balzola Orconera. La explotación contaba con un jefe administrativo que era el Sr. José Peláez y un médico que además ejercía sus funciones en Campoo, que era D. Eloy Ruiz Rodríguez. Además, en este organigrama había otros dos cargos: el Sr. Juan jefe de la mina en el exterior y el Sr. Miguel Morillo Pernía jefe de la mina interior; la compañía también disponía de químicos que analizaban permanentemente muestras del mineral extraído, y controlaban los procesos de concentración del mismo.
Los turnos de trabajo se repartían de seis de la mañana a dos de la tarde, y de dos de la tarde a diez de la noche en exterior, mientras que en interior también se trabajaba en un turno de noche. Desde los pueblos, los trabajadores se desplazaban a trabajar a la mina en bicicleta o andando en verano, y la mayoría utilizaban los esquís en invierno para llegar hasta la mina desde sus casas.
En esta época la mina mantenía un pozo vertical de algo más de ochenta metros de profundidad con dos niveles de galerías principales situados en dos cotas del terreno diferentes, y la longitud total de las galerías superaba ya los quinientos metros. Los trabajadores en la mina interior perforaban los frentes utilizando barrenas de agua para minimizar los efectos nocivos del polvo producido y cargaban los barrenos posteriormente con explosivo. El tipo de explosivo utilizado era dinamita y la voladura se iniciaba con mecha de agua o con mecha lenta, dependiendo de las condiciones específicas de cada pega. Una vez realizada la pega, el escombro se cargaba en vagonetas tiradas por burros para transportarlo al exterior. Los trabajadores contaban para realizar estas tareas con mascarillas y trajes de agua.
Parte de la mano de obra no cualificada eran vecinos de los pueblos de Campoo que compaginaban su trabajo en la mina con el trabajo en el campo. El resto eran trabajadores, muchos de ellos asturianos, que provenían principalmente de minas de carbón asturianas. Comenta José Bonifacio en uno de sus libros que un obrero ganaba en el año 1953 unas 430 pesetas semanales, cantidad nada despreciable si la comparamos con los salarios medios que en esa época cobraba un obrero en la Naval de Reinosa.
El mineral lo sacaban por la bocamina con ayuda de los animales citados, para cargarlo en el exterior en otras vagonas dirigidas sobre raíles y se llevaba al estribo donde dos operarios lo seleccionaban y cribaban. El material sobrante iba a la escombrera y el resto se llevaba posteriormente al molino sobre vagonas, donde se trituraba para conducirlo hasta el lavadero, donde se concentraba utilizando una técnica denominada concentración por flotación mediante la cual se separaba el mineral de la ganga, para llevarlo posteriormente al horno de secado de mineral. También se sabe que en este periodo se relavaron materiales procedentes de las antiguas escombreras, pero no se tienen datos fiables de la producción obtenida.
Aún hoy en día quedan en esta zona algunos restos testigos de esta actividad minera. El pozo principal de la explotación está ya cerrado y prácticamente no se distingue su ubicación, pero aún se mantiene en perfectas condiciones, aunque tapada por una tupida vegetación, la entrada a la galería de acceso de los trabajadores a la mina interior. Igualmente, se encuentran en perfectas condiciones los restos de los cimientos y de los muros de la antigua herrería y del lavadero, donde aún hoy en día se distinguen algunos vestigios de mineral oxidado en las paredes que antiguamente fueron los tanques de flotación. También quedan restos del estribo y numerosas escombreras que aún conservan restos de mineral.
La producción de la mina cesó definitivamente hasta nuestros días el 26 de junio de 1958, probablemente por falta de rentabilidad de la misma, ya que dos años antes, en 1956, una empresa británica se desplazó hasta la mina para realizar una prospección geofísica en el yacimiento sin obtener resultados favorables aparentes. A finales de la década de los setenta, Don José Bonifacio, profesor de la Escuela de Ingenieros Técnicos de Minas de Torrelavega, realizó un cálculo aproximado de la cantidad de mineral de cobre extraído en el yacimiento de Soto en total, cifrándolo en unas 50.000 toneladas de mineral extraído aproximadamente.
 
 
GEOLOGÍA DEL YACIMIENTO DE COBRE DE SOTO
En el artículo citado anteriormente "La Minería en Campoo", ya se comentó cómo la formación de un yacimiento mineral tipo el de Soto está íntimamente ligada desde un punto de vista geológico a una serie de procesos sedimentarios y tectónicos relacionados entre sí a través del tiempo, pero que en cualquier caso es necesario situarlos en un marco referencial mucho más amplio, relacionando de esta manera su génesis con los procesos geológicos que favorecieron la formación de toda la Cordillera Cantabrica, hace ya más de doscientos millones de años.
Para hacer una descripción mucho más detallada de esta zona y que corresponda a un área local mucho más reducida, hay que tener en cuenta que los materiales que afloran en el entorno de las minas de Soto tienen su origen en sedimentos mesozoicos en su mayor parte, que posteriormente han sido afectados por procesos orogénicos que han dado lugar a las estructuras geológicas y al modelado posterior de los conjuntos estrati-gráficos depositados en toda esta área.
Desde Soto y en dirección al alto de Palombera, a la izquierda de la carretera, materiales formados por arcillas con yesos del periodo triásico, dejan paso a las areniscas y lutitas de mayor edad que afloran justo desde donde hoy se pueden ver los restos de las antiguas instalaciones mineras del yacimiento de mineral de cobre de Soto. Justo en el otro margen de la carretera y en el mismo sentido de avance afloran materiales más jóvenes, geológicamente hablando, constituidos por dolomías y calizas grises en su mayor parte pertenecientes al jurásico, hasta la misma cima del puerto, estando el trazado de la carretera prácticamente situado sobre el contacto discordante entre los dos conjuntos de materiales anteriormente descritos. Las fuerzas naturales que actuaron sobre estos materiales dieron origen a las formaciones tectónicas más importantes de esta zona, originando formas y relieves que, posteriormente, la erosión ha modelado, continuando este proceso erosivo a nivel de superficie hasta la actualidad, modelando la topografía del terreno tal y como la conocemos hoy en día.
En un marco referencial mucho más reducido correspondiente al área de ubicación del yacimiento de cobre de las Minas de Soto, cabe destacar como estructuras geológicas más importantes el anticlinorio de Palombera, que constituye un elemento complejo desde el punto de vista geológico y que delimita el mismo en dirección norte. Esta estructura singular ha sido afectada en el entorno del depósito mineral por procesos que han generado a su vez roturas en los materiales que han derivado en un desplazamiento relativo de los mismos en la vertical, originando lo que se conoce como fallas en el terreno y que afectan a los estratos en esta zona concreta.
Todo el conjunto de materiales y estructuras descritas conforman desde su génesis el yacimiento de mineral de cobre de Soto, que se caracteriza principalmente por ser el más importante de todos, aunque no el único, de los que se han explotado a lo largo de la historia en Cantabria.
 
MINERALOGÍA DEL COBRE
Desde que se empezaron a explotar las Minas de Soto presumiblemente en época romana y después a lo largo de la historia, el cobre ha sido el metal buscado por el hombre en las estribaciones del Puerto de Palombera.
Gracias a numerosos estudios arqueológicos realizados en todo el mundo hoy día se sabe que los egipcios explotaban y utilizaban el cobre en la antigüedad al igual que tantos pueblos que se han ido sucediendo a lo largo de la historia en todo el mundo hasta nuestros días, produciéndose una evolución tanto en las técnicas de extracción, como en el desarrollo metalúrgico que ha propiciado un mayor grado de aprovechamiento de las menas metálicas.
En el estado natural, el cobre se encuentra de distintas maneras, siendo corriente su asociación con otros elementos, como el azufre, el oxígeno y más comúnmente con el hierro; aunque también se puede encontrar en la naturaleza como cobre nativo o de gran pureza, aunque lo habitual es encontrarlo asociado con otros elementos que dependiendo de su composición reciben nombres diferentes. De todas las variedades conocidas de mineral de cobre, en el yacimiento de Soto se extrajeron principalmente cuatro de ellas, que se describen a continuación y de las que algunas, aún hoy en día, quedan algunos vestigios:
CALCOPIRITA: Es un sulfuro de hierro y cobre (contiene un 34% de cobre). Hay referencias escritas que hacen mención a vestigios de calcopirita encontrados en este yacimiento ya a finales del siglo XIX.
CUPRITA: Es un óxido de cobre (contiene un 89% de cobre). Procede de la oxidación de la calcopirita, básicamente, aunque no es tan abundante como ésta.
MALAQUITA: Es un carbonato hidratado de cobre, (contiene un 57% de cobre), y al igual que la cuprita, procede de la alteración de la calcopirita. Es un mineral abundante en el yacimiento.
AZURITA: Es un mineral químicamente parecido al anterior (contiene un 55% de cobre), y procede de la oxidación de la calcopirita, al igual que los dos minerales descritos anteriormente. Algunas referencias apuntan a que solamente aparecieron algunos vestigios sin importancia; por lo que con toda probabilidad, se puede afirmar que era el menos abundante en el yacimiento.
Algunos autores citan la existencia de goethita asociada a las calcopiritas principalmente y como gangas más abundantes ligadas a los minerales descritos, aparecen cuarzo y calcita blanca entre otros.
Actualmente en las antiguas escombreras de las Minas de Soto se puede encontrar alguna muestra de los tres primeros minerales de cobre descritos, y que constituyen un registro latente de la actividad minera desarrollada en este yacimiento durante muchos años, así como de los minerales que se extrajeron para obtener el cobre a través de los procesos utilizados para la concentración del mineral.
 
 
INFLUENCIA DE LA MINERÍA DEL COBRE EN LA COMARCA
Parece evidente que la actividad minera en Soto ha beneficiado en términos generales a la economía local a lo largo de la historia; esto parece hacerse más evidente si se analizan los datos de la última época en que la mina de Soto tuvo actividad productiva en la década de los años cincuenta.
La ocupación durante este periodo de los habitantes de Campoo de Suso se basaba principalmente en tres actividades en las que trabajaba la mayor parte de la población activa en ese momento y que eran el sector agrícola y ganadero, el sector minero y el sector industrial, este último como principal motor de la economía campurriana está a lo largo de la historia hasta nuestros días representado por Forjas y Aceros de Reinosa. Atendiendo a esta clasificación, cabe destacar que en las minas de Soto trabajaban varios tipos de obreros clasificables en dos grupos, unos constituían la mano de obra especializada y los otros eran obreros mixtos. Los primeros eran mineros de profesión que habían venido de Asturias principalmente, procedentes de minas de carbón, mientras que los segundos eran trabajadores autóctonos que combinaban su trabajo en el campo con el trabajo en la mina.
Desde principios de la década de los años cincuenta la población de Campoo de Suso ha ido disminuyendo progresivamente hasta el año dos mil. Sin embargo, si se analizan los datos del censo de población pueblo por pueblo, se puede apreciar que los pueblos de Soto y Espinilla experimentaron un aumento demográfico en la última época de producción de la mina, esto es, en la década de los años cincuenta. Este aumento de la población ha sido más acusada en el caso del pueblo de Soto por motivos obvios; en este pueblo el número de habitantes censados en 1950 era de 295 personas; en el año 1955 aumentó hasta las 318 personas, para disminuir hasta los 219 habitantes dos años después del cierre de las minas, en 1960.
Parece evidente que la actividad minera desarrollada en la década de los años cincuenta en el yacimiento mineral de Soto produjo un claro efecto sobre la población y además contribuyó de alguna manera a mejorar la economía local y los ingresos económicos de algunas familias campurrianas durante este periodo, que tenían en muchos casos una segunda fuente de ingresos.
El número de habitantes censados en Soto en el periodo comprendido entre 1940 y 1960 nunca descendió por debajo de doscientos habitantes, mientras que en el caso de Espinilla no superó en dicho periodo esta cifra. Por otro lado existe una clara evidencia relacionada con la alta mortalidad que se produjo entre los trabajadores de la mina una vez cesó la productividad de ésta en el año 1958.
Al margen de todas las hipótesis que se barajaron sobre la causa principal de las defunciones y a la luz de algunos documentos escritos y teniendo en cuenta los testimonios de antiguos trabajadores, solamente una fue la causante de las mismas: el envenenamiento producido por sal de cobre y silicosis procedente de la ganga cuarzosa.
Debido básicamente a la inexperiencia de muchos de los trabajadores no especializados en trabajos propiamente mineros que propiciaba el desuso de los equipos de protección que les facilitaba la empresa y que les protegía del agua y del polvo originado durante las operaciones de perforación y arranque, hasta el punto que tanto Don Eloy, doctor en las minas, como Don Miguel, jefe de la mina interior, mantuvieron durante estos años continuas discusiones con los obreros para que utilizaran los equipos de protección.
José Bonifacio, profesor de la Escuela de Ingenieros Técnicos de Minas de Torrelavega, reproduce en su obra "Guía Geológica Minera de Cantabria" un párrafo de una entrevista mantenida con el señor D. Eloy, médico de las minas por aquel entonces: " Los obreros de la zona eran los que más enfermaban y morían y que esto era lógico, pues el obrero acostumbrado a trabajar en las minas de carbón, conocía los peligros del polvo y del frío de las corrientes de aire, etc. y, como consecuencia, ponían remedio haciendo uso de las medidas de seguridad; el obrero mixto miraba solamente el ganar más dinero y por lo tanto no se preocupaba de tales medidas".
 
CONCLUSIÓN
Una vez realizado el estudio pormenorizado de la Mina de Cobre existente en Soto se pueden obtener las siguientes conclusiones finales:
- La cantidad de cobre explotado de la Mina de Cobre de Soto puede rondar aproximadamente las 50.000 Toneladas a lo largo de su historia.
- El cierre definitivo de la Mina se excusa según los datos de la época, en un estudio Geofísico que establece que las reservas de mineral son escasas haciéndola por tanto inviable económicamente hablando.
- Los mecanismos de explotación y seguridad en las labores mineras eran tremendamente escasos y obsoletos, generados seguramente por la falta de rentabilidad económica de la propia explotación y además unido a la falta de participación de los propios trabajadores a la hora de tomar las medidas mínimas preventivas en la realización de su trabajo.
- A lo largo de la primera mitad del siglo XX parece claro que la Mina generó una influencia positiva en la comarca, especialmente en los dos pueblos más cercanos, Espinilla y Soto, y de forma mucho más especial en este último que, aun no siendo la cabeza del municipio, tenía por aquellos entonces más población que Espinilla.

 
BIBLIOGRAFÍA
I.G.M.E. Mapa Geológico Minero de España 1/50.000, hoja 82.
BONIFACIO SÁNCHEZ ALONSO J. Historia y Guía Geológico Minera de Cantabria. 1.990.
CANTÓN R. Reinosa y la Merindad de Campoo. 1992.
DELGADO S. y DE LUIS J, M. La Minería en Campoo (I). Cuadernos de Campoo, n°33.
Padrón municipal del Excelentísimo Ayuntamiento de Espinilla. Datos del censo de población.
Agradecemos muy sinceramente la colaboración de las siguientes personas: Manuel García, Esther Morillo y Damián García.
 
December, 2004