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Lenguaje popular de la Merindad de Campoo. Estudio preliminar

José Calderón Escalada

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Como en toda la Cantabria, el latín fue el que, en Campoo, durante la dominación romana y visigótica, sustituyó al lenguaje que usaron los cántabros, absolutamente desconocido para nosotros; pues, si es cierto que, en la toponimia de la región, quedan algunos nombres de pueblos y términos de la época de los primitivos pobladores de nuestras montañas, como Izara, Izarilla, Isar, Bucer, Buzandrique, Bucierca, Híjar (Igari), etc., no lo es menos que, al sernos poco menos que desconocido el significado de tales nombres, nos hallamos en la imposibilidad de establecer relación alguna entre ellos y los accidentes topográficos a que fueron aplicados. La lengua de los cántabros, con la dominación romana y visigótica, se perdió definitivamente para nosotros.

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Dibujos camarero One

 

Entretenimiento de los camareros cuando escasea el trabajo, acompaña el aburrimiento y se desarrolla la vena creativa conjuntamente con las necesidades del negocio, los apuntes en el diario y la poesía del bloc de notas.

La Fontoria, una historia de baños

Museo Etnográfico El Pajar

De mina de magnesita a piscina ciudadana y lugar de encuentro
 
De los paseos que realizaban los vecinos de Reinosa, uno de los que gozaba de mayor belleza y encan­to natural se encontraba en el ve­cino pueblo de Fresno del Río: pa­rajes como Monasterio, la Dehesa y sus alrededores o la pradera de Santa Ana, formada por una in­mensa alfombra verde, en cuyo alto se encuentra su ermita. En los meses de agosto y septiembre se recogían allí las aromáticas y be­neficiosas manzanillas. La tarde finalizaba con una agradable me­rienda y los jóvenes en el tardío alargaban la estancia para comer las patatas asadas, para lo cual pre­paraban una hoguera con los palucos de los arbustos y los moñigos secos de la pradera. En el res­coldo de sus brasas se metían las patatas enteras, en muchos casos procedentes de los patatales cer­canos, sacadas tras la ‘cata del pie’ para que nadie notara su falta. Una vez asadas, se pelaban y untaban al tiempo de comerlas con la sa­brosa mantequilla campurriana.

Paisaje con figuras: Gerardo Diego y Reinosa

Daniel Guerra de Viana

Gerardo Diego y Cendoya, nació en Santander en 1896, y a través de su larga vida, murió en Madrid en 1987, ha pasado gran parte de la historia literaria del siglo XX en España. Su obra se mueve entre tendencias opuestas, Gerardo Diego es la representación del poeta puro, del poeta que vive en la búsqueda de la palabra, en la búsqueda del sentimiento, se desliza por la poesía como su Duero por Soria, o como su Manual de espumas, entre la tradición y la vanguardia, es uno de los grandes representantes de la generación del 27, junto a Lorca, Alberti, Salinas, etc...

Veranos de los sesenta en Riaño

Pilar López Ramos

Riaño aprox. año 2002     La transformación de los espacios es un fenó­meno consustancial a la actividad humana. En el caso de Riaño ha sido un cambio cualitativo y cuantitativo, enmarcado en los nuevos usos de los espacios rurales y la modificación de los hábitos de vida. Aun manteniendo su excepcionalidad como espacio de servicios aislado en medio de un entorno agrario, ha pasado a ampliar los usos y diversificar la oferta de ocio, pero ha perdido el carácter que quizás mejor le definía: los baños veraniegos en el río y su índole de lugar de encuentro social.

Del vestir tradicional a la modista

Museo Etnográfico El Pajar

La mejora de las comunicaciones trajo la ropa moderna a Campoo
 
La Merindad de Campoo tuvo his­tóricamente una indumentaria tradicional muy equilibrada para las diferentes labores y épocas del año. La ropa solía ser heredada de padres a hijos y los desgastes y las reposiciones de prendas se realizaban en casa, principalmen­te con lana y lino.
 
La transformación de estos ma­teriales en fibra textil era un pro­ceso familiar de las largas noches de hila, y su transformación en lienzos y el abatanado de los pa­ños era contratado a los tejedores. Este sistema tradicional se fue ex­tinguiendo con la entrada del si­glo XX por la introducción de la nuevas tendencias en el vestir, con la llegada de telas, sedas y paños elaborados industrialmente en manufacturas que acercaban el producto a su consumidores hasta la puerta de su casa con un cos­te que empezaba a ser asequible para su economía.

José Luis Vicario

José Luis Vicario

Una sola verja o el esmeril estéril
 
«No = si, por los cojones.»
«Fíate de la virgen y no corras, ya verás que ostias te llevas.»
«Cuidaos ajenos, de los cojones cuelgan.»
 
Este grupo de obras fueron exhibidas en el Museo de Bellas Artes de Santander con el título El so­porte foramontano. La muestra constaba de varias series de piezas realizadas entre 2007 y 2009. Tanto los materiales empleados en cada una de las series, como las proporciones, las referencias y las inten­ciones se adecúan a unas necesidades específicas y diferenciadas. De tal modo, aparecen resoluciones en piedra, plata, madera, tela, espejo y distintos ob­jetos de uso cotidiano. Todas las esculturas disponen de una pretendida intención rural y utilitaria. Ante tanta y frecuente «virtuosidad» virtual estas piezas intentan basarse en una presencia atávica y una perspicacia furtiva.

Construcción y constructores en las iglesias románicas de Campoo

José Luis Hernando Garrido

La popularidad alcanzada por los temas más escurridizos y esotéricos en la divulgación del románico español ha ido desplazando otro tipo de aportaciones serias, de cariz material y arqueológico perfectamente documentadas a la par que tangibles. No parece muy adecuado iniciar al interesado en el arte medieval lanzando reclamos gratuitos con el fin de hacer prevalecer ocurrentes marginalia (1). El cantero que tallaba un canecillo con un personaje de portentoso falo o prefería rizar el rizo con una pareja en el climax de su acto más carnal apenas entendía de latines y solía ceñirse a un programa estipulado que era impuesto por el promotor (p. ejem. el abad Martín de Cervatos).

Mazo y agua

Museo Etnográfico El Pajar

Pisones, pisas y batanes en la geografía de Campoo
 
Los tejidos de lana al salir de los telares presentan intersticios entre los hilos y en sus cruzamientos que hacen que sean más o menos permeables al aire y al agua. Cuando de estos tejidos se querían obtener paños para vestidos o mantas, convenía cerrarlos, esto se lograba enfurtiéndoles mediante el pisado hasta lograr la calidad deseada.

Las pilas bautismales románicas de Valderredible

Miguel Ángel García Guinea

La historia de la pila bautismal, en general, tiene muy viejos antecedentes. Ya en las religiones paganas el agua, condición necesaria para la vida, formaba parte imprescindible en los ritos de purificación de los fieles antes de entrar en el recinto sagrado. El cristianismo recogió esta antiquísima tradición y la incorporó a su liturgia en los ritos bautismales. HANI, en su libro sobre "El simbolismo del templo cristiano", 1972, nos dice: "En el simbolismo tradicional, toda pila bautismal representa el Océano primordial, las "Aguas" del Génesis sobre las que se cernía el Espíritu de Dios para obrar la creación. Y por referencia a esas aguas es por lo que el bautismo o la pila bautismal poseen el poder de obrar una regeneración, una re-creación".
 

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