En los puertos pertenecientes a nuestra comarca campurriana, existen más de cien cabañas pastoriles, la mayoría en buen estado de conservación, siendo también considerable el número de ellas, que a lo largo del tiempo han ido desapareciendo, no quedando en la actualidad más que las ruinas.
Edición: 1ª ed., 1ª imp.
Fecha Edición: 04/2008
Fotografías: Humberto Bilbao, Pedro F. Palazuelos
Edita: Asociación Empresarial de Hostelería de Cantabria
Publicación: Creática Ediciones
Imprime: Campher
Descripción: 228 p. il. col. 24x22 cm
Encuadernación: rústica
Si consultamos un diccionario nos aparece la siguiente definición de Despoblado: m. Desierto, yermo, sitio no poblado, y especialmente el que en otro tiempo ha tenido población.
A lo largo de la historia ha habido un proceso constante de creación y desarrollo de núcleos de población; pero de igual manera, se ha producido el fenómeno contrario, la desaparición de algunos pueblos y aldeas.
No cabe duda que uno de los factores que a lo largo de los siglos mayor daño ha hecho al patrimonio arqueológico, tanto a nivel nacional como internacional, han sido las grandes obras públicas. Pantanos, carreteras, autopistas, vías férreas, oleoductos, tendidos eléctricos... han dañado, en ocasiones de una manera irremediable, el patrimonio arqueológico. De ello tenemos muchos casos en nuestro país y en nuestra región.
La ganadería en Campoo tuvo siempre mayor trascendencia económica que la agricultura. La calidad de los pastos y el clima fueron la causa primera de su desarrollo, lo que posibilitó a los ganaderos de la región el obtener magníficos ejemplares dentro de la variedad de modalidades, especialmente de muletas, potros y terneros, que constituyeron la base de la comercialización dentro del ganado campurriano; sin embargo, aun cuando el vacuno, mular o caballar, fueron objeto principal de la compraventa, son de considerar también las variantes de lanar, cabrío y de cerda.
Santiago Delgado Rodríguez - Julio Manuel de Luis Ruiz
Aguas de manantial, minerales y minero medicinales en la comarca de Campoo
Introducción
Con la publicación de este artículo se pretende dar continuidad a la serie de artículos publicados por Cuadernos de Campoo dedicada a analizar las diferentes actividades mineras que se han desarrollado en la comarca, y que se iniciaba en el mes de septiembre de 2003 con el artículo titulado La Minería en Campoo (I)en el que se hacía una breve descripción de la evolución del conjunto de la actividad minera que históricamente se ha desarrollado en la comarca de Campoo. La serie continuó posteriormente en el mes de diciembre de 2004, cuando se publicó el artículo titulado La Minería en Campoo (II) en el cual se desarrollaron las características concretas y particulares que originaron y posteriormente posibilitaron la explotación del yacimiento de las minas de cobre de Soto, situadas en el municipio de la Hermandad de Campoo de Suso.
El proyecto de investigación de Arqueología Prehistórica en Campoo, comenzó a realizarse en 1989 con una primera fase de prospecciones y localización de yacimientos y una segunda fase de excavaciones que comenzó en 1996.
Crono culturalmente abarca desde el Paleolítico Inferior hasta la Edad del Bronce, es decir, desde hace aproximadamente 500.000 años hasta unos 750 años a. C.
Los periodos del Paleolítico Inferior y Medio, el Neolítico y el Calcolítico (Edad del cobre) son los mejor representados, hasta este momento, en este estudio como luego veremos. Del Paleolítico Superior sólo tenemos algunos indicios, que hoy por hoy son bastante problemáticos y de la Edad del Bronce contamos con hallazgos sueltos y, sobre todo, con el yacimiento de la cueva de los Hornucos de Suano, excavada en los años 30 por el P. Carballo.
Ana Belén Lasheras - Mª Eugenia Escudero - Isabel Cofiño
Lugares tan distantes geográficamente, como Couillet (Charleroi, Bélgica) y Campoo, acabaron acercándose por los avatares de una historia cuyos protagonistas fueron los hermanos Ernest y Alfred Solvay. En la localidad belga se estableció, en 1863, la primera fábrica de sosa Solvay, mientras que en la comarca campurriana se puso en práctica una iniciativa filantrópica a través de la fundación, en 1929, de una casa de reposo en Soto para los empleados de la fábrica de Solvay en Barreda.
Fue Ernest, el hermano mayor, quien descubrió el proceso de fabricación de carbonato sódico al amoniaco o sosa al amoniaco a mediados del Ochocientos. Hasta entonces, y desde antiguo, se había utilizado la sosa natural, extraída de plantas o de unos yacimientos de carbonato sódico estadounidenses, y la sosa artificial, obtenida a partir de la sal común por un procedimiento inventado por el químico francés Nicolás Leblanc en 1798. El proceso creado por Ernest mejoró considerablemente la invención de Leblanc, abaratando e incrementando la producción de sosa.
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