Los deportes de invierno en Reinosa en el siglo XX

Florencio Casuso Charterina

1933. Marcelino Salceda practicando esquí en le parque de Las Fuentes
LOS INICIOS
Las gentes de Reinosa y su comarca, unidas desde siempre a las inclemencias de los temporales de nie­ve, han sabido ver y apreciar la parte buena y bella del blanco elemento, que les permite practicar los apasionantes deportes de invierno. En este artículo se ha incluido el esquí, en sus modalidades de alpino, fondo, y saltos y el tiro de trineo con perros.
En los primeros años del siglo XX ya se tenía la inquietud de que Reinosa, en un futuro, sería una estación de invierno, apro­vechando para ello lo que en tantos pueblos del extranjero cons­tituía su principal riqueza y modo de vida. Esto ya lo pronosticó Julio G. de la Puente cuando en 1916, en su libro sobre Reinosa y el Valle de Campoo, decía lo siguiente: "Las grandes nevadas, que no hace muchos años sugerían ideas de tristeza y melanco­lía a los que habitaban las regiones en que caían, proporcionan hoy uno de los mayores encantos. ¿Cuándo nuestros antepasa­dos se hubiesen figurado que la nieve, que no sólo dificulta y obs­truye los caminos, sino que aísla las casas de un mismo pueblo, había de servir de atractivo para que estos valles se viesen muy animados, deslizándose por la inmensa sábana "skis", toboga­nes y trineos, dando vida a lo que antes tenía aspecto de soledad y de muerte?
 
En 1915 vinieron, de los pueblos inmediatos a Reinosa, en trineos tirados por perros y con "skis". Este invierno un grupo de jóvenes de la distinguida sociedad santanderina, provistos de to­dos los aparatos que se emplean para las excursiones sobre la nieve, nos honraron con su visita, habiéndose formado el pre­sente año en la capital de la Montaña, igual que han hecho en otras poblaciones importantes de España, una sociedad nomi­nada "Club alpinista reinosano", para dedicarse al sport de la nieve en este bello rincón de la "tierruca", constituyendo esto quizá el primer paso para que, no tardando mucho, veamos cru­zar por estos hermosos valles numerosos grupos de alpinistas. ¿Será esta una de esas ilusiones que jamás se convierten en hecho? Nunca, con más propiedad que ahora, podremos emplear la frase: el "tiempo lo dirá".
 
En las primeras décadas del siglo XX, los reinosanos hacían sus pinitos sobre los esquís en el entonces idílico paraje de las Fuentes, centro de recreo y ocio de la juventud de la época. Los más expertos y audaces se deslizaban por las cuestas del Páramo demostrando sus habilidades en este bello deporte de la nieve.
 
Años más tarde, en la década de los cuarenta, algunos habi­tantes de Reinosa y de la comarca se daban cita, semanalmente, en Braña Vieja, para practicar el deporte en los macizos monta­ñosos de Pico Cordel, Tres Mares y Peña Labra. La cordillera es­tá formada por las cumbres más espectaculares y famosas de la zona campurriana, en la que destaca el Pico de Tres Mares (2.175 m) que es el vértice en el que se unen las divisorias de las tres vertientes: atlántica, cantábrica y medi­terránea, de la península Ibérica. Otras cumbres destacadas son el Cuchillón (2.222 m), el Cueto de la Horcada (2.124 m) y el Cordel (2.040 m). Por las laderas menos escarpadas de estos pi­cos se encuentran las pistas de esquí. Es bello contemplar el macizo montañoso que forma Alto Campoo, y ver el interés que despierta su paisaje en aquellas personas que un día se de­ciden a conocerlo. Para los esquiado­res la belleza está en la llegada del in­vierno, esperada con impaciencia des­pués de haber conocido la deliciosa impresión de un descenso en esquís por una buena pista, cuando el viento, dándoles en sus rostros parece ponerles alas y se sienten due­ños del mundo.
 
15 de enero de 1968. Aspecto ue presentaba lapista de Los TubosEn los años cincuenta se construyó el refugio del Club Alpi­no Tajahierro de Santander y en 1961 se inauguró el de Solvay; el primero en la zona de "Los Tubos", en Braña Vieja, y el se­gundo en la carretera que sube al Chivo, un poco más arriba del que estaba edificando el Club Alpino Pico Tres Mares. Como consecuencia de estos albergues, la cantidad de esquiadores que cada fin de semana se desplazaban a las pistas de Alto Campoo era cada vez mayor, pero como la Estación de Esquí aún no se había terminado y los accesos no estaban en buenas condicio­nes, ni existía un aparcamiento adecuado, los vehículos que les transportaban, los sábados y domingos, desde Reinosa o desde Santander, tenían que quedarse a unos cinco o seis kilómetros antes de llegar a Braña Vieja, en la mayoría de los casos la ca­rretera no estaba abierta o la afluencia de esquiadores era tan importante que la cola de coches y autobuses aparcados en la carretera llegaba hasta más abajo de El Henar.
 
 
CLUB ALPINO PICO TRES MARES
Esta afición al esquí originó que el 23 de Agosto de 1953, se fundase en Reinosa el Club Alpino Pico Tres Mares, posible sucesor de aquel "Club Alpi­nista Reinosano" que citaba Julio G. de la Puente, en 1916. Un grupo de 83 deportistas amantes de la montaña y de los depor­tes de invierno, conocedores de la importancia que esta zona te­nía por las alturas de sus picos y las formidables pistas que se po­dían acondicionar para la práctica del esquí, se forjaron unas ide­as y lograron llevarlas a cabo al fundar este primer Club de Alta Montaña, una de las labores deportivas más calladas y humildes que se han realizado en nuestra ciudad. Su primer presidente fue Félix Pérez Villate, socio n° 1 del Club al finalizar el siglo XX.
 
En 1956, el Club Alpino Pico Tres Mares tenía 173 socios y disponía de un refugio en la Hermandad de Campoo de Suso, en la zona de Riaño, a 12 kilómetros de Reinosa, con dos habi­taciones de 12 y 8 literas, bien acondicionadas, y un amplio y bien cuidado salón donde podían descansar y contar sus aven­turas, al regreso de sus excursiones, al calor de una magnífica chimenea. El número de socios aumentaba cada año, en 1958 ya eran 253 y en años posteriores llegaron a ser unos seiscientos.
 
En marzo de 1957 la revista Fontibre hizo una encuesta so­bre lo que opinaban los reinosanos de la nieve, de la que pode­mos destacar dos párrafos de Mercedes Obeso de Hoyos, licen­ciada en Filosofía y Letras, y, en aquella época, profesora del co­legio de Nuestra Señora de Montesclaros. Era socia del Club Alpino Pico Tres Mares y buena es­quiadora, en ese mismo año ganó dos competiciones organizadas por el Club. "Os invito a venir conmigo a una de nuestras montañas -magníficas de nieve y paisaje- una ma­ñana de espléndido sol, cuando la nieve brilla en los picos como un es­pejo, y en los valles se extiende la niebla como un cendal sin decidir­se a acometerla cubre. Parece que la nieve mete en el alma todo el op­timismo de la naturaleza; de una naturaleza sana y bravía que nos hace sentirnos mejores. Ahora ya podéis calzaros los esquís y descen­der; no importan las caídas; os ase­guro que se olvidan todas las pena­lidades del ascenso porque no hay empresa que nos dé tanta se­guridad en nosotros mismos. Volveréis una y otra vez, pues la afición a este deporte ya no os abandonará nunca.
Cuando después de una fatigosa jornada, el grupo de es­quiadores invade el refugio, con los rostros curtidos por el sol y el cuerpo rendido por el esfuerzo, flota en el ambiente, por enci­ma de la derrota física, un optimismo espiritual que sólo los tra­bajos de la semana logran amortiguar, pero la esperanza de un próximo día esquiando les hace más llevaderos".
 
En aquella época la carretera era muy deficiente y, por su­puesto, no había remontes en las pistas, por lo que los esquia­dores tenían que ascender a las cumbres andando y con los es­quís al hombro. Esta circunstancia, de complicados desplaza­mientos y duras ascensiones a los picos, hizo comprender a los socios del Club Alpino Pico Tres Mares y a sus directivos, Rafael Rabadán de Arguinchona (presidente) y Nicolás de Blas (secre­tario), que el refugio de Riaño no satisfacía las actividades del Club y se precisaba un refugio de Alta Montaña.
La idea estaba en todos los socios y la nueva directiva que eligieron en 1959, con Isidoro Palacio Gutiérrez como presiden­te, tomó el asunto con el interés y el entusiasmo que requería una obra de esta envergadura, iniciándose las gestiones necesa­rias para llevar a cabo dicho proyecto. Entonces se sentía la ne­cesidad de un refugio junto a las pistas de esquiar y también ya se pensaba en un telesquí para aspirar a la mayor comodidad, pues no parecía lógico derrochar energías en el desplazamiento y en la ascensión, cuando eran necesarias todas para practicar un deporte como el esquí que ya consume muchas.
 
Refugio del Club Alpino Pico Tres MaresEl proyecto del refugio del Club Alpino Pico Tres Mares fue hecho por el arquitecto Javier Riancho; era ambicioso y reunía las condiciones de solidez, y comodidad necesarias para una obra de estas características. Se habían dado los primeros pasos y la empresa se vio coronada por el éxito, al obtener un présta­mo importante de la Delegación Nacional de Deportes, todo ello gracias a las gestiones realizadas en Madrid por su incansable presidente, Isidoro Palacio Gutiérrez, verdadero artífice de esta fantástica idea.
En 1960 se inició la construcción del refugio, al que se bau­tizó con el nombre de "Nuestra Señora del Abra". La obra había sido posible, pese a que en principio pareció disparatada termi­nó por hacerse simpática gracias al entusiasmo mostrado por sus iniciadores y por su principal gestor, el presidente del Club, así como por los chicos "de la piedra", expresión con que fueron conocidos los que participaron en su edificación. En los últimos días del verano de 1962, el refugio quedó cubierto, con su fla­mante tejado de pizarra, desafiando al próximo invierno que, salvo imprevistos, en poco podría afectarle.
 
Tuvieron que pasar nueve años más (hay que tener en cuen­ta que solamente se podía trabajar en periodo veraniego) para que el refugio del Club Alpino Pico Tres Mares se pudiese inau­gurar oficialmente, y que sus socios, los chicos "de la piedra" y su incansable presidente, pudieran disfrutar de esta formidable obra. Esto sucedió en 1971, como atestigua la placa instalada en su fachada principal.
Isidoro Palacio Gutiérrez fue el gran impulsor del Club y la persona que hizo posible la realización de la obra del refugio. Después fueron varias las personas que se hicieron cargo de la presidencia, todas ellas reinosanos amantes de la montaña y de los deportes de invierno; por orden cronológico, fueron los si­guientes: Federico del Pozo, Francisco Javier Torres, Ascendino Bustamante, Vicente Ahumada e Isidoro Palacio Bedoya.
 
Los años de mayor esplendor del Club Alpino Pico Tres Ma­res fueron en la década de los setenta, cuando más socios tuvo y cuando más actividades sociales realizaron, aunque la ilusión, el esfuerzo y la admiración de los reinosanos correspondió a la época de la construcción de su refugio.
 
En los últimos años de la década de los setenta y primeros de los ochenta, destacaron varios esquiadores del Club Alpino Pico Tres Mares, como: Pedro Torices, Jesús Ortega González, Guillermo del Pozo, Ignacio del Pozo, Benito Mata Rodríguez, Lu­crecia Gutiérrez Mata, Manuel Argüeso Fernández, Fernando An­drés Ruiz, José Ma Montes Guerra o Cristina del Pozo Gutiérrez.
A la finalización del siglo XX, el Club atraviesa por sus horas bajas, prácticamente no existe y la mayoría de los socios se han dado de baja, no realiza ninguna de sus actividades. El refugio, que tantos sudores y desvelos costó, está amenazando ruina; se­ría muy lamentable y penoso, que lo que fue un ejemplo y un orgullo para Reinosa, ahora, después de medio siglo, se llegara a perder por falta de interés y por no haber sabido transmitir el espíritu del esquí y del alpinismo a las siguientes generaciones.
Desde este artículo queremos animar a su actual presidente, Isidoro Palacio Bedoya, a su junta directiva y a los socios que aún quedan, para que intenten impulsar, de nuevo, el Club y que vuelva a ser lo que fue en otros tiempos.
 
 
ESTACIÓN DE ESQUÍ Y MONTAÑA DE ALTO CAMPOO
24 de enero de 1965. Losesquiadores se tienen que apear de sus vehículos y desplazarse a las pistas con los esquís al hombroEl tiempo dio la ra­zón a Julio G. de la Puente, se cum­plieron sus ilusiones y predic­ciones, tuvieron que pasar más de cincuenta años para que la comarca campurriana dispusie­se de la Estación de Esquí y Montaña de Alto Campoo, situa­da en el marco espléndido y majestuoso de la Cordillera Cantábrica, con cumbres que sobrepasan los 2.000 metros de altura. Zona dotada por la natu­raleza de los mejores atractivos para la práctica del turismo de­portivo de montaña y muy es­pecialmente de los deportes de invierno.
En Alto Campoo ya venían celebrándose competiciones des­de los años cincuenta y cinco, organizadas por el Frente de Ju­ventudes, de carácter provincial, en las pistas de La Tabla y Los Tubos, así como las organizadas por el Club Alpino Pico Tres Mares, de carácter social. Hacia 1960 destacaba en el esquí alpi­no, Nardo, el esquiador de La Hoz de Abiada, que participó, con resultados aceptables, en estas competiciones y en algunos Campeonatos de España.
 
En 1966 se hizo la inauguración oficial de la Estación de Al­to Campoo, obra realizada durante la presidencia, en la Diputa­ción Provincial de Santander, de Pedro de Escalante y Huidobro. Él fue el principal impulsor y hemos de concederle el honor y el mérito que supuso el logro de estas instalaciones para todos los campurrianos.
 
Como sucede en todas las estaciones de esquí, el que nieve en los últimos meses del año hace que se puedan mantener abiertas para la práctica del esquí el mayor tiempo posible. En aquellos primeros años la nieve fue abundante y prueba de ello es que se pudieron celebrar competiciones en los meses de mar­zo y abril. Al año siguiente de su inauguración, a principio de marzo de 1967, ya se celebraron en las pistas de Alto Campoo los II Juegos de Invierno del Cantábrico, organizados por la Fe­deración Vizcaína de Esquí.
En abril de 1969, de nuevo la Estación de Esquí de Alto Cam­poo fue escenario de un Campeonato Nacional, los días 23, 24, 25 y 26 se celebraron en sus pistas los Campeonatos Universita­rios de Esquí, acontecimiento que hizo más relevante esta Esta­ción de Deportes de Invierno.
 
En los años setenta, la Esta­ción de Esquí de Alto Campoo es­tuvo de moda y muy concurrida, no solamente por los esquiadores de Reinosa, sino también por gentes de Santander, Bilbao, Palencia o Valladolid; los fines de semana, por supuesto cuando había nieve, las pistas se queda­ban pequeñas, especialmente los remontes, donde se formaban in­terminables colas de esquiadores esperando su turno para ser lle­vados a la cota alta de la pista.
 
En los años sesenta y setenta era raro encontrar un niño que no supiera esquiar, que no hu­biera hecho los cursillos de aprendizaje y que no hubiera convencido a sus padres para que los fines de semana y los días de fiesta, durante la época invernal, le llevasen a practicar este deporte en las pistas de esquí de la Estación de Alto Campoo. Por su parte, los padres que aún no sabían esquiar, decidían aprender y así se evitaban las largas esperas mientras sus hijos practicaban este apasionado depone, en definitiva, toda la fami­lia terminaba practicando el esquí.
 
En 1988, la Estación de Esquí y Montaña de Alto Campoo sufrió una considerable transformación, se eliminaron las pis­tas de La Tabla y Los Tubos, trasladándose a la zona de Calgosa, convirtiéndose en una estación más moderna, donde los amantes del deporte blanco pueden practicar el esquí en todas sus modalidades, a lo largo de los 17 kilómetros de sus pistas, a la vez que pueden disfrutar del sol y del descanso merecido en el área de servicios que la estación les ofrece, con bares, res­taurantes y un moderno hotel que cubre todas las necesidades de cuantas personas, practicantes o no del esquí, llegan hasta Alto Campoo.
El esfuerzo inversor, la mejora de sus instalaciones, el mon­taje de cañones de nieve artificial, la reestructuración de las pis­tas y la nueva telesilla Río Híjar, inaugurada en enero de 2000, han hecho de la Estación de Esquí de Alto Campoo el mejor en­clave turístico de la comarca campurriana.
 
La telesilla cuatriplaza Río Híjar, que supuso una inversión de 398 millones de pesetas, tiene una longitud de 1.688 metros y es capaz de transportar 2.400 personas por hora, lo que ha per­mitido aumentar la capacidad de la estación y mejorar la distri­bución de su ocupación.
 
 
GRUPOS DE EMPRESA DE ESQUÍ
Jerónimo Lantarón. Temporada 86-87En 1968 se fundó el Grupo de Empresa de Esquí de Westinghouse (Cenemesa), siendo su responsa­ble Vicente Fernández Barrio (Tito), destacando, entre otros, los esquiadores: Mel, Dani, Peña, De Blas, Romero, Casquero y Emilio.
En 1974 se instituyó el Grupo de Empresa de Esquí de Asti­lleros Españoles, más tarde Forjas y Aceros y desde 1991 Grupo de Empresa de Esquí de Sidenor. Tanto este Club como el de Ce­nemesa han llegado al final del siglo XX desarrollando sus acti­vidades sociales.
El primer responsable del Grupo de Esquí Sidenor, entonces A.E.S.A., fue Valentín Seco, aunque el que más años ha estado al frente de este Club, como responsable y preparador, ha sido Ángel Jorrín Rodríguez (Geli). El Club de Sidenor siempre se ha destacado por ser un grupo muy numeroso con, aproximada­mente, medio centenar de chicos que participan en competicio­nes oficiales, en las categorías de infantil y juvenil, donde han conseguido excelentes resultados.
 
Han sido varios los esquiadores del Club Sidenor que han destacado y obtenido buenos resultados en las competiciones regionales y nacionales; uno de los más sobresalientes y espec­taculares fue Jerónimo Lantarón Fernández, que practicó la es­pecialidad de saltos. Nació en Reinosa, el 4 de agosto de 1973, y a los once años ya obtuvo uno de sus mayores éxitos, con el Club Forjas y Aceros (actualmente Sidenor).
 
El 4 de febrero de 1985, en los Campeonatos de España celebrados en la Estación de la Molina, con la participación de cua­renta saltadores, consiguió la medalla de oro, en la categoría de alevín. A partir de este logro ingresó en el equipo nacional de promesas, con sede en la población oscense de Jaca. Su popu­laridad alcanzó límites insospechados y en la Navidad de ese mismo año rodó un spot publicitario para Iberia, que fue ofreci­do en esas fiestas por televisión española.
 
En la temporada 1985-86, también en la categoría de ale­vín, logró la medalla de plata en los Campeonatos de España, celebrados en Navacerrada, así como el primer puesto en los regionales y el tercero en la prueba nacional de los Campeo­natos Vascos.
En la temporada 1986-87, ya en categoría infantil, Jerónimo Lantarón obtuvo la medalla de bronce en los Campeonatos de España, celebrados en Sierra Nevada. Tres años consecutivos de triunfos para esta joven promesa reinosana, que luego desapa­reció de las competiciones por causas, probablemente justifica­das, pero que quizá deban analizarse para que deportistas de es­ta categoría no se queden en el camino y puedan llegar a la éli­te profesional de su especialidad.
 
Los esquiadores de alpino del Club Sidenor han conseguido excelentes resultados, principalmente, en ca­tegorías juveniles e infantiles; en 1996, queda­ron segundos en Sierra Nevada en la clasifica­ción por clubes. Han destacado, entre otros: José Luis Fernández, José Miguel Seco, Oscar Sánchez, María Eulalia Martínez, Jesús Merino, Mónica Lucio (3a en Copa de España), Iñigo Zabalía (4o en Slalom, Campeonato de Espa­ña), Carlos González, Pablo Montes, Rebeca Rodríguez, Diego García, Mónica Jorrín, Ele­na Torices, Diego Rodríguez y Laura González.
 
 
ESQUÍ DE FONDO
La especialidad de fondo, aunque tiene menos practicantes, es la que mayor gloria ha dado a Rei­nosa; el mejor especialista de todos los tiem­pos, tanto a nivel regional como nacional, ha sido y sigue siéndolo Juan Jesús Gutiérrez Cuevas. Antes de relatar los éxitos de "Juanji", para sus amigos, o de J. J. como es cono­cido a nivel nacional o internacional, deseo mencionar algún otro esquiador de esta mo­dalidad, como fueron, en los años setenta y principios de los ochenta: Valentín Seco, Angel Rábago, Gerar­do Ortega, Miguel Ángel Ibáñez y Jesús Fernández Prieto.
 
En 1984, en el Trofeo de Forjas y Aceros en la especialidad de fondo, venció en la categoría de sénior Luis Robles, seguido de Felipe Gómez; consiguiendo el triunfo en categoría júnior feme­nina, Belén Cuevas. Estos tres esquiadores, juntamente con Juan Jesús Gutiérrez Cuevas (que pertenecía al equipo nacional de pro­mesas), formaron el equipo de la Selección de Cantabria que par­ticipó en las pruebas nacionales, en la temporada 1984-85.
 
En 1988, Félix Collantes, del Club Forjas y Aceros, se procla­mó Campeón de España de esquí de fondo, en la categoría in­fantil.
Juan Jesus Gutiérrez Cuevas, abanderado delequipo español en Nagano 1998Juan Jesús Gutiérrez Cuevas nació en Reinosa, el 25 de junio de 1969. Se inició como deportista en el Club 80 con Tito Carre­ra, compitiendo en atletismo a nivel regional y nacional. Ense­guida se aficionó al esquí y con quince años, en categoría cade­te, obtuvo la medalla de oro en los Campeonatos de España de esquí de fondo en 10 kilómetros y la medalla de bronce en los cinco, incorporándose después de los campeonatos al equipo nacional de promesas con sede en Jaca.
 
En 1986, siendo aún cadete, consiguió dos medallas de oro en los Campeonatos de España, en los 10 y 5 kilómetros. Venció en cuantas competiciones participó, entre las que destacaban el Trofeo Sierra Nevada y el I Trofeo Alto Campoo de carácter na­cional. En 1987, ya en categoría juvenil, volvió a ganar una me­dalla de oro y otra de plata, en los Campeonatos de España, en 10 y 15 kilómetros, respectivamente.
 
En 1988 y 1989 fue elegido como Mejor Deportista Campurriano, otorgándosele el Trofeo Ebro, galardón que ha conse­guido en otras ocasiones. A partir de 1989, después del servicio militar, ya en la categoría sénior, ha logrado un historial sensa­cional, de un auténtico campeón. Sin ningún género de duda, se ha convertido en el mejor esquiador de fondo español de todos los tiempos, ha sido el deportista que más fama ha dado a Rei­nosa y ha paseado el nombre de su ciudad por todas las esta­ciones de esquí del mundo.
 
Su historial deportivo en categoría sénior, hasta final del si­glo XX, le podemos resumir en:
3 Participaciones en Juegos Olímpicos, "Albertville 92" (Francia), "Lillehammer 94" (Noruega) y "Nagano 98" (Japón).
6 Participaciones en Campeonatos del Mundo.
3 Victorias en pruebas de Copa del Mundo de larga distan­cia, "Marcialonga", en 72 Km.
1o Clasificado en prueba de Copa del Mundo, "Engadina" (Suiza), en 42 Km.
2o Clasificado en prueba de Copa del Mundo, "DolomitenLauf' (Austria), en 60 Km.
3o Clasificado en prueba del Campeonato del Mundo, "Transjurasien" (Francia), en 70 Km.
6o Clasificado en el Campeonato del Mundo, Oslo (Norue­ga), en 50 Km.
6o Clasificado y diploma en el Campeonato del Mundo en Canadá, en 50 Km.
9o Clasificado en prueba del Campeonato del Mundo, "Val di Fiemme" (Italia), en 50 Km.
1 Victoria en prueba del Campeonato de Europa, en Francia, en 15 Km.
1 Victoria en prueba del Campeonato de Europa, en España, en 15 Km.
20 Medallas de Oro en los Campeonatos de España, desde el año 1989.
 
Juan Jesús Gutiérrez Cuevas llevaba una vida completamen­te dedicada al esquí de fondo, entrenaba en Noruega, Italia, Francia o Suecia con el equipo nacional y contabilizaba unos 13.000 kilómetros por temporada. Ha demostrado que estaba, en carreras largas, entre los mejores del mundo.
 
En 1998, Juan Jesús Gutiérrez Cuevas, tuvo el honor de ser el abanderado del equipo español durante la ceremonia de aper­tura de los Juegos Olímpicos de Invierno, que se disputaron en la ciudad japonesa de Nagano. En la ceremonia estuvieron pre­sentes los Reyes de España.
El esquiador reinosano de fondo realizaba todas las carreras y entrenamientos durante la temporada de invierno. Durante la temporada de verano, además de las concentraciones necesa­rias para su preparación, disputaba carreras de Roller Ski (esquís de ruedas), que son puntuables para los Campeonatos del Mun­do, en las que consiguió buenos puestos, normalmente, entre los tres primeros.
 
 
TIRO DE TRINEOS CON PERROS
El Tiro de Trineos con Perros es una modalidad po­co frecuente en Cantabria pero muy popularizada en el Pirineo aragonés y catalán, así como a nivel internacional.
 
Jorge Aurelio Ruiz Fernández. Pirena 2000Los reinosanos tenemos la satisfacción de contar con el úni­co musher que hay en Cantabria a nivel de alta competición en el siglo XX; se trata de Jorge Ruiz Fernández, persona aficiona­da desde hace tiempo a este deporte al que ha dedicado años y esfuerzo para poder llegar a la élite del Tiro de Trineo con Pe­rros. Jorge es un amante de la naturaleza y de los animales, que se siente enormemente feliz en la montaña.
 
Se inició hace años, cuando adquirió un perro de raza nór­dica y más tarde una perra, criando y cruzando carnadas logró mejorar la raza y a base de duros entrenamientos consiguió prác­tica en esta especialidad y mejoró los resultados. En este pro­yecto empleó su tiempo libre, así como sus ahorros en los gas­tos que le ocasionaban el mantenimiento de los animales y los desplazamientos a las carreras que tenía que acudir para fami­liarizarse con este deporte; los principios fueron duros hasta que llegó a consolidarse como un gran musher, consiguiendo patro­cinadores que le permitieron acudir a las grandes competicio­nes nacionales e internacionales.
 
Sus primeros pasos en competición los dio en carreras clá­sicas nacionales y en los Campeonatos de España. En 1997 acu­dió por primera vez a la gran prueba internacional de Pirena, que está considerada como la mejor carrera de Europa con un trazado duro de unos 600 kilómetros por el Pirineo, con una duración de dos semanas; cada año acuden competidores más experimentados, es difícil poder participar en ella si no se dis­pone de un buen palmarés. La Pirena es una carrera complica­da y peligrosa, tiene subidas muy fuertes y descensos pronun­ciados con barrancos, es necesario llevar un buen perro guía ya que de lo contrario pueden suceder contratiempos en cual­quier momento. Si la climatología es adversa se endurece aún más la prueba, son muchas horas encima del trineo por para­jes desconocidos y si nieva se borran las huellas.
 
En esta prueba es necesario atender a todos los perros, al fi­nalizar cada etapa, no sólo es correr sino que los animales tie­nen que estar bien preparados y acondicionados para pasar la noche. Al terminar cada etapa hay que limpiarlos y darles de co­mer, encerar el trineo y dejar todo listo para poder salir con ga­rantías al día siguiente.
En su primera participación en Pirena quedó en el puesto veintiuno, al año siguiente, en 1998, mejoró su clasificación, cla­sificándose en decimosexto lugar y sexto mejor español: cada año mejora sus resultados y va adquiriendo más experiencia lo que le hace soñar en conseguir algún día el triunfo.
 
En sus competiciones suele utilizar unos doce perros, aun­que él tiene preparados, aproximadamente, el doble. Los en­trenamientos de los perros le llevan mucho tiempo, cada uno es distinto del otro y hay que entenderlos y colocarlos en su si­tio. Para poder correr en Pirena entrena durante cinco meses, unos 3.000 kilómetros antes de iniciar la prueba. Comienza a fi­nales de septiembre, con entrenamientos flojos y progresivos; a los dos meses y medio sube el kilometraje y les hace series de sprint con relajación de músculos, para que vayan adquiriendo ritmo y rapidez, continúa aumentando el tiempo y los kilóme­tros a ritmos lentos. En fechas próximas a la carrera baja el en­trenamiento para que los perros se encuentren frescos al inicio de la competición.
En este deporte de aventura, de riesgo y de esfuerzo, sin grandes reconocimientos por parte de los medios de comunica­ción, por lo menos, a nivel regional, tenemos en Reinosa a uno de los mejores musher de España; una persona que ha conse­guido brillar en esta especialidad gracias a su tesón y trabajo, con pocas ayudas ha sabido llegar a lo más alto.
 
 
BIBLIOGRAFÍA

Reinosa y el Valle de Campoo. Julio G. de la Puente (1916).
Imágenes del Deporte en Reinosa en el siglo XX. F. Casuso y A. Merino (2007).
Revista Fontibre (1956 a 1963).
Diario Montañés
Diario Alerta
Diario Deportivo Marca.
 
 
December, 2007