Vistas fotográficas del ferrocarril de Isabel II, Alar del Rey a Reinosa. (William Atkinson 1855-1857)

José María Magán López

INTRODUCCIÓN
William Atkinson era un ingeniero de treinta años natural de Manchester que en 1855 se encontraba trabajando en la construcción del fe­rrocarril entre Alar del Rey y Reinosa.
La compañía contratista Ferrocarril de Isabel II le requirió para que realizara una serie de fotografías sobre la construc­ción de este ferrocarril y las circunstancias que le rodearan con intención de regalar una colección fotográfica a la joven reina de veinticinco años Isabel II que como el propio W. Atkinson era también aficionada a la fotografía.
 
Equipo fotográfico
 
Terminó las tomas fotográficas con la finalización de las obras en marzo de 1857 pero la selección para la carpeta y es­tuche que se regalaría a la reina se haría después de setiem­bre de 1858 pues en el envés del retrato del ingeniero jefe Alfred S. Gee se dice "Murió en Las Caldas el 31 de agosto de 1858 cuando pasó el primer tren".
William AtkinsonEn el Archivo del Palacio Real de Madrid se conserva la más amplia de las colecciones fotográficas de esta misión fotográfica y es la que se analiza en este estudio. Con todo, también existe la co­lección de la Biblioteca Municipal de Santander con al menos 41 fotografías pero que no tienen los comentarios es­critos que se hicieron para la reina.
 
Por ello se deduce que también se hicieron copias para los accionistas santanderinos de la Compañía.
Poco más puedo decir del autor William Atkinson sino que probablemente siguió trabajando en la construcción del ferrocarril, que tuvo acciones de la com­pañía que explotaba la mina de cobre de Soto y que murió en 1907 en el Rei­no Unido.
En cuanto a su obra principal, la que se guarda en el Palacio Real se compo­ne de 87 fotografías divididas en una carpeta de 39 fotografí­as de tamaño variable (entre 9,5x11 y 21,5x26 centímetros) y un estuche de piel verde con incrustaciones de oro con 48 fo­tografías estereoscópicas de 9,5x11 centímetros de tamaño y agrupadas por estaciones entre Alar del Rey y Reinosa que ayuda a situar cada fotografía.
 
La fotografía estereoscópica son imágenes dobles idénti­cas (casi siempre) para ser colocadas en anteojos y así permi­tir una mejor reconstrucción visual de la imagen en relieve.
El interés para España de esta colección reside en ser una de las primeras visiones fotográficas que se realizan en Espa­ña y la primera que retrata al ferrocarril, pero no es éste su úni­co tema pues es de interés para conocer obras públicas, geo­grafía física y urbana e incluso antropología y arte.
Esta diversidad temática se explica en que la destinataria era una joven aficio­nada a la fotografía, la reina, por lo que no podía ser un estudio técnico ferro­viario. Por ello William Atkinson tiene mucha libertad en la elección del moti­vo a retratar buscando vistas agrada­bles especialmente en los paisajes.
 
El interés para Campoo se encuen­tra en ser el primer retrato conocido de esta tierra y sus gentes con el que se pue­de ver con el rigor que no tiene la pintu­ra qué ha cambiado y qué permanece.
Antes de analizar las fotografías de la colección del Palacio Real, situando aquellas que se pueda en el lugar don­de se hizo, explicaré el interés de la compañía ferroviaria en realizarla y la técnica fotográfica de mediados del siglo XIX que explica al­gunos rasgos de las imágenes.
 
Cervatos Cervatos
 
 
MOTIVACIONES DE LA COLECCIÓN
La compañía Ferrocarril de Isabel II quería con esta colección fotográfica agradecer el apoyo de la Mo­narquía a la misma, y así ayudar a mantener el apo­yo del Estado.
La primera concesión del ferrocarril Alar del Rey-Santan­der fue adjudicada por el Estado al propietario del Canal de Castilla Marqués de la Remisa en 1844. Precisaba el marqués quería dar salida rápida por mar al trigo que se le acumulaba en Alar del Rey y los dos mil carros que se juntaban en el trayecto a Santander en los momentos de mayor trajín encarecían mucho el trigo al exterior y al interior (ya hacía tiempo el ministro Jovellanos había escrito que a Cádiz le resultaba más barato comprar trigo francés que de Castilla La Vieja).
Esta primera concesión no logró más que el proyecto de obra de Juan Rafo y fue revocado en 1849 ya muerto el Mar­qués de la Remisa.
La segunda concesión se dio el 19 de diciembre de 1851 a una agrupación de comerciantes santanderinos que tomaron el nombre de la reina "Ferrocarril de Isabel II" una vez que el rey Francisco del Asís acepta acogerla bajo su protección. El rey asiste a la inauguración de las obras en Santander (Cajo) el tres de mayo de 1852 y la ciudad le agasaja con tres días de celebración pues no en vano el anterior rey que visitó Santan­der fue Felipe II trescientos años antes.
 
El apoyo del Estado al ferrocarril es en este momento cla­ro pues con ese objetivo declarado había creado el Ministerio de Fomento en 1850. El Estado participaba en Ferrocarril de Isabel II con sesenta millones de reales en obligaciones amortizables.
Cuando se inaugura en, 1857 el tramo Alar del Rey-Reinosa éste se une a las líneas Güemes-La Habana (desde 1836), Barcelona-Mataró (1848) y Madrid-Albacete y existen por Es­paña más tramos en obras. Cuando en 1866 se inaugura el tra­mo hasta Santander las perspectivas de la empresa no serán tan halagüeñas como ahora.
 
Matamorosa Matamorosa
 
 
TÉCNICA FOTOGRÁFICA
La técnica empleada por William Atkinson es la lla­mada de placa húmeda que requiere un laboratorio oscuro (portátil si es fotografía exterior) pues se precisaba revelar la placa de inmediato pues una vez seca perdía sensibilidad fotográfica.
Las placas eran de vidrio y se impregnaba con celulosa ní­trica disuelta en éter, capa sensible a la luz. Una vez en la cá­mara oscura se exponía abriendo el objetivo entre medio y un minuto y rápidamente en el laboratorio se revelaba la imagen por proceso químico y se lavaba en agua destilada con solu­ción salina para desprender la capa sensible que de mante­nerse modificaría la imagen.
Este método fotográfico ideado por Abel Niepce en 1851 simplifica los tratamientos previos de las originarias placas de cobre de 1839 abaratándolas; reduce el tiempo de exposición máximo de cinco a un minuto y permite mayor y mejor cali­dad de las copias.
William Atkinson contó con dos cámaras fotográficas y en las fotografías se aprecian distintas angulaciones desde la mis­ma posición y motivos tomados desde distintas posiciones. En una de las fotografías retrata un equipo fotográfico completo.
 
Estación de Reinosa Estación de Reinosa
 
 
LAS FOTOGRAFÍAS
De las 87 fotografías de la colección del Palacio Re­ti en diecinueve casos se repite el motivo dos ve­ces y hasta tres veces. Las vistas de poblaciones es el principal tema de las foto­grafías seguido de los paisajes, los retratos de personas cerca­nas al ferrocarril y finalmente la obra del ferrocarril incidien­do en puentes, viaductos y vía ferroviaria.
 
1. Retratos de personas
Los retratos de primer plano son nueve y aparecen en su mayoría distendidos, sin mirar a la cámara y en algunos casos con la imagen esbozada pues el contorno aparece difuminado. Corresponden a William Atkinson autor de las fotografías e ingeniero, Indalecio Sánchez de Porrúa y Jurue empresario santanderino y uno de los principales accionistas de la Com­pañía; George Mould contratista constructor y los ingenieros Carlos de Campuzano y Alfred S. Gee de quien dependía di­rectamente William Atkinson. Alfred S. Gee murió en Las Caldas en agosto de 1858 junto a su hijo al desprenderse un terraplén de la vía que al paso de la locomotora cayó cuesta abajo.
También aparecen retratados dos trabajadores con traje de gala regional, el montañés Basilio Canales con montera y ca­pa y un vizcaíno con chaquetilla bordada y boina. También re­trato de un guardia civil (único de cuerpo entero y frontal) y del mayoral de la diligencia.
En otras siete fotografías de retrato la persona aparece en un plano medio y en paisaje abierto, por lo que se puede lo­calizar y en posición más informal que las anteriores. Corres­ponde a dos trabajadores del ferrocarril flanqueando un árbol, llamados Riancho y Vega, los dos maquinistas con la locomo­tora "Isabel 2a primera que circuló en Castilla La Vieja" en Alar del Rey; los retratos del sacerdote de Cervatos y de un boyero con dos bueyes uncidos ambos frente a la Colegiata; los guar­dias vigilantes del paso a nivel de Matamorosa junto a la case­ta y el jefe de estación de Reinosa, Sandalio Orbieta junto a la bomba de agua de la estación.
Otro retrato peculiar es el del equipo en el Cueto de Matamorosa con el fondo difuminado del Collado de Somahoz. Con esta fotografía William Atkinson quiere destacar la técni­ca fotográfica en un primer plano pues no en vano la colec­ción va destinada a una aficionada a la fotografía, la reina.
Ha de destacarse que en las vistas de pueblos las personas aparecen pocas veces y para servir de referencia para conocer el tamaño de la edificación. En ocasiones las imágenes están movidas pues las personas no están suficiente tiempo quietas para que aparezca nítida la imagen.
 
 
 
2. Retratos de lugares: paisajes, vías y puentes y pueblos
Al tramo de Alar del Rey-Mave dedica cuatro fotografías. Las barcazas del Canal de Castilla en Alar del Rey. Es ésta una fotografía en que se aprecia el cambio de medio de transpor­te: las barcazas con sacos en primer plano, el vagón y la vía en plano medio con la grúa puente al fondo que permite el tras­bordo entre ambos y los almacenes en último plano. Las otras fotos son la casa de Antonio Ortiz Vega en la plaza del pueblo, la fábrica de harina y el puente de Mave sobre el Pisuerga.
Al desfiladero de la Horadada y la meseta de las Tuerces sobre aquél (entre Mave y Villaescusa de las Torres dedica ca­torce fotografías que resaltan por su estudio de los fenómenos cársticos en las Tuerces con desfiladeros y mesas en primer plano o en planos generales (cinco fotografías) el desfiladero de la horadada por el que serpentea la vía del tren (cinco fo­tografías) una foto del Pozo de la Mora y tres fotografías del puente de Valoría. En una de estas últimas se aprecia el traba­jo de los obreros construyendo la plataforma del puente y re­tranqueando el farallón del desfiladero.
 
A Villaescusa de las Torres dedica tres fotografías: vista del pueblo desde la vía en que se aprecia la iglesia, garita molino y túnel, el puente de Conjuradero en primer plano y el mismo puente al fondo en el valle del Camesa.
A Aguilar de Campoo dedica cinco fotos: una vista gene­ral desde la Peña del Aguilón, dos parciales desde el otro lado del Camesa y dos de la plaza mayor, una centrada en los so­portales, la otra en la iglesia de San Miguel.
A Cervatos y su entorno dedica cinco fotografías, aparte de los dos retratos. El viaducto de Celada Marlantes aparece tres veces; dos vistas generales de Cervatos desde la vía del tren, la tomada más al sur es una vista general; la tomada más al nor­te, el entorno de la colegiata. La venta de Cervatos y la porta­da de la colegiata.
 
Avda. Puente de Carlos III Avda. Puente de Carlos III
Parada de postas 
 
A Matamorosa dedica tres: Puente de Izara, puente del Híjar y la casa del contratista Mould con su familia (actualmente la casa de curtidos de Matamorosa).
A Reinosa dedica doce fotografías algunas repetidas. A la estación dos, los almacenes provisionales con sus trabajado­res y la estación con el tren enfilado hacia Alar del Rey pues Reinosa era término de trayecto.
Del parador de Reinosa hizo dos fotografías desde la casa de Collantes frente a aquél, una con la diligencia y otra sin ella. Desde el parador retrató por tres veces la casa de Collantes, construida en 1855, la calle del Puente hasta la Casona, la ca­sa del puente (hoy edificio de Hacienda) y el herradero de bueyes, el Pico Cordel y el molino de la Húngara. Estas tres desde la trasera del Parado.
Otras fotografías de Reinosa fueron la calle del Puente y Puente de Carlos III desde la casa de los Collantes, la casona de los Cossío, la Casona que aparece aún construyéndose y la calle Mayor desde la Plaza Mayor.
 
Avda. Puente de Carlos III Avda. Puente de Carlos III
Avda. Puente de Carlos III Avda. Puente de Carlos III
 
Agradecimiento
Este artículo, que pretende conmemorar los 150 años de las primeras fotografías de Campoo, no hubiera sido posible sin la aportación de Enrique Bravo, que me dio a conocer su existencia; Josu Aramberri ,que me facilitó las fotografías y Bernardo Riego, que me ofreció lo que sobre las mismas escri­bió. Para todos, mi agradecimiento.
 

Calle Mayor Calle Mayor

 

September, 2006