Campoo es una comarca que no tuvo una emigración masiva a Indias en época colonial o a América en época contemporánea; y en consecuencia los indianos no levantaron muchas construcciones (1). Sin embargo, los ejemplos de arquitectura indiana en Reinosa constituyen una oportunidad privilegiada de adentrarse en la esencia misma de este fenómeno histórico y artístico. En particular, desde el principio se muestra en esta arquitectura una preocupación social muy acusada por los más desfavorecidos. En general los indianos favorecieron la construcción de escuelas, hospitales, traídas de agua, puentes, pósitos, fábricas, etc., y no sólo construyeron iglesias o sus propias casas.
La Península Ibérica se caracteriza por su gran diversidad geográfica, pero en relación con la disponibilidad de agua presenta una característica común: la escasez del recurso. Bien sea por la insuficiencia de las precipitaciones, por su irregularidad o por el escaso desarrollo de las cuencas, una gran parte del territorio debe recurrir a la explotación de las reservas de agua subterráneas o a los de embalses que garanticen el suministro. La construcción de grandes presas se consideró siempre un elemento clave en el desarrollo económico de un país cuya agricultura requería del regadío para mejorar y modernizarse. El esfuerzo llevado a cabo en este sentido ha situado a España en el primer lugar del mundo por el número de grandes presas. Hay en la actualidad 1.300 embalses con una capacidad de almacenamiento de 54.304 hectómetros cúbicos, además de otros 120 en fase de estudio o construcción.
Una de las manifestaciones más características de la comarca campurriana, dentro del folclore representado por la música, el canto y el baile, es la figura de la panderetera que, aunque es un personaje presente en toda Cantabria y en la mayor parte del norte de España (se extiende por León, Zamora, Salamanca, hasta el centro de la meseta, según Hoyos Sainz), es sin embargo en Cantabria y Campoo donde adquiere un relieve especial. La panderetera no es simplemente una mujer que toca un instrumento, sino que a su ritmo canta unas coplas que, en muchas ocasiones, ella misma ha compuesto. La figura de la panderetera es una institución que tiene una acusada personalidad dentro del folclore local.
Las romerías han sido y siguen siendo mucho más que un acto religioso, aspecto este que, sin duda, es esencial en su origen y significado. En el medio rural tuvieron un papel claro como elemento de socialización, de afianzamiento de las estructuras de poder (civil y eclesiástico) y de reafirmación colectiva. Constituían a la vez seña de identidad y momento singular para la diversión compartida, elemento este último especialmente valioso en unos tiempos caracterizados por las escasas oportunidades de ocio y fiesta. Las fechas señaladas en el calendario tenían a la vez una jerarquía en función de la importancia, podemos decir numérica, de los potenciales asistentes al evento.
La vocación eminentemente industrial de Reinosa parte del año 1917, en que se instaló La S.E. de C. Naval por razones estratégicas para la fabricación de armamento, estando la actividad local anterior basada más en el mercadeo, al ser Reinosa paso obligado desde Castilla al mar, para el movimiento de grano entre la meseta y la costa.
FUNDACIÓN
La actual fábrica de Cantarey Reinosa S.A. inició su andadura el día 18 de junio de 1930 bajo la denominación social de Constructora Nacional de Maquinaria Eléctrica S.A., en siglas CENEMESA. Se fundaba esta sociedad en Madrid con un capital de 12 millones de pesetas, aportado en un 30,6% por SECEM, Sociedad Española de Construcciones Electromecánicas, que además aportó igualmente los terrenos sobre los que se asentó la fábrica construida en Córdoba. La Sociedad Española de Construcción Naval (actualmente propiedad del grupo Vasco Sidenor), aportó el terreno en que actualmente se encuentra Cantarey Reinosa S.A. junto con un 22,2% del capital suscrito. Con el mismo porcentaje accionarial participó el Banco de Bilbao (actualmente Banco de Bilbao Vizcaya Argentaría). La participación tecnológica corrió a cargo de Westinghouse Electric Corporation además del 16,7% del capital, junto con la de Le Materiel Electrique con un 8,3%. Ambas aportaron sus patentes y asistencia técnica.
Con este libro se pretende preservar en la memoria la apicultura que practicaban nuestros antepasados en Cantabria, donde hasta no hace mucho tiempo las colmenas y colmenares formaban parte del paisaje rural y de la vida cotidiana, teniendo una notable importancia la producción de cera y miel en la economía de subsistencia de nuestros pueblos.
En los últimos años han surgido, casi desde la nada, personas aisladas o en colectivos, organizadas jurídicamente como empresas o como autónomas, que partiendo de una formación universitaria en Historia desarrollan en el mercado laboral de la Comunidad Autónoma de Cantabria, los servicios de asistencia técnica en Arqueología. Esta novedosa práctica de la actividad arqueológica posee diversas denominaciones, que en mi opinión, ninguna de las cuales resulta idónea: Arqueología de Gestión viene siendo la denominación más usual, obviando que otros sectores, como es la propia administración, realiza y ejecuta actuaciones de gestión del patrimonio arqueológico.
En este trabajo pretendo hacer algunas reflexiones acerca de los significados del don y el contradón en las comunidades rurales tradicionales. Para ello estableceré las conexiones existentes entre la lógica del don y el contradón y lo que en otro lugar he denominado la "lógica social del complejo doméstico-comunitario" y su correspondiente "subsistema simbólico-ideacional'' (Montesino, 1995a), sobre los cuales, a mi juicio, se asentaban las formas locales de explotación y sus fundamentos productivos y reproductivos, así como los vínculos morales y sociales de las personas y los grupos domésticos que conformaban el tejido comunitario de las comunidades rurales de la Cantabria tradicional y, por consiguiente, también del ámbito campurriano, durante la primera mitad del pasado siglo, período en el que los vestigios del viejo orden tradicional existentes en el nivel microsocial aún coexistían con los cambios macrosociales que se estaban produciendo en los espacios agrarios como consecuencia de los procesos de modernización e inserción (subsundón formal y real) de la agricultura tradicional en el nuevo modelo capitalista de desarrollo agrícola.
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