""

Aras romanas de Campoo y Valdeolea

Alicia Ruiz Gutiérrez

Uno de los períodos históricos más célebres para las comarcas del sur de Cantabria, en especial para Campoo, es el correspondiente a la conquista y dominación romana. No es de extrañar, por tanto, que sea posiblemente este período el que ha dejado la huella más profunda y específica en el patrimonio arqueológico de la zona, donde destacan las ruinas de Julióbriga, conservadas en Retortillo. Las citas de los autores grecolatinos y la concentración de restos arqueológicos reflejan el protagonismo que tuvo Campoo y su entorno geográfico más próximo dentro de la Cantabria romana, especialmente durante la ofensiva militar, dirigida por Augusto, y en las primeras décadas del siglo I, en que se hizo efectivo el control romano.
 

Las ferrerías de la Merindad de Campoo

Carmen Ceballos Cuerno


Salas de barquines y del mazo. Ceballos Cuerno, 1999


INTRODUCCIÓN

Las ferrerías eran unos establecimientos donde se elaboraba el hierro de forma artesanal siguiendo el denominado "método directo", al igual que en la mayor parte de las dispersas por Cantabria y España, hasta su cierre definitivo estimado documentalmente en nuestra región en 1875. Método que consistía, básicamente, en mezclar vena o mineral de hierro, lo más triturado posible, con carbón vegetal, en un horno que alcanzaba unos 1.200 °C. En él se colocaban capas alternas de combustible y de vena, y una vez finalizado el proceso de fundición, se forjaba sobre el yunque obteniéndose un hierro de bajo contenido en carbono, maleable, fácil de manipular y de muy buena calidad, aunque caro, era el "hierro dulce" (Ceballos Cuerno, 2001.137 y ss.).
 

"Arcas de Misericordia"

El Duende de Campoo

Publicado en la revista FONTIBRE, nº 45, Enero de 1962.

Esto de las "Arcas de Misericordia" tuvo su razón de ser en aquella época en que España, en el aspecto económico, había descendido a uno de los más bajos niveles que ha conocido en su larga historia. Acababa de pasar el siglo XVII, en que por las sangrías abiertas en las guerras religiosas de Flandes y en la de sucesión a la muerte de Carlos II, y por el esfuerzo sobrehumano de haber alumbrado veinte naciones en el Nuevo Mundo, los pueblos de esta región, y eso mismo sucedería en casi toda España, se habían quedado con menos de la mitad de sus habitantes (en Cervatos, un señor y tres viudas; en Abiada, en el corto período de cuarenta años, las cuarenta y ocho casas útiles se quedaron en trece; y así, poco más o menos, en las restantes aldeas de la comarca).
 

El Marquesado de San Miguel de Aguayo y su obra indiana

Manuel García Alonso

   
En un artículo anterior en esta misma publica­ción (GARCÍA ALONSO 1999) ya pusimos de manifiesto que la villa de San Miguel de Aguayo y su barrio de Santa Olalla fue durante la Edad Moderna un señorío jurisdiccional, concreta­mente un marquesado. Ahora volvemos sobre esta cuestión porque aún es menos conocido el papel protagonista que los marqueses con ese título tu­vieron en el Nuevo Mundo, concretamente en la conquista y colonización del enorme territorio de frontera entre la Sierra Madre Oriental y el Seno Mexicano, por entonces los confines del imperio hispánico.

El Centenario de D. Ángel de los Ríos y Ríos

Ramón Rodríguez Cantón

Ángel de los Ríos y Ríos

El mejor homenaje que se le puede tributar a Don Ángel de los Ríos en el centenario de su fallecimiento es divulgar algunos de los juicios y comentarios que, sobre su personalidad, hicieron varios hombres de letras relacionados con Cantabria, algunos de ellos, contemporáneos que le trataron y conocieron bien, otros, estudiosos y admiradores de su obra:   

Los repatriados. El tren de los buenos

Demetrio Duque y Merino

Seguramente esta crónica se refiera al Desastre del 98. Las tropas repatriadas de Cuba llegaban por el puerto de Santander; esta crónica relata los hechos que se produjeron en la estación de Reinosa.

La publicidad que sobrevive

Pilar Lorenzo Diéguez

La historia de los anuncios que marcaron una época en el comercio

Una historia de barquilleros

Museo Etnográfico El Pajar

El juego de la ruleta entretenía a niños y mayores
 
El oficio de barquillero como el de heladero fue una actividad ambu­lante, dentro del gremio de la re­postería, que favorecía el sosteni­miento económico de las familias. Ambos oficios siempre estuvieron ligados, por ser el barquillo el re­cipiente en forma de potes o cucu­ruchos. Por eso, eran también bar­quilleros los heladeros menciona­dos en la publicación anterior.
 
Los barquillos se fabricaban du­rante gran parte del año en las es­pecialidades de barquillo y galle­ta. También se elaboraban ricos canutillos que se servían de ape­ritivos en los cafés más importan­tes de la cuidad de Reinosa, como el Victoria.

El clima de Campoo: el papel de los factores locales

Juan Carlos García Codron - Domingo Fernando Rasilla Álvarez

1. La atmósfera de Campoo, una compleja transición entre dos dominios climáticos

    Es un hecho asumido que la Cordillera Cantábrica marca el límite entre dos macrorregiones naturales perfectamente diferenciadas por sus características climáticas, biogeográficas y, consecuentemente, paisajísticas. Hacia el Norte de la misma se encuen­tran los dominios del clima oceánico, que coinciden con la Región Eurosiberiana o con lo que, desde an­tiguo, ha recibido la denominación popular de "Es­paña Verde" mientras que, hacia el Sur, se extien­den los climas y ambientes mediterráneos correspondientes a la "España Parda".

José Aja

José Aja

El desollamiento de Marsias I 1998. Colección Ministerio de Industria, Madrid.José Aja ha derivado desde una pintura abstrac­ta gestual hasta una poderosa determinación figurativa en la que mantiene un mismo tono violento: " [...] desde sus pinturas muertas (dead painting), abandonadas en el caldo primigenio de la indiferenciación, por medio del sacrificio del fauno, de la tensión con lo dionisíaco, a este renacer de un principio ordenador como esencia de lo vital". Se pasa de una comprensión de la pintura como cuerpo que se deshace en la serie inspirada en el desollamiento de Marsias de Tiziano, a una figu­ración cruda, gracias a la recuperación de la experiencia de su entorno, esto es, en un proceso ele­mental pero complejo que supone aprender a mirar lo cercano y, al mismo tiempo, tratar de emplazar los acontecimientos con los que los mass-media nos bombardean. El tema funciona como impulso de la pintura, como detonante de un gesto nuevo. Ángel Gabilondo señaló, en torno a la pintura de José Aja, que pintar es un acto peligroso, "un gesto aún raro, extremo, una violencia que para empezar, se ejerce sobre uno mismo. Se trata más bien de un sumergirse en esa línea en la que necesariamente se juegan la muerte y la vida, la razón y la locura, una línea en la que uno se halla ya implicado".

Páginas

Subscribe to Front page feed