Al hilo de nuestras conversaciones sobre la posibilidad de hallar vestigios que atestiguaran el empleo del coladero en el proceso de lavado y blanqueo de la ropa de lino, cáñamo o algodón en la Merindad de Campoo en épocas pasadas, el señor Luis Ángel Moreno Landeras, director del museo etnográfico "El Pajar", de Proaño, me comunicó en el mes de septiembre del año 2002 la presencia en el pueblo de Cubillo de Ebro (Valderredible) de una piedra que, por su forma y por lo que sus dueños aseguraban; correspondía a lo que yo estaba buscando. Durante el verano de 2003 no me fue posible realizar in situ el estudio de la piedra, pero en el verano de 2004 sí pude llevarlo a cabo, así como el de una segunda piedra localizada en el pueblo de San Andrés de Valdelomar (Valderredible).
Edición: 1ª ed., 1ª imp.
Fecha Edición: 12/2005
Prólogo: María de los Santos García Felguera
Publicación: Cantabria Tradicional, S.L. Ramón Villegas López
Descripción: 277 p. il. col. 29x23 cm
Encuadernación: cartoné
Imprime: Gráficas J. Martínez
El 75 aniversario del Desfile de Carrozas será el protagonista de las fiestas de 2017
La conmemoración de su 75 aniversario va a convertir al Desfile de Carrozas Artísticas en el auténtico protagonista de las Fiestas de San Mateo 2017 no solo por la efeméride en sí sino porque, además, recupera, con 9 carrozas inscritas, cifras de participación que hace ya un tiempo que no registraba.
Tal y como entendemos hoy la publicidad, no tiene nada que ver con la primitiva publicidad que se insertaba en los periódicos de finales del siglo XIX, a través de ésta podemos ir comprobando como la sociedad va evolucionando lentamente, como sus usos y costumbres varían de una sociedad tradicional a una más moderna y burguesa. Este cambio de mentalidad que iremos viendo, se acentúa mucho más en nuestra ciudad cuando Reinosa cuente con una industrialización mayor, que hace que sus transformaciones sean más drásticas, al recibir inmigrantes de las provincias limítrofes con la comarca.
A la memoria de J. Raúl Vega de la Torre, afanado Investigador del pasado romano en Cantabria; pero ante todo, compañero y amigo.
Carmelo Fernández Ibáñez1
Introducción
Aún quedan por dilucidar muchos aspectos desconocidos en la ciudad romana que se extiende bajo y alrededor de la población de Retortillo, que tradicionalmente hemos identificado con la Iuliobriga de las fuentes literarias de la época; aunque recientemente esta suposición haya sido puesta en tela de juicio (Fernández Vega, Peñil Mínguez y Bustamante Cuesta, 2005). Serían varias las fuentes a partir de las cuales emanarían tales supuestas problemáticas, una de las cuales, por ejemplo, es la revisión y reestudio de los materiales procedentes de las más antiguas intervenciones arqueológicas llevas a cabo en este yacimiento arqueológico.
La transformación de los espacios es un fenómeno consustancial a la actividad humana. En el caso de Riaño ha sido un cambio cualitativo y cuantitativo, enmarcado en los nuevos usos de los espacios rurales y la modificación de los hábitos de vida. Aun manteniendo su excepcionalidad como espacio de servicios aislado en medio de un entorno agrario, ha pasado a ampliar los usos y diversificar la oferta de ocio, pero ha perdido el carácter que quizás mejor le definía: los baños veraniegos en el río y su índole de lugar de encuentro social.
Utensilios y herramientas de un trabajo ya olvidado
La fragua era el lugar donde se realizaban todos los utensilios de hierro necesarios tanto para el menaje doméstico como agrícola-ganadero y las herramientas y materiales auxiliares para los trabajos de carpintería, cantería y molienda.
El trabajo de los herreros propició una mejora del mundo rural y un adelanto progresivo tanto en las labores artesanales, como la adecuación de la vivienda y la sustitución de los rudimentarios aperos de labranza de madera por los de hierro, facilitando la ampliación y el progreso en el cultivo de la tierra con menor esfuerzo.
En mi labor de campo a la búsqueda de información relacionada con la textilería tradicional de Cantabria, he hallado algunos utensilios que, si bien no totalmente desconocidos, llamaron mi atención por su relativa originalidad. De ellos, aquel cuyo tipo es documentalmente más conocido, dentro de su rareza, apareció en el Valle de Ruesga, pero los testimonios de utilización de los más singulares los encontré en el ámbito de la antigua Merindad de Campoo.
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