Dice Enrique Franco en un artículo escrito en “Fontibre, revista de Campoo” editado por la Casa de Cultura Sánchez Díaz de septiembre de 1956 “...Un hombre va por el camino. De pronto rompe a cantar. Triste o alegre, según su estado de ánimo. Lo que el hombre canta es algo que ha escuchado cantar a otros... pero cuando él canta lo que aprendió de otros pone matices personales y ocasionales. Pone el timbre de su voz, distinta a las demás, como la huella digital del sonido, pone además la especial cadencia de su manera de hablar... Pero el hombre del camino es, consciente o inconscientemente, capaz de convertirse en instrumento musical, capaz de producir música, capaz de establecer un orden entre los sonidos que produce su manera de sentir y de pensar.... El hombre del camino hace música por espontánea necesidad y dentro de un estilo que le impone el tiempo, las fuentes donde las aprendió, el lugar donde nació y vive y los sentimientos de su propia intimidad....
Publicado en la revista FONTIBRE, nº 12-13, Agosto-Septiembre de 1957.
Si, como Julio G. De la Puente, hubiéramos tenido la dicha de husmear siquiera un poco en el rico archivo de la Villa (nacimos tarde, y sólo nos alcanzó la pena de ver la densa humareda del fuego criminal que le redujo a cenizas), podríamos, ahora, decir algo sobre la antigüedad de la feria de San Mateo, igual que de otras muchas cosas, con datos compulsados y concretos, y por ende, con mayor seguridad y conocimiento de causa.
Cuadernos de Campoo
Época II. Año II. Número 4. Septiembre 2009
Cuadernos de Campoo es una publicación de la Casa de Cultura “Sánchez Díaz”
Equipo asesor: Jesús Allende Valcuende, Manuel García Alonso, Javier González Díez, Daniel Guerra de Viana (Coordinador), Joaquín Gutiérrez Osés, Mª Elena Marchena Ruiz, Encarnación-Niceas Martínez Ruiz
Fotografía de cubierta: "Triguero (Miliaria calandra)" de Ángel Álvarez González
Cuadernos de Campoo
Época II. Año I. Número 1. Agosto 2008
Cuadernos de Campoo es una publicación de la Casa de Cultura “Sánchez Díaz”
Equipo asesor: Javier González Ruiz, Mª Elena Marchena Ruiz, Encarnación-Niceas Martínez Ruiz, Joaquín Gutiérrez Osés, Jesús Allende Valcuende, Daniel Guerra de Viana (Coordinador)
Santiago Delgado Rodríguez - Julio Manuel De Luis Ruiz
INTRODUCCIÓN
El presente artículo se engloba en una serie de artículos cuyo origen fue otro titulado "LA MINERIA EN CAMPOO" editado en esta misma revista concretamente en el número 33 correspondiente al mes de septiembre de 2003; en dicho artículo quedó patente la ausencia de grandes explotaciones en la comarca como pueden tener Mataporquera, Barruelo de Santullán, Arija, etc., pero también quedó patente que en la medida de sus posibilidades en la comarca y a lo largo del tiempo surgieron explotaciones mineras para extraer aquellas materias primas demandadas por la sociedad y que por otro lado existen en el subsuelo.
En este año 2001 se cumple el 250 aniversario de la construcción de una importante obra de ingeniería innovadora en su tiempo y que marcó pautas en el arte de construir caminos por trazados difíciles, cuando aún faltaban 50 años para que se creara el Cuerpo de Ingenieros de Caminos. Entre 1749 y 1753, el Camino Real de Reinosa fue tomando forma y configuró la salvaguarda del futuro florecimiento de la ciudad de Santander y de su puerto.
Desde mediados de los años ochenta mi familia ha sido depositaría de la copia de un testamento, datable en el siglo XVIII por las características ortográficas y lingüísticas del documento.
Las personas causantes y beneficiarías guardaban relación con el pueblo de Cuena, perteneciente al Valle de Valdeolea, perteneciente desde 1833 a la provincia de Santander, actualmente Cantabria; en el siglo XVIII se incluía en los territorios gobernados desde la ciudad de Burgos, como se refleja en la documentación complementaria.
Muy pocos datos medievales existen sobre Valderredible. Curiosamente, un texto del siglo XIV, aunque se conserva una copia del XV, encontrado en San Martín de Elines nos acerca a la vida rural de esta zona. Miseria del homne fue hallado en Valderredible, concretamente en las ruinas de una casa de San Martín de Elines y entregado al anticuario santanderino Remigio Garmendia.
Al hilo de nuestras conversaciones sobre la posibilidad de hallar vestigios que atestiguaran el empleo del coladero en el proceso de lavado y blanqueo de la ropa de lino, cáñamo o algodón en la Merindad de Campoo en épocas pasadas, el señor Luis Ángel Moreno Landeras, director del museo etnográfico "El Pajar", de Proaño, me comunicó en el mes de septiembre del año 2002 la presencia en el pueblo de Cubillo de Ebro (Valderredible) de una piedra que, por su forma y por lo que sus dueños aseguraban; correspondía a lo que yo estaba buscando. Durante el verano de 2003 no me fue posible realizar in situ el estudio de la piedra, pero en el verano de 2004 sí pude llevarlo a cabo, así como el de una segunda piedra localizada en el pueblo de San Andrés de Valdelomar (Valderredible).
Bárcena, barcenilla, es un topónimo muy característico de Cantabria referido a los lugares llanos próximos a un río, generalmente en un meandro de suaves riberas apropiadas para cultivos, que sufre periódicamente inundaciones. Es posible que la palabra provenga de la voz prerromana bargina, derivada de barga, campo inundado.
El emplazamiento reinosano de La Barcenilla responde en parte a ese modelo, pero reúne otras características que lo hacen diferente. Adosado a un empinado promontorio de roca caliza que estrecha notablemente la bárcena, formada, a su vez, en el espacio de confluencia entre el Híjar y el Ebro. El diminutivo barcenilla es, por tanto obligado dadas las características físicas del lugar.
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