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Los niños de Las Rozas evacuados a la Unión Soviética (1937)

Rubén Gutiérrez Rapp

 
Durante la guerra civil española, un grupo de niños de Santander y su provincia fueron evacuados a la Unión Soviética. Siete de estos niños pertenecí­an al municipio de Las Rozas de Valdearroyo. (l) Conocer sus nombres, saber por qué fueron llevados a la URSS; por qué al estallar allí la guerra no fueron enviados a un tercer país en paz; saber si volvieron a España, y saber qué les aportó su estancia en la Unión Soviética y si ellos aportaron algo con su estancia allí, es algo que requiere un amplio trabajo. Lo que aquí se pre­tende simplemente es citar de forma muy resumida unos bre­ves datos de algunos de esos niños.
 

Don Daniel, una vida dedicada a los niños de Cantabria

Beatriz Beneitez Burgada

Daniel García González nació en Bustillo del Monte, en Valderredible, el 28 de enero de 1899. Fue una persona que dedicó su vida a los demás, especialmente a los niños, a los que no tenían recursos, a los más desfavorecidos. Fue el fundador de la Obra San Martín, en cuya sede principal está enterrado. Todavía son muchas las personas que le recuerdan, los amigos que hablan de su dinamismo y su energía inagotable para emprender iniciativas, siempre en favor de los más necesitados.
 

La estación de la RENFE

Cuadernos de Campoo

 
La construcción de la red de ferrocarriles fue una de las gestas económicas del siglo XIX. Símbolo de la Revolución Industrial y para­digma de modernización, supuso un extraordinario esfuerzo colectivo cuyas consecuencias alcanzaron a todos los niveles de la sociedad. Como iniciati­va empresarial resultó, en la mayoría de los casos, un ruinoso fracaso, debido a la enorme cuantía de las inversiones y los insuficientes ingresos logra­dos tras la puesta en explotación. Su aportación al proceso de industrialización también es objeto de controversia, debido a la necesidad, más o me­nos justificada, de recurrir a inversores, tecnología y suministros extranjeros que no favorecieron el adecuado desarrollo de la industria nacional. La línea férrea que unió la localidad de Alar del Rey con Santander no fue una excepción. La compañía adjudicataria, Compañía del Ferrocarril de Isabel II, tras poner en funcionamiento la totalidad del re­corrido en el año 1866, terminó en quiebra, siendo incautada por el Estado y otorgada la concesión posteriormente a otra empresa, la Nueva Compañía del FC de Alar a Santander, para acabar, finalmen­te, integrándose en RENFE en el año 1941. A pesar de todas estas vicisitudes, la valoración incuestio­nable es que Reinosa no sería lo que es si el ferro­carril no hubiera llegado a la ciudad.

Los frustrados

Isi Raider
Los frustrados
Edición: 1ª ed., 1ª imp.
Fecha Edición: 09/2008
Publicación: Isi Raider (Isidro Miñón García) 
Portada: Fon
Ilustraciones: Javier Bustamante
Descripción: 149 p. il. 21x15 cm 
Encuadernación: rúst.
Imprime: Gráficas Guardo 98, S.L.

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Julióbriga, el fin de los cántabros

Raquel de la Fuente

La ciudad romana fue uno de los centros más importantes y de mayores dimensiones de la región
 
«De los siete (¿nueve?) pueblos cántabros sólo se rememora Iuliobriga» Naturales Historia III (Plinius Secundus)
 
La ciudad romana de Julióbri­ga, enclavada en el municipio de Campoo de Enmedio, en el pueblo de Retortillo, es el recuerdo deve­nido ruina de un pasado esplen­doroso que vivió la civilización ro­mana en nuestras tierras.

Por los Caminos de Ayer y de Hoy

El Duende de Campoo

Publicado en la revista FONTIBRE, nº 17, Enero de 1958.

Después de la acusadísima despoblación que sufrió el Valle de Campoo por la contribución en sangre que exigieron las interminables guerras imperiales para el mantenimiento del prestigio de España en el mundo entonces conocido, y más todavía, como consecuencia de la gloriosa aventura de América, recientemente descubierta, siguió la prosperidad del siglo XVIII y primera mitad del XIX, con la excepción naturalísima de la Guerra de Independencia que frenó en seco y malogró buena parte de lo conseguido en épocas anteriores.
 

El enigma de Camesa-Rebolledo

Pedro Ángel Fernández Vega

El primer dato que nos orientó hacia el hallazgo fue el topónimo "El Conventón" con que la tradición se­ñalaba el sitio del yacimiento. Sólo por el nombre, el lugar estuvo siempre envuelto en misterio y cubierto de fantásticas ruinas" (Robles 1985, 202). "Los ni­ños de Camesa y Rebolledo en nuestras escapadas a Mataporquera siempre aligerábamos el paso cerca de aquella loma... (Robles 1997).
 
Envuelta en la bruma de la leyenda y en la in­triga enigmática de la historia estuvo siempre para los habitantes de la zona el lugar donde se locali­zan los vestigios arqueológicos del yacimiento de Camesa-Rebolledo, pero fueron necesarios otros acicates para que los trabajos arqueológicos se desencadenaran. Las aportaciones bibliográficas del desaparecido José María Robles constituyen las más certeras aproximaciones tanto a los orígenes de la empresa arqueológica desarrollada en el lu­gar en los años ochenta del siglo XX, como a la identidad del enclave.

El viejo arte de hacer pan

Museo Etnográfico El Pajar

La hornera, una construcción vital en el Campoo de otra época
 
El pan constituía un elemento bá­sico y primordial en la dieta diaria de los hogares con una economía precaria. Antes de la colonización por los romanos, impulsores del cul­tivo del cereal, Estrabón narra en sus relatos sobre la tierra de los cán­tabros que con la harina de bello­tas elaboraban tortas de pan.

Cuadernos de Campoo nº 10

Casa de Cultura "Sánchez Díaz"

Cuadernos de Campoo
Época II. Año IV. Número 10. Noviembre 2011
Cuadernos de Campoo es una publicación de la Casa de Cultura “Sánchez Díaz”
 
Equipo asesor: Jesús Allende Valcuende, Manuel García Alonso, Javier González Díez, Daniel Guerra de Viana (Coordinador), Joaquín Gutiérrez Osés, Mª Elena Marchena Ruiz, Encarnación-Niceas Martínez Ruiz
Fotografía de cubierta: Fábrica de Santa Clara, Reinosa. Detalle de postal de principios del siglo XX 

En recuerdo de un alcalde de Reinosa

Pedro J. De La Peña


   En uno de mis viajes a Reinosa, paseando por la acera enfrente de los jardines de Cupido, llamó mi atención un rótulo nuevo que dedicaba la calle de "Sanjurjo" a "Gerardo Diego".

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