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El ferrocarril de La Robla (1894-1972): semblanza del hullero

José Ramón Suárez

Real como la vida misma. Esa, expuesta con radical simplicidad, podría ser una primera conclusión de alguien que se aproxime al conocimiento de las vicisitudes del Ferrocarril de La Robla en sus casi ocho décadas de existencia. A lo largo de una dinámica de desarrollo similar a la de un organismo vivo que nace, se desarrolla y muere, la vida del Hullero enhebra -con gran po­tencial didáctico, por cierto- aspectos propios del emprendimiento empresarial, motores de su exis­tencia, con los organizativos y tecnológicos, mate­rializados en los activos ferroviarios que sostuvie­ron su actividad, y, desde luego, con los socioeco­nómicos que caracterizan la inevitable interacción de una línea férrea con el territorio que atraviesa.
 
En lo sucesivo abordaremos una breve sem­blanza de este ferrocarril, uno de los más intere­santes en nuestro país.

Arquitectura de los indianos en Reinosa

Miguel Ángel Aramburu-Zabala Higuera

Campoo es una comarca que no tuvo una emigración masiva a Indias en época colonial o a América en época contemporánea; y en consecuencia los india­nos no levantaron muchas construcciones (1). Sin embargo, los ejemplos de arquitectura indiana en Reinosa constituyen una oportunidad privilegiada de adentrarse en la esencia misma de este fenómeno histórico y artístico. En particular, desde el prin­cipio se muestra en esta arquitectura una preocupación social muy acusada por los más desfavorecidos. En general los india­nos favorecieron la construcción de escuelas, hospitales, traídas de agua, puentes, pósitos, fábricas, etc., y no sólo construyeron iglesias o sus propias casas.
 

Desarrollo y evolución urbana en Reinosa

Javier Leonardo Martín

LOS ORÍGENES

Poco se sabe con exactitud del origen y fundación de Reinosa. Diversa documentación así como los restos arqueológicos encontrados en 1957 en el nº 16 de la calle de La Pelilla confirman la existencia de una aldea a finales del siglo VII o comienzos del siglo VIII.

Por el Becerro de Behetrías se conoce que en el siglo XIV, Reinosa tenía 30 solares, lo que permite hacernos una idea del tamaño de la aldea (en torno a 120 habitantes).

Los viajes del “Botellas”

Javier Ortega

 
El cine "Botellas" se inauguró en noviembre de 1959 con el nombre oficial de Cine Infantil Parroquial. Los cines parroquiales de la Es­paña de posguerra tuvieron una notable presencia en pueblos y ciudades hasta los albores de la de­mocracia, bien en forma de edificios construidos a tal fin, como es el caso del de Reinosa, bien como modestos proyectores que se instalaban en cual­quier recinto o incluso al aire libre.
 
Eran con fre­cuencia la única oferta cultural de la localidad y un instrumento de influencia y control sobre la juven­tud, que debía ser preservada de otras actividades poco recomendables y alejada de películas conside­radas inmorales o transmisoras de valores contra­rios a los que en aquel momento defendía la iglesia católica con celo riguroso, plenamente identificada con el llamado nacionalcatolicismo.

El Desnieve

El Duende de Campoo

Por El Duende de Campoo Año 1957
 
La giraldilla de la torre apunta con su flecha de hie­rro hacia el Sur. La barrena ingente de elevadísima montaña no logra contener el ímpetu de los pardos nubarrones, que vuelan sobre ellas en alas potentes y ligeras de un viento huracanado. La nieve de los gla­ciales se deshace rápidamente; es un arroyo cada sen­dero del monte, y el hilo de agua de los regajales, que se mueren de sed en el estío, se ha convertido en to­rrente vocinglero y avasallador. Inundáronse los ansares; de los altos taludes de las hoces se desprenden con la nieve grandes masas de tierra y piedra, que los turbiones arrastran hasta lo llano de la vega. Rásganse a intervalos los vellones grises de las nieblas en las as­perezas de los picachos, dejando entrever un jirón de cielo de un azul pálido, dando paso a un haz de rayos mortecinos, que hacen brillar por un momento las go­tas de las reciente llovizna, como perlas engastadas en las briznas de la pradera.

La apicultura tradicional en Campoo

Carlos J. Valcuende de Cos

La apicultura tuvo en tiempos pasados una no­table importancia como complemento en la economía rural de subsistencia de Campoo. Repartidos por toda la geografía de la comarca, los colmenares formaban parte del paisaje y de la vida cotidiana, en ellos se colocaban las colmenas, co­nocidas con el nombre de dujos y hornillos.
 
El declive, en la segunda mitad del siglo XX, de esta actividad se inició con la emigración de los pueblos a la ciudad con el consiguiente abandono de la economía agraria. Fue la puntilla la aparición .alrededor de 1984, del ácaro de la varroa que diez­mó el número de colmenas y aceleró el trasiego de las abejas de las colmenas tradicionales fijistas a las modernas de cuadros móviles, que permiten un mejor control de este parásito, un considerable au­mento de la producción y un manejo más racional.
 
En la actualidad se puede considerar práctica­mente desaparecido este tipo de apicultura, pues quedan pocos colmenares en pie y muchos de ellos en claro estado de abandono.

Arquitectura popular en Campoo. La casa y el medio

Encarnación-Niceas Martínez Ruiz

LA CASA Y SU CONTEXTO.

La arquitectura, especialmente la popular, nace atendiendo a los condicionamientos de la zona donde se enclava y como respuesta a las necesidades de uso de sus habitantes. Aquí aparece en primer término, el reducto arquitectónico más ligado al hombre.
 

La Naval de Reinosa: 80 años forjando historia. Trayectoria y evolución de la factoría siderúrgica de Reinosa

José Luis Pérez Sánchez y Juan Carlos Ramos Rodríguez

LOS ANTECEDENTES
Es preciso remontarse a la Guerra de Cuba en el año 1898 para encontrar la explicación remota de la creación de una planta siderúrgica en Reinosa. Este conflicto que supuso para Cuba su independencia gracias al apoyo de Estados Unidos, ocasiono en la flota española un desastre total: todos los buques fueron hundidos, bien por los cañones norteamericanos que tiraban impunemente (mayor alcance de tiro), bien al abordaje por no entregarse. España perdía su escasa flota y las colonias de Cuba, Puerto Rico y Filipinas.
 

"El lago de Campoo". El Embalse del Ebro

Rafael Ferrer Torío y María Luisa Ruiz Bedia

ANTECEDENTES DE UNA GRAN OBRA HIDRAULICA
El ambiente político e intelectual de finales del XIX, imbuido en buena medida del pesimismo noventayochista, demandaba insistentemente la construcción de embalses. La respuesta será, en 1902, el Primer Plan Nacional de Obras Hidráulicas, sobre todo una declaración de intenciones pero que permitió conocer con exactitud la situación y planear futuras actuaciones. Un año después, en 1903, Manuel Lorenzo Pardo finaliza sus estudios de ingeniero de caminos. En sus años de estudiante y de joven ingeniero, Lorenzo Pardo se deja calar por las más positivas entre las ideas regeneracionistas, convencido de la importancia que van a tener los ingenieros "en la gran obra de transformación nacional". En buena medida las ideas de Joaquín Costa sirvieron de apoyo teórico a la política hidráulica que llevará a efecto Lorenzo Pardo.
 

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