A mí me han pasado muchas cosas raras a lo largo de mi vida, pero... la más estrambótica que yo recuerdo me ocurrió en plena infancia... El caso es que yo caí prendado de la décima carta de un palo de la baraja española: ¡ME ENAMORÉ DE LA SOTA DE COPAS!
Así como suena...
De aquella figura enigmática estaban pendientes mis ojos cuando los mayores jugaban en la mesa de la cocina a las cartas... y a las tantas... Su forma de vestir me hacía soñar, su ropilla, su chupa, sus greguescos con cuchilladas me parecían un primor, su pose saludando al personal en postura de brindis, sus zaragüelles aterciopelados estilizaban su figura medievalesca por un lado y futurista por otro, en un momento la veía como recién apeada de su corcel y en otro instante como terminando de pasar un modelo de Valentino.
El crecimiento de la población por la llegada de La Naval revolucionó el sector
A principios del siglo XX había un dicho popular sobre Reinosa que decía que sus lugareños comían pan de Hierro, carne de Gato y bebían vino de Pozo. Estos eran los apellidos de tres prestigiosos comerciantes de los muchos que se iban instalando en la floreciente villa, que se encontraba en pleno desarrollo por la creciente industrialización propiciada por pequeñas fábricas y artesanos.
La imitación de los mayores, clave de su desarrollo
Toda civilización nace, crece y evoluciona de acuerdo con las costumbres y tradiciones que se desarrollan en ella. Sus pobladores van adaptando sus leyendas y juegos a los cambios que se producen en su contexto geográfico, social y cultural. En este contexto debemos situar los juegos tradicionales que surgen en el medio rural, de costumbres pastoriles y de su relación con las labores agrícolas y ganaderas, Estos juegos se han transmitido oralmente de generación en generación, marcados en un modo cíclico por las horas del día o las estaciones del año. A través de ellos el niño explora, arriesga, imagina, desafía y aprende comportamientos y reglas creando sentido de comunidad, aprendiendo de sí mismo, y de los demás.
La ganadería en Campoo tuvo siempre mayor trascendencia económica que la agricultura. La calidad de los pastos y el clima fueron la causa primera de su desarrollo, lo que posibilitó a los ganaderos de la región el obtener magníficos ejemplares dentro de la variedad de modalidades, especialmente de muletas, potros y terneros, que constituyeron la base de la comercialización dentro del ganado campurriano; sin embargo, aun cuando el vacuno, mular o caballar, fueron objeto principal de la compraventa, son de considerar también las variantes de lanar, cabrío y de cerda.
La importancia que en Reinosa ha tenido la gran industria, especialmente siderúrgica y del vidrio, ha hecho que pasara más bien inadvertida la de la industria alimentaria y mas concretamente la industria quesera, lo cual parece lógico por su relativamente pequeño tamaño, pero no por la gran trascendencia que la instalación en Reinosa de las primeras queserías industriales tuvo en la región y en el país.
Para afrontar el tema del "fenómeno foramontano" vamos a comenzar por lo que denominaremos punto de partida.
HACIA TIERRAS SEGURAS
La expansión musulmana en los albores del siglo VIII se realizó de manera rápida por la Península Ibérica hundiendo en la miseria a la repulida sociedad visigoda, A partir de este hecho histórico, cada investigador ha extraído sus propias conclusiones tras bucear en los escasos y partidistas documentos que de esta época se conservan.
A mediados del siglo XVIII, coincidiendo con los reinados de Fernando VI y Carlos III. Reinosa se beneficia de los planes e infraestructuras con los cuales los ministros ilustrados de los Borbones querían articular el país. El impulso decidido de las obras públicas comprendía tres aspectos: puertos, carreteras y canales: era la "revolución de los transportes" en palabras del que fue ministro de Hacienda, Zenón de Somodevilla y Bengoechea, marqués de la Ensenada.
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