Selección de relatos de D. José Calderón Escalada, "El Duende de Campoo", la recopilación ha sido realizada por Carlos Calderón y las ilustraciones son de Alberto Gallo.
La venta por los caminos de Castilla en un carro de vacas
Lantueno, a la vera del Camino Real de Castilla a Santander y con estación de tren desde la construcción del ferrocarril de Isabel II, fue un lugar de residencia de carreteros y gentes dedicadas a la venta ambulante, los viejos buhoneros.
Sus mercaderías eran variadas. La garauja y el laurel venían a venderlos los artesanos montañeses, principalmente de los pueblos de Los Tojos, Bárcena Mayor, Saja y Cabuérniga. Los carpanchos y garrotes se les compraba a los vecinos de Santiurde, los cestos con asas para sembradura y garrotas a los de Somballe, las albarcas a los de Rioseco y Santiurde de Reinosa, los palillos para mangos de escoba se hacían en Lantueno. la piedra de sal se compraba en la mina de Cabezón, las patatas campurrianas se adquirían en el mercado de los lunes y la paja en Castilla. Estas fueron las principales mercancías a vender.
De entrada, el movimiento subversivo contra la República en Cantabria estuvo mal planificado y peor ejecutado. Se dejaron muchos cabos sueltos, fiándose el entramado al voluntarismo de ciertas personas, especialmente militares, a los que se les suponía que con sólo publicar el bando de Mola, quedaría la región incorporada al Movimiento. Esta confianza se basaba en la apreciación errónea, fruto de una generalización simplista de Santander, como provincia conservadora.
Durante la guerra civil española, un grupo de niños de Santander y su provincia fueron evacuados a la Unión Soviética. Siete de estos niños pertenecían al municipio de Las Rozas de Valdearroyo. (l) Conocer sus nombres, saber por qué fueron llevados a la URSS; por qué al estallar allí la guerra no fueron enviados a un tercer país en paz; saber si volvieron a España, y saber qué les aportó su estancia en la Unión Soviética y si ellos aportaron algo con su estancia allí, es algo que requiere un amplio trabajo. Lo que aquí se pretende simplemente es citar de forma muy resumida unos breves datos de algunos de esos niños.
Reinosa, la hidalga ciudad campurriana, con casonas de fachadas señoriales y dorados blasones, puede enorgullecerse de haber sido cuna de ilustres y esclarecidos varones, que brillaron con luz propia en sus trayectorias profesionales y políticas, como la judicatura, la política o la milicia. Tales como D. Francisco de Güemes y Horcasitas -Primer Conde de Revilla Gigedo- que fue capitán general, Gobernador de Cuba y Virrey de Méjico. Don Manuel Negrete de la Torre -Segundo Conde de Campo Alanje-, también capitán general y hábil diplomático. Don Saturnino Calderón Collantes, hombre de leyes, diplomático y político avezado. Don Darío Diez Vicario -valeroso militar que fue general del Ejército y murió heroicamente en la Guerra de África. Entre otros que podíamos enumerar.
Y Don Fernando Calderón Collantes -Marqués de Reinosa- ilustre jurista y destacado político, a quien nos vamos a referir seguidamente en este artículo.
A lo largo de los primeros veinte años del siglo XX se constata una realidad: no hay suficientes escuelas en nuestro país. Dejada su construcción en manos de los Ayuntamientos, la falta de recursos o la dejadez de sus dirigentes habían impedido la construcción de las escuelas necesarias y para solventar tal situación la única solución que se apreciaba era incrementar la intervención estatal.
Edición: 1ª ed., 1ª imp.
Fecha Edición: 07/2008
Publicación: Cantabria Tradicional, S.L. Ramón Villegas López
Descripción: 190 p. il. 27x22 cm
Encuadernación: rústico con solapa
Imprime: Gráficas J. Martínez.
"Corría el año de 1899 cuando sonó en el reloj de los destinos eternos la hora de que viniera al mundo este mísero mortal y se inscribiese con todas las de la ley en el inmenso padrón de la Humanidad..."
Así comienzan las notas biográficas que "El Duende de Campoo" escribiera, casi con toda seguridad en el año 1924, a punto de terminar su carrera eclesiástica, y que recogen sus 25 primeros años de vida, bajo el título COSAS MÍAS. DE RETAZOS Y A PUNTADAS.
Nació D. José Calderón Escalada, efectivamente, el 13 de Enero de 1899, en Mazandrero (Campo de Suso), "...de padres humildes que, desde mis primeros años, me enseñaron a ganar el pan duro de cada día...", siendo el mayor de ocho hermanos, todos varones.
En el libro de sesiones del Excmo. Ayuntamiento de Reinosa, correspondiente al año de 1879, que, milagrosamente, persistió tras el incendio de 1932, se recoge un informe del Alcalde acerca de las gestiones realizadas, en relación con las ya inmediatas Ferias y Fiestas de San Mateo, refiriéndose a los fuegos artificiales que había encargado a Palencia (no Valencia) y al contrato pendiente con los dulzaineros de Frómista “por si quieren venir a tocar a dicha Feria por la retribución de sesenta pesetas".
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