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Del artesano al remendón

Museo Etnográfico El Pajar

Casi una veintena de zapateros ejercían su oficio en la Merindad Campoo en el primer tercio del siglo pasado
 
En el Anuario de Santander perte­neciente al primer tercio del siglo XX figuran en la Merindad de Cam­poo casi una veintena de artesanos zapateros: en Reinosa, García (Viu­da de Nemesio) y Gutiérrez (Viu­da de Salceda Marcelino). En Matamorosa, Jesús Fernández; en Las Rozas de Valdearroyo, Francisco González; en Mataporquera, Lean­dro González; en Polientes, Deme­trio Salgado; en Bárcena de Ebro, Julián Alonso; en Rocamundo, Pa­cifico Corada; en Ruerrero, Maxi­mino Garrido y en San Martin de Elines, Tomás Herrero. También figuran como alpargateros en Pes­quera, Francisco González; en Ro­camundo, Joaquín Pérez; en San Martín de Elines, Hermógenes Alonso, Pedro Peña y Minervino Saiz, y en Villamoñico, Chicote y Hierro hijos.

Don Daniel, una vida dedicada a los niños de Cantabria

Beatriz Beneitez Burgada

Daniel García González nació en Bustillo del Monte, en Valderredible, el 28 de enero de 1899. Fue una persona que dedicó su vida a los demás, especialmente a los niños, a los que no tenían recursos, a los más desfavorecidos. Fue el fundador de la Obra San Martín, en cuya sede principal está enterrado. Todavía son muchas las personas que le recuerdan, los amigos que hablan de su dinamismo y su energía inagotable para emprender iniciativas, siempre en favor de los más necesitados.
 

La caza en Campoo

Ramón Rodríguez Cantón

Los escritores que se han ocupado del tema de la caza, sobre todo si a la vez que investigadores son aficionados a este deporte, suelen ser indulgentes al tratar el tema de los cazadores furtivos, que, como dice Hoyos Sainz, "son los cazadores primitivos y naturales, el enemigo admirado y envidiado por el cazador de alcurnia". De ellos se ocupó el Conde Yebes en su obra Veinte años de caza mayor y el poeta Villalón les dedicó un poema.
 

El trabajo de un herrero campurriano: Antonio Martínez, el herrero de Espinilla

José Antonio Gutiérrez Delgado

 
INTRODUCCIÓN
Con la finalización del siglo XX no sólo terminó la vi­gésima centuria de nuestra era sino que, además, cer­tificó lo que se iba produciendo en los últimos años: la desaparición de formas de vida, actividades y oficios en el me­dio rural de la comarca de Campoo. Es el caso de los herreros: ya no quedan en los pueblos ni en Reinosa. Unos abandonaron la profesión por otra mejor remunerada en la industria; otros se jubilaron y, en todos los casos, principalmente porque a partir de la mecanización del campo y la decantación mayoritaria por la ganadería en todos los municipios, el oficio de herrero se hi­zo prescindible.
 
Sin embargo, el herrero a lo largo de la historia ha sido ne­cesario en la vida tradicional de los pueblos porque de él de­pendía la reparación y la fabricación de herramientas y utensi­lios para la actividad doméstica y productiva.
 
El herrero de los pueblos era también cerrajero y herrador: por eso junto a la fragua era frecuente hallar el herradero nece­sario para calzar con callos (bueyes y vacas) y herraduras (caba­llos y yeguas) a los animales de labor.
 

Del Reinosa y Campoo de Ayer

Paco Altuna

Diseño: MZ Comunicación, S.A.
Preimpresión: Génesis composición, S.L.
Impresión: Imprenta J. Martínez, S.L.
Edita: Excmo. Ayuntamiento de Reinosa
ISBN: 84-605-1204-10
275 Páginas
año 1994

Cristalería Española en Arija. Cien años de historia

Josu Aramberri

 
RESUMEN
 
Hace 100 años la Compañía Saint-Gobain construyó su primera fábrica en España en terrenos de Arija. No era la única industria dedicada al vidrio en la comarca de Campoo pero si quizás la más importante, pues lle­gó a tener más de 1.000 obreros. La fábrica cerró sus puertas en 1953, alegando que parte de sus instalaciones quedaban bajo las aguas del Pantano del Ebro. En una especie de éxodo masivo sus trabajadores se trasladaron a Avilés, Tarragona, Zaragoza, Madrid. Pero Arija y Campoo siguen siendo el referente cercano de muchas familias que se crearon junto a la fábrica de Cristale­ría Española.
 
En menos de 50 años se sucedieron acontecimientos excep­cionales: una huelga que duró casi dos meses en 1916, los feste­jos del XX aniversario en 1926 que precedieron en dos años a la obtención de la municipalidad de Arija en 1928, la guerra civil de 1936, y la construcción del embalse que terminaría por cerrar la fábrica. En este artículo reflejaremos los instantes más signifi­cativos de la instalación industrial, dejando para otro posterior los aspectos culturales y sociales.

El Cañón nº 8

Fundación Concha Espina

Periódico trimestral de Reinosa y Campoo
Coordinación: Pilar Lorenzo Diéguez
Consejo editor: Miguel Ángel Pérez Jorrín, Lorena Martínez, Verónica Sampedro, Belén Maza y Nacho Zubelzu.

Lectura de la inscripción de Cartes

José Luis Gutiérrez Cebrecos

Blog de José Luis Gutiérrez Cebrecos

En este artículo presento la lectura de la famosa inscripción grabada en la clave de arco del portal nº 76 del Camino Real de la villa de Cartes (Cantabria) que se consideraba indescifrable. Véase aquí su reproducción.

D. Luis de los Ríos y Velasco. Un magistrado campurriano (1735-1786)

Mar Díaz Saiz

La "Casona" de Reinosa, sede de numerosos eventos culturales, es una de las construcciones más emblemáticas de la villa y aparece estrechamente vinculada a su historia, Es bien sabida su relevancia pero, ¿es igualmente conocido su origen, por quién fue costeada y las circunstancias que lo motivaron? Por desgracia, no es así y el presente artículo, resumen de un trabajo de investigación sobre D. Luis de los Ríos y Velasco, pretende dar a conocer, aunque sea de manera breve y concisa, la biografía de este campurriano, quien mandó construir el bello edificio antes señalado.
 

El impacto del pantano del Ebro

Fernando Ruiz Gómez

Medio siglo ha transcurrido desde que, en los más duros años de la posguerra, se finalizaran las obras del embalse del Ebro. El pantano formaba parte de un plan de racionalización del régimen del río que debía beneficiar al regadío riojano y aragonés. Pero los efectos inmediatos en la zona embalsada no podían ser igual de provechosos.
 
Alrededor de 60 kilómetros de superficie inundada por 600 millones de m3 de agua cubrieron completamente los pueblos de Medianedo, La Magdalena, Quintanilla y Quintanilla de Bustamante y afectaron, en mayor o menor medida, a Las Rozas, Renedo, Villanueva, Llano, Orzales, Arija, Quintanamanil y La Población.
 

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