La zona sur de la actual Comunidad Autónoma de Cantabria ha sido tradicionalmente diferenciada del resto de la región atendiendo a sus características físicas y climáticas, así como por sus tradicionales relaciones de intercambio humano y económico con la submeseta norte.
Si echamos un vistazo atrás en el tiempo, parecía que más allá de época romana representada casi exclusivamente en las ruinas de Julióbriga- sólo había oscuridad. Afortunadamente, en los últimos años el vacío se va cubriendo: desde los materiales del Paleolítico Inferior encontrados en las terrazas del río Híjar hasta la identificación de estructuras megalíticas que van proliferando en función de los trabajos de prospección desarrollados (Teira, Ruiz, 1987).
Se presenta en esta comunicación un conjunto de piezas virtualmente inéditas, casi todas ellas, que provienen de diversas estaciones arqueológicas y localizaciones en distintos puntos de los términos municipales que integran la comarca campurriana en el sur de Cantabria.
Hay una doble historia olvidada de nuestro patrimonio arquitectónico en el entorno del pantano del Ebro. La primera hace referencia al patrimonio desaparecido a causa de la construcción del pantano que supuso la anegación de cuatro pueblos enteros (Medianedo, Quintanilla de Medianedo, La Magdalena y Quintanilla de Bustamante), otros tres casi totalmente (precisamente los más poblados en aquel entonces, caso de Las Rozas, Villanueva y Renedo) y otros ocho perdiendo algunos barrios y partes significativas de su trazado urbanístico (1).
Las actuales provincias y comunidades autónomas españolas están conformadas por la suma de territorios que, a lo largo de los últimos dos mil años, han estado adscritos a diferentes entidades jurisdiccionales de perfiles, en muchos casos, bastante diversos de las actuales. Esto ha sido así en la más sencilla de las circunstancias, puesto que tampoco fue infrecuente en el pasado que fragmentos mayores o menores de esos mismos territorios pertenecieran simultáneamente, durante prolongados periodos de tiempo, a jurisdicciones de naturaleza diferente, ya fuera ésta eclesiástica, hacendística o militar.
Enrique Serrano Cañadas y Alonso Gutiérrez Morillo
Los tataranietos de nuestros hijos que vivan en la lontananza de los siglos, verán cuadros completamente distintos. Tal vez entonces, totalmente fundido el glaciar, corra en su lugar arroyuelo humilde y no quede otra huella de aquel que una convexidad en el terreno.
ELISEO RECLUS
"La montaña"
INTRODUCCIÓN
El arco formado por las Sierras del Cordel y de Híjar, que confluyen, como es sabido, en la cumbre más significativa del valle, Tres Mares (2.171 m), constituye un medio de montaña caracterizado fundamentalmente por el contraste entre las cumbres y el fondo de valle, y por su adscripción a la vertiente meridional de la montaña cantábrica.
Me asomo por vez primera a las páginas de Cuadernos de Campoo, para tocar una tema tan apasionante como son las setas. Para quienes no me conocen y puedan deducir por este artículo que soy un gran setero, nada más lejos de la realidad. Lo de buen setero, en el lenguaje de nuestros valles se aplica generalmente a la persona que año tras año colecta gran cantidad de setas, principalmente de «las buenas» (volveré a esta denominación más adelante). Y ese no es mi caso.
En este año 2001 se cumple el 250 aniversario de la construcción de una importante obra de ingeniería innovadora en su tiempo y que marcó pautas en el arte de construir caminos por trazados difíciles, cuando aún faltaban 50 años para que se creara el Cuerpo de Ingenieros de Caminos. Entre 1749 y 1753, el Camino Real de Reinosa fue tomando forma y configuró la salvaguarda del futuro florecimiento de la ciudad de Santander y de su puerto.
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