Decía en mi libro anterior, REINOSA Y LA MERINDAD DE CAMPOO, que la leyenda ha sido más generosa en datos sobre nuestra comarca que la propia historia y citaba algunos personajes de la obra "Población Eclesiástica de España y Noticias de sus Primeras Honras", en la que sus autores nos cuentan cosas tan peregrinas como que "Sibyla Eritrea, hija de Noé, mujer y hermana de Jafet y madre de nuestro Patriarca Tubal (...) vivió los últimos tercios de su vida en España con su hijo Thubal y la tenemos enterrada en la villa de Reynosa, dentro de los cántabros, que era lo primero y más poblado que había entonces".
Fotografías de agosto 2017 y alguna más tarde. Obsesión por las líneas geométricas y los espacios cerrados y convergentes.
Dichos: ¡Lástima que no te tarazaras bien los deos, a ver si hacías después las cosas con más aire!.
A diferencia de lo ocurrido en otras regiones norteñas, como Galicia, Asturias o el País Vasco, la primera industria cántabra del vidrio, hace ahora siglo y medio, eligió ubicarse en el interior, y no en la costa. Tan aparentemente anómalo, comportamiento parece haber obedecido, sin embargo, a muy poderosas razones, tanto técnicas como, sobre todo, empresariales. Porque lo cierto es que, ya desde finales del siglo XVIII, y apoyándose en la excelente formación química y mineralógica recibida en el entonces muy novedoso e ilustrado Real Seminario de Vergara, Luis Collantes y Fonegra, oficial de Marina retirado y conocido de Jovellanos (que hubo de visitar su casa reinosana y su colección de minerales en 1797), había descubierto en Las Rozas una mina de lignito de abundancia y calidad al parecer nada despreciables.
El territorio montañoso que se extiende en torno a la cabecera del Ebro y del alto Pisuerga presenta un tipo de material pétreo blando que, ya desde épocas muy tempranas, ha facilitado a los moradores de estos valles la construcción de habitáculos de gran envergadura mediante el vaciado de las crestas y peñas de arenisca. La proximidad de arroyos o riachuelos y de zonas llanas propicias para la práctica de la agricultura ha hecho de estos enclaves geográficos un territorio favorable para el emplazamiento de grupos humanos.
Quisiera iniciar esta disertación recordando las causas por las que se inició la excavación en el yacimiento de El Torrejón obedecen a una doble gama de razones.
En primer término habríamos de reseñar los propios antecedentes de investigación arqueológica en el yacimiento.
Éstos eran conocidos desde los años 40 en que el entonces párroco de Las Henestrosas de Las Quintanillas, D. Teótimo Gallo, recabó la presencia en la localidad del P. Jesús Carballo, a la sazón director del Museo Regional de Prehistoria y Arqueología de Santander, motivada por el descubrimiento de varias estelas y términos augustales en el entorno de la iglesia parroquial de Santa María de las Henestrosas, donde aún se conservan parte de ellas.
Si consultamos un diccionario nos aparece la siguiente definición de Despoblado: m. Desierto, yermo, sitio no poblado, y especialmente el que en otro tiempo ha tenido población.
A lo largo de la historia ha habido un proceso constante de creación y desarrollo de núcleos de población; pero de igual manera, se ha producido el fenómeno contrario, la desaparición de algunos pueblos y aldeas.
El crecimiento de la población por la llegada de La Naval revolucionó el sector
A principios del siglo XX había un dicho popular sobre Reinosa que decía que sus lugareños comían pan de Hierro, carne de Gato y bebían vino de Pozo. Estos eran los apellidos de tres prestigiosos comerciantes de los muchos que se iban instalando en la floreciente villa, que se encontraba en pleno desarrollo por la creciente industrialización propiciada por pequeñas fábricas y artesanos.
Las actuales provincias y comunidades autónomas españolas están conformadas por la suma de territorios que, a lo largo de los últimos dos mil años, han estado adscritos a diferentes entidades jurisdiccionales de perfiles, en muchos casos, bastante diversos de las actuales. Esto ha sido así en la más sencilla de las circunstancias, puesto que tampoco fue infrecuente en el pasado que fragmentos mayores o menores de esos mismos territorios pertenecieran simultáneamente, durante prolongados periodos de tiempo, a jurisdicciones de naturaleza diferente, ya fuera ésta eclesiástica, hacendística o militar.
"Corría el año de 1899 cuando sonó en el reloj de los destinos eternos la hora de que viniera al mundo este mísero mortal y se inscribiese con todas las de la ley en el inmenso padrón de la Humanidad..."
Así comienzan las notas biográficas que "El Duende de Campoo" escribiera, casi con toda seguridad en el año 1924, a punto de terminar su carrera eclesiástica, y que recogen sus 25 primeros años de vida, bajo el título COSAS MÍAS. DE RETAZOS Y A PUNTADAS.
Nació D. José Calderón Escalada, efectivamente, el 13 de Enero de 1899, en Mazandrero (Campo de Suso), "...de padres humildes que, desde mis primeros años, me enseñaron a ganar el pan duro de cada día...", siendo el mayor de ocho hermanos, todos varones.
Las gentes de Reinosa y su comarca, unidas desde siempre a las inclemencias de los temporales de nieve, han sabido ver y apreciar la parte buena y bella del blanco elemento, que les permite practicar los apasionantes deportes de invierno. En este artículo se ha incluido el esquí, en sus modalidades de alpino, fondo, y saltos y el tiro de trineo con perros.
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