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Boyet, una saga de artistas

Pilar Lorenzo

El estudio de fotografía, fundado en 1938, fue uno de los más importantes de Cantabria

La Voz de Cantabria nº 4

La Voz de Cantabria

Edición Campoo
Octubre 2017

Dirección: Alfonso Ruiz, Gonzalo Romero
Editor: Ruiz&Romero Comunicación SL

Arte, diseño y maquetación: Fridda Crespo
Publicidad: Cristina Trueba
Imprime: IMPRESA NORTE

Las construcciones escolares de Reinosa y su comarca (1850-1936)

Ángel Llano Díaz

Calle Mayor, Ermita de  S. Roque y Escuela de la Villa


INTRODUCCIÓN
Hay un libro de homenaje a Ramón Sánchez Díaz que muchos de Uds. conocerán, editado por la Diputación Provincial de Santander allá por 1970, para conmemorar el centenario de su nacimiento, que recoge en su parte final algunas fotos del Reinosa antiguo. Allí aparecen tres fotos de tres escuelas reinosanas de fines del XIX: una de la casa donde estuvo ubicada la escuela de Carlos de Hoyos en la calle Colón a la que asistió Sánchez Díaz, otra en la que se recoge una vista de la Fuente de la Aurora y de la Escuela de la Villa, y por último la escuela de las Eras. Tres escuelas que ilustran, de alguna manera, la evolución del edificio escolar.

Las pandereteras

María Elena Marchena Ruiz

INTRODUCCIÓN
      Una de las manifestaciones más características de la comarca campurriana, dentro del folclore representado por la música, el canto y el baile, es la figura de la panderetera que, aunque es un personaje presente en toda Cantabria y en la mayor parte del norte de España (se extiende por León, Zamora, Salamanca, hasta el centro de la meseta, según Hoyos Sainz), es sin embargo en Cantabria y Campoo donde adquiere un relieve especial. La panderetera no es simplemente una mujer que toca un instrumento, sino que a su ritmo canta unas coplas que, en muchas ocasiones, ella misma ha compuesto. La figura de la panderetera es una institución que tiene una acusada personalidad dentro del folclore local.

Una historia de barquilleros

Museo Etnográfico El Pajar

El juego de la ruleta entretenía a niños y mayores
 
El oficio de barquillero como el de heladero fue una actividad ambu­lante, dentro del gremio de la re­postería, que favorecía el sosteni­miento económico de las familias. Ambos oficios siempre estuvieron ligados, por ser el barquillo el re­cipiente en forma de potes o cucu­ruchos. Por eso, eran también bar­quilleros los heladeros menciona­dos en la publicación anterior.
 
Los barquillos se fabricaban du­rante gran parte del año en las es­pecialidades de barquillo y galle­ta. También se elaboraban ricos canutillos que se servían de ape­ritivos en los cafés más importan­tes de la cuidad de Reinosa, como el Victoria.

Siderurgia en Campoo

Museo Etnográfico El Pajar

Las ferrerías del siglo XVIII, precursoras de la moderna forja
Un paseo entre las doce escultu­ras que se encuentran en la ribe­ra del río Ebro en pleno corazón de Reinosa da pie a la meditación acerca de la siderurgia en nues­tra Merindad. Su creador, el escul­tor Agustín Ibarrola, junto con los profesionales del taller de gran forja de Gerdau, han reflejado las características físicas y la forta­leza de las gentes que trabajaron y forjaron el hierro.
 

El enigma de Camesa-Rebolledo

Pedro Ángel Fernández Vega

El primer dato que nos orientó hacia el hallazgo fue el topónimo "El Conventón" con que la tradición se­ñalaba el sitio del yacimiento. Sólo por el nombre, el lugar estuvo siempre envuelto en misterio y cubierto de fantásticas ruinas" (Robles 1985, 202). "Los ni­ños de Camesa y Rebolledo en nuestras escapadas a Mataporquera siempre aligerábamos el paso cerca de aquella loma... (Robles 1997).
 
Envuelta en la bruma de la leyenda y en la in­triga enigmática de la historia estuvo siempre para los habitantes de la zona el lugar donde se locali­zan los vestigios arqueológicos del yacimiento de Camesa-Rebolledo, pero fueron necesarios otros acicates para que los trabajos arqueológicos se desencadenaran. Las aportaciones bibliográficas del desaparecido José María Robles constituyen las más certeras aproximaciones tanto a los orígenes de la empresa arqueológica desarrollada en el lu­gar en los años ochenta del siglo XX, como a la identidad del enclave.

Excmo. Sr. Don Fernando Calderón Collantes. Primer Marqués de Reinosa

Teodoro Pastor Martínez

 
Reinosa, la hidalga ciudad campurriana, con casonas de fachadas señoriales y dorados blasones, puede enorgullecerse de haber sido cuna de ilustres y esclarecidos varones, que brilla­ron con luz propia en sus tra­yectorias profesionales y políti­cas, como la judicatura, la polí­tica o la milicia. Tales como D. Francisco de Güemes y Horcasitas -Primer Conde de Revilla Gigedo- que fue capitán gene­ral, Gobernador de Cuba y Vi­rrey de Méjico. Don Manuel Negrete de la Torre -Segundo Con­de de Campo Alanje-, también capitán general y hábil diplomá­tico. Don Saturnino Calderón Collantes, hombre de leyes, di­plomático y político avezado. Don Darío Diez Vicario -valero­so militar que fue general del Ejército y murió heroicamente en la Guerra de África. Entre otros que podíamos enumerar.
 
Fernando Calderón Collantes
 
Y Don Fernando Calderón Collantes -Marqués de Reinosa- ilustre jurista y destacado político, a quien nos vamos a referir seguidamente en este artículo.

El Marquesado de San Miguel de Aguayo y su obra indiana

Manuel García Alonso

   
En un artículo anterior en esta misma publica­ción (GARCÍA ALONSO 1999) ya pusimos de manifiesto que la villa de San Miguel de Aguayo y su barrio de Santa Olalla fue durante la Edad Moderna un señorío jurisdiccional, concreta­mente un marquesado. Ahora volvemos sobre esta cuestión porque aún es menos conocido el papel protagonista que los marqueses con ese título tu­vieron en el Nuevo Mundo, concretamente en la conquista y colonización del enorme territorio de frontera entre la Sierra Madre Oriental y el Seno Mexicano, por entonces los confines del imperio hispánico.

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