El mejor homenaje que se le puede tributar a Don Ángel de los Ríos en el centenario de su fallecimiento es divulgar algunos de los juicios y comentarios que, sobre su personalidad, hicieron varios hombres de letras relacionados con Cantabria, algunos de ellos, contemporáneos que le trataron y conocieron bien, otros, estudiosos y admiradores de su obra:
La fundación de esta institución asistencial, con algunas matizaciones y salvando la distancia cronológica, pudo tener un principio similar al que tuvieron los hospitales medievales ubicados en las rutas de peregrinación para acogida de caminantes. Reinosa ocupaba un punto intermedio en una vía de comunicación con gran afluencia de transeúntes ya a partir del siglo XVI, quienes sin duda, plantarían un serio problema social para una población de escasa densidad demográfica. Esta situación se verá agravada al representar además el centro geográfico de una comarca con un equilibrio económico ligado a las labores del campo y, por tanto, sujeta a diversos avatares (climáticos, sequías, pestes...) que al menor contratiempo colocaban a sus habitantes al borde de la ruina y les obligaba recurrir a la caridad.
El plan de Prospecciones de Arqueología Prehistórica en el valle de Campoo, es un proyecto de investigación que ha venido funcionando en la zona, dirigido por el autor de este trabajo, con los correspondientes permisos de la Consejería de Cultura, de la Excma. Diputación Regional, desde el año 1.989.
Tal y como entendemos hoy la publicidad, no tiene nada que ver con la primitiva publicidad que se insertaba en los periódicos de finales del siglo XIX, a través de ésta podemos ir comprobando como la sociedad va evolucionando lentamente, como sus usos y costumbres varían de una sociedad tradicional a una más moderna y burguesa. Este cambio de mentalidad que iremos viendo, se acentúa mucho más en nuestra ciudad cuando Reinosa cuente con una industrialización mayor, que hace que sus transformaciones sean más drásticas, al recibir inmigrantes de las provincias limítrofes con la comarca.
Los frustrados
Edición: 1ª ed., 1ª imp.
Fecha Edición: 09/2008
Publicación: Isi Raider (Isidro Miñón García)
Portada: Fon
Ilustraciones: Javier Bustamante
Descripción: 149 p. il. 21x15 cm
Encuadernación: rúst.
Imprime: Gráficas Guardo 98, S.L.
El valle de Aguayo, conformado por la suma de las dos antiguas jurisdicciones de las villas de San Miguel y Santa María, ha ofrecido ya alguna evidencia arqueológica y documental del origen medieval de los actuales núcleos de población. La primera noticia procede de un documento del siglo XII en que la reina Urraca cede los "monasterii" de San Lorenzo de Pujayo y de San Miguel de Aguayo. En 1245 una carta firmada por el rey Fernando III de Castilla, recoge la existencia en Aguayo de tal monasterio -iglesia- de "Sancti Michaelis que est situm in villa de Aguayo cum omnibus coloniis suis et omni hereditate" , al renovar un privilegio concedido por su abuelo Alfonso VIII a San Lorenzo de Pujayo, monasterio y alberguería a la cual pertenecía el citado de San Miguel (1).
El juego de la ruleta entretenía a niños y mayores
El oficio de barquillero como el de heladero fue una actividad ambulante, dentro del gremio de la repostería, que favorecía el sostenimiento económico de las familias. Ambos oficios siempre estuvieron ligados, por ser el barquillo el recipiente en forma de potes o cucuruchos. Por eso, eran también barquilleros los heladeros mencionados en la publicación anterior.
Los barquillos se fabricaban durante gran parte del año en las especialidades de barquillo y galleta. También se elaboraban ricos canutillos que se servían de aperitivos en los cafés más importantes de la cuidad de Reinosa, como el Victoria.
Este artículo se refiere a las iglesias rupestres de cronología altomedieval conservadas en el extremo meridional de Cantabria, más concretamente en el término municipal de Valderredible.El estudio de estos vestigios arqueológicos debe ser abordado, como mínimo, bajo un triple enfoque: las razones ambientales que explican su presencia limitada a esta comarca dentro de Cantabria, la historia de las investigaciones arqueológicas e histórico-artísticas que han permitido su conocimiento, catalogación y puesta en valor y, finalmente, una referencia al contexto histórico en que se produjo su aparición.
La comarca de Valdeolea ha sido una de las más ricas en cuanto a patrimonio artístico del sur de Cantabria. Su pertenencia hasta 1956 al obispado de Palencia ha propiciado una relación muy intensa con la vida y el arte castellano, por lo que hasta ella se han extendido las corrientes más significativas del mismo, especialmente desde la época bajomedieval hasta el barroco.
Reciben el nombre de neveras aquellos pozos construidos en sierras o montes elevados que sirvieron para almacenar nieve durante los meses invernales para su utilización, preferentemente, en los meses veraniegos.
La nevera de Reinosa
Esta nevera se encontraba instalada en la actual calle Ciudad Jardín. Se cedieron los terrenos de La Nevera para la construcción de casas para empleados de la Sociedad Española de Construcción Naval. En ese montículo, con una altitud de 857 metros, latitud= + 43° 00 '05", longitud= - 4o 08' 14', y acceso por el Camino Real (actuales Avenida Castilla y Avenida del Puente de Carlos III) se conservan la Travesía La Nevera y la calle La Nevera. Esta última termina actualmente en la Plaza de la Libertad, llegando anteriormente hasta la actual Ciudad Jardín. Toda esta zona ha sufrido una fuerte urbanización y no quedan restos visibles de la nevera. Permanece tan sólo en el recuerdo de los más mayores haber visto el pozo y una nevera de farmacia, donde se guardaban los medicamentos preparados por los farmacéuticos, y la práctica de tirarse con el trineo por la ladera del Gurugú hacia la fuente de Sorribero (actual Parque de Cupido).
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