El texto que sigue obedece a la colaboración que tuve en el ciclo que el pasado mayo nos propuso Cuadernos de Campoo1. El propósito era actualizar un somero catálogo de las «industrias» campurrianas del pasado. Revisar cuál es la situación actual de sus restos y calibrar su significación histórica.
Este breve repaso no es el resultado de buscar, excavar e investigar a partir de unos restos, como es tradicional en la arqueología. El acercamiento a nuestro patrimonio industrial es un ejercicio de indagación que se produce a partir (y como consecuencia) de la investigación en los archivos, entre los papeles, las fuentes primarias que me informan de la evolución económica de la comarca desde finales del siglo XVIII hasta el primer tercio del siglo XX. Es en el curso de esa investigación cuando se perfila la importancia histórica de una experiencia industrial decimonónica en gran parte olvidada y la necesidad de encontrar las huellas conservadas de esos hitos industriales. Al final volveremos sobre el modo de aproximarnos a esos restos que nos da la arqueología industrial y sus aportaciones a la investigación y a la defensa de nuestro patrimonio industrial.
Edición: 1ª ed., 1ª imp.
Fecha Edición: 07/2008
Publicación: Cantabria Tradicional, S.L. Ramón Villegas López
Descripción: 190 p. il. 27x22 cm
Encuadernación: rústico con solapa
Imprime: Gráficas J. Martínez.
Entre 1844 y 1928 se produce en la comarca de Campoo la mayor concentración de fábricas de vidrio que se ha conocido en España. Comienza en 1844, en Las Rozas, con la fábrica de La Luisiana y en los años posteriores se va extendiendo aotros pueblos de la comarca. En 1870 se abre La Cantábrica, en Arroyo; en 1871, la fábrica Santa Clara en Reinosa; en 1905, Nuestra Señora de Guadalupe en Mataporquera y, en 1906, la vidriera de Arija. Pero su importancia no se debe sólo al número de fábricas y la excelente calidad de su vidrio, sino que en algunos momentos destacaban éstas también por la cantidad producida: en 1881, La Luisiana y La Cantábrica generaban más de una tercera parte del total del vidrio nacional; en 1884, la producción de Santa Clara equivalía a más de la mitad de las importaciones de Francia y Bélgica.
Os hablo aquí del tiempo en que, siendo muchachos, íbamos a la escuela; del tiempo que querríamos volviese, pero que es imposible. De las ilusiones, de las esperanzas que llevábamos en el corazón; de nuestra inocencia; de las luciérnagas, que creíamos estrellas, porque era muy pequeño nuestro mundo y estaba muy bajo nuestro cielo.
El escritor italiano Giovanni Mosca ponía estas palabras al comienzo de un bello y poco conocido libro escrito a mediados del siglo que ahora termina, cuyo título original, "Riccordi di Scuola", he querido poner al frente de estas pocas líneas evocadoras de lo que fueron las escuelas y la educación por tierras campurrianas hasta hace no más de un par de generaciones.
En un artículo anterior en esta misma publicación (GARCÍA ALONSO 1999) ya pusimos de manifiesto que la villa de San Miguel de Aguayo y su barrio de Santa Olalla fue durante la Edad Moderna un señorío jurisdiccional, concretamente un marquesado. Ahora volvemos sobre esta cuestión porque aún es menos conocido el papel protagonista que los marqueses con ese título tuvieron en el Nuevo Mundo, concretamente en la conquista y colonización del enorme territorio de frontera entre la Sierra Madre Oriental y el Seno Mexicano, por entonces los confines del imperio hispánico.
Las investigaciones sobre la presencia judía en el Norte de España, la Sefarad de los sefardíes o habitantes judíos de nuestro país nos han aportado muchas informaciones sobre sus costumbres, modos de vida, oficios... Es tarea difícil condensar tantos años de existencia, unidos a tantos avatares, dificultades y fatal destino que les tocó vivir a estos judíos, pero intentaremos recorrer y resumir las etapas más fundamentales.
Hablaremos sobre la llegada de los hebreos a España, cómo vivieron su existencia con las diferentes culturas, religiones e invasiones imperantes, su expulsión tras el Edicto de los Reyes Católicos en 1492, cómo transcurrió la vida de los que se convirtieron al cristianismo de una manera sincera y los que siguieron judaizando en secreto bajo una falsa apariencia cristiana.
Son los llamados ANUSIM, o forzados a abandonar su religión y abrazar la impuesta.
Existe otra Reinosa con aquella primitiva ortografía de la i griega, localizada en México, en la zona de contacto entre las provincias fisiográficas de "Las Grandes Llanuras de Norteamérica y La Llanura Costera del Golfo del Norte"; la mayor parte de su municipio está incorporada a la cuenca baja del río Bravo hace frontera con EE UU y pertenece hoy al estado mexicano de Tamaulipas.
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