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El Camino Real de Reinosa. Primera autopista de acceso a la Meseta

María Luisa Ruiz Bedia y Rafael Ferrer Torío

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   En este año 2001 se cumple el 250 aniversario de la construcción de una importante obra de ingeniería innovadora en su tiempo y que marcó pautas en el arte de construir caminos por trazados difíciles, cuando aún faltaban 50 años para que se creara el Cuerpo de Ingenieros de Caminos. Entre 1749 y 1753, el Camino Real de Reinosa fue tomando forma y configuró la salvaguarda del futuro florecimiento de la ciudad de Santander y de su puerto.

José Aja

José Aja

El desollamiento de Marsias I 1998. Colección Ministerio de Industria, Madrid.José Aja ha derivado desde una pintura abstrac­ta gestual hasta una poderosa determinación figurativa en la que mantiene un mismo tono violento: " [...] desde sus pinturas muertas (dead painting), abandonadas en el caldo primigenio de la indiferenciación, por medio del sacrificio del fauno, de la tensión con lo dionisíaco, a este renacer de un principio ordenador como esencia de lo vital". Se pasa de una comprensión de la pintura como cuerpo que se deshace en la serie inspirada en el desollamiento de Marsias de Tiziano, a una figu­ración cruda, gracias a la recuperación de la experiencia de su entorno, esto es, en un proceso ele­mental pero complejo que supone aprender a mirar lo cercano y, al mismo tiempo, tratar de emplazar los acontecimientos con los que los mass-media nos bombardean. El tema funciona como impulso de la pintura, como detonante de un gesto nuevo. Ángel Gabilondo señaló, en torno a la pintura de José Aja, que pintar es un acto peligroso, "un gesto aún raro, extremo, una violencia que para empezar, se ejerce sobre uno mismo. Se trata más bien de un sumergirse en esa línea en la que necesariamente se juegan la muerte y la vida, la razón y la locura, una línea en la que uno se halla ya implicado".

La iniciativa filantrópica de Solvay en Campoo: la casa de reposo y las colonias escolares

Ana Belén Lasheras - Mª Eugenia Escudero - Isabel Cofiño

Lugares tan distantes geográficamente, como Couillet (Charleroi, Bélgica) y Campoo, aca­baron acercándose por los avatares de una historia cuyos protagonistas fueron los hermanos Ernest y Alfred Solvay. En la localidad belga se estableció, en 1863, la primera fábrica de sosa Solvay, mientras que en la comarca campurriana se puso en práctica una iniciativa filantrópica a través de la fundación, en 1929, de una casa de reposo en Soto para los empleados de la fábrica de Solvay en Barreda.
 
Fue Ernest, el hermano mayor, quien descubrió el proceso de fabricación de carbonato sódico al amoniaco o sosa al amoniaco a mediados del Ocho­cientos. Hasta entonces, y desde antiguo, se había utilizado la sosa natural, extraída de plantas o de unos yacimientos de carbonato sódico estadouni­denses, y la sosa artificial, obtenida a partir de la sal común por un procedimiento inventado por el químico francés Nicolás Leblanc en 1798. El proce­so creado por Ernest mejoró considerablemente la invención de Leblanc, abaratando e incrementando la producción de sosa.

Julio García de la Puente (1868-1957)

Manuela Alonso Laza

Edición: 1ª ed., 1ª imp.
Fecha Edición: 12/2005
Prólogo: María de los Santos García Felguera
Publicación: Cantabria Tradicional, S.L. Ramón Villegas López 
Descripción: 277 p. il. col. 29x23 cm 
Encuadernación: cartoné
Imprime: Gráficas J. Martínez

ISBN 13: 978-84-96042-30-8
ISBN 10: 84-96042-30-8

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La hila y las tertulias en torno a la lumbre

Ramón Rodríguez Cantón

Una de las manifestaciones más interesantes entre las costumbres de Cantabria, está reflejada en las reuniones que tenían lugar en las cocinas de nuestros pueblos bien acogiéndose a la buena disposición de ciertas familias acreditadas o a la de algunos vecinos con posibilidades para hacer este tipo de recepciones y aguante suficiente para cargar con las molestias de rigor.

La arquitectura moderna en Campoo

Jesús Ángel Allende Valcuende

La arquitectura de las cuatro últimas décadas tiene una importantísima presencia en nuestras vidas: habitamos ciudades con una fisonomía muy distinta a la que tenían en la primera mitad de siglo; residimos en viviendas construidas o reformadas en los últimos cuarenta años; trabajamos, estudiamos, nos ocupamos de la administración, practicamos deporte, disfrutamos del ocio y el tiempo libre ..., nos relacionamos, en definitiva, en lugares cuyos valores estéticos no siempre conocemos aun cuando su evidencia resulta abrumadora. Con frecuencia se sabe más de lo pasado que de lo actual. Suele ocurrir que no nos cuesta entender estilos muy lejanos a nosotros en el tiempo como el románico, el gótico, o incluso las construcciones del antiguo pueblo cántabro o de la ciudad romana de Julióbriga, sin ir más lejos, y sin embargo, a veces somos incapaces de digerir los productos creados bajo los valores de nuestra cultura contemporánea.

El Santuario de Montesclaros: los orígenes

José Manuel Suárez Díaz

Retablo del Santuario de Montesclaros

INTRODUCCIÓN
El Santuario de Montesclaros es, sin duda, uno de los referentes importantes de la historia de Campoo desde la Edad Media. Si seguimos su desarrollo podemos ver cómo todas las épocas y vicisitudes políticas, económicas, culturales y religiosas han quedado reflejadas en el Santuario.
 

Toponimia campurriana: El relieve

José Luis Gutiérrez Cebrecos

En este capítulo de la serie "Toponimia campurriana" trata­remos de los topónimos que aluden al relieve o configuración del terreno: montes, valles y llanos.
 
Virgen de Montesclaros
 
MONEGRO Y MONTESCLAROS
 
Empezando por los montes, tenemos en Campoo de Yuso el pueblo de MONEGRO. Su significado es claro: "Monte Negro". Fonéticamente ha se­guido una evolución bastante normal: se trata de una apócope, Mont Negro (docum. en 1183) > Monnegro (docum. en 1352) - como en santo > sant > san-, seguida de la simplificación de las dos enes (ya Monegro en el s. XV). La misma reducción fonética se da en Fonte-Negra > Fonegra (Noja). Más evolucionado es Muñegro (microtopónimo del valle de Aras), en que la n doble de Monnegro pasó a pronunciarse ñ (como en annus > año).
 

Flora campurriana

Gonzalo Valdeolivas Bartolomé

1. Introducción y matorrales de alta montaña
La flora de Campoo la estudiamos bajando des­de sus cimas, siendo la más elevada la del Cuchi­llón (2 222 m), hasta las partes más bajas de los municipios de Campoo de Suso, Campoo de Yuso, Enmedio, Reinosa y las Rozas de Valdearroyo. Una superficie de algo más 470 Km2.
 
Esta zona se incluye en la región biogeográfica Eurosiberiana, provincia Atlántica, sector Orocantábrico. Las distintas altitudes se reparten en los llamados "piso subalpino", desde las cotas mayores hasta unos 1 600 m, y, por debajo, el "piso monta­no", con vegetación potencial (climácica) de bos­ques.
 
La vegetación del Piso Subalpino, en las sierras de Híjar y el Cordel se asienta sobre rocas detríti­cas: conglomerados y areniscas del periodo Triásico, que generan suelos ácidos. La comunidad do­minante se compone de matorrales bajos: enebrales rastreros con brecinas y arándanos.

Epigrafía medieval en Campoo

Alberto Peña Fernández

Si pretendemos reconstruir el pasado histórico de cualquier civilización, resultará imprescindible contar con los restos epigráficos que han llegado hasta nuestros días. La incisión de palabras en piedra o en cualquier otro soporte duro con fines de exposición y constancia, ha desempeñado un papel importante en casi todas las culturas (1).

En ocasiones, las inscripciones constituyen los únicos testimonios para conocer aquellos periodos donde escasean otras fuentes. Su carácter primario y directo nos garantiza que han llegado hasta nosotros sin transformaciones de ningún tipo desde el momento en que se grabó el texto.

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