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El puente del Ebro de Reinosa. Pasado, presente y futuro

Jesús A. Allende Valcuende

"... especialmente en los puentes, la belleza no puede apartarse, independizarse, de lo útil, de lo funcional, de lo necesario. La sensación de idonei­dad práctica basta para que nos conformemos con los artefactos más horribles; y el pensamiento en una falta de adaptabilidad a la función, basta para malograr nuestro placer ante cualquier forma, por bella que sea intrínsecamente. No se trata, pues, de desliarse del concepto de utilidad, principio rector en la determinación de las formas de los puentes, o defender el derroche, triste compendio y quintaesencia de la estupidez, sino de percatarse de la dife­rencia estética entre unos puentes y otros, y de que, como dice Santayana, aunque ese particular aire estético puede ser la última cualidad que advirta­mos en un puente, su influencia sobre nosotros no por ello es menos real, e influye en nuestra actitud moral y práctica."
José A. Fernández Ordóñez (1)

Fontibre, 50 años de una revista

María Elena Marchena Ruiz - Daniel Guerra de Viana

FONTIBRE Y LA PRENSA REINOSANA, LOS ANTECEDENTES
 
El desarrollo de la prensa en Reinosa a finales del siglo XIX está ligada a dos factores determinantes y relacionados; uno de ellos es el aumento de la población y el otro la tipología social, dividida en sectores espe­cíficos: obreros (aunque en esta época su importancia no es grande), pequeños comerciantes y artesanos, funcionarios y profesionales liberales, ya que desde siempre, Reinosa fue una zona de servicios que atendía las necesidades de la comarca.

El rabel y su práctica musical en Campoo en nuestros días

Susana Moreno Fernández

INTRODUCCIÓN
 
En este artículo sintetizo algunas reflexiones acerca de la práctica del rabel en el valle de Campoo que se hallan recogidas en mi tesis doctoral, la cual ver­sa sobre las prácticas musicales del rabel en Cantabria (1). En di­cho trabajo abordo un estudio de los cambios registrados en la tradición del rabel en la región cántabra en los últimos años, en los que ésta ha experimentado un proceso de revitalización. Refiriéndome al caso concreto de la práctica campurriana del ra­bel, mostraré aquí el modo en que ha tenido lugar ese fenóme­no de cambio, y detallaré sus repercusiones en diferentes as­pectos de dicha música como las ocasiones en que se toca, los usos que se le asignan, el tipo de repertorio que se interpreta con ese instrumento, así como las propias técnicas y estilos que se han usado tradicionalmente para su ejecución.
 

Agrupaciones musicales reinosanas (III). Instrumentos musicales y organistas

Teodoro Pastor Martínez - Rosa María Conde López

 
Continuando con el estudio de la música en Reinosa y Campoo, hoy queremos recoger los instrumentos musicales de los centros religiosos y los organistas que los tocaron, así como la historia y los protagonistas de: los constructores de rabeles, las pandereteras y piteros de Campoo, las escuelas y academias de música, los discos grabados por las diferentes agrupaciones reinosanas, los espacios y ru­tas musicales de Campoo, las obras de teatro de autores campurrianos y las semblanzas de los músicos más reseñables de Reinosa. Temas que fueron comentados en la revista Cuader­nos de Campoo n°43, de marzo de 2006, y que hoy recogemos cronológicamente en cuadros.

Costumbres propias de Campoo en el siglo XVII

Carlos Argüeso Seco

Este artículo, dedicado a la Virgen de Montesclaros, patrona de la Merindad de Campoo, obtuvo el Primer Premio de Investigación en el Concurso "Julio Montes Sáiz " de 2006
 
INTRODUCCIÓN
 
La actual comarca de Campoo-Los Valles se compone de más de 150 localidades distribuidas en 11 munici­pios: Reinosa, Hermandad de Campoo de Suso, Cam­poo de Enmedio, Campoo de Yuso, Las Rozas de Valdearroyo, Valdeolea, Valdeprado del Río, Valderredible, San Miguel de Aguayo, Pesquera y Santiurde de Reinosa, con una extensión total aproximada de 1.000 kilómetros cuadrados y una pobla­ción aproximada de 25.000 habitantes. La altura varía desde los 850 metros sobre el nivel del mar de Reinosa a los más de 2.200 metros en las altas cumbres de Alto Campoo (estación de esquí). Limita al sur con las provincias de Palencia y Burgos, por lo que presenta unas características físicas intermedias entre la meseta castellana y las abruptas y verdes montañas cántabras, siendo su clima frío, especialmente en el invierno.

Bolos en Campoo

Miguel Ángel Sáiz Barrio

INTRODUCCIÓN
 
Seguramente la principal manifestación lúdica, de cualquier civilización conocida, se ha expresado a través del juego. Individual o colectivamente, sus in­dividuos, valiéndose de los elementos y espacios más simples encontrados a su alcance, se las han ingeniado para transfor­marlos en diversos artilugios y campos para su divertimento.
 
El primer humano que arrojó un canto, con la intención de ejercitar su puntería sobre un tronco, palo, piedra, etc., puso en marcha un entretenimiento que con el devenir de los tiempos, derivaría en las diversas modalidades bolísticas.
 
En las aldeas de la Merindad de Campoo, este primitivo es­parcimiento orientó a sus moradores, fundamentalmente hacia dos fórmulas de práctica del juego de los bolos: el pasabolo-tablón y, en especial, el predominante bolo palma o montañés.
 

La cárcel del agua

Rosa Pérez Quevedo

EL PARSIMONIOSO DECLIVE DE LAS ROZAS DE VALDEARROYO
 
A mediados del siglo XIX, en el término municipal de Las Rozas de Valdearroyo, se desarrollaba una in­dustria casi olvidada: la fabricación de vidrio. Di­cha fábrica suponía un impulso de los nuevos oficios, la pobla­ción obrera y la iniciación a un comercio incipiente, hecho im­portante para una economía hasta entonces basada en la pe­queña industria de abastecimiento generada por la ganadería, la agricultura y la explotación del carbón a pequeña escala.
 
Con las fábricas de La Luisiana, en las Rozas, La Cantábri­ca, en Arroyo y Santa Clara, en Reinosa, donde se fabricaban vidrios planos, botellas y fanales, se pone en marcha el primer complejo vidriero nacional, consiguiendo, de este modo, la ins­tauración del primer atisbo de industria en una zona de poco calado mercantil.
 

Campoo en los albores del Estado liberal (aproximación a la trayectoria político-administrativa de un territorio de frontera)

Manuel Estrada Sánchez

 
El 30 de noviembre de 1833, merced al decreto im­pulsado por quien a la sazón ejercía las funciones de Secretario del Despacho del Fomento General del Reino, cul­minaba la, en no pocas ocasiones pretendida y reiteradamente fracasada, racional vertebración de la estructura territorial de la monarquía, quedando España dividida en cuarenta y nueve pro­vincias. Un número de circunscripciones que se ha mantenido prácticamente inalterable hasta la actualidad, en tanto a esa ya lejana división promovida por Javier de Burgos solo se le ha ope­rado la modificación de 1927 por la que la única provincia ca­naria fue fraccionada en dos (1). Y, como es obvio, a este com­plejo proceso no fue ajena la nueva circunscripción montañesa.
 
Fue la de Santander una provincia que en su mayor parte, aunque en modo alguno en su totalidad, se asentó sobre el te­rritorio que en el Antiguo Régimen estaba encuadrado en un ám­bito geográfico conocido con acepciones diversas como podían ser las de Montañas Bajas de Burgos, Peñas a la Mar o Montañas de Santander.
 

Don Ángel de los Ríos: el sordo de Proaño

Jesús Martín de los Ríos

 
Cuando me pidieron hablar de D. Ángel de los Ríos, me preguntaba cómo un hombre que murió hace 107 años está todavía en la memoria de muchos campurrianos y montañeses, encontrando tres condicionantes que han contribuido a este recuerdo. El primero, la novela "Peñas Arri­ba" donde D. José María de Pereda le retrató magistralmente co­mo el "Sordo de Provedaño"; el segundo condicionante es su cultura y erudición, y el tercero, sobre todo en los campurrianos, su carácter.
 
Es difícil y me ha sido prácticamente imposible describir el carácter de Ángel, ya que he encontrado tantas contradicciones en su vida, que no sé cuál aspecto de su carácter prevalece. Se­rio, adusto, sensible, muy sensible, gran amigo de sus escasos amigos, siempre preocupado de servir a su país, pero con gran genio ante lo que él consideraba injusticias. En resumen, yo di­ría que fue un hombre bueno, esencialmente bueno, con un pronto o genio terriblemente duro.
 

Arqueología e historia antigua en la Hermandad de Campoo de Suso

Alicia Ruiz Gutiérrez

El término municipal de Hermandad de Campoo de Suso se encuentra en el centro del territorio que habitaron los antiguos cántabros, cuyos lími­tes geográficos eran considerablemente más amplios que los de la actual Comunidad Autónoma de Cantabria. Como ya es­pecificó el padre Enrique Flórez en el siglo XVIII (1), el solar de los Cantabri al que se refieren los autores de la Antigüedad se localizaba en el sector central de la Cordillera Cantábrica y coincidía, más o menos, con la región natural que desde la Edad Media se conoce con el nombre de "La Montaña".