Al hilo de nuestras conversaciones sobre la posibilidad de hallar vestigios que atestiguaran el empleo del coladero en el proceso de lavado y blanqueo de la ropa de lino, cáñamo o algodón en la Merindad de Campoo en épocas pasadas, el señor Luis Ángel Moreno Landeras, director del museo etnográfico "El Pajar", de Proaño, me comunicó en el mes de septiembre del año 2002 la presencia en el pueblo de Cubillo de Ebro (Valderredible) de una piedra que, por su forma y por lo que sus dueños aseguraban; correspondía a lo que yo estaba buscando. Durante el verano de 2003 no me fue posible realizar in situ el estudio de la piedra, pero en el verano de 2004 sí pude llevarlo a cabo, así como el de una segunda piedra localizada en el pueblo de San Andrés de Valdelomar (Valderredible).
Las ferrerías del siglo XVIII, precursoras de la moderna forja
Un paseo entre las doce esculturas que se encuentran en la ribera del río Ebro en pleno corazón de Reinosa da pie a la meditación acerca de la siderurgia en nuestra Merindad. Su creador, el escultor Agustín Ibarrola, junto con los profesionales del taller de gran forja de Gerdau, han reflejado las características físicas y la fortaleza de las gentes que trabajaron y forjaron el hierro.
El desarrollo de Reinosa fue lento, con altos y bajos, con variaciones notables, según las causas que originaban su crecimiento. Si encabezar una Merindad fue consecuencia de un primer despegue en el que influyó una mayor actividad de la agricultura y la ganadería de la comarca, le siguió el asentamiento de sus ferias y mercados y, posteriormente, las instalaciones artesanas que abastecían a la Merindad. Ya en el siglo XVIII, el tráfico carretero y la minería de la comarca abrieron nuevas posibilidades a la expansión, como se abrieron también nuevas vías al exterior.
La cultura del hierro, forjada a martillazos sobre la bigornia
Se llamaba herreros blancos a aquellos hombres que forjaron la cultura del hierro a golpe de martillo sobre la bigornia, trabajando de sol a sol, dándole al hierro la forma deseada o fusionándolo y templándolo para mayor resistencia, y eficacia tanto en el roce como en la realización de su corte. En las ordenanzas concejiles y en el Catastro llamado del Marqués de la Ensenada se cita al herrero como 'hijodalgo de oficio'.
Ser herrero requería fuerza y destreza para el trabajo en la fragua. Se necesitaba tener una habilidad que debía unir un procedimiento preciso y una ejecución ágil basada en la experiencia que de generación en generación, de forma tradicional, ha venido practicándose con habilidad y observación. Son cualidades que determinan la calidad de su trabajo, ingeniado con los medios que el herrero tiene a su alcance para poder ejecutar el arte de hacer cantar el martillo sobre el yunque o bigornia a ritmo de una o dos personas para transformar el metal caliente hasta conseguir la forma deseada con producciones unitarias bajo encargo.
Este artículo tiene un premeditado carácter de ensayo y una confesable finalidad: la difusión de una teoría apoyada sobre los avances logrados gracias a los sondeos realizados entre 2003 y 2005 por nuestro equipo en el yacimiento de Camesa-Rebolledo. Se nos ha invitado reiteradamente en medios locales a dar a conocer resultados pero nos hemos resistido hasta ahora porque estamos trabajando sobre una hipótesis a verificar.
La insistencia y los compromisos adquiridos motivan este artículo que profundiza en lo sugerido con motivo de la exposición que ya se ofrece en el arqueositio de El Conventón en Camesa-Rebolledo: hay ahora más argumentos para defender que luliobriga estaba en Camesa, que para mantener la atribución de Retortillo.
Edición: 1ª ed.
Fecha Edición: 11/2001
Textos: Alberto Gallo
Ilustraciones: Alberto Gallo
Prólogo: José Antonio López Hidalgo
Descripción: 90 p. il. col. 33x25 cm
Encuadernación: cart.
Un rito necesario para comprobar la bravura de los sementales
El Concejo de Los Carabeos tenía como fecha de peregrinación votiva a la Virgen de Montesclaros el día 7 de mayo. Esta fecha se trasladó después al 15 de mayo, festividad de San Isidro Labrador. Actualmente se celebra el domingo más próximo a esta fecha.
Cada año, uno de los tres barrios que componen el concejo: San Andrés, Arroyal y Barruelo, era el anfitrión y portaba su estandarte (pendón) y la cruz que presidía la procesión. El estandarte lo portaba el mozo mayor y era acompañado por otros dos para su manejo, que guiaban los cordeles para mantenerlo en posición. Partían por la mañana todos los peregrinos en procesión rezando el rosario, presidida por uno de los párrocos del lugar. Cuando se terminaba de rezar se deshacía la procesión y al llegar al término denominado el Cañón, se volvía a formar caminando con cánticos de alabanza a la Virgen.
En el transcurso de la Edad Moderna, las estructuras de la administración local en el territorio histórico de Campoo se articularon conforme a una gradación de niveles, que se correspondían con las diferentes categorías de los propios entes en que se organizaron las comunidades que ocupaban y articulaban el ámbito espacial campurriano, independientemente de que sus regímenes jurisdiccionales fueran de realengo o señoriales. Estas entidades socioeconómicas, que constituían a la vez unidades administrativas, se identificaron, siguiendo un orden ascendente y teniendo en cuenta su menor o mayor ámbito espacial y jerarquía jurisdiccional, con los barrios/aldeas, concejos, villas y otras unidades administrativas de carácter supraconcejil, tales como los concejos mayores y hermandades de concejos.
(...)
Como en toda la Cantabria, el latín fue el que, en Campoo, durante la dominación romana y visigótica, sustituyó al lenguaje que usaron los cántabros, absolutamente desconocido para nosotros; pues, si es cierto que, en la toponimia de la región, quedan algunos nombres de pueblos y términos de la época de los primitivos pobladores de nuestras montañas, como Izara, Izarilla, Isar, Bucer, Buzandrique, Bucierca, Híjar (Igari), etc., no lo es menos que, al sernos poco menos que desconocido el significado de tales nombres, nos hallamos en la imposibilidad de establecer relación alguna entre ellos y los accidentes topográficos a que fueron aplicados. La lengua de los cántabros, con la dominación romana y visigótica, se perdió definitivamente para nosotros.
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