Pick era el seudónimo de José del Río Sáinz, un santanderino de 1884, marino de profesión y como tal navegante durante varios años, principalmente por los mares del Norte. En el otoño de 1907 hubo de desembarcar, herido a consecuencia de un fuerte temporal, y mientras convalecía le ofrecieron incorporarse a la redacción de La Atalaya (LA), lo que le varó para siempre en el periodismo.
Hablar de la ideología de los años 30 es hablar de la ideología del siglo que acabamos de dejar, un siglo XX en el que la violencia política acompaña a las ideologías que lo surcaron. Estas ideologías tuvieron en el escenario de nuestra querida tierra de Campoo una presencia importante que se plasmó en la existencia de partidos políticos y sindicatos de todo signo.
El juego de la ruleta entretenía a niños y mayores
El oficio de barquillero como el de heladero fue una actividad ambulante, dentro del gremio de la repostería, que favorecía el sostenimiento económico de las familias. Ambos oficios siempre estuvieron ligados, por ser el barquillo el recipiente en forma de potes o cucuruchos. Por eso, eran también barquilleros los heladeros mencionados en la publicación anterior.
Los barquillos se fabricaban durante gran parte del año en las especialidades de barquillo y galleta. También se elaboraban ricos canutillos que se servían de aperitivos en los cafés más importantes de la cuidad de Reinosa, como el Victoria.
Como todos sabemos, este año se cumplen cien años del fallecimiento del pintor campurriano Casimiro Sainz y Saiz. Varias instituciones se han unido para conmemorar tal efemérides y, sobre todo, para rescatar del olvido y desconocimiento a tan singular artista cántabro.
La inclusión de Campoo dentro del arzobispado burgalés explica que las construcciones de carácter religioso que se realizaron durante esa época en ese territorio estuvieran en manos, fundamentalmente, de canteros llegados desde la zona norte de dicho arzobispado, también conocida como "Montañas Bajas", término con el que se designaban a todas aquellas localidades cuyos ríos vertían aguas al mar Cantábrico. De hecho, se puede afirmar que durante el siglo XVII las construcciones eclesiásticas estuvieron monopolizadas por maestros oriundos de Trasmiera y, más concretamente, por los procedentes de las juntas de Cudeyo y Ribamontán.
En la pequeña villa que era Reinosa a últimos del siglo XIX, se dio la circunstancia, con efectos de providencia, de reunirse un grupo de campurrianos, nativos unos y otros residentes, con cierto nivel cultural en artes y letras, principalmente, que sitúa a Reinosa en un destacado puesto dentro de Cantabria, en este terreno, según acertada observación de José María de Cossío en su obra "Rutas Literarias de la Montaña". Muy relacionados con la capital, algunos fueron asiduos colaboradores de la prensa provincial, otros en actividades artísticas y en cuantas obras de carácter cultural se emprendían, llegando varios de ellos a justificar una importante situación a escala nacional.
Creaciones de artistas campurrianos. Distintos formatos para expresar su arte.
Dichos: Uno debe de vez en cuando intentar cosas que están más allá de su capacidad. (Renoir)
La historia de los cuarenta y dos años de El Cantábrico (1895-1937) está muy ligada a periodistas y escritores campurrianos que de forma intensa colaboraron con este diario liberal, republicano y laico que fundaron el periodista José Estrañi y Grau y los hermanos Manuel y Buenaventura Rodríguez Parets, destacados abogados que fueron los socios capitalistas. Salió el primer número el 4 de mayo de 1895 y en su primera página apareció la primera vinculación con escritores campurrianos con un artículo firmado por Demetrio Duque y Merino, al tiempo que los diarios montañeses se movilizaban para solicitar el indulto para el también campurriano Angel de los Ríos, cronista oficial de la provincia, entonces encarcelado.
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