Colaboradores: Nacho Zubelzu, Margarita Rodríguez, Vicente García Ruiz, Alicia Ibáñez, Ricardo Moya, Marta Sánchez, Mon Fernández, Jorge Pérez, Casa de Cultura Sánchez Díaz y Museo Etnográfico El Pajar Proaño.
Fotografías de enero, febrero 2012. El día de Reyes esperaba el aguinaldo la Garza Real debajo del Belén sobre el Ebro. Un mes mas tarde una pequeña nevada cubre la ciudad, para dar paso al desnieve tres días mas tarde y estar a punto de desbordar el río
Refrán: A río revuelto, ganancia de pescadores.
Habitualmente en las ciudades, poblaciones grandes, comarcas y regiones sus habitantes son conocidos por un gentilicio que los identifica, en la mayoría de los casos el nombre del lugar seguido de un sufijo, de España “españoles”, de Campoo “campurrianos”, etc.
Las poblaciones de gran tamaño, como capitales de provincia y capitales judiciales o administrativas tienen su propio gentilicio, como lo son los “santanderinos” o los “reinosanos”.
Casi una veintena de zapateros ejercían su oficio en la Merindad Campoo en el primer tercio del siglo pasado
En el Anuario de Santander perteneciente al primer tercio del siglo XX figuran en la Merindad de Campoo casi una veintena de artesanos zapateros: en Reinosa, García (Viuda de Nemesio) y Gutiérrez (Viuda de Salceda Marcelino). En Matamorosa, Jesús Fernández; en Las Rozas de Valdearroyo, Francisco González; en Mataporquera, Leandro González; en Polientes, Demetrio Salgado; en Bárcena de Ebro, Julián Alonso; en Rocamundo, Pacifico Corada; en Ruerrero, Maximino Garrido y en San Martin de Elines, Tomás Herrero. También figuran como alpargateros en Pesquera, Francisco González; en Rocamundo, Joaquín Pérez; en San Martín de Elines, Hermógenes Alonso, Pedro Peña y Minervino Saiz, y en Villamoñico, Chicote y Hierro hijos.
Las Guerras Cántabras fueron la culminación de la V ¿y conquista romana de Hispania iniciada doscientos años atrás cuando los Escipiones desembarcaron en Emporion (218 a.C.) para combatir a los ejércitos cartagineses en suelo peninsular. En los años que sucedieron al término de la IIª Guerra Púnica, concretamente en el año 195 a.C, el cónsul Marco Porcio Catón, al frente del ejército destinado en la Citerior, que luchó contra los hispanos sublevados del área catalana, descendió hasta Turdetania y regresó a continuación por Celtiberia, acampando ante Numancia, parece que tuvo noticia de los cántabros o se enfrentó a algún grupo de ellos porque en uno de los fragmentos que han llegado a nosotros de su obra Origines se encuentra la mención más antigua de este pueblo del Septentrión Hispano, al que con precisión sitúa en el nacimiento del Ebro: "... el río Hiberus; nace en los cántabros, grande y hermoso, abundante en peces" (Origines, VII).
Entre San Juan y San Pedro el mozo colocaba un ramo en la ventana de la moza pretendida e iniciaba un largo cortejo si lograba su aprobación.
La enramá es una de las costumbres tradicionales que sirvió para el emparejamiento de las mozas y mozos solteros del lugar, con la finalidad de facilitar futuros noviazgos. Sus orígenes guardan relación con el culto de carácter re generativo, propio de comunidades sociocéntricas y endogámicas opuestas a que cualquiera de sus miembros busque vínculos maritales fuera de su ámbito comunitario.
Campoo ha contado con una amplia nómina de estudiosos de la arquitectura civil (Manuel Cossío, Calderón Escalada, G. Cossío, Gerardo Hernández, Manuel García Alonso, etc.) Es importante resaltar la necesidad de integrar la significación de la arquitectura civil de las Edades Media y Moderna de Campoo en el conjunto de la arquitectura civil de Cantabria. Muchas de las casonas construidas en Campoo lo fueron por maestros canteros, carpinteros y herreros procedentes de Trasmiera o de las Asturias de Santillana, lo cual sitúa a la arquitectura de esta comarca en un circuito artístico muy amplio puesto que estos mismos maestros trabajaron también en la meseta castellana y en toda la Cornisa Cantábrica.
Hace 145 años nació en Matamorosa -Ayuntamiento de Campoo de Enmedio-, Partido judicial de Reinosal el día 4 de Marzo de 1853, Casimiro Sainz Saiz. Fue su padre D. Francisco Sainz Martínez, natural de Incinillas del partido de Villarcayo, en la Provincia de Burgos, de profesión Albeitar (Veterinario), la cual ejerció en Matamorosa donde conoce a Dª Plácida-Ignacia Saiz Mantecón, natural de Matamorosa, contrayendo matrimonio en el mismo pueblo el 12 de Mayo de 1830. Tuvo el matrimonio diez hijos: María, Juan, Anastasia, Manuel, Saturnina, Lorenza, Modesta, José, Luisa y el menor de todos, Casimiro.
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