Cualquiera de nosotros, a la vista de alguno de los testigos mudos que ha dejado la historia, hemos dejado volar nuestra imaginación y hemos hecho de algunos de estos lugares el escenario de no pocas aventuras, centro de encuentros felices, de ensoñación... Este ha debido ser el caso de lo que ha suscitado el imponente Castillo de Argüeso, en Campoo, para muchas generaciones. Pero no cabe duda de que nuestra imaginación se queda corta a la hora de recrear todo el conjunto de vivencias que esas solemnes piedras han visto y oído durante siglos.
Este artículo tiene un premeditado carácter de ensayo y una confesable finalidad: la difusión de una teoría apoyada sobre los avances logrados gracias a los sondeos realizados entre 2003 y 2005 por nuestro equipo en el yacimiento de Camesa-Rebolledo. Se nos ha invitado reiteradamente en medios locales a dar a conocer resultados pero nos hemos resistido hasta ahora porque estamos trabajando sobre una hipótesis a verificar.
La insistencia y los compromisos adquiridos motivan este artículo que profundiza en lo sugerido con motivo de la exposición que ya se ofrece en el arqueositio de El Conventón en Camesa-Rebolledo: hay ahora más argumentos para defender que luliobriga estaba en Camesa, que para mantener la atribución de Retortillo.
Fotografías de agosto 2012. El calor nos deja secos, río incluido. No queda otra que planificar viajes y ponerse a la sombra de los soportales.
Dichos: El verano empieza en Santiago y acaba en Santana.
Entre la documentación requisada a Ramón Sánchez Díaz depositada en el Archivo General de la Guerra Civil Española, con sede en Salamanca, aparece un ejemplar de una revista inédita denominada "El nene". Precisamente hace ahora cincuenta años de la creación en su vivienda familiar, la Casuca Ascensión, de la Casa de Cultura que lleva su nombre, el 2 de octubre de 1954 (1).
Se trata en concreto del número V, fechado en Reinosa el 12 de junio de 1887. "El nene" se subtitula «Periódico semanal y festivo literario (...) el único semanario de tamaño colosal».
El fútbol ha sido el deporte rey, tanto a escala nacional como comarcal, el que más se ha practicado desde que llegó procedente de Inglaterra, extendiéndose rápidamente por nuestra península. Los marineros ingleses y los jóvenes españoles que cursaban sus estudios en Inglaterra fueron los que introdujeron el gusanillo de este deporte en la sociedad española.
La peña dedicó su acción social a la Residencia de Ancianos
Un partido de fútbol entre dos peñas de amigos la de ‘Los veinte’ compuesta por hombres casados, y la de ‘Los Requendos’, los solteros, fue el origen de la Peña Casados y Solteros en el año 1942. Lo que surgió como un encuentro para pasar un rato divertido, se transformó en una importante labor social, que ha contribuido, durante más de 50 años, a mejorar la calidad de vida de los residentes en la Casa de la Caridad, luego llamada Residencia de Ancianos San Francisco.
Tal y como entendemos hoy la publicidad, no tiene nada que ver con la primitiva publicidad que se insertaba en los periódicos de finales del siglo XIX, a través de ésta podemos ir comprobando como la sociedad va evolucionando lentamente, como sus usos y costumbres varían de una sociedad tradicional a una más moderna y burguesa. Este cambio de mentalidad que iremos viendo, se acentúa mucho más en nuestra ciudad cuando Reinosa cuente con una industrialización mayor, que hace que sus transformaciones sean más drásticas, al recibir inmigrantes de las provincias limítrofes con la comarca.
La giraldilla de la torre apunta con su flecha de hierro hacia el Sur. La barrena ingente de elevadísima montaña no logra contener el ímpetu de los pardos nubarrones, que vuelan sobre ellas en alas potentes y ligeras de un viento huracanado. La nieve de los glaciales se deshace rápidamente; es un arroyo cada sendero del monte, y el hilo de agua de los regajales, que se mueren de sed en el estío, se ha convertido en torrente vocinglero y avasallador. Inundáronse los ansares; de los altos taludes de las hoces se desprenden con la nieve grandes masas de tierra y piedra, que los turbiones arrastran hasta lo llano de la vega. Rásganse a intervalos los vellones grises de las nieblas en las asperezas de los picachos, dejando entrever un jirón de cielo de un azul pálido, dando paso a un haz de rayos mortecinos, que hacen brillar por un momento las gotas de las reciente llovizna, como perlas engastadas en las briznas de la pradera.
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