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Ermitas en Campoo y Valderredible

Isabel Portilla Arroyo

En una acepción amplia y genérica podemos definir la ermita como el santuario o capilla, generalmente pequeño, situado en despoblado y que carece de culto permanente, Aunque demasiado vaga y genérica esta definición nos permite fijar los límites del estudio al quedar excluidas las capillas privadas -construidas en el interior de una propiedad y destinada al uso de sus benefactores-, los humilladeros, las capillas de los cementerios y las ermitas convertidas en grandes santuarios -como sucedió en Montesclaros con el advenimiento de la Orden de Santo Domingo-, en muchas ocasiones designadas con este vocablo.
 

Hacer la colada

Museo Etnográfico El Pajar

Del río a la tabla de lavar en la cocina
Hacer la colada era una de las la­bores domésticas propias de la mu­jer y era una tarea ingrata y ago­tadora. Tenían que pasar horas la­vando en las riberas de los ríos, arroyos, lavaderos públicos o pri­vados, en los desvacíes de los mo­linos o en charcas de desagües de las fuentes del lugar. Todo ello a la intemperie y con las condicio­nes climatológicas que todos co­nocemos. Se les cortaban las ma­nos de frío, lo que provocó nume­rosas enfermedades asociadas a esta labor.

Periodistas y escritores campurrianos en la historia de 'El Cantábrico'

José Ramón Saiz

Primer número El Cantábrico(107 KB, jpg)

La historia de los cuarenta y dos años de El Cantábrico (1895-1937) está muy ligada a periodistas y escritores campurrianos que de forma intensa colaboraron con este diario liberal, republicano y laico que fundaron el periodista José Estrañi y Grau y los hermanos Manuel y Buenaventura Rodríguez Parets, destacados abogados que fueron los socios capitalistas. Salió el primer número el 4 de mayo de 1895 y en su primera página apareció la primera vinculación con escritores campurrianos con un artículo firmado por Demetrio Duque y Merino, al tiempo que los diarios montañeses se movilizaban para solicitar el indulto para el también campurriano Angel de los Ríos, cronista oficial de la provincia, entonces encarcelado.
 

201609 septiembre 2016

Fotografías de septiembre 2016. Se está acabando una época y comenzaremos otra.
Dichos: Sabemos de donde venimos, donde estamos y hacia donde vamos.

Evidencias campurrianas

Emilio Jorrín

Preimpresión: Génesis Composición, S.L.
Imprime: Gráficas Quinzaños, S.L.
ISBN 13: 978-84-921991-0-5
ISBN 10: 84-921991-0-5

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El patrimonio religioso en Campoo

Enrique Campuzano Ruiz

La escasa romanización que se produjo en nuestra región tras las guerras cántabras -fruto posiblemente de que la ocupación romana fue exclusivamente militar- permitió la conservación de una cultura tradicional indígena a la que apenas se superpuso la romana. Sólo esta comarca meridional de la actual Cantabria, que fue sin duda la más romanizada, permitió, a través de sus calzadas, una mayor relación con la meseta y la temprana relación de Campoo y Valderredible con las culturas tardorromanas y visigodas.

El cura de los jóvenes

Pilar Lorenzo Diéguez

Eduardo Guardiola celebra sus bodas de oro sacerdotales

Con una misa concelebrada y una comida con algunos de los ya no tan jóvenes miembros del Juvent Club (la mayoría rondando los 60 años) y muchos amigos, celebró, el pasado 7 de mayo, las bodas de oro sacerdotales, Eduardo Guardiola en Reinosa. Ordenado sacerdote en 1967, su primera parroquia fue Arroyo «con gusto porque era donde mi madre impartía clase», recuerda ahora. 

El Camino Real de Reinosa. Primera autopista de acceso a la Meseta

María Luisa Ruiz Bedia y Rafael Ferrer Torío

   El Camino Real )tramo original que se coinserva=

   En este año 2001 se cumple el 250 aniversario de la construcción de una importante obra de ingeniería innovadora en su tiempo y que marcó pautas en el arte de construir caminos por trazados difíciles, cuando aún faltaban 50 años para que se creara el Cuerpo de Ingenieros de Caminos. Entre 1749 y 1753, el Camino Real de Reinosa fue tomando forma y configuró la salvaguarda del futuro florecimiento de la ciudad de Santander y de su puerto.

José Aja

José Aja

El desollamiento de Marsias I 1998. Colección Ministerio de Industria, Madrid.José Aja ha derivado desde una pintura abstrac­ta gestual hasta una poderosa determinación figurativa en la que mantiene un mismo tono violento: " [...] desde sus pinturas muertas (dead painting), abandonadas en el caldo primigenio de la indiferenciación, por medio del sacrificio del fauno, de la tensión con lo dionisíaco, a este renacer de un principio ordenador como esencia de lo vital". Se pasa de una comprensión de la pintura como cuerpo que se deshace en la serie inspirada en el desollamiento de Marsias de Tiziano, a una figu­ración cruda, gracias a la recuperación de la experiencia de su entorno, esto es, en un proceso ele­mental pero complejo que supone aprender a mirar lo cercano y, al mismo tiempo, tratar de emplazar los acontecimientos con los que los mass-media nos bombardean. El tema funciona como impulso de la pintura, como detonante de un gesto nuevo. Ángel Gabilondo señaló, en torno a la pintura de José Aja, que pintar es un acto peligroso, "un gesto aún raro, extremo, una violencia que para empezar, se ejerce sobre uno mismo. Se trata más bien de un sumergirse en esa línea en la que necesariamente se juegan la muerte y la vida, la razón y la locura, una línea en la que uno se halla ya implicado".

Despedida de Cuadernos de Campoo

Cuadernos de Campoo

En un ya lejano septiembre de 1995 aparecía por primera vez en los quioscos de Reinosa una revista, Cuadernos de Campoo, -novedo­sa por los temas que trataba y por su rigor histórico- que nació para dar a conocer a los habitantes de la antigua merindad su historia, arte, etnografía y aquellas propuestas que tuvieran relevancia para conocer el patrimonio material e inmaterial de la comarca.
 
La iniciativa, que tuvo su origen en la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Reinosa, entonces presidida por Javier González Diez, reunió en su consejo de redacción a varios historiadores y estudiosos que dieron forma a la publicación. Se abrió entonces una puerta que dejaba entrar luz y un aire nuevo a nuestra historia común.

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