En el siguiente artículo queremos fijarnos en algunos fenómenos violentos derivados de factores diversos (avatares políticos y desequilibrios sociales) y su incidencia en la comarca campurriana entre 1821 y 1941. A raíz del triunfo liberal (1820-23) se produjeron una serie de reacciones conservadoras, cuya manifestación más clara fueron las guerras civiles Carlistas. Vicente Fernández Benítez, que ha estudiado el tema en Cantabria, apunta varios aspectos y fases de estas respuestas contrarrevolucionarias.
La importancia que en Reinosa ha tenido la gran industria, especialmente siderúrgica y del vidrio, ha hecho que pasara más bien inadvertida la de la industria alimentaria y mas concretamente la industria quesera, lo cual parece lógico por su relativamente pequeño tamaño, pero no por la gran trascendencia que la instalación en Reinosa de las primeras queserías industriales tuvo en la región y en el país.
El estudio del Románico como estilo artístico cuenta con numerosos investigadores y las publicaciones existentes sobre el tema son muy variadas y abundantes: arquitectura, escultura, pintura, contextos socio-económicos a los que está unido este arte, etc.
Medio siglo ha transcurrido desde que, en los más duros años de la posguerra, se finalizaran las obras del embalse del Ebro. El pantano formaba parte de un plan de racionalización del régimen del río que debía beneficiar al regadío riojano y aragonés. Pero los efectos inmediatos en la zona embalsada no podían ser igual de provechosos.
Alrededor de 60 kilómetros de superficie inundada por 600 millones de m3 de agua cubrieron completamente los pueblos de Medianedo, La Magdalena, Quintanilla y Quintanilla de Bustamante y afectaron, en mayor o menor medida, a Las Rozas, Renedo, Villanueva, Llano, Orzales, Arija, Quintanamanil y La Población.
Reinosa, la hidalga ciudad campurriana, con casonas de fachadas señoriales y dorados blasones, puede enorgullecerse de haber sido cuna de ilustres y esclarecidos varones, que brillaron con luz propia en sus trayectorias profesionales y políticas, como la judicatura, la política o la milicia. Tales como D. Francisco de Güemes y Horcasitas -Primer Conde de Revilla Gigedo- que fue capitán general, Gobernador de Cuba y Virrey de Méjico. Don Manuel Negrete de la Torre -Segundo Conde de Campo Alanje-, también capitán general y hábil diplomático. Don Saturnino Calderón Collantes, hombre de leyes, diplomático y político avezado. Don Darío Diez Vicario -valeroso militar que fue general del Ejército y murió heroicamente en la Guerra de África. Entre otros que podíamos enumerar.
Y Don Fernando Calderón Collantes -Marqués de Reinosa- ilustre jurista y destacado político, a quien nos vamos a referir seguidamente en este artículo.
Hace 145 años nació en Matamorosa -Ayuntamiento de Campoo de Enmedio-, Partido judicial de Reinosal el día 4 de Marzo de 1853, Casimiro Sainz Saiz. Fue su padre D. Francisco Sainz Martínez, natural de Incinillas del partido de Villarcayo, en la Provincia de Burgos, de profesión Albeitar (Veterinario), la cual ejerció en Matamorosa donde conoce a Dª Plácida-Ignacia Saiz Mantecón, natural de Matamorosa, contrayendo matrimonio en el mismo pueblo el 12 de Mayo de 1830. Tuvo el matrimonio diez hijos: María, Juan, Anastasia, Manuel, Saturnina, Lorenza, Modesta, José, Luisa y el menor de todos, Casimiro.
La transformación de los espacios es un fenómeno consustancial a la actividad humana. En el caso de Riaño ha sido un cambio cualitativo y cuantitativo, enmarcado en los nuevos usos de los espacios rurales y la modificación de los hábitos de vida. Aun manteniendo su excepcionalidad como espacio de servicios aislado en medio de un entorno agrario, ha pasado a ampliar los usos y diversificar la oferta de ocio, pero ha perdido el carácter que quizás mejor le definía: los baños veraniegos en el río y su índole de lugar de encuentro social.
El fútbol ha sido el deporte rey, tanto a escala nacional como comarcal, el que más se ha practicado desde que llegó procedente de Inglaterra, extendiéndose rápidamente por nuestra península. Los marineros ingleses y los jóvenes españoles que cursaban sus estudios en Inglaterra fueron los que introdujeron el gusanillo de este deporte en la sociedad española.
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