Cuadernos de Campoo
Época II. Año I. Número 2. Diciembre 2008
Cuadernos de Campoo es una publicación de la Casa de Cultura “Sánchez Díaz”
Equipo asesor: Jesús Allende Valcuende, Javier González Díez, Daniel Guerra de Viana (Coordinador), Joaquín Gutiérrez Osés, Mª Elena Marchena Ruiz, Encarnación-Niceas Martínez Ruiz
Al hilo de nuestras conversaciones sobre la posibilidad de hallar vestigios que atestiguaran el empleo del coladero en el proceso de lavado y blanqueo de la ropa de lino, cáñamo o algodón en la Merindad de Campoo en épocas pasadas, el señor Luis Ángel Moreno Landeras, director del museo etnográfico "El Pajar", de Proaño, me comunicó en el mes de septiembre del año 2002 la presencia en el pueblo de Cubillo de Ebro (Valderredible) de una piedra que, por su forma y por lo que sus dueños aseguraban; correspondía a lo que yo estaba buscando. Durante el verano de 2003 no me fue posible realizar in situ el estudio de la piedra, pero en el verano de 2004 sí pude llevarlo a cabo, así como el de una segunda piedra localizada en el pueblo de San Andrés de Valdelomar (Valderredible).
Continuando con la serie iniciada en el n° 16 de esta revista, trataré en esta segunda entrega de los llamados fitotopónimos (nombres de lugar relacionados con la vegetación) de la comarca campurriana.
GENERALIDADES
Esta familia de topónimos es numerosa, ya que nada más "natural" para designar un lugar que aludir a la vegetación predominante en dicho lugar; más tarde, el nombre del terreno pasa a denominar a la población asentada sobre el mismo.
Nací en Guardo, villa de la montaña palentina, el día 30 de junio de 1919, cuando por el mundo señoreaba la famosa "gripe española", la gran pandemia, llamada así porque fue la única nación que publicaba noticias al respecto. En España causó la muerte de trescientas mil personas, y en el resto del mundo la de veinte millones, entre los años 1918 y 1919. Por fortuna no fui de los afectados, tampoco el doctor Fleming había descubierto la penicilina, pero sí enfermé de neumonía doble que los médicos del lugar no lograron curar y ante las escasas esperanzas de vida que dieron a mi abuela materna, ésta optó por llevarme a Reinosa donde se encontraban mis padres, desde unas semanas antes, buscando un piso para vivir, ya que mi padre esperaba ingresar en la Naval. Así, que al llegar abuela y nieto a la villa campurriana mis padres me llevaron a la consulta de don Julio Pérez Arenal, médico de gran prestigio, el cual, con los remedios de la época, me curó a base de ventosas, esto me ocurrió finalizando el invierno de 1920.
Publicado en la revista FONTIBRE, nº 12-13, Agosto-Septiembre de 1957.
Si, como Julio G. De la Puente, hubiéramos tenido la dicha de husmear siquiera un poco en el rico archivo de la Villa (nacimos tarde, y sólo nos alcanzó la pena de ver la densa humareda del fuego criminal que le redujo a cenizas), podríamos, ahora, decir algo sobre la antigüedad de la feria de San Mateo, igual que de otras muchas cosas, con datos compulsados y concretos, y por ende, con mayor seguridad y conocimiento de causa.
De mina de magnesita a piscina ciudadana y lugar de encuentro
De los paseos que realizaban los vecinos de Reinosa, uno de los que gozaba de mayor belleza y encanto natural se encontraba en el vecino pueblo de Fresno del Río: parajes como Monasterio, la Dehesa y sus alrededores o la pradera de Santa Ana, formada por una inmensa alfombra verde, en cuyo alto se encuentra su ermita. En los meses de agosto y septiembre se recogían allí las aromáticas y beneficiosas manzanillas. La tarde finalizaba con una agradable merienda y los jóvenes en el tardío alargaban la estancia para comer las patatas asadas, para lo cual preparaban una hoguera con los palucos de los arbustos y los moñigos secos de la pradera. En el rescoldo de sus brasas se metían las patatas enteras, en muchos casos procedentes de los patatales cercanos, sacadas tras la ‘cata del pie’ para que nadie notara su falta. Una vez asadas, se pelaban y untaban al tiempo de comerlas con la sabrosa mantequilla campurriana.
ACER (Asociación de comerciantes y empresarios de Reinosa)
La Galería
Número 3. Septiembre 2012
EDITA: ACER (Asociación de comerciantes y empresarios de Reinosa), COORDINACIÓN: ACER (Asociación de comerciantes y empresarios de Reinosa), Legado Comunicación S.C. REDACCIÓN: Adrián Alonso, Benhur Valdés, Blanca Carbonell COLABORACIONES: Casa de la Cultura "Sanchez Díaz", Ernesto Sardina, Ivelyse Aguilar, La Casa de Fresno PORTADA: Miguel A. Pelaez
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