Creaciones de artistas campurrianos. Distintos formatos para expresar su arte.
Dichos: Uno debe de vez en cuando intentar cosas que están más allá de su capacidad. (Renoir)
Ramón Bohigas Roldán - Manuel Díaz Ruiz - Alfonso García Revuelta
INTRODUCCIÓN
En este artículo se pretende abordar un conjunto de manifestaciones de arte rupestre de tipo esquemático, que han venido apareciendo en el sector geográfico coherente que ocupa el sur de Cantabria y el norte de Burgos, aglutinados en torno a un elemento biogeográfico como es la masa forestal del Monte Hijedo, repartido entre ambas provincias, correspondiendo la parte cántabra a los municipios de Las Rozas de Valdearroyo y Valderredible, más la estación de las Peñas de Sierra, correspondiente a Campoo de Enmedio, mientras la parte burgalesa corresponde al municipio de Alfoz de Santa Gadea.
De mansión señorial a casino y de este a centro cultural, pasando brevemente por discoteca. Así sería el resumen del uso primordial asignado a La Casona. Salvo en su primera época y en esta última, uno de los edificios más emblemáticos de Reinosa ha tenido una empleo parcial. El Casino ocupó el primer piso, dedicado a lo que en aquellos años eran los casinos, un lugar de encuentro, tertulia, juegos de mesa... para reconocimiento mutuo y encuentro de la burguesía local. Sin embargo, los momentos más relevantes, desde el punto de vista de su vida social, eran los bailes a los que acudían adultos y jóvenes para divertirse, naturalmente, pero también para consolidar o iniciar la red invisible de pertenencia a un determinado estatus que, con más o menos exactitud, el Casino representaba.
"El río Ebro nace en los Cántabros... " (Marco Porcio Catón, siglo II antes de nuestra Era)
En el año 27 antes de nuestra Era el emperador César Augusto, hijo adoptivo del asesinado julio César, salió de Roma con un gran ejército dirigiéndose hacia el Norte. Tras haber fundido estatuas de plata para costear los gastos y una vez anunciada solemnemente la entrada en guerra, dirigía personalmente una expedición militar buscando la gloria de una campaña contra bárbaros en los confines del occidente europeo. Según cuenta el historiador grecolatino Dión Cassio (s. III), se creyó en principio que su expedición iba encaminada contra Britania. En realidad, tras una permanencia en las Galias y hallándose un año después en Hispania, llevó su ejército hacia otra zona no menos alejada en los confines oceánicos de Europa: Augusto inició la invasión de Cantabria.
De entrada confieso que, si no me lo hubiesen encargado, no habría escrito el presente artículo, ya que no estoy plenamente seguro de la etimología que propongo. La Lingüística es una ciencia exacta… a condición de que se disponga de los datos suficientes; como en este caso faltan datos definitivos, me limitaré a exponer el estado de la cuestión hasta donde se puede llegar con los datos disponibles.
En los últimos años el yacimiento arqueológico de Julióbriga ha sido el punto de partida de numerosas investigaciones que han visto la luz en diferentes publicaciones. Aprovechando el importante soporte que proporcionan las excavaciones, se han elaborado trabajos tanto de carácter arqueológico como histórico. Muchos de ellos se han documentado en las publicaciones anteriores a 1980, año en el que un equipo de profesores de la Universidad de Cantabria asumió la dirección de las excavaciones y retomó los trabajos de campo abandonados en los primeros años de la década de los sesenta. Con el presente artículo se pretende hacer un recorrido historiográfico por los diferentes hitos de las investigaciones, desde las teorías respecto a la ubicación de Julióbriga hasta las diferentes etapas en las que se desarrollan excavaciones arqueológicas.
Las ferrerías del siglo XVIII, precursoras de la moderna forja
Un paseo entre las doce esculturas que se encuentran en la ribera del río Ebro en pleno corazón de Reinosa da pie a la meditación acerca de la siderurgia en nuestra Merindad. Su creador, el escultor Agustín Ibarrola, junto con los profesionales del taller de gran forja de Gerdau, han reflejado las características físicas y la fortaleza de las gentes que trabajaron y forjaron el hierro.
La construcción de la red de ferrocarriles fue una de las gestas económicas del siglo XIX. Símbolo de la Revolución Industrial y paradigma de modernización, supuso un extraordinario esfuerzo colectivo cuyas consecuencias alcanzaron a todos los niveles de la sociedad. Como iniciativa empresarial resultó, en la mayoría de los casos, un ruinoso fracaso, debido a la enorme cuantía de las inversiones y los insuficientes ingresos logrados tras la puesta en explotación. Su aportación al proceso de industrialización también es objeto de controversia, debido a la necesidad, más o menos justificada, de recurrir a inversores, tecnología y suministros extranjeros que no favorecieron el adecuado desarrollo de la industria nacional. La línea férrea que unió la localidad de Alar del Rey con Santander no fue una excepción. La compañía adjudicataria, Compañía del Ferrocarril de Isabel II, tras poner en funcionamiento la totalidad del recorrido en el año 1866, terminó en quiebra, siendo incautada por el Estado y otorgada la concesión posteriormente a otra empresa, la Nueva Compañía del FC de Alar a Santander, para acabar, finalmente, integrándose en RENFE en el año 1941. A pesar de todas estas vicisitudes, la valoración incuestionable es que Reinosa no sería lo que es si el ferrocarril no hubiera llegado a la ciudad.
Edición: 1. ed.
Fecha Edición: 01/1994
Fecha Impresión: 01/1994
Publicación: Excmo. Ayuntamiento de Reinosa
Descripción: 84 p. 30x21 cm
Encuadernación: rúst.
Con este libro se pretende preservar en la memoria la apicultura que practicaban nuestros antepasados en Cantabria, donde hasta no hace mucho tiempo las colmenas y colmenares formaban parte del paisaje rural y de la vida cotidiana, teniendo una notable importancia la producción de cera y miel en la economía de subsistencia de nuestros pueblos.
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