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Reinosa en la obra periodística de Pick

José Manuel Pastor Martínez

Reinosa. Puente del Ebro. Nevada de 1911, de Jesús Otero


Pick era el seudónimo de José del Río Sáinz, un santanderino de 1884, marino de profesión y como tal navegante durante varios años, principalmente por los mares del Norte. En el otoño de 1907 hubo de desembarcar, herido a consecuencia de un fuerte temporal, y mientras convalecía le ofrecieron incorporarse a la redacción de La Atalaya (LA), lo que le varó para siempre en el periodismo.
 

Modernización escolar de Reinosa: el grupo escolar Concha Espina (1927-1931)

Ángel Llano Díaz

A lo largo de los primeros veinte años del siglo XX se constata una realidad: no hay suficientes escuelas en nuestro país. Dejada su construcción en manos de los Ayuntamientos, la falta de recursos o la dejadez de sus dirigentes habían impedido la construcción de las escuelas necesarias y para solventar tal situación la única solución que se apreciaba era incrementar la intervención estatal.

Los foramontanos

Florentino García Pérez

Para afrontar el tema del "fenómeno foramontano" vamos a comenzar por lo que denominaremos punto de partida.

 

HACIA TIERRAS SEGURAS

La expansión musulmana en los albores del siglo VIII se realizó de manera rápida por la Península Ibérica hundiendo en la miseria a la repulida sociedad visigoda, A partir de este hecho histórico, cada investigador ha extraído sus propias conclusiones tras bucear en los escasos y partidistas documentos que de esta época se conservan.

El Cañón nº 6

Fundación Concha Espina

Periódico trimestral de Reinosa y Campoo
Coordinación: Pilar Lorenzo Diéguez
Consejo editor: Miguel Ángel Pérez Jorrín, Lorena Martínez, Verónica Sampedro, Belén Maza y Nacho Zubelzu.

Del Reinosa y Campoo de Ayer

Paco Altuna

Diseño: MZ Comunicación, S.A.
Preimpresión: Génesis composición, S.L.
Impresión: Imprenta J. Martínez, S.L.
Edita: Excmo. Ayuntamiento de Reinosa
ISBN: 84-605-1204-10
275 Páginas
año 1994

Pedro Carrera

Lidia Gil Calvo

 
Exit. 2006 Óleo sobre tela. 130 x 142 cm. Foto: Jorge Fernández Bolado.Relaciones codificadas
Oscuras y misteriosas son las razones que de un modo irremediable empujan a un artista a crear, a mostrar a través del ejercicio del arte su relación con el mundo.
 
Esa entrega, esa visión personal de la realidad o llamada de atención hacia ciertos as­pectos de la misma, nos ofrece la posibilidad de pensar en la frágil apariencia de las cosas y las múltiples dimensiones que esconde esa apariencia. La imagen a través de la cual el mundo se presenta ante cada uno nosotros.

La actividad dramática de Demetrio Duque y Merino y el teatro en Reinosa a finales del siglo XIX

Raquel Gutiérrez Sebastián y Teodoro Pastor Martínez

Dentro de la desconocida obra de Duque y Merino quizá el rincón más ignorado sea el de su actividad teatral. Aunque los investigadores podemos deducir indirectamente por la documentación que poseemos su interés por el teatro, en la bibliografía más clásica sobre este reinosano ilustre (bastante escasa por cierto) encontramos o bien un silencio sobre sus labores como comediógrafo e incluso como crítico teatral, o bien la declaración manifiesta del desconocimiento de tal actividad. Esto último sucede, por ejemplo, con las líneas que Santiago Arenal dedica a los quehaceres dramáticos de Duque y Merino: "Tenemos que confesar que no nos ha sido posible haber encontrado en parte alguna las obras teatrales que como de él mencionan quienes han dedicado sucintas notas informativas al escritor reinosano". (Arenal, 1951 :LVI).

Helados mantecados

Museo Etnográfico El Pajar

El primer heladero pasiego se estableció en Reinosa hacia 1920
 
La historia de los helados es la historia de la civilización: para pasar del sorbete a una crema congelada más compacta y compuesta con leche tuvieron que transcurrir casi dieciséis siglos, hasta que un chef francés de Carlos I, rey de Inglaterra, sirviera en la corte el resultado de su receta innovadora con un producto de mucho más alimento, rico y digestivo.
 
La popularidad de esta fórmula se extendió por el reino de Francia y España siendo los reyes, la alta burguesía y personas privilegiadas los que disfrutaban de este placer durante los siglos XVI y XVII, partiendo su proliferación hacia la nueva burguesía y llegando al siglo XIX al consumo de los ciudadanos como producto de carácter festivo para los calurosos días de verano.

Señores y señoríos en el valle de Aguayo

Manuel García Alonso

EN LOS COMIENZOS
El valle de Aguayo, conformado por la suma de las dos antiguas jurisdicciones de las villas de San Miguel y Santa María, ha ofrecido ya alguna evidencia arqueológica y documental del origen medieval de los actuales núcleos de población. La primera noticia procede de un documento del siglo XII en que la reina Urraca cede los "monasterii" de San Lorenzo de Pujayo y de San Miguel de Aguayo. En 1245 una carta firmada por el rey Fernando III de Castilla, recoge la existencia en Aguayo de tal monasterio -iglesia- de "Sancti Michaelis que est situm in villa de Aguayo cum omnibus coloniis suis et omni hereditate" , al renovar un privilegio concedido por su abuelo Alfonso VIII a San Lorenzo de Pujayo, monasterio y alberguería a la cual pertenecía el citado de San Miguel (1).
 

El lenguaje de las campanas

Museo Etnográfico El Pajar

Los toques marcaban la vida cotidiana de los pueblos
La campana era y es en la sociedad rural tradicional la voz de Dios que reúne al pueblo y al clero, que atrae todo lo bueno y expulsa todo lo malo. En ocasiones llama a alegría y fiesta, otras a dolor y pena, e incluso da la señal de alarma por algún peligro. Todas las iglesias parroquiales tienen, o tuvieron, como mínimo en sus espadañas o torres dos campanas con distinta sonoridad: la grave, denominada popularmente macho y la aguda, denominada hembra. Se identifican también dos tipos de campanas: las romanas y los esquilones.

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