La Gala de las Justas Literarias, presidida por la Reina y Damas de las Fiestas de San Mateo, que se celebra en el Teatro Principal, marca el inicio de estas fiestas de Reinosa y constituye una de sus señas de identidad, junto al desfile de carrozas y el Día de Campoo. Este Certamen Poético es uno de los más antiguos de cuantos se convocan actualmente en España.
Fotografías de agosto 2017 y alguna más tarde. Obsesión por las líneas geométricas y los espacios cerrados y convergentes.
Dichos: ¡Lástima que no te tarazaras bien los deos, a ver si hacías después las cosas con más aire!.
A lo largo de más de una década nuestro equipo, caracterizado por una especialización en arqueología histórica, ha venido desarrollando diversos proyectos en la comarca de Campoo. A continuación, se muestra una selección de hallazgos de cronología medieval en dicho territorio. Se presentan las estaciones arqueológicas más relevantes y novedosas, así como, algún ejemplo de nueva lectura de vestigios conocidos. Se debe destacar la revisión de labores de investigación decimonónica, como los trabajos de Ángel de los Ríos y Ríos, el Sordo de Proaño, que han permitido re-descubrir valiosos vestigios forjados en los tiempos medievales. Todos los hallazgos expuestos han ocurrido como consecuencia del desarrollo de la arqueología profesional. En la mayoría de los casos dichos trabajos han sido promovidos y financiados por la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte del Gobierno de Cantabria.
En la pequeña villa que era Reinosa a últimos del siglo XIX, se dio la circunstancia, con efectos de providencia, de reunirse un grupo de campurrianos, nativos unos y otros residentes, con cierto nivel cultural en artes y letras, principalmente, que sitúa a Reinosa en un destacado puesto dentro de Cantabria, en este terreno, según acertada observación de José María de Cossío en su obra "Rutas Literarias de la Montaña". Muy relacionados con la capital, algunos fueron asiduos colaboradores de la prensa provincial, otros en actividades artísticas y en cuantas obras de carácter cultural se emprendían, llegando varios de ellos a justificar una importante situación a escala nacional.
El 30 de noviembre de 1833, merced al decreto impulsado por quien a la sazón ejercía las funciones de Secretario del Despacho del Fomento General del Reino, culminaba la, en no pocas ocasiones pretendida y reiteradamente fracasada, racional vertebración de la estructura territorial de la monarquía, quedando España dividida en cuarenta y nueve provincias. Un número de circunscripciones que se ha mantenido prácticamente inalterable hasta la actualidad, en tanto a esa ya lejana división promovida por Javier de Burgos solo se le ha operado la modificación de 1927 por la que la única provincia canaria fue fraccionada en dos (1). Y, como es obvio, a este complejo proceso no fue ajena la nueva circunscripción montañesa.
Fue la de Santander una provincia que en su mayor parte, aunque en modo alguno en su totalidad, se asentó sobre el territorio que en el Antiguo Régimen estaba encuadrado en un ámbito geográfico conocido con acepciones diversas como podían ser las de Montañas Bajas de Burgos, Peñas a la Mar o Montañas de Santander.
Gerardo Diego y Cendoya, nació en Santander en 1896, y a través de su larga vida, murió en Madrid en 1987, ha pasado gran parte de la historia literaria del siglo XX en España. Su obra se mueve entre tendencias opuestas, Gerardo Diego es la representación del poeta puro, del poeta que vive en la búsqueda de la palabra, en la búsqueda del sentimiento, se desliza por la poesía como su Duero por Soria, o como su Manual de espumas, entre la tradición y la vanguardia, es uno de los grandes representantes de la generación del 27, junto a Lorca, Alberti, Salinas, etc...
Como lector de Cuadernos de Campoo he echado en falta en los artículos publicados un mayor número de referencias al Archivo de la Real Chancillería de Valladolid. Considero que los fondos de este archivo son una de las mejores fuentes para los estudios de historia local y más en algunos casos, como el de Reinosa, donde el archivo municipal se ha perdido.
Textos: José Amorós
Maquetación: Luis del Corte
Composición y Fotomecánica: Génesis Composición
Impresión y Encuadernación: Imprenta Cervantina
Edita: Gabinete de Comunicación Interna Sidenor
Depósito Legal: SA-531-1994
ISBN 10: 84-605-1812-4
Nací en Guardo, villa de la montaña palentina, el día 30 de junio de 1919, cuando por el mundo señoreaba la famosa "gripe española", la gran pandemia, llamada así porque fue la única nación que publicaba noticias al respecto. En España causó la muerte de trescientas mil personas, y en el resto del mundo la de veinte millones, entre los años 1918 y 1919. Por fortuna no fui de los afectados, tampoco el doctor Fleming había descubierto la penicilina, pero sí enfermé de neumonía doble que los médicos del lugar no lograron curar y ante las escasas esperanzas de vida que dieron a mi abuela materna, ésta optó por llevarme a Reinosa donde se encontraban mis padres, desde unas semanas antes, buscando un piso para vivir, ya que mi padre esperaba ingresar en la Naval. Así, que al llegar abuela y nieto a la villa campurriana mis padres me llevaron a la consulta de don Julio Pérez Arenal, médico de gran prestigio, el cual, con los remedios de la época, me curó a base de ventosas, esto me ocurrió finalizando el invierno de 1920.
Los usos y costumbres populares en la Merindad de Campoo han experimentado en la segunda mitad de este siglo una transformación tan profunda, que a las nuevas generaciones se les hace difícil imaginar los aspectos más representativos de la vida tradicional rural.
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