El presente artículo tiene por objetivo realizar una sencilla aproximación a la Geología de la comarca de Campoo.
El ámbito de estudio se corresponde con la extensión de la antigua Merindad de Campoo y se conforma hoy en los siguientes municipios, de norte a sur: Pesquera, San Miguel de Aguayo, Santiurde de Reinosa, Hermandad de Campoo de Suso, Campoo de Enmedio, Campoo de Yuso, Reinosa, Las Rozas de Valdearroyo, Valdeolea, Valdeprado del Río y Valderredible. De igual modo, se incluye la Mancomunidad Campoo-Cabuérniga, compartida entre la Hermandad de Campoo de Suso y los tres municipios del antiguo Valle de Cabuérniga, es decir Los Tojos, Cabuérniga y Ruente.
La historia de los cuarenta y dos años de El Cantábrico (1895-1937) está muy ligada a periodistas y escritores campurrianos que de forma intensa colaboraron con este diario liberal, republicano y laico que fundaron el periodista José Estrañi y Grau y los hermanos Manuel y Buenaventura Rodríguez Parets, destacados abogados que fueron los socios capitalistas. Salió el primer número el 4 de mayo de 1895 y en su primera página apareció la primera vinculación con escritores campurrianos con un artículo firmado por Demetrio Duque y Merino, al tiempo que los diarios montañeses se movilizaban para solicitar el indulto para el también campurriano Angel de los Ríos, cronista oficial de la provincia, entonces encarcelado.
El pasado día trece de marzo se han cumplido 25 años de la muerte de José Calderón Escalada el Duende de Campoo. Con este motivo CUADERNOS DE CAMPOO quiere realizar una pequeña aproximación al personaje y a su obra a la espera de poder conmemorar el centenario de su nacimiento en 1.999 con un estudio más profundo y diversificado. Los datos más relevantes de su vida los recogió el propio José Calderón en unos apuntes biográficos que se ofrecen a continuación.
El cine "Botellas" se inauguró en noviembre de 1959 con el nombre oficial de Cine Infantil Parroquial. Los cines parroquiales de la España de posguerra tuvieron una notable presencia en pueblos y ciudades hasta los albores de la democracia, bien en forma de edificios construidos a tal fin, como es el caso del de Reinosa, bien como modestos proyectores que se instalaban en cualquier recinto o incluso al aire libre.
Eran con frecuencia la única oferta cultural de la localidad y un instrumento de influencia y control sobre la juventud, que debía ser preservada de otras actividades poco recomendables y alejada de películas consideradas inmorales o transmisoras de valores contrarios a los que en aquel momento defendía la iglesia católica con celo riguroso, plenamente identificada con el llamado nacionalcatolicismo.
Descubrimos un espectacular recinto e iniciamos los trabajos.
Un recorrido con ánimo de fotografiar unos atrincheramientos de nuestra última Guerra Civil (LÓPEZ GUTIÉRREZ, 2001), durante el mes de julio de 2000, dio como resultado el hallazgo de un gran emplazamiento fortificado en altura, inédito hasta el momento en la historiografía arqueológica; esta circunstancia fue comunicada prontamente a la Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria. En aquellos momentos ya contemplábamos la posibilidad de que se tratara de un importante yacimiento arqueológico, dadas sus características y tamaño. A la comprobación y a la verificación de esto se dirigieron entonces nuestros esfuerzos. Para ello solicitamos, el 2 de marzo de 2001, de la Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria la correspondiente autorización de un proyecto de intervención arqueológica.
Entre San Juan y San Pedro el mozo colocaba un ramo en la ventana de la moza pretendida e iniciaba un largo cortejo si lograba su aprobación.
La enramá es una de las costumbres tradicionales que sirvió para el emparejamiento de las mozas y mozos solteros del lugar, con la finalidad de facilitar futuros noviazgos. Sus orígenes guardan relación con el culto de carácter re generativo, propio de comunidades sociocéntricas y endogámicas opuestas a que cualquiera de sus miembros busque vínculos maritales fuera de su ámbito comunitario.
A diferencia de lo ocurrido en otras regiones norteñas, como Galicia, Asturias o el País Vasco, la primera industria cántabra del vidrio, hace ahora siglo y medio, eligió ubicarse en el interior, y no en la costa. Tan aparentemente anómalo, comportamiento parece haber obedecido, sin embargo, a muy poderosas razones, tanto técnicas como, sobre todo, empresariales. Porque lo cierto es que, ya desde finales del siglo XVIII, y apoyándose en la excelente formación química y mineralógica recibida en el entonces muy novedoso e ilustrado Real Seminario de Vergara, Luis Collantes y Fonegra, oficial de Marina retirado y conocido de Jovellanos (que hubo de visitar su casa reinosana y su colección de minerales en 1797), había descubierto en Las Rozas una mina de lignito de abundancia y calidad al parecer nada despreciables.
Las gentes de Reinosa y su comarca, unidas desde siempre a las inclemencias de los temporales de nieve, han sabido ver y apreciar la parte buena y bella del blanco elemento, que les permite practicar los apasionantes deportes de invierno. En este artículo se ha incluido el esquí, en sus modalidades de alpino, fondo, y saltos y el tiro de trineo con perros.
La intervención administrativa central: merindades y corregimiento; partido, intendencias y provincias
La administración territorial de ámbito puramente local y sus órganos representativos -aldea/barrio, concejo, hermandad y ayuntamiento- se vieron sometidos, ya desde la Edad Media, a la intervención del poder central de la Corona y del Estado. Esta intervención, fruto de la paulatina centralización de los órganos de gobierno y la consiguiente territorialización de las funciones administrativas, se manifiesta, a partir del siglo XIII, a través de diversas instituciones de carácter administrativo, entre las que destacan, siguiendo un orden cronológico de su constitución y funcionamiento, las merindades, los corregimientos, los partidos, las intendencias y las provincias.
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